Voy a utilizar dos criterios básicos y una consideración adicional para clasificar las geometrías de refugios portables. Soy consciente de la generalización que esto supone pero cubren con amplitud la gama de sistemas de acampada objeto de esta discusión. El primer criterio será la presencia o no de estructura rígida o armazón; el segundo, la utilización de pared doble o sencilla. Y, en todo caso, con o sin suelo. Vamos allá; atendiendo al posible armazón:

Sin estructura rígida

Más precisamente, deberíamos hablar de diseños sin estructura fija pero que admiten el montaje de un armazón de fortuna. Esto no debe interpretarse como algo provisional, precario o para emergencias, más bien al contrario: cuando necesitemos el armazón será habitualmente cuando las condiciones sean malas, por lo que necesitaremos un montaje fiable, seguro y rápido de implementar.

Toldo sostenido por bastones en el exterior y tensión aplicada. Es muy sólido

Los diseños sin estructura son los más ligeros y versátiles que los que la tienen. Por un lado, el prescindir de armazón conlleva una obvia y radical reducción de peso. Por otro, este tipo de diseños suelen carecer de una geometría fija, con lo que nos permiten montarlos de muy variadas formas.

La reducción de peso es muy grande: no sólo nos ahorramos llevar mástiles o varillas, tampoco es necesario ningún elemento de enganche entre armazón y lona, los habituales clips o fundas, ni ningún otro de los típicos accesorios para mantener el armazón en su sitio.

Ahora bien, ¿qué usamos entonces como armazón? Una primera e inmediata solución es no usar ninguno.

Tejado a un agua

Ofrece excelente ventilación y no nos aísla visualmente del mundo alrededor, lo que puede ser una característica muy interesante si es eso lo que se busca. Por otro lado, dado que uno (o dos y hasta tres) de los lados permanecen abiertos, la protección frente a los elementos es limitada. Atención: “limitada” no significa necesariamente “insuficiente”. Ante condiciones benignas (lluvia suave, ausencia de viento fuerte), puede servir. Es fácilmente implementable con un par de bastones (o, alternativamente, ramas; o, incluso, colgando los puntos de anclaje de un árbol o similar). Si el tamaño de la lona usada lo permite, conviene dotarle de paredes laterales, de forma que el refugio queda cerrado por tres lados.

Tejado a dos aguas

Es una estructura sencilla y que ofrece buena cobertura lateral. La cobertura frontal y posterior dependerá de la adición de paneles extra o del sobredimensionado de la lona empleada. Esta estructura ha caído en cierto desuso con la aparición de formas curvas que aprovechan mejor el espacio pero tiene aún su hueco dado que permite prescindir totalmente de armazón, con lo que se convierte en la opción ultraligera más habitual. La estructura se puede improvisar pasando una cuerda a lo largo y bajo el vértice del tejado pero es posible también, y muy funcional, prescindir totalmente de estructura: para ello, basta con tensionar los extremos del vértice del “tejado”, con lo que éste queda formado.

Toldo a dos aguas

Pirámide

La pirámide o cono es otro sencillo diseño cuya mayor ventaja es la simplicidad y versatilidad. Necesita un único mástil como armazón y este puede ser improvisado con facilidad a partir de un bastón o incluso un tronco o rama. Se puede montar una pirámide incluso colgándola de cualquier elemento (árbol, por ejemplo) con la altura suficiente si se cuenta con el anclaje necesario, un simple lazo en el vértice de la pirámide. Parte de su versatilidad radica en su geometría variable, adaptable a las condiciones: más alta y espaciosa en buen tiempo, más baja y aerodinámica en presencia de viento; borde elevado sobre el suelo en mayor o menor medida según se necesite más o menos ventilación o se quiera aumentar la protección frente a la lluvia.

Toldo de geometría piramidal

 

La pirámide ofrece un gran espacio vertical pero concentrado en un área pequeña. El ratio entre cantidad de material necesario (para la fabricación de la pirámide) y espacio interior ofrecido no es muy bueno ya que se “desperdicia” mucho espacio al ser parte de este difícilmente utilizable.

Con estructura rígida

Entendemos por estructura un cierto armazón rígido que da forma al refugio. Debe ser plegable o desmontable para facilitar el transporte.

Obviamos aquí las opciones de estructuras rectilíneas ya que coinciden, prácticamente, con las descritas en el apartado anterior de sistemas sin estructura o con estructura de fortuna. Los armazones son elementos pesados y que conviene, por ello, evitar tener que transportar pero puede merecer la pena cuando aportan un valor añadido importante. Uno de tales valores es la posibilidad de crear formas curvas que aprovechan el espacio mucho mejor que las formas rectilíneas.

Un aspecto importante cuando se utiliza un armazón es la interfaz entre este y la lona, es decir, cómo se unen. Hay dos aspectos a considerar aquí: cómo se unen y dónde. El cómo se resuelve típicamente mediante clips, cuerdas o fundas. El dónde implica decidir entre colocar el armazón fuera o dentro de la lona.

