Distancia: 15 m / 24.1 km. Acumulado: 894.7 m / 1439.9 km

A medio amanecer, recién levantado y mientras me acerco a los contenedores de comida para recuperarlos y llevarlos a campamento, recibimos visita ilustre: Scott Williamson que, a estas horas (aún no son las 6.00 de la mañana), ya lleva un rato caminando. Claro, así es como consigue las cosas que consigue… Scott es la única persona que ha recorrido el PCT ida y vuelta en una sola temporada. Lo hizo en 2004 y lo está volviendo a intentar en 2006; un año, a priori, más difícil, a causa de toda la nieve en la Alta Sierra. Scott no sólo es todo lo que yo quisiera ser de mayor, senderísticamente hablando; es, además, un encanto de persona. Uno se le imaginaría siempre con prisa, sin apenas decir ni “hola” a la gente que se encuentre por el camino y, no, nada más lejos: se para un rato a charlar y, encima, nos trae una bolsa zip con mapas que se encontró bajando Mather, preguntando si es de alguno de nosotros… y, desde el saco, contesta TG que era suya. El tío viaja mega-ultra-ligero (lo mío es de risa comparado con él) y, a pesar de eso, no le importa ir recogiendo lo que se le cae a la gente. Claro, como sabe que luego nos va adelantando a todos…

Pues para arriba se va Scott, que hoy espera cruzar no sólo Muir Pass sino también Selden, el sexto de la lista. Nosotros repetiremos nuestra agonía diaria para cruzar el puerto de cada día, Muir en este caso, y acercarnos lo más posible a Selden. Un monstruo, Scott. No será la última vez que le vea.

Partimos nosotros también. Al principio, la ruta es inmediata, a lo largo de este valle tan profundo y encajonado; es otro de los brazos del Kings River. Tenemos mucho desnivel que cubrir pero, ahora sí, podemos caminar a buen ritmo, en un sendero mayormente libre de nieve, de momento, y espoleados por el frío mañanero.

En constante y progresivo ascenso, salimos, por fin, de la reclusión del valle donde éste ya deja de ser tal. A partir de aquí, la típica historia: por encima de 3000 metros + cubetas glaciales = nieve… y el sendero se multiplica por cero. Muir Pass es el de acceso más tortuoso de todos los pasos de la Alta Sierra, con poca visibilidad del terreno y una localización poco evidente. La nieve suaviza los relieves y hay que buscar bien. Las huellas de Scott apenas se ven en la nieve aún dura.

Subiendo hacia Muir Pass

Hay que superar varios taludes para acceder a sucesivas hoyas, cuidando de mantener siempre la misma cuenca de desagüe, que va girando y cambiando de dirección. Cuando, por fin, llegamos a la esplanada final, muy cerca ya de los picos de alrededor, aún hay que echar un vistazo al mapa porque Muir es el menos obvio de los collados a la vista. Eso sí, una vez allí, podemos estar seguros de que estamos en el paso correcto: Muir Pass tiene, en su misma cima, algo tan marciano, en el PCT, como un refugio: Muir Hut, bonita construcción de piedra, redonda, con falsa bóveda. Teóricamente, no está permitido pasar la noche aquí en circunstancias normales; el edificio es casi tanto un “monumento” homenaje a John Muir como un auténtico refugio, sólo utilizable en casos de mal tiempo. O esa es la teoría.

Muir hut

Nosotros pasamos un agradable rato descansando aquí pero, obviamente, no nos quedamos: aún hay mucho trabajo que hacer hoy. El descenso de Muir es, también, característico y conocido por mantenerse en cotas muy altas durante un tramo muy largo. Esto significa, básicamente, una larguísima travesía nevada a través de paisajes espectaculares, una de estas que llenan el espíritu y vacían el motor. TG se arma de paciencia ante la que se le viene encima mientras RT y yo volvemos a sacar las raquetas.

En retrospectiva, puedo decir que estos tramos en altura fueron, probablemente, lo mejor, lo más bonito y lo más evocador de toda la Alta Sierra, fuera en subida o en bajada. Estás ahí arriba, rodeado de picos que son sólo un poco más altos que tú mismo, sientes la soledad, el aislamiento… la belleza de estos sitios y de las sensaciones que aportan es algo difícil de describir. Echo un vistazo, según escribo esto, a las fotos que guardo y me ayudan a recordar lo que sentía caminando por allí, lo que se sentía cuando RT y TG estaban medio kilómetro más allá y yo me paraba a escuchar el silencio impresionante de un lugar mágico. No puede haber nada mejor.

