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Pantalla corta-viento para hornillo de gas

Pantalla corta-viento

Los hornillos de gas y, en realidad, cualquier otro, son muy sensibles al viento. Su llama es desplazada en la dirección de aquel, pierde su verticalidad y su calor se dispersa sin alcanzar su objetivo, el fondo del cazo. La solución obvia: un parapeto contra el viento.

En los hornillos de alcohol o de hidrocarbros líquidos, se utilizan habitualmente pantallas antiviento que envuelven al quemador y protegen la llama. En los hornillos de gas, sin embargo, los fabricantes avisan una y otra vez contra el peligro de usar este tipo de pantallas por riesgo de sobrecalientamiento y eventual explosión de la bombona. Veamos qué hay de cierto en esto, qué es lo que sucede con otro tipo de hornillos y cuál es la solución, si la hay.

El problema está en el posible calentamiento del depósito de combustible a causa del calor producido por el propio hornillo al funcionar. En cuanto a la disposición de dicho depósito, hay dos tipos básicos de hornillos: los remotos y los que no lo son. En los primeros, depósito y quemador están físicamente separados con lo que resulta inmediato proteger del viento al quemador sin afectar al depósito. Esto es lo que sucede con los hornillos de hidrocarburos líquidos, cuyo quemador se alimenta por medio de una manguera. Existen quemadores de gas que utilizan la misma disposición y, en estos, disponer una pantalla antiviento es tan sencillo como en aquellos. Es más, de hecho, se suelen vender estos diseños como “el hornillo de gas a prueba de viento” asumiendo, por defecto, que los hornillos de gas tradicionales no lo son.

En los hornillos de alcohol, el quemador hace las veces de depósito de combustible; por fin, en los tradicionales quemadores de gas que se enroscan en la bombona, quemador y depósito están intimamente unidos.

El alcohol es un combustible muy poco explosivo y que arde pacíficamente. Tiene poco poder calorífico comparado con el gas o los hidrocarburos líquidos y no sufre del peligro de sobrecalentamiento y explosión. Es decir: se puede apantallar el depósito/quemador sin problema. Ahora, nos quedan los quemadores de gas

Los fabricantes avisan para, básicamente, evitar problemas legales. Quizá sea por eso también que casi ninguno se ha animado a diseñar una pantalla antiviento apta para un hornillo de gas. Es tanta la inercia que esto provoca en el público que se ha extendido la idea de que los hornillos de gas no se pueden apantallar y que son muy sensibles al viento. Y que, poco menos, hay que aguantarse y tomarlo como un problema inherente. Una pena, ya que constituyen un combo hornillo/combustible muy limpio, eficiente, ligero, seguro y fácil de usar.

Durante años, los usuarios de estos hornillos han estado apañando pantallas contra el viento cuando este era apreciable: parapetos naturales, piedras, una esterilla… soluciones bastante pobres pero algo había que hacer; cuando hay viento, literalmente, ves a la llama tumbarse y ves cómo no alcanza el cazo y así no hacemos más que desperdiciar combustible y perder el tiempo. Así lo he estado haciendo yo hasta que pensé que tenía que haber una solución mejor.

Vamos a ver: el peligro está en sobrecalentar la bombona… pero ¡a mí no me interesa apantallar la bombona! es la llama la que me importa y la llama está relativamente lejos de la bombona. No tanto como en un arreglo con manguera pero tampoco tan cerca que no se pueda construír una pantalla que aplique a la segunda y deje libre la primera.

El problema de tal pantalla es que no puede estar flotando en el aire y, si recurrimos a apoyarla en el suelo, estamos cubriendo la bombona. Una solución típica ha sido usar una pantalla de tres lados. De esta forma, se deja un lado libre (a sotavento, por supuesto) y todo debiera ir bien. Conviene tocar la bombona de vez en cuando, por si acaso. Si está demasiado caliente para tocarla, es que está demasiado caliente. Esta solución no va mal pero no deja de ser menos eficiente que una pantalla de cuatro lados que no sólo protege del viento sino que, además, contribuye a conservar el calor generado por la combustión y evitar que se disperse al entorno, haciendo al hornillo más eficiente.

La solución para encontrar una pantalla integral de cuatro lados que cubra el quemador pero no la bombona parece insultantemente inmediata; tanto que no me explico cómo es tan difícil encontrarla comercialmente. Supongo que es la inercia que mencionaba antes, según la cual se ha creado el mito de que un hornillo de gas que se atornilla sobre la bombona es incompatible con el uso de una pantalla antiviento y nadie se lo ha planteado más. Si lo dicen los fabricantes, por algo será… un poquito de por favor: pongámosle unas patas que lleguen al suelo y ¡voilá! ¿dónde estaba la dificultad?

