Fechas

18 al 27 de Marzo de 2005

Planteamiento

Fieles a nuestra filosofía, queríamos ser libres y acercarnos a la naturaleza. Queríamos compartir con ella esas horas mágicas que las paredes de un edificio nos roban y queríamos sentir sus ritmos, sin desconectar durante un montón de horas, viendo apagarse el día y viéndolo encenderse otra vez.

El problema es que marzo no es precisamente verano. Muchos de los lugares donde todo eso se puede hacer están cubiertos por nieve y, donde no la hay, al menos, el riesgo de mal tiempo es muy alto… y mal tiempo en invierno significa problemas serios para estancias prolongadas en naturaleza.

¿Dónde hay unas tierras bajas lo suficientemente poco pobladas como para poder acampar por ahí sin temor a molestar o ser molestados? Pues, paradójicamente, en las Tierras Altas…

… que tampoco es que sean muy altas, en realidad. El noroeste de Escocia es una ininterrumpida sucesión de montes y valles y es quizá lo complicado de la orografía y el relativo aislamiento de la zona lo que la califica como Tierras Altas más que su altitud real.

Pues aquí teníamos nuestra ruta de altitud moderada por zonas deshabitadas. ¿Libre de nieve? aquí empezamos con los problemas… en teoría, sí; pero depende mucho de las circunstancias locales, tanto en el espacio como en el tiempo. Marzo es aún inestable y peligroso en cuanto a tiempo atmosférico y allí, tan al norte, el mal tiempo puede ser realmente violento.

Nuestras alternativas eran recorridos más primaverales y bucólicos por algunas de las costas de nuestra querida vecina Francia, con esa cultura senderista que tanto nos gusta, los albergues y las boulangeries (siempre hay algún dulce nuevo que probar) ¿Rememorábamos aquella ya lejana ruta normanda o intentábamos sacarnos la espina clavada en el West Highland Way? Cuando la cabeza dice una cosa y el corazón otra, suele ser mejor decirle a la cabeza que se calle la boca. Nos vamos a Escocia.

Pero, esta vez, de verdad. No queremos oír camiones, no queremos cruzarnos cada día con gente cuyo equipaje va en los camiones y no queremos sentirnos en una especie de autovía del senderismo semi-urbano. Ahora ya conocemos el lugar y las líneas de los mapas son algo más que líneas. Ya nos sentimos con permiso para salirnos de los caminos marcados y probar la Escocia de verdad.

“Este no es un sendero como el West Highland Way, en el que…”

Ante una descripción que empieza con esa frase, tenía que seguir leyendo, sabiendo que esa podía ser mi ruta.

La ruta

Y, de paso, explico ya lo del “to(wards)”. La frase que me llamó la atención (un poco apañada, no era exactamente así pero, para el caso, tanto da) se refería a una ruta no balizada que atravesaba, en dirección norte-sur, las regiones noroccidentales de Escocia, que pasan por ser las zonas menos pobladas del Reino Unido… lo cual tampoco es decir mucho en un país tan densamente poblado. Pero es, efectivamente, curioso el contraste que se da en Escocia: al sur del eje Glasgow – Edimburgo – Stirling y a lo largo de la costa este, se concentra la población; en el noroeste, el terreno accidentado y las condiciones climáticas que este provoca, más las abundantes razones históricas de una historia más tormentosa que el clima, provocan un importante vacío humano. Son las famosas Highlands, tan fotografiadas, filmadas y musicadas.

En la costa oeste de esta región, la corriente del golfo suaviza las temperaturas y provoca que lo que de otra forma sería nieve durante bastantes meses del año sea lluvia, todo el año; y mucha.

La idea consiste en atravesar estas regiones uniendo dos puntos más o menos emblemáticos: Fort William, al sur, y Cape Wrath, al norte, cruzando una tras otra las continuas alineaciones montañosas, tierra adentro lo justo para evitar las profundas hendiduras de los fiordos y poder progresar en una línea más o menos directa.

Cape Wrath Trail completo

La idea empezó con una vaga referencia a una ruta que haría este recorrido; poco más que un párrafo perdido en alguna página web. Parecía imposible encontrar nada más hasta que, cosas de internet, apareció una guía de título “North to the Cape”. Una guía perdida para una ruta no computada (y, a posteriori, puedo dar fe de esto). Pero el plan descrito en el libro era casi perfecto, para lo que buscábamos: tierras solitarias, paisajes espectaculares, poca gente (o ninguna) y voluntad de seguir caminos, donde los hubiera, y evitar terrenos comprometidos, cuando fuera posible. Un solo punto de duda: marzo.

Los autores habían contado con esas premisas como punto de partida y con su conocimiento de la zona para diseñar una ruta inédita, no marcada ni recorrida, como tal. La elección de los puntos de inicio y final responde a razones diferentes: por un lado, Cape Wrath es el epítome del lado salvaje de la civilizada Europa, una especie de Finisterre escocés donde no hay nada más que un faro (y porque es el sitio donde se necesita un faro). Fort William es el lado amable, la pequeña ciudad al fondo de loch Linnhe y a los pies de ben Nevis, el lugar donde parar por última vez a pensárselo y decidir si realmente merece la pena (esto último es, obviamente, broma)

La ruta es larga, está descrita en 21 etapas y sólo disponemos de una semana así que nuestra idea es seguirla hasta donde lleguemos. De ahí que debamos cambiar el “to” por el “towards” porque nosotros en ningún caso llegaremos al cabo pero me gusta mantener (casi) el nombre, me parece un buen título. Finalmente, de esta forma, toma más cuerpo, si cabe, el concepto de enlace con el West Highland Way de 2003 ya que empezaríamos justo donde aquella vez acabamos.

