El cubremochila sí es fácil de encontrar en las tiendas pero, típicamente, está hecho de un material relativamente pesado y no todos los diseños funcionan del todo bien. ¿Diseño aplicado a algo tan simple como un cubremochila?

Cubremochilas caseros

Por supuesto. Es más, aunque mi justificación inicial para fabricarme un cubremochila fue conseguir uno más ligero, acabé por primar el diseño tras algunas húmedas experiencias con algunos cubremochilas comerciales. Por fin, está la cuestión del tamaño y forma de la mochila que se quiere cubrir. Los cubremochilas son un elemento demasiado simple y barato como para justificar que los grandes fabricantes hagan uno para cada mochila posible. Esto provoca que los disponibles en el mercado sean muy genéricos y no haya mucha variedad. Si el que encuentras le va bien a tu mochila, por tamaño y forma, perfecto; si no, te aguantas…

… O te lo haces tú. Después de haber probado y visto en acción unos cuantos, con sus ventajas y pegas, tenía muy claro qué tipo de diseño quería. Contaba también con una mochila de una forma un tanto particular y adapté el diseño de aquel al de esta. Es tan simple como llenar la mochila con los cojines del sofá, tumbarla sobre la tela y cortar un rectángulo… bueno, un poco más que eso, pero no mucho.

El resultado fue lo que puedo afirmar que, hasta la fecha, es mi utensilio más “profesional”, logrado (aunque me haya quedado algo asímetrico, pero casi no se nota) y funcional. Probado en el terreno durante tanto como seis días seguidos de lluvia de la buena, funcionó a la perfección, adaptándose a su mochila como un guante y pesando unos ridículos 75 gr. (¡casi la mitad que el que usaba antes!) para un monstruo de carga de más de 80 litros.

Desde entonces, he fabricado uno más, con el mismo diseño, que sigo considerando el mejor y, simplemente, más pequeño, para mochilas de 50 ó 60 litros. Éste, aún no he tenido la ocasión de probarlo.

Diseño

La base del diseño de un cubremochila suele ser un rectángulo del material de elección cosido en forma de caja, de forma que abrace la mochila y deje descubierta sólo la parte de la espalda. El ajuste se consigue por medio de un elástico, un cordón que corre por una funda periférica, uno o varios cordones o cintas planas transversales o una combinación de varios de estos elementos.

Por mi experiencia, no me gustan los elásticos. Me parecen una mala forma de lograr un buen ajuste, sobre todo porque son muy poco versátiles. Un elástico cosido en la periferia del conjunto conseguirá su ajuste ideal para un cierto tamaño y forma de mochila y su eficacia disminuirá enseguida a nada que varíe cualquiera de los dos. Incluso, dicho ajuste ideal será pero que el que se consigue con un cordón ajustable. La opción del cordón es mucho más adaptable a diversos tamaños y formas de mochila y el ajuste conseguido es mucho mejor..

Más aún, el elástico prácticamente obligaría (no creo que funcionara de otra forma) a colocarlo a lo largo de toda la periferia. Esto tiene una implicación importante: el cubremochila abrazará la mochila en toda su extensión… incluído el fondo. Esto, en mi opinión, es una mala idea. A no ser que el ajuste sea mjy bueno, se consiguen todas las papeletas para que el agua se nos cuele por algún hueco, entre mochila y cubierta, y se acumule en el fondo, creando un charco que hay que vaciar periódicamente y garantizándonos que acabaremos con el culo mojado. El cordón periférico, sin embargo, no tiene por qué cubrir toda la periferia para poder ser bien ajustado. Es por esto que admite la opción de dejar la parte inferior parcialmente abierta, de forma que se evita la acumulación de agua, en caso de que llegue a entrar por algún sitio (que no debería pero el agua tiene esa difícil facilidad, sobre todo si se le da el tiempo necesario).

La parte inferior abierta no supone ningún problema porque el agua va a venir siempre de arriba y el fondo de la mochila no se va a mojar apenas o en absoluto, a nada que la cubierta lo abrace mínimamente.

El diseño final queda como sigue: está preformado en forma de caja sólo en la parte superior. En la inferior, es recto. Cuenta con dos cordones de ajuste en sendas fundas periféricas: uno, que recorre la parte superior y los lados, bajando hasta, aproximadamente, mitad de espalda o algo más, de forma que pueda ser ajustado pasando por encima del cinturón lumbar y de la conexión inferior de las hombreras con el cuerpo de la mochila; el otro, a lo largo del borde inferior del cubremochila, de forma que el fondo puede ser cerrado, aunque dejando un cierto hueco, tan grande o pequeño como se quiera (aunque el ajuste más fino se consigue apretando bien aquí). Ambos cordones cuentan una tanca autobloqueante para un ajuste cómodo y rápido.

Tensionando bien ambos cordones, se consigue un ajuste muy bueno de la cubierta a la mochila. Producen dos efectos de abrazo independientes que permiten, además, acoplar la cubierta con éxito a mochilas de un rango amplio de tamaños y de formas no exclusivamente rectas. Especialmente, este diseño se adapta de forma óptima a las mochilas que presentan un cierto estrechamiento por encima del compartimento inferior, a las que se adaptaría muy mal una con ajuste único. La mochila para la que construí mi primera cubierta tiene esta forma. En general el ajuste único (y especialmente si es por elástico) se adapta muy mal a cualquier mochila que varíe en anchura a lo largo de su longitud.

Las mochilas que han servido como modelo para la fabricación de las cubiertas son, respectivamente, una Big Pack Performic 80, a la izquierda, de unos 80 litros de capacidad (aunque yo creo que es considerablemente más grande); y una Granite Gear Virga, a la derecha, de 52 litros. Obsérvese lo comentado sobre la forma de la Performic, con una cabeza muy gorda y una especie de “cintura” por encima del compartimento inferior. Una forma difícil de acomodar a cubiertas clásicas rectas. A la derecha, ambas mochilas con sus respectivas cubiertas. Abajo, vista trasera, donde se aprecian los ajustes posteriores. Se aprecia muy bien cómo la cubierta verde abraza y se adapta a la forma de la Performic.

Cubiertas ajustadas

Abajo, detalle del ajuste del cordón. La cuerda empleada es de polipropileno de 1.7 mm., muy ligera y no absorve agua como puedan hacerlo las cuerdas de nylon o poliéster. El color amarillo cantón es mayormente accidental. y no mi dudoso criterio estético (dejémoslo ahí). La tanca de cierre es intencionadamente minúscula, lo justo para ser capaz de mantener todo en su sitio en circunstancias normales (cedería ante un buen tirón, sin embargo). Todo está pensado para ser lo más ligero posible.

El ajuste inferior para ambas mochilas. En la Performic (izquierda), la cobertura es menor que la lograda en la Virga a causa del abultado cinturón lumbar de la primera (normal, al ser una mochila destinada a grandes cargas) y a que la cubierta estaba cortada para ser bastante ajustada. Para la Virga, he probado con un corte algo más holgado. La cubierta de la Performic ha funcionado perfectamente en las pruebas en campo.