Los diarios de viaje han existido toda la vida. La única novedad es que ahora es fácil publicarlos sobre la marcha.

22 de septiembre de 2006, 10:30 h: La frontera invisible

Muchos de los diarios de 2006, como en otros años, estarán disponibles en la sección PCT de Trailjournals. Yo fui enviando textos cortos cada vez que tuve acceso a la red, que fueron publicados en este mismo espacio. Me resulta simpático recordarlo y este fue el resultado, empezando por algunas notas antes de salir:

6/04/06

Aunque, a finales de febrero, las perspectivas eran buenas, los records de innivación en toda California en Marzo han dado la vuelta a la tortilla y 2006 se ha convertido, de golpe (y si alguna ola de calor no lo arregla) en uno de los años potencialmente más duros en el PCT. Vamos preparando los crampones…

20/04/06

La lista de material ha sufrido ciertos cambios; algunos, menores: quítame este aislante, ponme este otro… y otros muy significativos, como todo el carro de cosas para afrontar la travesía de la Sierra Nevada que esta primavera va a hacer honor a su nombre.

23/04/06

Llegado ese momento a partir del cual muchas de las cosas que hago las hago por última vez antes del día D. Mucha tensión positiva. Ya no queda nada.

26/04/06

En unas pocas horas, salgo para California. Fin de los preparativos, las ilusiones pre-ruta y las agonías. Ya sólo queda caminar.

8/05/06

9 días de camino para las dos primeras etapas. Mucho calor en el sur de California pero aun menos de lo esperado. El sendero es genial y, con mucho, la gente es lo mejor y, a veces, lo peor. Como la vida misma.

Gigantesca experiencia, en muchos sentidos. Todo va bien, física y psicológicamente.

Actualmente en Idyllwild.

El desierto, desde las montañas Laguna

18/05/06

Escribiendo desde Wrightwood, California. 19 días caminando y aún ninguno de estricto descanso. Las montañas del sur de California se parecen mucho a las del centro de la península así que es fácil sentirse en casa. Mucho calor diurno que hace la progresión un poco penosa, a veces. El desierto amenaza desde el este pero aún faltan un par de semanas para tener que bajar allí y atravesarlo de verdad.

La vida en el sendero es, en el fondo, como la vida misma (¿cómo podía ser de otra forma?), llena de las contradicciones inherentes a la condición humana. El PCT es una experiencia personal en un marco excepcional. Disfrutando cada momento, sintiendo por cada instante pasado.

Siguiente estación, Agua Dulce, California, dentro de unos días.

El desierto en el paso San Gorgonio. El pico San Jacinto, nevado, 2000 metros más arriba

23/05/06

Terminada la travesía de las montañas San Gabriel, el siguiente hito es el desierto de Mojave. En estos días he visto lluvia por primera vez, siempre incómoda pero, en parte, bienvenida. Los Angeles y su gigantesca expansión están ahí abajo pero un perpetuo mar de nubes lo oculta de la vista.

Solo dos semanas para llegar a la Sierra Nevada pero antes habrá que afrontar los mas de 40 grados del desierto. Saludos desde Agua Dulce, California.

Imposible no sentirse bienvenido

30/05/06

El desierto ha sido mucho menos difícil de lo esperado y tan bonito o más. Dormir bajo las estrellas junto a un Joshua Tree.

A continuación, la Sierra Nevada.

El PCT cruzando el desierto de Mojave. Las montañas Tehachapi, al fondo

12/06/06

Kennedy Meadows es la puerta a la alta Sierra Nevada. A partir de aquí, 11 días sin pisar civilización en la etapa más larga y más complicada de todo el viaje. El calor ha castigado mucho en la última semana, pero ahora vamos a las alturas. Allí encontraremos nieve.

Agua en el desierto: botellas bajo un Joshua Tree en Bird Spring Pass

19/06/06

Cruzar la parte más alta y remota de Sierra Nevada ha sido una experiencia inolvidable. 12 Días sin ver siquiera una carretera, sin apenas encontrar gente. 12 Días de altos pasos por encima de los 3.000 m., de nieve abundante, ríos embravecidos y de los abrumadores paisajes de estas impresionantes montañas.

Saludos desde Vermillion Valley, donde espero recuperar fuerzas para completar la Alta Sierra hasta Yosemite.

Rolling Thunder en la aproximación a Mather Pass

03/07/06

Desde Vermillion Valley, el resto de la Alta Sierra sonaba a postre descafeinado tras los grandes puertos y las más altas montañas pero ha traído algunos momentos muy intensos, con nieve en cotas aún mas bajas, orientación complicada y vadeos de ríos aún más difíciles. Por fin, reencuentro con Yosemite y desvío para visitar el famoso valle, en el que me encuentro por debajo de los 2300 m. por primera vez en 3 semanas. Siguiente etapa, hasta South Lake Tahoe, la primera ciudad, aún pequeña, digna de tal nombre en más de un mes.

