Distancia: 22 m / 35 km. Acumulado: 1213 m / 1952 km

La mayor parte del grupo reunido en Echo Lake afirma que no va a parar en Pooh Corner y que caminarán directos hasta Sierra City. Comprendo que Pooh Corner está, quizá, demasiado cerca: sólo tres días desde Echo Lake pero… ¿cómo pasar de largo Pooh Corner?

Pooh Corner es el nombre en el PCT del retiro vacacional de los Person, Bill & Molly que, como tantos otros, rememoran sus tiempos de thru-hikers recibiendo a los que cada año pasan cerca de Truckee, California. Técnicamente, me vendría mejor continuar sin parar hasta Sierra City (4 ó 5 días) pero pienso en el especial ambiente de los trail angels y ¡no puedo saltarme Pooh Corner!

Me despido de los Porto y salgo de Echo Lake por la mañana, flanqueado por Giddy Up y Heike. El PCT comienza bordeando los dos lagos Echo (Upper & Lower) y la serie de pequeños chalets en sus márgenes, sólo accesibles por el lago (o el PCT). Pronto quedan atrás según el sendero se introduce en Desolation Wilderness, una hermosa zona que recuerda muchísimo a la Alta Sierra. Aquí, la altitud media es mucho menor (“sólo” alrededor de los 2500 metros) pero, por alguna razón, hay pocos árboles, de ahí el nombre de Desolation y su similitud con las grandes alturas de la Sierra Nevada. Y, para ahondar en el parecido, vuelve a aparecer la nieve en grandes cantidades.

El PCT atraviesa una cuenca repleta de lagos de los que el más grande y espectacular, Lake Aloha, me recuerda mucho a aquel precioso lago de las mil islas (Thousand Island Lake) de hace un par de semanas. Aloha tiene, también, multitud de islotes y es un lugar simplemente paradisiaco. Me quedaría aquí a pasar la noche pero son las 10.00 h. y el viajero agonías que hay en mí no me permite tal cosa sin anestesia previa.

Lake Aloha

Hay bastante tráfico, lo que evidencia el hecho de que ya es julio, la gente está de vacaciones y esta es una zona muy popular. Me quedo con el encuentro con esa simpática pareja compuesta de padre e hijo; el hijo, 10 añitos de nada, quiere hacer el PCT cuando sea mayor y me ve como una especie de héroe y no se da cuenta de que, en el fondo, es al revés: el héroe es él. Ya me hubiera gustado a mí haber sido como él cuando tenía 10 años. Y cuando tenía 20.

El sendero pierde altura y abandonamos la nieve pero no la ristra de lagos, que se siguen sucediendo, cada cual con su encanto particular. Uno querría quedarse a pasar el día en todos pero la disciplina del viaje dice que para alante… y, el PCT, que para arriba, otra vez.

Y esta vez el ascenso es serio, hasta el punto de que casi rememoro uno de esos pasos de la Alta Sierra. Esta vez es el más modesto Dicks Pass que, con 2800 m., tiene una cara norte repleta de nieve. Allí arriba me encuentro con otros viejos conocidos: Larry, Sandy y Elevator y me limito a seguirles pendiente abajo en una zona de orientación delicada… pero no por mucho tiempo; una vez abajo, desaparece la nieve y ya se puede volver a caminar pensando en musarañas.

Más y más y más lagos para una jornada realmente espectacular. Me alegro mucho de ver que la vida no acababa en la Alta Sierra y que la Sierra Nevada continúa ofreciendo alimento para el alma. Inmejorable respuesta para la eterna pregunta del qué hago aquí o por qué estoy haciendo esto.

Restos nevados y lagos azules son la tónica hoy

Hacia el final del día, el PCT pierde altura y ya la cosa no es tan bonita. Phipps Creek es un sitio muy agradable para pasar la noche salvo porque la mitad, o más, de los mosquitos del mundo están buscando comida por allí. Me acabo de reunir con el trío de antes y ni ellos ni yo tenemos duda: hay que coger agua y seguir adelante.

Buena idea: un poco más allá, en lo alto de una pequeña cresta, no hay agua pero sí una brisa que elimina a los mosquitos del mapa y buenas vistas sobre el valle adyacente. Heike también nos alcanza y pasamos una agradable velada al calor del fuego.

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