La guía es un tanto atípica. Un libro para describir una ruta que no existe como tal en el terreno y sólo como concepto en el propio libro; probablemente, sólo en las cabezas de sus dos autores, aunque nunca se sabe… por lo demás, es austera y concreta, clara, bien pensada y diseñada por dos senderistas que, se nota, aman lo que hacen y, además, saben ponerlo en palabras. Puede parecer extraño pero se encuentran pocas guías (y yo he visto muchas) de esa calidad; casi al contrario, la calidad media documental suele ser baja, con muchos cabos sueltos, información superflua y lagunas importantes. No en North to the Cape. Mi enhorabuena para los autores.

Nuestra inquietud viene de la época. Marzo es invierno en Escocia y el tiempo puede llegar a ponerse muy feo. No ya que llueva, que con eso contamos y no importa, sino tiempo realmente serio que puede impedir totalmente progresar en las zonas más expuestas. Los autores recomiendan abril o mayo, estamos justo fuera de la ventana pero decidimos ir por ello y esperar tener buena suerte. Al final, de alguna forma o de otra, todo acaba saliendo.

Eso era a priori. A la vuelta, debo decir que las expectativas no se correspondieron del todo con lo que encontré. ¿Culpa, en parte de la guía? Sin duda, y una carencia muy habitual cuando quien escribe conoce muy bien el lugar y quien visita, no. A veces, la gente local pasa por alto detalles importantes que no le llaman la atención porque son su pan de cada día, sin darse cuenta de que quien llega de fuera los puede desconocer. Como ya he experimentado otras tantas veces, unas expectativas erróneas son fuente segura de conflicto y de problemas. Es importante ser flexible y saber adaptarse a las circunstancias.

Planificación

En esto también nos ha ayudado la experiencia de los dos últimos años; especialmente, la de 2004, en Dingle (Irlanda), donde actuamos con nuestro tradicional celo por atar todo lo atable y nos encontramos con albergues semivacíos (o sin “semi”) y como casi los únicos senderistas en la zona. No es muy habitual caminar por estos sitios en esta época, las masas tardarán aún unos meses en llegar. Además, en North Towards the Cape no vamos a depender apenas de alojamiento alguno, así que la planificación queda reducida a casi nada, la situación ideal. Sólo atamos el transporte para llegar a y volver de. Conseguimos una combinación muy buena que nos permitirá caminar 8 días completos, lo mismo que conseguimos en Dingle y en el West Highland Way. No está mal, teniendo en cuenta lo “lejos” que nos vamos. Cuando necesitemos alojamiento (que alguna noche habrá), lo buscaremos sobre la marcha y confiamos en que no habrá problema. Esta es una situación ideal porque nos permite ser libres al caminar, no estar atados a plan alguno. Ya sabemos que nunca se conoce el terreno lo bastante hasta que se pisa de verdad. Finalmente, hay un vuelco al escueto plan: mi compañera no puede venir a caminar por causas sobrevenidas. Vendrá, pero se dedicará al 100% a su otra pasión, la fotografía, y me dejará solo en el sendero. Así, de repente, sin haberlo pensado y casi sin querer afronto algo nuevo: una ruta de 8 días en solitario, autónoma por un máximo de 5. No está mal.

La ausencia de mi compañera da toda una nueva dimensión al viaje. Cambiaré su arsenal fotográfico (que siempre llevo yo) por una pequeña desechable. Voy a viajar ultraligero, la primera vez que lo hago en una distancia tan larga, aunque tengo que ser cauto porque voy a atravesar zonas bastante aisladas y las condiciones son realmente imprevisibles. No voy a experimentar con nada, recurriré a mis piezas y técnicas ya probadas. Las piedras angulares serán:

Mochila: Vapor Trail, de Granite Gear. 60 litros y 1.025 kg.

Saco: Hydrogen, de Marmot. 5 cm de hinchado en capa simple (0 grados confort aproximado) y 600 gr de peso total.

Sistema de acampada: Cave 2, de Golite, 765 gr con 10 piquetas surtidas.

Usaré una lámina de plástico como suelo y una funda cubre-saco (Vapr Bivy Sack, de Bozeman M.W.) para mayor versatilidad por si hace mucho frío o tiempo muy violento. El/la Cave es, teóricamente, para dos personas, pero me gusta el espacio extra y me siento seguro en él. Planeo montarlo con los bastones, método ya probado y que me da absoluta confianza (sólo una vez lo he usado en condiciones reales con ramas de árbol y fue por necesidad… ¡se me habían olvidado los bastones!).

El resto, lo de siempre: minimalismo, multifunción… lo que aplico de costumbre cuando voy ligero sólo que, esta vez, para toda una semana. Compruebo encantado que la mochila no pesa nada, ni me entero de que la llevo.

Referencias

Guía

North to the cape, a trek from Fort William to Cape Wrath, Denis Brook & Phil Hinchliffe, Cicerone Press, 1999

Se puede adquirir directamente en la editorial.

Transporte

Travelinescotland es una excepcional web para la planificación de viajes autónomos en Escocia, da acceso a las redes de transporte público y resulta una herramienta extremadamente útil.

Cartografía

Ordnance Survey. La serie 1:50.000 es perfectamente adecuada. Los mapas a escala 1:25.000 son, obviamente, mejores pero, dada la distancia, harían falta 3 toneladas de papel. Los de zonas más populares se pueden encontrar en tiendas especializadas en España.