Sólo conozco una versión comercial de una pantalla antiviento para estos hornillos y tiene una pega importante: es metálica y ¡pesada!. La ventaja fundamental de la pantalla es que nos va a hacer ahorrar un montón de combustible y eso significa, básicamente, ahorrar peso. Las consideraciones de ahorro energético a nivel global no tienen mucha importancia aquí, es pecata *muy* minuta, pero vale también. Pero si la pantalla va a pesar mucho más que el combustible que vamos a ahorrar, mal negocio hacemos. Y aquí es donde el hazlo tú mismo viene al rescate.

La idea es que la pantalla cubra totalmente el quemador, envolviéndolo, y que se sustente sobre la propia columna bajo este, quedando por encima de la bombona. La idea feliz consiste, como es habitual en el hazlo tú mismo, en encontrar una materia prima o producto comercial idóneo y, en este caso, es algo tan simple como un molde de aluminio para pasteles.

Estos moldes son de un aluminio muy fino y flexible pero no tan liviano y frágil como el papel de aluminio y los hay en varios tamaños y formas. Se trataba de encontrar el tamaño idóneo y hacerle los apaños necesarios para permitir que fuera de fácil quita y pon y que se sostuviera sobre el exiguo apoyo de la columna del quemador.

El peso de uno estos moldes es insignificante, con lo que ya merece la pena llevarlos de forma inmediata, por poco que nos hagan ahorrar. También, al ser muy ligeros, es posible conseguir estabilidad con un apoyo tan precario.

La construcción duró unos dos minutos (pongamos cinco si añado la toma de medidas) y consistió en cortar el molde en dos mitades y hacer unas muescas en la parte inferior para adaptarlo a la columna del quemador.

Se ve de dónde sale la pantalla

En la imagen, se ve el invento ya “fabricado” y se intuye cómo era antes de meterle la tijera: un simple molde de aluminio para hacer pasteles, cortado por la mitad y con esos agujeros en el fondo donde encajará la columna del hornillo. Obsérvese que ambas mitades se solaparán unos cms. Esto ayuda a que se apoyen mutuamente y a cerrar mejor el conjunto.

Por fin, detrás, aparecen el hornillo y una bombona mediana (220 gr)

Media pantalla colocada

Pantalla colocada. Obsérvese el solape lateral

Vista general del invento en funcionamiento. Obsérvese cómo la pantalla abraza el espacio entre el quemador (invisible) y el fondo del cazo. El solape entre ambas mitades de la pantalla ayuda a que se apoyen mutuamente y se sostengan mejor. La rueda de apertura/cierre de la válvula queda debajo, perfectamente accesible. Por fin, ¿a alguien se le ocurre cómo este apaño puede provocar un calentamiento de la bombona?

Perspectiva del conjunto

Por si fuera poco, la pantalla entra *justo* dentro del cazo, lo cual viene genial para el almacenamiento porque, aparte de economizar espacio, la frágil pantalla queda perfectamente protegida.

En la imagen, las dos mitades, anidadas.

Almacenamiento

 

El resultado va mucho más allá de la protección contra el viento. El uso de esta pantalla, unido a mejores técnicas de cocina (uso de fuego medio-lento y de una funda aislante para el cazo), ha provocado que la eficiencia de mi hornillo, en condiciones normales (sin viento) haya aumentado en, aproximadamente, un 100%. Es decir, el combustible me dura el doble. Aplastante, ¿no?. Con la pantalla, el calor se concentra bajo el cazo y no se dispersa tanto al ambiente y esto permite usar de forma muy eficiente una llama de intensidad baja. Se tarda un poquito más en calentar las cosas pero el ahorro en combustible es brutal. Por supuesto, además, cuando hay viento, esta pantalla da el máximo de su eficacia.

Inconvenientes

por construcción, es casi específica para cada hornillo. Aún así, se puede seguir usando con hornillos varios, dentro de unos límites. Yo la he utilizado con un segundo hornillo para el que aún no me he puesto a hacer una específica y, aunque el ajuste es peor y la pantalla se inclina un poco, el efecto es más estético que funcional. Una vez montadas las dos mitades y añadido el cazo, de alguna forma, todo se autosoporta y el conjunto se mantiene en su sitio. No obstante, dado lo fácil que es hacerlas, lo suyo es construír una específica. Mismo caso para el uso de diferentes cazos: creo que lo más eficiente es que la pantalla envuelva el cazo de forma ajustada. Basta con que tenga algún pequeño hueco para aporte de oxígeno, necesario para una correcta combustión. Nunca presté atención a esto y, simplemente, probé a ver qué pasaba. La pantalla salió ajustada y ha funcionado muy bien por lo que mi conclusión es que mejor cuanto más ceñida posible. Por esto, puede interesar tener una para cada cazo y llevar en cada salida la que corresponda al cazo elegido para la ocasión.

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1 Comentario

  1. manu

    muy curioso invento,a la vez que sencillo,ademas es muy economico y si ahorra combustible mejor que mejor,lo voy a probar este verano que hago el gr 11

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