Donohue Pass, a las puertas de Yosemite

14/07/06

Tuolumne Meadows tenía ese aura de “fin de las penalidades”, en el más amplio sentido posible de la expresión (lo cual incluye el aspecto positivo de haber cruzado esa maravilla que es la Alta Sierra Nevada, con todo lo que ello implica) pero, muy al contrario, esas “penalidades” continuaron; simplemente, cambiaron un poco de cara: menos nieve pero aún mucha más de la que quisiéramos ver, desniveles brutales y, sobre todo, ríos *aún más* grandes. Los vadeos más terroríficos estaban aquí y, por suerte, el improvisado, accidental y pintoresco grupo que partio de Tuolumne contribuyó a hacerlos más fáciles, física y psicológicamente. Esta fue la baza de lo que vinimos a llamar “The Dirty Dozen”: eramos 12 y lo de “dirty” se explica solo; la vida en el sendero se encarga de eso. Llegamos, por fin, a Echo Lake esperando que, esta vez sí, hayamos pasado nuestro ultimo día en la nieve.

Sugar Daddy & Rolling Thunder, remojando los pies y algo más en Falls Creek

18/07/06

Echo Lake – Sierra City

La Sierra Nevada continúa pero, definitivamente, el verano ha llegado a esta sección del Pacific Crest Trail. Aún alguna pelea con la nieve en Desolation Wilderness pero las altitudes moderadas (apenas pasamos de los 2700 m., lo cual es poca cosa en California) nos hacen cambiar de problema: ahora son los mosquitos lo que la madre naturaleza nos envía para entretener el rato. Eso y el calor intenso: ya no cuesta levantarse por la mañana pero, ay, a partir de las 9.00 h. ya no hay quien camine… el mundo no es perfecto (pero California sigue siendo hermosa y sorprendente)

Fontanillis Lake, Desolation Wilderness

21/07/06

Sierra City – Belden Town

Las últimas estribaciones de la Sierra Nevada han supuesto, entre otras cosas, soportar el calor húmedo y opresivo de los profundos valles del río Feather, en sus múltiples ramificaciones. Eso y los necesarios y gigantescos desniveles para bajar a un mundo donde ha sido necesario estar atento a especímenes largamente olvidados como las serpientes y esa atípica y diabólica planta que aquí llaman Poison Oak. Adiós a la gran Sierra y su granito, nos esperan las tierras volcánicas.

Atardecer en la cresta, campamento con vistas

25/07/06

Belden Town – Old Station

El parque nacional Lassen ha supuesto un cambio interesante en el decorado: fenómenos geotérmicos, suaves desniveles, sendero arenoso y polvoriento y el nevado monte Lassen como telón de fondo; bueno y no tan bueno, de todo un poco. Sigue haciendo mucho calor y el agua es la mejor amiga del senderista. Por suerte, aún no escasea, pero no tardará en hacerlo. Cruzando el norte del California, el sendero sigue siendo fantástico, en todos los sentidos.

Fácil elección para un senderista necesitado de un descanso

30/07/06

Old Station – Castella

Aún me pregunto cómo es posible que haya pasado un catarro en medio de lo que deben haber sido los días mas calurosos del siglo… el caso es que pase un día muy duro, con cuerpo griposo, en medio de un horno a mas de 40 grados C… en fin; la fase aguda duró solo un día y estoy recuperado ya. El impresionante y nevado cono volcánico del monte Shasta ha servido de boya durante esta etapa en la que, como digo, el calor ha sido el problema principal. Nos dicen que no es normal, que va a remitir y, de hecho, en Castella he tenido que usar la chaqueta por primera vez en semanas.

Colección de volcanes: Sugarloaf Mountain, a la derecha; y Lassen Peak, nevado, al fondo

3/08/06

Castella – Etna

He aquí, por fin, los Trinity Alps, que devuelven al sendero parte de ese aura de alta montaña que había venido perdiendo en las profundidades del norte de California. Bosques, lagos y roca volcánica con alguna que otra esporádica pero espectacular aparición de ese granito que recuerda a la Sierra Nevada que ya quedo atrás.

Oficialmente, esto son ya las Cascades, o eso creo, aunque las montañas no entienden mucho de fronteras. Las temperaturas han bajado radicalmente y se agradece durante el día pero las mañanas se han tornado gélidas. No pasaba tanto frío desde aquellos amaneceres entre la nieve de la Alta Sierra… mundo imperfecto. Apenas unos días para completar California, aunque parece que los incendios forestales obligan a cerrar la sección que viene a continuación. No se qué haré o por dónde iré pero tengo claro que lo haré caminando.

