Un equipo básico de primeros auxilios es algo comúnmente olvidado en muchas mochilas. Esto es un error, como también es un error corregirlo a base de comprar un neceser de primeros auxilios de los que se venden ex profeso y echarlo en la mochila sin más.

Y no es ya esto último (lo de usar un botiquín pret a porter) un error por el peso descomunal que suelen tener, que también, sino porque el botiquín debe ser un elemento al que se dedique un poco de reflexión. No basta con coger lo que alguna empresa comercial ha decidido que es lo necesario y llevarlo sin más. Muchas veces, incluso, sin saber bien qué hay ahí dentro o sin saber usar correctamente algunas de las cosas que llevamos.

Debemos hacer la siguiente reflexión: qué problemas puedo tener que afrontar en el monte; qué conocimientos tengo para solucionar esos problemas; y, finalmente, qué elementos debo llevar conmigo para, vistos los problemas posibles y mis conocimientos, solucionar lo que sea posible. De bien poco me servirá llevar una aguja e hilo para sutura si no voy a ser capaz de hacer una sutura.

Como en tantos otros aspectos pero especialmente en éste de los primeros auxilios, el “equipo” más importante que podemos llevar no pesa nada y está en nuestra cabeza. Un buen curso de primeros auxilios vale su (ya de por sí nulo) peso en oro. Mejor aún si está específicamente enfocado a los problemas específicos a la montaña. Lástima que este tipo de cursos no sean mucho más accesibles de lo que son pero creo de verdad que conviene hacer el esfuerzo (de disponibilidad temporal, personal y económico). Hecho el curso (o, en su defecto, leído algún buen libro, que nunca es lo mismo pero es más que nada), tendremos más base para evaluar problemas potenciales y aportar soluciones posibles.

Algunas directrices generales: en la montaña, los problemas más habituales van a venir de cortes o traumatismos; la “faena” más habitual va a ser tratar una herida, seguida por dislocaciones o, en el peor de los casos (de entre lo habitual), fracturas. En menor medida, podemos sufrir quemaduras.

El tratamiento de heridas consiste básicamente en eso que todos sabemos ya: limpiar y cerrar. Si la herida es muy grande, es prioritario cerrar y evitar así pérdida de sangre; si hubiera infección, ya se encargarán de ella los profesionales, en su momento. Nadie se muere en minutos de una infección pero sí se puede morir de una pérdida masiva de sangre.

Para dislocaciones o fracturas, lo más conveniente es la inmovilización, seguida del traslado.

Quedan las ubicuas ampollas, muy habituales también y cuyo tratamiento cuenta con sus productos específicos de todos conocidos.

Por fin, podemos enfrentarnos a problemas no traumáticos como catarros, diarreas o dolores varios (entre estos, por supuesto, también los ocasionados por traumas).

Ahora: ¿qué necesitamos llevar para solucionar todo esto? La respuesta a esta pregunta está fuertemente condicionada por lo que sepamos hacer pero me permito citar lo que llevo yo como ejemplo de lo que puede ser; nunca, desde luego, como la biblia que no es:

  • Tiritas: para cubrir y proteger de la suciedad heridas menores o restos de ampollas tratadas.
  • Gasas estériles: idem
  • Esparadrapo o similar: para construir apósitos. Se suele utilizar la misma cinta americana o cosa similar que se lleva para reparaciones. Tanto da; lo fundamental es que adhiera bien y no se despegue con facilidad, ni siquiera ante la humedad.
  • Venda: para construir apósitos de mayor tamaño y donde se necesite un cierto grado de compresión. Puede ser venda elástica (pesa más, eso sí).
  • Ungüento desinfectante: para esterilizar heridas. Mejor ungüento que líquido, pesa menos y es menos pringoso y más fácil de aplicar sin derramar nada.
  • Toallitas impregnadas en alcohol: para desinfectar heridas. Escuece, sí, pero es lo mejor.
  • Jabón neutro: el mismo que llevamos para la ducha en el albergue. Para limpiar heridas, agua y jabón (¡sin enjabonar la fuente de agua!).
  • Analgésicos: para tratar el dolor, tanto el causado por traumas como por enfermedades. Suelo llevarlos de “potencia” diversa, según el tipo de dolor que haya que tratar, usando siempre el menos potente posible.
  • Antihistamínicos: para reacciones alérgicas. No suele pasar pero, a fin de cuentas, son sólo unas pastillas.
  • Antidiarreicos: pueden ayudar a pasar el trago hasta que lleguemos a civilización.
  • Algo para procesos gripales. Seguro que tienen su nombre “técnico” pero no me lo sé.

Algún comentario adicional:

  • No llevo tratamiento específico para ampollas porque jamás he tenido una cuando he seguido los pasos aconsejables en el uso del calzado; si las tuviera, se pueden tratar con lo que llevo.
  • Faltan algunos elementos que no cuento como parte del botiquín porque llevo por otro lado pero son importantes también como primeros auxilios: cuchillo y pinzas; mechero/cerillas y, en menor medida, tijeras.

Lo de la lista de arriba (menos el jabón y la cinta americana, que van en otro sitio), con su bolsa. 120 gr

Huelga decir que el principio del re-empaquetado aplica aquí al 100%. Llevaremos las cantidades adecuadas de cada cosa. Se entiende que hay que tener en cuenta que algunos de estos problemas nos permitirán seguir en el sendero (un constipado, por ej.), si eso es lo que queremos, con lo que podemos necesitar un tratamiento algo más largo que para problemas que nos obligarán a salir de la ruta y buscar ayuda, para los que necesitaremos capacidad de tratamiento sólo para el tiempo necesario hasta conseguir ayuda especializada.

Para inmovilizar fracturas o dislocaciones, utilizaremos lo que tengamos a mano: bastones, ramas… sujetos con trozos de cuerda, piezas de ropa…

Los conocimientos están fuera de este corto comentario pero valga recordar algunas piezas básicas: cuidar siempre la seguridad del accidentado, mantener sus constantes vitales (si están en entredicho), protegerle de nuevos accidentes o problemas sobrevenidos y, sobre todo, no hacer nada de lo que no estemos seguros: podemos causarle más daño que beneficio.

Todo esto aplica también cuando uno está solo y accidentado y socorrista son la misma persona.

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