Distancia: 14 m / 22.5 km. Acumulado: 1129 m / 1817 km

Los padres de Go-Big tienen que conducir dos horas para llegar a Sonora Pass. Esto es lo que significa vivir “cerca” en Norteamérica. Todos, salvo yo, necesitan esperarles porque, en su anterior contacto, les pasaron provisiones que acordaron recoger aquí. Yo no tuve ocasión, aunque tampoco sé si la hubiera aprovechado… me gusta depender sólo de mi mismo. Durante el impass mañanero, considero la posibilidad de seguir adelante en solitario; ya no quedan dificultades apreciables en el horizonte pero pienso que, en el fondo, no he estado con esta gente durante unos días por el apoyo físico en los vadeos sino por el apoyo moral y la compañía. Y porque es divertido e interesante viajar con más gente de cuando en cuando. Ya habrá tiempo para caminar solo. Por el momento, prefiero quedarme.

A pesar de las dos horas de viaje, los padres de Go-Big llegan temprano y nos traen, además de las provisiones, para los que las necesitan, un montón de cosas ricas: pasteles, fruta, refrescos… vale, lo confieso: me he quedado a esperar porque sabía que habría algo de esto.

Han llegado los reyes magos y todo el mundo abre sus regalitos

La visita es muy agradable y acabamos acordando poner una hora para salir de allí; si no, no lo conseguiríamos nunca: a mediodía.

Ya en ruta, tenemos que volver a las alturas a través de algunas laderas empinadas donde la nieve, escasa ya, puede ser un problema, avisa la literatura. Algo de ello hay: neveros que tapan el sendero en lugares de mucha pendiente pero se soluciona rodeándolos.

Flanqueando Sonora Peak, entramos en un valle de altura bastante nevado que nos lleva a un collado. La guía anuncia, con una mezcla de solemnidad y melancolía que este lugar, a 3150 m., es la última vez que el PCT pasa de los 3000 metros en su camino hacia el norte. Nunca mais.

Bajando de los 3000 m… para no volver

Pasado el collado, tenemos bastantes kms. de descenso por el fondo del valle; al principio, con nieve; luego, ya, seco. Terreno fácil, por fin, hasta que el sendero abandona el fondo y empieza a subir por la ladera con una pendiente inusual en el PCT. Más de uno empezamos a pensar si no nos habríamos equivocado de sendero pero Rolling Thunder echó un vistazo de medio segundo al mapa y otro, de duración similar, al terreno y dijo que íbamos bien porque ese pico de ahí era este y esa vaguada de allá era esta y blah, blah, blah… yo me quedé ahí plantado un rato; creyéndomelo, porque confío en RT, pero preguntándome cómo narices puede este tío estar tan seguro y hacerlo así de inmediato. No era una situación fácil, con escasa visibilidad y pocas referencias.

Por alguna razón, y a pesar del atracón de pasteles esta mañana, estamos todos cansados y cuando llegamos a donde habíamos hablado de llegar, la sensación es de alivio.

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