Ultraligero en condiciones climatológicas adversas

Resulta inmediato correlar esta ruta con la recientemente realizada en esta misma zona, en época similar y con un planteamiento parecido.

Campamento en prado

Las únicas concesiones será cambiar el pantalón corto por uno largo (sigo pendiente de reparar el desmontable… o comprarme otro) y cambiar también el paraguas por uno más robusto y más grande también; siempre me había dicho que había comprado ese paraguas (Golite Dome) para cuando supiera que iba a llover, más allá del típico por-si-acaso…

Bueno, pues esta vez iba a llover; y no sólo llover, lo peor del pronóstico, para los cuatro días, era el viento huracanado. Afortunadamente, y para mi tranquilidad psicológica, la ruta discurre por zonas rurales donde no esperaba tener problemas para encontrar refugio cobarde en caso de problemas y para allí salgo, consciente del doble filo de la constante cercanía de la civilización: retirada fácil y… constante tentación de retirada. Intentaré ser fuerte.

Una de las razones de ser de todo esto es sacar a pasear, por primera vez, mi último trasto, el Silsuelo. No es que haya mucho que probar, es demasiado simple para eso, pero hace ilusión estrenarlo. Esto y el Siltoldo y ya casi puedo decir que me he hecho una tienda de campaña. Tentado estuve de dejar en casa el Siltoldo y llevarme la Cave 2 pero, al grito de “la aventura es la aventura”, me contuve. Si no lo pruebo en ocasiones como estas, ¡nunca sabré hasta qué punto es una chapuza o no!

El resto de elementos serán básicamente los mismos. La funda de vivac se queda en casa y el gorro para el sol, también.