Auritz-Burguete – Fábrica de Orbaitzeta – Irati (puente de la Cuestión) – enlace con GR 10 – Intzarrazquy. 40 km.

El GR 11 comparte traza con el Camino de Santiago pasando por Roncesvalles e Ibañeta para ascender a la cresta divisoria entre Aezkoa y los valles del norte para descender hasta la fábrica de Orbaitzeta y entrar en Irati. En el puente de la Cuestión (Egurgi), abandono el GR 11 para tomar la pista que remonta el valle en el lado francés y enlaza con el GR 10, tomándolo hacia el oeste, pasando por el Col d’Irau para bajar al valle de Intzarrazquy.

Había pasado la noche a media hora de Auritz-burguete. Al parecer, este fin de semana era la fecha punta por excelencia para iniciar el Camino de Santiago y, como apunto arriba, el GR 11 coincide con aquel desde aquí y durante un buen número de kms. Esto quiere decir que iba caminando contra una auténtica marea humana ya que, además, al ser por la mañana, todo el mundo caminaba próximo aún, supongo que a lo largo del día se irían dispersando. Hoy, domingo, me estoy encontrando, probablemente, con los que empezaron el sábado en St. Jean Pied de Port. Ya digo, un ejército. No es la idea que tengo yo de caminar por la naturaleza pero está claro que el Camino de Santiago tiene su propia idiosincrasia y es como es, para bien y para mal.

Auritz-Burguete es un bonito pueblo, el más septentrional del valle, pocos kms. antes de descender a la baja Navarra.

Auritz-Burguete

Esta foto es penosa, lo sé, pero la pongo por lo que representa el lugar. Roncesvalles es lugar de paso histórico para el camino francés, la que es, probablemente, rama más famosa del Camino de Santiago. Estamos aún un poco lejos de las grandes alturas pirenaicas pero este lugar, a tiro de piedra del puerto de Ibañeta, tiene un cierto aura de frontera. Pues yo también pasé por aquí. Como me ha sucedio en numerosas ocasiones a lo largo de esta ruta, no es la primera vez que paso por aquí pero sí la primera que lo hago andando. Había pasado por Roncesvalles en coche y en bici pero no andando.

Roncesvalles

El puerto de Ibañeta guarda mucho simbolismo como lugar de paso entre las dos vertientes pirenaicas. El monumento conmemora a Roldán, un personaje francés ligado a alguna historia de carácter militar que he oído o leído pero no recuerdo. Creo que no salió muy bien parado el hombre. En cualquier caso, el monumento es bonito en su austeridad y este tipo de hitos en lugares frontera como este collado siempre resultan atractivos. Uno más que hizo la foto.

Puerto de Ibañeta

Desde Ibañeta, el sendero (GRs 11, 12 y 65 juntos) se encarama a la cresta. El GR 12 es el sendero de Euskal Herria y el 65 el Camino de Santiago que, curiosamente, comparte número en España y Francia… está bien eso de que las fronteras no sean tanto. Vista al sur del valle de Erro.

El valle de Erro. Roncesvalles y, más lejos, Auritz-Burguete

Aunque visto así parezca una campa con piedras (y no es que las fotos sean malas, que también… pero en directo no era muy diferente), lo de la izquierda es un cromlech y, a la derecha, un dolmen. En el cromlech, las piedras estaban dispuestas en círculo y, si no recuerdo mal, es un lugar de enterramiento. No es Stonehenge, desde luego, pero impresiona pensar la cantidad de siglos y milenios que eso lleva ahí y que, hace tanto tiempo, hubo unos seres parecidos a mí poniendo esas piedras en ese sitio. Historia de la prehistoria. El dolmen tampoco es muy espectacular y, si no me dicen que es un dolmen, ni me entero, pero fijándose bien se ve (quizá no la foto) que esas piedras no están así de forma natural. El conjunto está a unos pocos metros del propio sendero, bajo las faldas de Urkulu.

Otra foto penosa pero supongo que tengo que contar mi historia…aquí, ya en el valle de Aezkoa, saliendo del barrio de la antigua fábrica de armas de Orbaiceta. El porqué se le ocurrió a alguien poner aquí una fábrica de armas se me escapa totalmente pero lo mejor, dado el producto de la dichosa fábrica, es que hoy en día es una ruina histórica. El entorno es muy bonito, por otra parte. Ecuador de mi etapa de hoy, más o menos.

Fábrica de Orbaiceta, Orbaitzetako Ola

El valle de Aezkoa también es muy verde, aunque está en una zona de transición entre los territorios puramente atlánticos, al norte y oeste, los mediterráneos, al sur, y las zonas montañosas, al este. Seguimos caminando hacia las zonas montañosas.

Valle de Aezkoa

La selva de Irati es una selva de hayas, nada de monos y lianas aquí, sólo el bosque más bonito del mundo; permítaseme la licencia; ya sé que eso se lo diré a todos pero, bromas aparte, el hayedo tiene un algo especial que lo hace mágico, y no acepto desmentidos.

