Viajar a pie

Caminar para viajar. El mundo a escala humana

Siltoldo

Cuando acabé el Siltrapo (de hecho, mucho antes de acabarlo) pensé que nunca mais, que no volvería a pasar por todo aquello otra vez (diseñar, medir, cortar, coser… medir y cortar, por cierto, me parece, de largo, lo peor). Pero no tardé nada en empezar a maquinar ideas nuevas. En realidad, salían solas como consecuencia directa de haber acabado un diseño y de estar probándolo y viendo sus partes buenas y sus partes mejorables.Me di un tiempo para desintoxicarme un poco y no acabar odiando lo nuevo que me pusiera a hacer pero en cuanto hubo un impulso fuerte, no lo dejé pasar. Lo he llamado Siltoldo.

Siltoldo en su primer viaje

Origen

El Siltrapo nació como un refugio para dos y, como tal, está muy bien, pero resulta demasiado grande para uno; no hace falta tanto espacio. Así que me faltaba un refugio individual ya que el que vengo usando habitualmente, el Cave 2 de Golite, es, como su apellido indica, también para dos (aunque lo uso en solitario sin mucho reparo porque no es tan grande como el Siltrapo; de hecho, me parece pequeño para dos).

Durante un viaje corto y con tiempo previsible (bueno), probé una alternativa minimalista: una simple lona rectangular de 2.40 x 1.50. Puestos así, esos números pueden parecer grandes pero es un refugio extremadamente pequeño y asusta un poco (o mucho) afrontar mal tiempo en algo así. Supongo que la experiencia lo hará más aceptable (¡o no!) pero como no la tengo aún me da vértigo llevarme algo tan exiguo para, pongamos, un mes en los Pirineos. Por otro lado, el ahorro de peso es brutal: ¡135 gr. por un refugio integral! sí, allí donde la gente suele gastar 2 ó 3 kgs., solventamos la papeleta con unos miserables 135 gr. más otros 100 para las piquetas… es para pensárselo. Fue entonces cuando pensé que, con muy poco esfuerzo y casi de forma inmediata, podía fabricarme una versión ligeramente más grande que, con una pequeña penalización en peso, me ofreciera más seguridad.

Planteamiento

La idea consiste en fabricar el Siltoldo de una sola pieza de silnylon, sin costuras. Esto lo hace extremadamente fácil de fabricar y elimina potenciales puntos débiles por error de fabricación, así como elimina también la necesidad de sellar las costuras. El problema está en el ancho del rollo de silnylon. Habitualmente, este ancho suele ser de 1.50 m., con lo que esa es la anchura máxima que puede tener un refugio sin costuras. Se puede hacer tan largo como se quiera pero no más ancho… y 1.50 es muy poco.

Aproveché que una de las piezas de silnylon que tengo por casa es ligeramente más ancha (1.65 m.) para, dándole también largura extra, esperar que lo que salga sea algo con lo que me pueda sentir cómodo y seguro

Fabricación

Basta con cortar la pieza, hacer una costura a lo largo de todo el perímetro (para evitar que se deshilache y para proporcionar una base de de 3 capas de tejido donde coser los anclajes) y añadir tantos anclajes como se desee. Milagrosamente, la única pieza de ancho 1.65 suficientemente grande que me quedaba tenía una longitud sólo ligeramente superior a lo que yo esperaba darle así que decidí hacerlo lo más fácil posible y la utilicé tal cual, sin cortar nada (y así me salté esos dos pasos que tanto odio). Al final, he acabado con un producto final de 3.30 x 1.59. La longitud parece un tanto exagerada (y lo es) pero tiene una cierta razón de ser y permite al refugio más versatilidad en la colocación. Tiene un total de 16 anclajes: uno en cada esquina y 3 en cada lado (tanto en los lados cortos como en los largos), espaciados uniformemente.

