Pretendo comentar los aspectos, tanto técnicos, en la medida que los conozca, como de uso de los materiales que más me llamen la atención o me parezcan más destacables; especialmente, para aquellos materiales con los que he trabajado.

Silnylon

La relevancia de este material es notable. Probablemente, cualquier día de estos surja algo mejor y nos olvidemos de él pero, hasta entonces, marca la diferencia. Silnylon es, en realidad, un término genérico que se ha particularizado, con el uso, para denominar a un tipo muy concreto de material. En general, alude la mezcla de nylon y silicona (de ahí el sil- del nombre). La silicona está ahí para impermeabilizar y tiene el bienvenido efecto lateral de aumentar la resistencia del material textil base.

Su uso principal está en las lonas impermeables de las tiendas de campaña y toldos varios. Paradójicamente, no es muy habitual en los modelos comerciales. Sí lo es el nylon, que es la base textil habitual, pero el tratamiento impermeabilizante más común es el de poliuretano, que tiene la ventaja de que las costuras se pueden sellar con un proceso industrial. El poliuretano es considerablemente menos óptimo que la silicona por una razón básica: es muy sensible a la luz. Esto provoca que los revestimientos de poliuretano se apliquen sólo en una cara del nylon, la destinada a ser la capa interior, mientras que la cara exterior está expuesta a la humedad. Cuando llueve, el nylon se traga la humedad y se empapa; cuando el agua llega al revestimiento, para ahí. No traspasa pero sí se acumula en el interior de la lona. Esto provoca que las lonas revestidas de poliuretano sean lentas en secar y muy pesadas cuando se mojan. ¿Os habéis fijado, alguna vez, cómo una lona de estas, la de cualquier tienda, aparece, tras la lluvia o, incluso, el rocío saturada de humedad? No ves gotas encima, no ves el agua como tal pero la lona está mojada. Si las condiciones lo permiten, se irá secando y se podrá, incluso, comparar zonas secas con otras que aún siguen húmedas. La humedad está dentro del tejido.

No sucede así con el silnylon. La silicona es un elemento hidrófobo, esto es, repele el agua. No es ya que sea impermeable, es que no se lleva nada bien con el agua y no le gusta mezclarse con ella. Como no tiene especial problema con la luz, se puede aplicar a ambas caras de la lona y esta ya no absorverá agua. En una lona tratada con silicona, el agua no penetra ni se acumula. Resulta curioso ver cómo las gotas se quedan en la superficie, no importa cuán pequeñas se puedan llegar a hacer al caer y romperse: no se impregnan y acaban por resbalar y caer. Puedes tener una lona tratada con silicona bajo la lluvia durante horas, puedes hasta sumergirla… bastan unas sacudidas para que buena parte del agua que hay sobre ella caiga.

El otro factor clave del silnylon es que el nylon de base es muy fino. Tan fino que es translúcido. Esto hace que sea muy ligero, lo cual es bueno pero ¿no será demasiado frágil? Estamos hablando de aplicaciones en las que tendrá que resistir tensiones importantes y en las que es clave que no falle. La respuesta es que, efectivamente, este nylon tan fino sería demasiado frágil si no se aplicara la silicona. Cuando se le aplica el revestimiento, precisamente porque el nylon es muy fino, la silicona penetra por el material, impregnándolo por completo, dentro y fuera (de forma que, entre otras cosas, ya no hay un “dentro” y un “fuera”) y aporta resistencia adicional. La silicona tiene cierta elasticidad, igual que el propio nylon, lo que les hace más resistentes a los esfuerzos. El producto final sigue siendo muy fino y ligero pero, por contra, sorprendentemente fuerte.

En realidad, se puede usar un nylon base más grueso (tanto como se quiera) y, estrictamente, sigue siendo silnylon pero se ha venido a llamar Silnylon (con nombre propio) al producto de utilizar un nylon de un determinado gramaje (1.1 onzas por yarda cuadrada; aproximadamente, 38.5 gr./m2). Tras el impregnado, el peso típico final suele ser 1.3 oz/yd2 o 45.5 gr/m2. Lo de usar las medidas imperiales (onzas, yardas…) viene de que, como esto tiene su origen en EE.UU. y allí es el sistema de uso general, las cifras se han convertido en, casi, parte inseparable del nombre del producto, de forma que se habla habitualmente de “1.3 silnylon” donde el número corresponde a lo apuntado anteriormente (onzas por yarda cuadrada)

Tengo entendido que el silnylon tiene su origen en aplicaciones diferentes a las que nos ocupan aquí: fue diseñado para su uso en velas, globos, parapentes… este tipo de elementos requieren un material impermeable ¡al aire! (y, si lo es al aire, lo es también al agua), por razones obvias pero, dado que utilizan cantidades enormes de tela, el material base debe ser ligero. Además, y por razones igualmente obvias, debe ser resistente, particularmente al desgarro (no tanto a la abrasión). Pues justo eso es el silnylon: un material impermeable, ligero y muy fuerte. Su construcción antidesgarro (“ripstop”, en inglés), hace que una eventual perforación no se propague. La abrasión no es su fuerte pero aguanta razonablemente, mucho más de lo que su frágil aspecto parece sugerir.

