Intzarrazquy – Esterençuby – St. Jean Pied de Port – St. Etienne de Baigorry. 42 km.

Ya íntegramente en el GR 10, se asciende a la cresta que nos separa del siguiente valle para llegar a Esterençuby. Desde aquí, el GR 10 busca los montes más altos posibles en lugar de los valles: sube y baja para alcanzar St. Jean Pied de Port, y vuelve a subir, al pico Monhoa, para bajar a St. Etienne de Baigorry.

A pesar de haber pasado la noche en el fondo de ese valle, el viento, como ya ha quedado apuntado, había llegado a ser fuerte, a ratos. Ya al día siguiente, había casi desaparecido y la situación meteorológica seguía tranquila, con cielos despejados o, como mucho, nubes altas y bastante calor.

Intzarrazquy

A los pies de los pirineos y encajonada en su bonito valle siempre verde, la localidad de Esterençuby, a donde llegué a media mañana del lunes. En Francia no es fiesta (como no lo es tampoco en casi ningún sitio en España… puede que lo fuera sólo en Madrid, ahora que lo pienso) y pude ver el pueblo funcionar en un día “normal”. Aquí encontré una señal del GR10 que me indicaba kms. y tiempo estimado hasta St. Jean Pied de Port y, finalmente, St. Etienne de Baigorry y vi que podía llegar hasta esta última. Habida cuenta de que, desde que abandoné Intzarrazquy, había circulado por prados vallados y entre pistas asfaltadas, terreno no my apto para acampar, y temiendo encontrarme algo similar durante el resto del trayecto, me sentía más tranquilo si llegaba a St. Etienne de Baigorry, que ya conocía de una visita anterior y donde sabía que había un camping muy agradable.

Esterençuby

Las Gite d’Etape son una especie de albergues enfocados al caminante y proliferan a lo largo de los senderos. No puedo hablar mucho de cómo son y supongo que dependerán de la región y localización, sólo he estado en uno, en aquel ya lejano viaje en Normandía, pero me consta que responden al concepto de albergue: básico y barato. Normalmente, no tienen más servicio que la propia habitación y la posibilidad de cocinarte tu comida. Esterençuby tiene la suya, por supuesto.

Gite d’etape en Esterençuby

A pesar de que hay un valle que une Esterençuby con el corazón de la Baja Navarra y su capital, el GR10 no lo aprovecha, subiéndose por las alturas para luego bajar. Más largo y esforzado pero desde arriba se ven cosas como estas. Mirando hacia St. Jean Pied de Port, que no aparece en la imagen, oculto por las colinas. Siempre verde.

La Baja Navarra

La señalización básica del GR10 es idéntica a la de los senderos GR en España (no en vano hemos copiado el sistema francés) pero localmente aparecen carteles más elaborados que, habitualmente, suelen tener este formato. Los nombres aparecen en Euskera y Francés y la casita en la parte de Esterençuby implica una gite d’etape. En St. Jean Pied de Port también hay pero supongo que la han omitido porque ahí es obvio, es una localidad importante.

Algo más que franjas rojiblancas

En Caro, ya cerca de St. Jean Pied de Port, capté este frontón. No es ningún rara-avis, los hay en cada pueblo, de forma similar a como es en el País Vasco español, donde hay pueblos que tienen poco más de tres casas pero el frontón no falta jamás. En Francia, de todas formas, los frontones tienen una apariencia característica, con dos pequeñas paredes laterales, en lugar de una sola, más larga, como es habitual en nuestro lado de la muga. También el color ese es típico de allí, en contraste con el característico verde que solemos gastar en hegoalde.

Frontón vasco-francés

La entrada a la ciudadela de St. Jean Pied de Port. La parte antigua de la ciudad está amurallada, dispuesta junto al río y sobre las faldas de una colina en cuya cima se sitúa el castillo que en otros tiempos defendió el lugar. La muralla cuenta con puertas de entrada y esta es una. Mi GR10 se acaba de volver a encontrar y reunir con el Camino de Santiago, GR65, con lo que estoy haciendo la entrada oficial que peregrinos de tantos sitios de Europa utilizaban para llegar a St. Jean Pied de Port. Hoy hay muchos por aquí. Allí enfrente hay uno.

St. Jean Pied de Port o Donibane Garazi

Pasada la puerta, se entra en un bonito panorama que parece sacado de otros tiempos. Los franceses suelen saber cómo cuidar su patrimonio. Las calles del casco antiguo de St. Jean Pied de Port tienen un aspecto inmaculado y son realmente bonitas, con sus hileras de casas blancas y pavimento enlosado. Más peregrinos modernos, enfrente.

El casco antiguo de St. Jean Pied de Port

Para llegar a St. Etienne de Baigorry hay que cambiar de valle pero en lugar de hacerlo por las colinas esas de ahí abajo, el GR10 sigue buscando los montes y se sube al más alto de la zona, el Monhoa. La subida se me hace dura, a todo tren bajo un calor y un sol intensos, pero las vistas desde esta cumbre verde son espléndidas en todas direcciones.

Desde la cumbre de Monhoa, mirando al norte

Bajando desde Monhoa, aparecen las panorámicas del valle de Alduides, un precioso valle atlántico a cuya salida se encuentra St. Etienne de Baigorry, con su camping y su boulangerie, que espero encontrar abierta porque… me lo merezco. Y porque voy escaso de comida ya…

Alduides y St. Etienne de Baigorry

Tras una larga bajada, llego a terreno conocido. Estuve en St. Etienne de Baigorry hace unos años, en un viaje en bici, y pasé la noche en este mismo sitio, un camping municipal, muy sencillo, sin ningún servicio, aparte de lo básico y, por tanto, muy tranquilo y agradable y escandalosamente barato. Aunque parezca que el Siltrapo está reparado, no es así; la esquina defenestrada sigue estando fuera de juego y, de hecho, lo que aquí aparece como esquina trasera no lo es, es uno de los dos enganches intercalados en el borde a intervalos que tuvo que tomar el papel de esquina improvisada. Quedó muy aparente y provocó la curiosidad de algunos de los vecinos de parcela.

Siltrapo, recuperada la compostura

Si la explicación de arriba no ha quedado muy clara, esta imagen lo dice, más o menos. Como el Siltrapo es gigantesco para mí solo, no había problema en prescindir de un poco de espacio interior. Eso sí, lo coloqué con perfil bajo para evitar que el viento (que algo había y, además, el tiempo se estaba poniendo tormentoso) cargara mucho la nueva esquina en funciones, que no está tan reforzada como las esquinas de verdad.

Siltrapo, con una esquina falsa

El Siltrapo, integrado en su entorno a la mañana siguiente. Nuevamente, un día soleado, a pesar de los rayos y truenos (sin lluvia) de la noche anterior. El camping es un sitio muy agradable, fue un placer volver allí y encontrarlo igual de acogedor.

Siltrapo en el camping de St. Etienne de Baigorry

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