Utilizo la palabra del título más por analogía con el mundo urbano que por realidad efectiva en el sendero. Lo que necesitamos llevar en este apartado es tan poco que no merecería siquiera un capítulo aparte de no ser porque hay gente que sí se empeña en llevar un auténtico neceser y llenarlo de cosas.

Como de costumbre, allá cada uno con lo que considera que necesita (y, de la misma manera, allá cada uno con lo que crea que NO necesita) pero, en mi opinión, el contenido estrictamente necesario para un “neceser” (que no, que no llevo nada que se pueda llamar así; las cuatro cosas estas van en el saquito de “varios”) viene a ser lo de esta imagen:

“Neceser” UL

Lo del centro es un trozo de jabón. Lo incluyo en este apartado con reticencia porque, en realidad, no lo llevo como parte del kit de limpieza para el sendero; como limpieza corporal, lo uso sólo en civilización (en el monte, sólo agua) y, en realidad, es más bien parte del botiquín: ahí va guardado y, funcionalmente, está ahí para lavar heridas. Aprovecho para recordar que un jabón neutro es lo mejor del mundo para lavar heridas.

A la izquierda, un botecito que contiene gel desinfectante basado en alcohol. Se compra en farmacias (en un “monstruoso” envase de 250 ml.) y lo llevo para desinfectar las manos después de hacer caca. Valga decir que muchas de las indisposiciones gastrointestinales sucedidas en el monte y atribuídas habitualmente al agua no tratada suelen deberse a una pobre higiene de esas manos que luego, como bien es sabido, van al pan. De unos 15 gr. (peso total: gel más bote) que llevé en mi última ruta larga (1 mes), me sobró casi un tercio.

Lo de la derecha, supongo, no requiere más explicación. 6 gramos. Lo que sí puede requerir explicación es la ausencia de pasta de dientes… se puede llevar y, convenientemente reenvasada, no pesa mucho pero, en contra de la ortodoxia urbana, la pasta de dientes no es importante. Un buen cepillado sí lo es y es más que suficiente para mantener una higiene bucal y dental correcta. Esto es, no llevo pasta de dientes.

Un detalle que permite reducir a la mitad un peso ya de por sí pequeño; pasen y vean:

El cepillo “dedal”

El cepillo dedal pesa unos ridículos 3 gr. (por poner algo) y hace la maniobra del cepillado un poco más laboriosa pero en el monte no solemos tener prisa por acabar estas operaciones. Tras un mes y pico de uso, aparece ya bastante deteriorado. Bueno, ya digo, un detalle sin mucha importancia pero está bien saber que estas cosas existen.

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