Distancia: 4.3 m / 7 km. Acumulado: 1038 m / 1670 km

Me levanto pronto, con la idea de llegar al valle a tiempo de desayunar. Ese primer desayuno es, siempre, siempre, siempre uno de los momentos más sublimes del reencuentro con la civilización.

Espectaculares vistas de algunas de las famosas cascadas de Yosemite según el sendero desciende y el mal augurio de un cielo gris al que, por momentos, se le escapan algunas gotas.

Llego abajo y, sin más solemnidades, sin alfombra roja ni nada, doy por terminado el John Muir Trail, el sendero más espectacular de Norteamérica, dicen… lo entiendo como una declaración de lo bonito que es, y doy fe que lo es, más que como una auténtica comparación que no tendría ningún sentido.

La auténtica celebración viene ahora; no estoy tan famélico como al llegar a VVR pero me voy a poner las botas, de todas formas. Espero al bus. El valle tiene esta red de autobuses gratuítos que te llevan a todos lados y recuerdo vágamente que por aquí cerca había un sitio donde comer: Curry Village, ese es el nombre. En unos minutos, estoy allí y, con toda mi mochila y toda mi mugre, entro en este salón tan pulcro donde me siento pulpo en garage. Intuyo que esto me va a costar una pasta pero me da igual… y resulta que este lugar se va a convertir en mi segunda casa y paraíso de senderistas hambrientos: buffet libre por $10. No es por gumias sino porque tengo hambre pero debo decir que conmigo no van a hacer negocio.

Estoy ya dando cuenta de mi primera ronda y sigo sin sentirme muy integrado entre tanta pulcritud, así que no puedo estar más sorprendido y contento de identificar una cara conocida: “¡Todd!!!”

Recorro medio comedor con mochila y bandeja para sentarme con Todd y Dan, ambos viejos conocidos de VVR. Todd es thru-hiker en el PCT; Dan, en el JMT. Acaba de terminar su viaje. Han caminado juntos desde VVR y llegaron anoche. Me alegro un montón de volverles a encontrar. Todd es un personaje de lo más contradictorio y, como voy a pasar tiempo con él, ya contaré. Dan se va para casa ahora mismo y, en parte, lo siento, porque es un tío que me cae muy bien, un chaval jovencito pero con una madurez admirable.

Desayuno tres o cuatro veces. Esto, para los estándares norteamericanos del desayuno, muy lejos del café con galletas. Cuando construyan el paraíso de los thru-hikers, una de sus piezas fundamentales será una barra de buffet libre. $10 por sesión está bien.

Nos despedimos de Dan y recomiendo a Todd que se venga al Backpackers Camp, o zona de acampada de senderistas, que recuerdo de la ocasión anterior y me pareció un sitio muy agradable. Hoy será día de relax, así como mañana y pasado. Al márgen de los temas logísticos (lo de siempre: colada, desinfección, reaprovisionamieto… más el envío para casa del material “invernal”), necesito este descanso, física y psicológicamente, y esta vez no me sacan de aquí ni a gorrazos. El resto de la historia, mejor la cuento tras los títulos…

Backpackers Camp en el valle de Yosemite. Los árboles son aún más grandes

Series Navigation<< Día 59: Sunrise – Little Yosemite ValleyDías 61 y 62: Yosemite Valley (Toulumne Meadows) >>