En los últimos tiempos, se está viviendo un cierto resurgimiento de la lana como materia prima de material de montaña de alto rendimiento: calcetines, chaquetas o camisetas. Uno no diría que eso es lana pero las nuevas tecnologías también han llegado a revolucionar las técnicas de tratamiento de los materiales de toda la vida. Aunque no estoy muy seguro del procedimiento concreto, entiendo que se trata de conseguir hilos muy finos para luego tejerlos y conseguir una camiseta de la que nadie diría que no es de algodón o, para el caso, de poliéster.

Pero no es esto de lo que quiero hablar en un apartado sobre terminología. Es, nuevamente, sobre el intrusismo del inglés y de la curiosa actitud de las personas hispano-hablantes. Porque una cosa es usar anglicismos cuando no hay palabra equivalente en castellano o cuando la palabra equivalente no es práctica, por la razón que sea… pero otra es usar la palabra inglesa cuando en castellano hay otra prácticamente igual.

No conozco mucho la etimología de la lana merina pero a mí me da que es una palabra con mucha historia. A todos nos sonará la conocida expresión de mezclar las churras y las merinas (la lana merina es la de mejor calidad; la churra debe ser peor…) Pues bien: en inglés, y me parece muy bien, “lana merina” se dice “merino wool”. El porqué usan una “o” en lugar de una “a”, no lo sé ni importa mucho; es así y ya está. El género de las cosas es algo bastante arbitrario pero es que, en este caso, ni siquiera eso: las palabras en inglés no tienen género gramatical, es decir, esa “o” no significa “masculino” (como sí lo haría en castellano)

Lo curioso es que este retorno de la lana en el material técnico ha venido del mundo anglosajón; particularmente, Nueva Zelanda, donde las industrias de la lana y la del aire libre son de un peso muy importante. Lo importante aquí es que en el mercado han empezado a aparecer prendas con la anglófila denominación “merino wool”. Esto es, en español, “lana merina”. Pero hete aquí que, obviando nuestro idioma, mucha gente se refiere a este material como “lana merino”!!!??? Y, claro, como esa discordancia de género hace daño a la vista, al oído y hasta al tacto, algunos “arreglan” la expresión a base de giros como “lana de merino”.

Atónito estoy. Por las barbas del profeta, ¡”lana merina”! Castellana y elegante expresión que no necesita de ningún giro adicional. Una cosa es degenerar el idioma para aprovechar lo que de práctico hay en otros pero otra es olvidar los orígenes de las palabras hasta el punto de usar en castellano la versión anglofilizada de una palabra propia y, encima, por el camino, incurrir en una dolorosa discordancia de género gramatical.