De vuelta al granito en Russian Wilderness

06/08/06

Etna – Seiad Valley

Corto sprint hasta uno de los lugares mas pequeños por los que pasa el PCT pero donde, se supone, hacen los pancakes mas grandes. Marble Mountain Wilderness estaba oficialmente cerrada a causa de los incendios forestales pero parece ser que están haciendo la vista gorda con el PCT y los que decidimos que un poco de humo no nos puede hacer mucho mal. El único incendio visible estaba a muchos kilómetros de distancia. La próxima etapa concluye ya en tierras de Oregon.

Marble Mountain Wilderness: Mike está bebiendo algo de aspecto muy sospechoso

09/08/06

Seiad Valley – Ashland

Ashland es el pueblo mas grande que he visto hasta la fecha, nada menos que 20.000 habitantes. El día número 100 de mi viaje vio otra efemérides, el cruce de la frontera con Oregon. California se ha acabado y se ha despedido con inesperada lluvia y cielos grises. Dicen que Oregon es fácil, muy llano. Hay varios incendios forestales funcionando por ahí, esperamos que no supongan problema. Día de descanso en Ashland, no habrá mas pueblos hasta la frontera con Washington, casi 500 millas más allá.

Hay alguien en Oregón a quien no le gusta Bush

Los dias de Oregon

El PCT en Oregon es tierra sin internet o, por lo menos, lo ha sido en la version que he elegido. En Oregon no se encuentran esos profundos valles que los rios han excavado en el norte de California, donde se alojaban esas pequenas poblaciones que iluminaban la vida del senderista cada pocos dias. En Oregon, la civilización está más lejos y no encajaban demasiado bien en mi idea del PCT los largos desvios. En cambio, utilice los limitados servicios de algunos de esos pequenos lugares vacacionales junto a algun lago, en las montanas. Muy agradable y relajante: comida, ducha, lavadora… todo lo que un sucio, hambriento y cansado senderista necesita pero !sin internet! Oregon es, tradicionalmente, el lugar donde todo el mundo se pone las pilas, si no se las ha puesto ya, y empieza a acelerar hacia Canada. Dicen que es facil y se recorre en un par de semanas pero un vistazo al perfil revela lo obvio: que el PCT recorre las montañas y que esas pilas tienen que estar bien cargadas para hacerlo en ese par de semanas.

Ashland – Crater Lake

Lo mejor de esta seccion, sin duda, esos campos de lava junto al cono perfecto del monte McLoughlin. Por lo demas, mucho bosque y pocos panoramas. Comparti los ultimos dias con algunos miembros de la “stinky dozen” que aun caminan juntos mas alguno de nuestros “trail angels” favoritos. Anticlimatica llegada a Crater Lake porque el camping donde pasamos la noche esta aun a unas cuantas millas del que probablemente es uno de los lugares mas espectaculares en todo el PCT (y habra que esperar a mañana para verlo)

Mal sitio para darte cuenta de que te dejaste el gorro en la frontera mejicana

Crater Lake – Shelter Cove

Crater Lake es, simplemente, y en esas famosas dos palabras, impresionante. Un volcan que explota, desaparece del mapa y un lago que tarda 800 anos en llenar el agujero. Y eso es lo que podemos ver hoy en dia. Si las fotos no van a poder describir el lugar, menos lo van a hacer las palabras. Despues, mas anticlima y rutina forestal, largisimos y polvorientos dias que mataron mis pies y me dieron mis primeros problemas fisicos de cierta seriedad. Llegue a Shelter Cove en estado un poco comatoso pero ese medio dia de descanso junto al lago Odell tenia que servir para algo. La unica pega es que la unica comida caliente del lugar eran los perritos calientes de la minuscula tienda. Acabe un poco harto de tanta salchicha.

¿Serían de esta zona los indios Pies Negros?

Shelter Cove – Big Lake

Solo unas horas despues y puedo caminar normal otra vez. De nuevo, mucho bosque, poca roca y muchos lagos que proveen agua y son muy bonitos pero me traen de vuelta, inesperada y malvenida, a los mosquitos que ya daba por desaparecidos. Algunos de los episodios mas dantescos de todo el viaje les tienen como protagonistas. Luego, los paisajes lunares y sobrecogedores de los campos de lava en Sisters Wilderness y, por fin, empieza la odisea de los incendios forestales, capitulo aparte de aqui en adelante: de momento, encontramos el PCT en llamas en dos secciones consecutivas, lo que me obliga a pasarme dos horribles dias caminando por las carreteras hasta que mis restos pueden descansar, siquiera por unas horas, en uno de los refugios de madera alrededor de Big Lake.