Una razón básica por la que este silnylon (el 1.3) no se usa comercialmente para tiendas y lonas es sencilla de imaginar: el gran público no se compraría algo con esa pinta de ir a romperse al minuto dos. Si alguna vez habéis visto/tocado silnylon, sabréis lo que quiero decir. Sólo el cliente informado lo haría pero este cliente forma parte de un escaso nicho donde no hay mucho negocio que rascar. Lo que ya se me escapa es por qué no se usan otras versiones más gruesas y pesadas si, al menos, se consigue una importante ventaja con respecto al tradicional poliuretano… es posible que se trate de simple inercia del mercado. En Europa hay pocos fabricantes que lo usen; en América, algunos más, pero tampoco demasiados ni muy masivos.

El silnylon es complicado de manejar. Resulta muy resbaladizo y es difícil trabajar con él aunque, si yo lo he hecho, estoy seguro que los profesionales de la costura lo hacen con los ojos cerrados, supongo que es todo cuestión de práctica. Yo mismo he notado cómo he ido mejorando mis costuras, ya son casi rectas. Nada que ver, en cualquier caso, con coser un tejido de, pongamos, algodón. Dos piezas de silnylon resbalan entre ellas como si les hubieran echado mantequilla. Yo he resuelto el tema usando alfileres cada medio centímetro: aún recuerdo esas sesiones de alfileteo que me llevaban más tiempo que las costuras propiamente dichas. Y posicionando la tarea de forma que el pie de la máquina de coser sujetara el lado más susceptible de resbalar. Complejo, pero puede hacerse. También puede resbalar sobre un suelo de silnylon la colchoneta aislante, particularmente si es de las hinchables (las de espuma son menos susceptibles de resbalar), lo que se puede solucionar “pintando” unas franjas de silicona (de la de la ferretería) que harán de freno pegajoso.

En definitiva, el silnylon es un material fantástico aunque, en un primer contacto (a mí me pasó), parezca inadecuado por frágil y sea difícil encomendar el bienestar propio ante el mal tiempo a esa cosa pero es un hecho que funciona y que sus prestaciones son excepcionales, tanto en su uso para sistemas de acampada ultraligeros como para lonas de tiendas tradicionales.

Pertex

Casi todo el mundo con conocimientos de material de aire libre ha oído hablar de Pertex; muchos, incluso, tendrán alguna prenda hecha con él pero ¿qué es el Pertex? O, mejor dicho, “los” Pertex…

El nombre representa un concepto genérico, una familia de tejidos basados en nylon. Lo que los distingue de un tejido de nylon cualquiera y les hace idóneos para su aplicación en aire libre es que son tejidos que aúnan ligereza, resistencia, resistencia a la humedad y capacidad de transpiración.

¿Cómo se consiguen esas propiedades? La idea base fue partir de hebras muy finas (lo que proporcionaría la ligereza) y tejerlas en un trenzado muy denso, de forma que el material resultante sería resistente, apoyándose, por supuesto, en la resistencia inherente del nylon. Dicha alta densidad es, también, la que produce la capacidad de resistencia a los elementos (viento y agua)

Pertex es un producto del fabricante británico Perseverance Mills, que produce diferentes versiones. Cuando nos encontremos, en las especificaciones de un producto, que está hecho con Pertex, tendremos una información muy pobre; es casi como decir que está hecho de algodón o que es metálico. Los diferentes grados de Pertex comparten concepto y buena parte de características pero hay diferencias sensibles. Actualmente, los fabricantes de alta gama utilizan preferentemente las siguientes tres versiones:

  • Microlight
  • Quantum
  • Endurance

Microlight y Quantum suponen una evolución gradual desde el Pertex original hacia versiones que, siendo cada vez más ligeras, mantienen el resto de características intactas o, si cabe, las mejoran también. Endurance es otra historia: Perseverance Mills añadió un fino laminado de poliuretano que le hace altamente resistente a la humedad, prácticamente impermeable.

Pertex Quantum es, actualmente, el estándar de facto por el que se miden materiales de propósito semejante, tales son su éxito y altas prestaciones. Poco más de 30 gr/m2 para un tejido que es cortaviento, a prueba de plumas y resistente a la humedad, se utiliza ampliamente en sacos de dormir y prendas de vestir, tanto aislantes (pluma o sintético) como sin aislamiento; una camiseta cortaviento hecha en Pertex Quantum pesa, en talla mediana, poco más de ¡70 gr! mientras en Microlight suele llegar casi a los 90 gr, que también está muy bien.

Todas estas versiones de Pertex se presentan en modalidad antidesgarro. Desconozco si existen en una que no lo incluya.