El bosque de Irati es un gigantesco hayedo con enormes y antiquísimos ejemplares, realmente digno de contemplar y me considero afortunado de poder caminar por un sitio tan hermoso. La borda Egurgi es un refugio libre, no sé si también de uso pastoril. Este día tenía un aspecto mucho mejor que la última vez que pasé por aquí, unos años atrás, en aquel día frío y lluvioso de noviembre en el que paramos aquí a guarecernos un rato y comer algo a salvo de tanta lluvia… por aquel entonces, el refugio estaba bastante sucio y húmedo. Ahora, está limpio y seco (también es verdad que ahora no llueve) y han construído una plataforma de madera para dormir. Mucho mejor pero no me puedo quedar. Debo seguir camino, abandonando aquí el GR 11, cruzando el río (en el momento de sacar la foto, ya lo he hecho) en el puente de la Cuestión y entrando en territorio francés para, rumbo norte, enlazar con el GR 10.

Borda Egurgi

Cosas de las fronteras políticas, no cruzo montaña ni collado algunos sino que remonto un valle, cuyas aguas siguen vertiendo al mediterráneo, vía el Irati… en fin. El lado frances, en esta zona, no obstante, es muy diferente porque no hay bosque. Supongo que fue talado para construír alguna que otra armada invencible, versión Versalles. El paisaje es bonito, de todas formas, con esas praderas tan verdes, pero me sorprende lo urbanizado que los franceses lo tienen todo, lleno de pistas; muchas de ellas, asfaltadas, que recorren valles y suben picos. Creo, sinceramente, que se han pasado.

Lado francés. Sin árboles

Buscando un lugar discreto donde acampar, tuve que apurar el día. La zona de la imagen anterior no era precisamente recogida, el Siltrapo hubiera sido como un faro (a pesar de que, insisto, ¡es verde! ya sé que parece azul…) perfectamente visible desde las pista-carreteras que recorrían la zona, así que tomé el GR 10 hacia adelante por una empinada ladera esperando que en el fondo del valle hubiera alguna zona plana, así lo parecía en el mapa pero también había bordas y no sabe uno con qué se va a encontrar… afortunadamente, había al menos esta plataforma en terreno comunal.

La tarde estaba muy ventosa e incluso aquí, en el fondo del valle y entre las hayas, los periodos de calma alternaban con ráfagas de pronóstico más que reservado así que coloqué el siltrapo bien pegado al suelo y con un perfil discreto.

Siltrapo en Intzarrazquy, aún intacto

Es fácil calcular que ahí pueden dormir cómodamente cuatro personas y, añado, hasta cinco o seis si se duerme a lo ancho. El Siltrapo está pensado para alojar cómodamente a dos y sus bultos, incluso en las peores condiciones, en las que habría que disminuír la altura para hacerlo más resistente. Obviamente, no es lo más óptimo para uso individual pero acababa de terminarlo y estaba deseando probarlo a fondo. Tampoco es que pese tanto (690 gr. más las piquetas). Ahí, mi Arc Special, del que tan amigo me he hecho, haciendo su segundo viaje, igual que el Siltrapo.

Mucho espacio para mí solo; el Siltrapo está en pruebas

Durante la noche, en una de las ráfagas más violentas, algo falló. Fui a ver: uno de los bucles de cinta plana a los que van atadas las cuerdas que anclan la lona se había, literalmente, desintegrado. La cinta plana de nylon está hecha de fibras trenzadas y, de alguna forma, se habían “destrenzado”. Ocurrió en una de las cuatro esquinas e intuyo que fue en aquella en la que el trozo de cinta utilizado tenía un pequeño agujerito. No fue un error de construcción sino de elección de material, está claro que necesito una cinta plana más resistente. Es lo malo de tener las fuentes de información para construír estas cosas en América, cuando compro los materiales localmente nunca estoy del todo seguro de estar eligiendo bien. Sometí a esta cinta plana a pruebas duras antes de usarla y aguantó bien la tracción pero parece que cuando el trezado se ve afectado de alguna forma, se desintegra. Ahora, lo malo es que todos los bucles de cinta (un total de diez) están hechos con ella…

Sólo esa esquina se vio afectada. Retiré uno de los bastones y llevé ese lado del tejado al suelo, como solución de emergencia para poder seguir durmiendo; así, además, conseguía un perfil lo más discreto posible, por si el viento seguía siendo fuerte. Quedó un poco sarcófago pero pude seguir descansando sin más problema. Esta es la pinta con la que me lo encontré por la mañana:

El Siltrapo, un poco defenestrado pero aún funcional

Aunque estamos ya en la mañana del tercer día, me permito poner estas imágenes aquí. Este era el extremo más bajo del Siltrapo antes del incidente. A pesar de que quedó poco espacio interior (sobre todo, en vertical), tenía aún sitio de sobra dormir cómodamente (cosa que hice en el par de horas que quedaban)

Ocultemos la parte menos vistosa

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