Grandes incendios junto a Mount Washington

Big Lake – Cascade Locks

Con los incendios por fin detras, Oregon se vuelve mas interesante que nunca con la travesia de dos inmensas montañas, Jefferson y Hood, con sus enormes glaciares y esos panoramas alpinos que tanto echaba de menos. Y, desde las alturas, zambullida hasta el punto mas bajo de todo el PCT, apenas un par de cientos de metros de altitud, junto al gigantesco rio Columbia, en la frontera entre Oregon y Washington. El cuadriceps de mi pierna izquierda ha dicho basta un par de dias antes y he tenido que arrastrar la dicha pierna hasta Cascade Locks, donde espero que un dia de descanso y muchos masajes le devuelvan a la vida.

Fruta en el sendero: huckleberries recién recogidas

Washington, el final espectacular

Cascade Locks – White Pass

Dia 2 desde Cascade Locks y, por fin, la lluvia aparece. Bienvenidos a Washington. Es dificil de aceptar, despues de meses sin apenas verla. Lluvia y frio; nieve, incluso, en zonas altas, pero solo dura un par de jornadas. El monte Adams es tan espectacular como lo fue Hood, montañas casi hermanas. Despues, el PCT se sube a la cresta de verdad en la seccion mas espectacular, alpina y aerea desde la Alta Sierra: Goat Rocks es un aviso de lo que esta por venir, cuando las Cascades se empiezan a poner serias.

El monte Rainier es nuestra boya en la travesía de Goat Rocks

White Pass – Snoqualmie Pass

La silueta blanca del monte Rainer preside toda esta seccion que, por lo demas, es un poco anticlimática, tras las Goat Rocks. Rainier es espectacular, miles de metros mas alto que todo lo que le rodea y con su cara norte completamente cubierta de hielo. St. Helens es visible en la distancia y aun esta humeando, uno no sabe si molaría verle en erupción o casi mejor que no…

Esto es lo que pasa tras un atracón de blueberries (o eran hackleberries, no sé…)

Snoqualmie Pass – Stevens Pass

Por fin en las Cascades Septentrionales. Recuerdo perfectamente todo lo que viene a continuacion y no puedo estar mas feliz de estar de vuelta en estas magnificas montañas. Alpine Lakes Wilderness es una de las secciones mas hermosas y celebro porderla recorrer con buen tiempo, esta vez. El PCT se acerca a las crestas y los panoramas se acumulan en todas direcciones mientras el sendero se acerca a las regiones mas remotas.

Sendero aéreo en Alpine Lakes Wilderness

Stevens Pass – Stehekin

Malas noticias: los incendios forestales en el norte amenazan Stehekin, que ha sido evacuado, y han cortado el PCT a pocas millas del final. Por eso, cuando el cielo se empieza a cubrir de negro mientras recorro Glacier Peak Wilderness, casi me alegro: aun hay esperanza. Eso si, el mal tiempo es, esta vez, muy serio: viento gelido, nubes oscuras y, al dia siguiente, varios centimetros de nieve en el suelo. Esto sabe a invierno. Decido optar por retirada y esperar a que pase lo peor, esperando tambien que los incendios tengan tiempo de desaparecer y esperando que Stehekin se salve y pueda disfrutar de la que es, sin duda, la mejor estacion en todo el PCT. La jugada sale perfecta: El fuego llego a pocos metros de los edificios pero la lluvia apareció justo a tiempo.

Triad Lake desde High Pass: tiempo preocupantemente malo…

Stehekin – Manning Park

Tras una semana de mal tiempo, los incendios no han podido con tanta humedad y parece probable que el sendero este abierto cuando lleguemos a Canada pero el mal tiempo continua, a las puertas de algunas de las zonas mas elevadas de Washington en la que es, probablemente, la seccion mas remota en todo el PCT. Mas lluvia, mas frio y mas nieve convierten esta ultima etapa en una pequena agonia por conseguir llegar al final mientras parece que el invierno esta encima. El 22 de septiembre, por la manana, cruzo la artificial e invisible frontera y, unas horas despues, finalizo en Manning Park, ese lugar que visite por primera vez hace ahora mas de dos años.

Nieve, niebla y frío a menos de un día de Canadá. Smiley abre camino

Manning Park

He caminado con Smiley estos últimos días, su compañía me ha servido de apoyo moral de valor incalculable. Nos hemos comido un buen temporal que a mí me ha sacado de mi zona de confort. A él, creo que no. Ha sido duro para ambos, de todas formas.

A media mañana del (para mí) día 145, 22 de septiembre de 2006, hemos llegado al extremo norte del Pacific Crest Trail. Unas horas después, a final de viaje en Manning Park, Canadá. Ahora, descansamos y celebramos.