Uso

Las lonas rectangulares o cuadradas son un diseño muy versátil. Acompañadas de múltiples puntos de anclaje, pueden ser colocadas de muchas maneras diferentes, dependiendo de condiciones. Esto es algo muy interesante para cualquier pieza del equipo y especialmente para una tan minimalista. Su auténtica fuerza está en su versatilidad. Un pequeño ejemplo de lo que se puede hacer con el Siltoldo:

Configuración típica con tejado a dos aguas en un extremo que va convirtiéndose progresivamente a un agua, con un lado largo completamente pegado al suelo. Adecuado para condiciones de lluvia claramente inclinada por el viento: se coloca el lado más protegido frente a la lluvia.

Configuración para mal tiempo con lluvia que provenga de direcciones variadas: tejado a dos aguas con los dos lados largos al suelo. Los lados cortos permanecen abiertos pero la escasa altura y el generoso márgen que posibilita la longitud extra garantizan que el habitante tendrá un espacio seco lo suficientemente grande. Esta es la configuración de máxima protección, con el inconveniente de que el refugio queda convertido en un pequeño sarcófago donde poco se puede hacer aparte de estar tumbado. Sólo para circunstancias de tiempo realmente malo.

Otra posible combinación para mal tiempo y/o si sólo se dispone de un bastón, con éste en el interior. El refugio queda convertido en una especie de pirámide, geometría muy adecuada para condiciones de viento intenso porque es muy aerodinámica. Como en el caso anterior, el espacio interior queda muy reducido, con lo que sólo se usará en condiciones muy adversas. Para poder usar esta geometría con éxito, convendría coser alguna pieza en el interior de la lona allí donde se espera colocar el mango del bastón, para evitar desgaste por roce y evitar también que resbale, dado que el silnylon es muy resbaladizo.

Esta opción es similar a la anterior pero con el bastón fuera de los límites de la lona, con lo que se evitan los problemas inherentes a colocar el bastón dentro. Como parte negativa, la cabecera queda un tanto expuesta, dado que el fondo es tan bajo que la parte final no es utilizable. El perfil es muy aerodinámico siempre que el viento no llegue a colarse dentro (puede venir de tres lados pero no del cuarto)

Tejado a un agua con paredes laterales. Puede ser interesante para lluvia que venga de un lado, enfrentando la pared cubierta. Ofrece mucho espacio interior en vertical pero se queda un tanto escaso de espacio longitudinal (El saco tiene que ir en diagonal)

Tejado a dos aguas excéntrico. Se mantiene un lado (el izquierdo, en la imagen) pegado al suelo para enfrentar a la dirección prevalente de la lluvia y/o viento pero en un extremo el tejado es excéntrico, de forma que se puede hacer más alto en ese extremo sin comprometer la protección en el lado fuerte (izq.) y a costa de exponer un poco más el lado débil (derecho)

Un par de configuraciones (con tejado excéntrico o… céntrico (no sé cómo llamarlo, si no…) ) con la lona elevada sobre el suelo. Esto permite ventilación y vistas (para ver las estrellas, basta estirar un poco el cuello) y está muy bien para condiciones benignas (sin viento y/o lluvia). Nos sigue ofreciendo un espacio al que considerar “casa” (factor psicológico) y evita pérdida de calor por radiación hacia el cielo nocturno.

Finalmente, la geometría que me parece más todoterreno, combinando espacio, ventilación y vistas con un grado aceptable de protección y que se corresponde con la imagen inicial del artículo: tejado a dos aguas en un extremo, derivando a un agua en el extremo opuesto y con una pared que cierra completamente el lado corto en dicho extremo. Esto último se consigue a costa de acortar la longitud del resultado final pero dado que está sobredimensionado en longitud no supone un problema (para eso, precisamente, se ha diseñado con esa sobredimensión). Se puede variar la altura en ambos extremos para acomodar condiciones más o menos adversas (cuanto más bajo, menos espacio pero más protección). Ver imagen de arriba del todo para terminar de comprender esta colocación.