Evolution Basin

Estamos en la parte alta de la cuenca Evolution, el más largo valle de altura en toda la Alta Sierra. Tras pasar, uno tras otro, junto a la infinita serie de lagos, aún congelados, llegamos, por fin, cansados ya, al consabido talud que separa las alturas del fondo del valle. Localizamos el sendero pero aún hay demasiada nieve y la aparición de los árboles lo complica todo. Tenemos que pasar un rato buscando el PCT; una vez fuera de la alta montaña, lo vamos a necesitar.

Localizado, por fin, recorremos la larga serie de zigzags que nos depositan en el valle Evolution. Ya por debajo (justo por debajo) de la cota 3000, la nieve es intermitente y podemos seguir la traza sin problemas gracias al radar de RT. Nuestras urgencias, ahora, tienen un nombre: Evolution Creek.

El vadeo de Evolution Creek es otro de los hitos del PCT. Se le suele considerar uno de los más difíciles de todo el sendero. Evolution no es como la mayoría de torrentes de la Alta Sierra; al menos, no en la zona donde deberemos vadearlo. Normalmente, nos encontramos un arroyo crecido, con fuerte desnivel, cauce rocoso y discurrir violento. Un río enfadado. Bueno, pues Evolution no es así. En esta parte de su curso, recorre un valle relativamente amplio, de fondo plano. Frecuentemente, el río se remansa, formando lagunas de profundidad indefinida (para mí, al menos) y corriente imperceptible y, cuando discurre normalmente, lo hace con tranquilidad, en un cauce amplio y de fondo plano donde el agua baja en bloque. Agua transparente que permite ver el fondo; el río parece un libro abierto, fácil de “leer” pero ¿fácil de cruzar?

El problema aquí es la anchura y profundidad. Y la fuerza del agua que, sin ser comparable a la de los torrentes furiosos, es un factor importante porque la profundidad es mucho mayor y esa masa moviéndose en bloque ejerce mucha fuerza, a pesar de que su velocidad sea relativamente escasa.

Bueno… el caso es que es, por la tarde, es de esperar que el caudal sea el mayor posible y, por la misma razón (el deshielo), sea mínimo por la mañana pronto. Por tanto, el objetivo hoy es acercarnos lo más posible al punto de vadeo, acampar y cruzar mañana.

Evolution Valley es un lugar idílico; similar a tantos otros que hemos recorrido en estos días atrás pero un pelín más abierto y con más cantidad de praderas. Como ya mencionaba en otro momento, aquí es casi todo bosque salvo en las zonas húmedas, mal drenadas y aquí, en Evolution, hay muchas de estas, a causa del enorme caudal y amplio cauce del río, y es en esas zonas donde el bosque da paso a praderas que, ahora, están semi-anegadas pero el ambiente resulta mucho más bucólico que en un valle estrecho y encajonado. Acampar en un sitio de estos es como hacer un anuncio de promoción de la acampada. Os aseguro que la localización es tan acogedora y sublime que hasta al más acérrimo urbanita le darían ganas de pasar un tiempo en un sitio de estos.

Esa es la sensación que nos queda al pasar por Colby Meadow y aunque, técnicamente, podríamos avanzar un poco más, creo que, de nuevo, la telepatía es suficiente para alcanzar el consenso: nos quedamos aquí.

Rolling Thunder es aficionado a la fotografía, lleva una cámara Reflex (y digo yo que hay que ser realmente aficionado a la fotografía para acarrear ese monstruo) y está encantado con el lugar. Desaparece un buen rato pero, desde luego, tenía una buena razón (RT, déjame que ponga aquí esta foto tuya):

Los ciervos también tienen que vadear Evolution Creek (foto cortesía de Rolling Thunder)

Y aunque mis prioridades son más mundanas, también echo un rato para intentar captar la magia del lugar, aunque sea con una compacta. Ya me diréis si lo he conseguido o no:

Evolution Creek en Colby Meadow

Mañana toca pasar un poco de miedo en Evolution Creek pero, ahora, toca disfrutar del momento. Esto, una vez más, es lo mejor del mundo. No puede haber nada mejor.

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