Como de costumbre, toda opción cuenta con ventajas y pegas y hay que llegar a un compromiso aceptable. Cuando se utilizan clips o líneas de cuerda, el mástil se iza, en primer lugar, y luego la lona se cuelga del mismo mediante los clips o los trozos de cuerda. Estos estarán cosidos a la lona. Esta opción implica que el armazón esté en el exterior (no me imagino un diseño con clips con el armazón en el interior). Las fundas son tubos de tela donde se inserta el mástil para posteriormente pasar a izarlo. Al izar el mástil, la lona va con él ya que forman un conjunto único. La funda va típicamente cosida a la lona y puede estar en el exterior o interior. Si está en el exterior, la lona quedaría colgada del mástil; si está en el interior, quedará apoyada en él.

Iglú

Denominación popular de las formas en cúpula y derivaciones de dicha forma. Se consigue con un mínimo de un par de mástiles curvos cruzados en un ángulo de típicamente 90º en la vista en planta. Este es un diseño que ofrece un ratio óptimo entre material empleado para la construcción y espacio útil ofrecido. Las paredes son casi verticales en las zonas inferiores, cerca del suelo, con lo que dichas áreas son perfectamente utilizables, en contraste con diseños de líneas rectas como, por ejemplo, el tejado a dos aguas o la pirámide, en las que la periferia ofrece muy poco espacio vertical al estar la pared inclinada con un cierto ángulo; cuanto mayor (más vertical) este ángulo, más espacio se desaprovecha en la zona central, como se describe en la pirámide. En una cúpula, prácticamente todo el espacio interior es utilizable.

Iglú con dos varillas cruzadas

Este diseño tiene una cierta limitación de tamaño porque hacerlo más grande implica hacer los mástiles más grandes. Esto tendría un par de inconvenientes: por un lado, la estructura sería más frágil y vulnerable al viento, al tener mástiles muy largos; por otro, el armazón pesaría demasiado. En mi opinión, los iglús son óptimos para dos o tres personas. Para una sola persona, es demasiada estructura para el poco espacio requerido; para más de tres, aplica el problema recién descrito.

Túnel

Nombre común de los diseños en forma de bóveda de cañón (la del románico) o arco de medio punto. Se consigue con los mismos dos mástiles del iglú colocados de otra forma: en lugar de cruzados, se disponen paralelos con una cierta distancia entre ambos. Esta distancia definirá la longitud de la bóveda. Resulta inmediato comparar túnel e iglú ya que son básicamente dos refugios hechos con los mismos mimbres pero de apariencia bien distinta. El túnel, al igual que el iglú, ofrece un ratio muy bueno de aprovechamiento de espacio, por las mismas razones, ya que las paredes llegan al suelo con un ángulo casi recto. El túnel es menos sólido, particularmente a medida que se hace más largo, ya que toda la lona que queda entre los dos mástiles carece de soporte (al contrario que en el iglú, en el que los mástiles soportan la lona integralmente); por otro lado, el túnel se puede hacer más grande (en este caso, largo) sin ninguna estructura adicional, basta con una lona más larga. El precio que se paga, obviamente, es en solidez, menor a medida que la longitud de lona no soportada crece. Eso sí, se pueden crear túneles más largos sin problema de falta de solidez a base de añadir más mástiles intermedios. Finalmente, el túnel es estructuralmente más frágil que el iglú porque cada mástil trabaja por separado en su labor de soportar el conjunto, mientras que en el iglú ambos mástiles forman un conjunto unido y más fuerte ante los elementos, principalmente el viento.

Otra ventaja del túnel con respecto al iglú es que resulta inmediato añadir vestíbulos (dos; uno en cada extremo del túnel) sin ninguna estructura adicional, basta un trozo de lona; en el iglú, esto se puede hacer pero el resultado es mucho más pobre a no ser que se añada algún mástil, curvo o recto, que soporte la parte de lona que funcionará como vestíbulo. Esto es así porque el iglú no tiene ninguna pared vertical, todas van disminuyendo en ángulo hasta alcanzar la horizontalidad en el centro de la cúpula, mientras el túnel sí cuenta con dos paredes verticales, una en cada uno de sus extremos.

Túnel modificado

El minimalismo tiene en el túnel un buen aliado ya que es un diseño que admite modificaciones sencillas que permiten un buen ahorro de peso. Una muy habitual es el túnel asimétrico, en el que los arcos (pongamos, dos) que forman el túnel son de tamaño diferente. Esto responde al propio diseño del cuerpo humano, que es más ancho en los hombros y menos en los pies, con lo que se intenta ahorrar peso a base de quitar espacio donde menos se necesita.

Túnel asimétrico

Hay otras muchas formas, tanto en las versiones con armazón rígido como en las que prescinden de él. En estos, la casuística es casi tan grande como la imaginación de cada uno y el tamaño de la lona usada y me he limitado a exponer los casos más habituales. Personalmente, pienso que con esos hay más que suficiente. En el caso de los refugios con armazón, he limitado la discusión a aquellos con un número limitado de mástiles, no más de dos, lo suficiente para crear una cúpula o una bóveda. Con más mástiles, se pueden crear estructuras muy complejas que optimicen según qué propiedad: tamaño, espacio útil, resistencia al viento, a la carga de nieve… pero son refugios demasiado pesados y/o grandes como para figurar aquí.

Atendiendo al otro criterio clasificatorio enunciado, la utilización de pared sencilla o doble, la casuística es bastante obvia; me limitaré a discutir las propiedades, con sus pros y contras, de ambas opciones.