¿He dicho “finalmente”? Un momento, que ha habido novedades: decía yo un poco más arriba: “Para poder usar esta geometría con éxito, convendría coser alguna pieza en el interior de la lona…”, referido a la configuración de máxima protección. Pues he cosido dichas piezas. Dos, concretamente, sobre la línea media longitudinal y a una cierta distancia del borde corto. Estas piezas se encuentran en la parte inferior de la lona y son de un material muy adherente, de forma que puedo colocar el mango de los bastones bajo ellas y, al tensar el conjunto, todo permanece en su sitio.

No obstante, la configuración que me ha resultado más cómoda y elegante viene de utilizar los anclajes de cinta plana cosidos, a su vez, en la parte superior. El efecto es el mismo sólo que, en este caso, la lona “cuelga” de los bastones en lugar de apoyarse en ellos. Esto, como ya es bien conocido de otras configuraciones, libera espacio interior. Además, al ser el Siltoldo tan bajo en esta disposición, los bastones resultan demasiado largos (incluso plegados al máximo) y es necesario colocarlos inclinados; posible, pero más farragoso.

Las imágenes valen más que las palabras, para según qué… pero luego añado algunas palabras más

Configuración en máxima protección, haciendo uso de los nuevos anclajes situados en el “tejado”. El espacio interior (véase o, mejor, intúyase, a la derecha), es muy reducido pero resulta muy cómodo para dormir; eso sí, para nada más: cualquier intento de maniobra nos haría chocar contra las paredes y requeriría un buen juego de contorsiones. Sería el precio de estar seguro en el tiempo más violento. Ciertamente, esta configuración es a prueba de bombas ya que el perfil es muy discreto y queda naturalmente cerrado por los cuatro lados. Las “paredes” de los lados cortos no consiguen la tensión de los paneles laterales (sobra material; gajes de que la lona sea rectangular) pero no parece merecer la pena montar nada más para tensarlas porque son tan exiguas que no tiene mayor importancia. Una cosa: no hay puerta. Hay que reptar para entrar. De nuevo, el precio de dormir seguro cuando hace malo.

En la imagen de la izquierda, he utilizado un total de 10 piquetas (todas las que tenía; la situación es real y hacía bastante viento): las 6 de rigor más todas las que me sobraban para fijar los lados largos al suelo y tensar lo más posible los paneles más extensos. La imagen está tomada desde barlovento, intencionadamente, porque este lado, al estar más expuesto, tenía 3 piquetas y quedaba más estético que el de sotavento, que se quedó con sólo una piqueta (no había más y tampoco eran necesarias ahí) y no estaba tan tenso, tenía un poco de holgura.

Detalles superior (izquierda) e inferior (derecha) de la modificación. En el anclaje se aprecia un pedazo de cordón dyneema de 1.5 mm., usado en todos los anclajes del Siltoldo: indestructible, a pesar de lo fino que es. A la derecha, se aprecian los restos blanquecinos de silicona tras el sellado de las costuras. No escatimé, el sellado contribuye también a fortalecer las zonas agujereadas por los hilos, cosa muy conveniente ya que el silnylon es muy fino y aquí va a haber tensiones considerables.

Peso final: 303 gr más piquetas (éstas, típicamente alrededor de 80 gr)

Finalmente, un detalle sobre el bulto típico en que queda una vez plegado:

No estoy haciendo fuerza

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3 Comentarios

  1. Xavier Llurba

    Para todos aquellos que no tienen el arte y poderio del rey del ultraligerismodejo aquí un link con interesantes propuestas
    bearpawwd.bmobilized…
    Eso sí. Hay que tener una pastita.

    • Viajarapie

      Recordaba a Bear Paw como esos que hacen mosquiteras con suelo para todo toldo imaginable pero no recordaba que también hacen los toldos imaginables. Me he pasado un buen rato cacharreando por su web. Tendré que actualizar el artículo de las pirámides para incluírles, no está completo sin esta fuente. Gracias por compartirla.

      • Xavier Llurba

        El tio tiene un surtido Cuetera total.
        Tiene de todo y mucha información aprovechable para el DIY. Las medidas de toldos son golosas…

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