Distancia: 30 m / 48 km. Acumulado: 1655 m / 2663 km

Hoy continúa la travesía de las montañas Klamath, la unidad de mayor orden de la que forman parte los Trinity Alps. En la primera parte del día, hay que cruzar una pista y hay alguna otra a la vista; no muy estimulante. Algo muy interesante que empieza a notarse es la presencia de esas rocas herrumbrosas que, si no me equivoco y estoy interpretando bien las descripciones, son las mismas que formaban montañas enteras en la costa oeste de Terranova. Qué tiempos…

Estas rocas son muy densas y de color oscuro… al principio; contienen mucho hierro y, con la exposición a los elementos, ¡se oxidan! y se quedan de color oxidado. Es curioso ver cómo, por ejemplo, cuando una de estas rocas se ha fracturado recientemente, se ve aún el color oscuro original en la parte que aún no ha tenido tiempo de oxidarse. Resulta que las piedras también se oxidan.

Superficie herrumbrosa, superficie por oxidar

No serán las únicas rocas curiosas de hoy. Recuerdo también esas tan bonitas con vetas de colores verde-azulados.

Esta, ni idea de cómo se llama

La novedad negativa es la escasa visibilidad y, sobre todo, la razón que, por entonces, sólo sospecho pero más tarde confirmaría: es humo y está causado por incendios forestales. Los incendios, en esta región tan boscosa, son parte del paisaje estival. Normalmente, de causas naturales; rayos, sobre todo. Desde luego, no tienen el tinte dramático de la península Ibérica o Europa y la mayor preocupación suele ser evitar que se extiendan a las poblaciones y acaben quemando la casa de alguien, cosa nada difícil dado que los pueblos vienen a ser, muchas veces, poco más que un conjunto disjunto de cajas en medio de un bosque. Por el momento, no hay incendios en lontananza pero sí mucho humo en el ambiente y eso es señal de que los habrá.

Mi plan para las próximas jornadas no incluye días de descanso estricto pero sí una visita al último pueblo que tocaré en California: Etna, de bien ganada fama en los círculos senderistas por ser un lugar muy agradable. Intentaré llegar allí por la mañana para poder descansar el resto del día y ello implica caminar muchas millas ahora. Tengo claro que no me gusta caminar más deprisa de lo que me pide el cuerpo pero no me importa caminar todo el día; empezar pronto y acabar tarde, y ese es mi camino para sumar distancia.

Por las montañas Klamath

A media mañana, me alcanzan otros que llevan otra estrategia distinta: Pecheur, a quien no conocía, y Smiley, de quien sabía que venía detrás. Me cuentan que Herman viene también.

Pecheur es el típico ejemplo del senderista ultraligero, ultrarápido, ultrafibroso; de los que no hay muchos en el PCT, en contra de lo que yo hubiera esperado. Camina rápido, camina muchas horas y hace distancias enormes. Su mochila es ligera de verdad, bastante más que la mía. Smiley es más como yo y no va a viajar con Pecheur regularmente pero me cuenta que hoy le está siguiendo porque se ha marcado como objetivo hacer un día de 40 millas (64.4 kms.) y la compañía le ayuda. El caso de Herman es más único, como todo en este hombre: se ha marcado como objetivo llegar mañana a Etna y está caminando alrededor de 35 millas todos los días. Cuando me le encuentro, un poco más adelante, me cuenta que quiere ver si se puede hacer… que su nueva táctica es caminar mucha distancia y luego tomarse largos descansos en los pueblos. Herman, te vas a pasar más tiempo en los pueblos que en el sendero, a este paso.

Bull Lake y el humo emborronando el paisaje de fondo

Camino cerca de esta gente durante el resto del día; y no sé si por cierta presión que me pongo a mí mismo por estar alrededor de ellos o si por propia tozudez pero cometo un error que tendrá alguna que otra consecuencia: descuido un poco mis pies.

A estas alturas, uno ya se cree indestructible; ya has probado todo: largas distancias, prisas, calor, frío, humedad… y no cuentas con que puedan surgir problemas físicos que no sean traumáticos. Hoy es un día caluroso, polvoriento, largo… nada que no haya hecho antes pero, hoy, descuido un poco los pies. Normalmente, les aireo, limpio e incluso lavo, si tengo ocasión, un par de veces o tres a lo largo de cada jornada y, por supuesto, al final. Cuando hoy hago mi único descanso descalzo, ya he empezado a notar una pequeña molestia que me dará mucho que pensar y que preocupar en el futuro. Supongo que no ha sido sólo hoy el maltrato, de todas formas.

Alcanzo a Smiley y Pecheur una última vez. A Pecheur no le volveré a ver.

Tras un día menos atractivo que ayer, a través de terreno no tan elevado, el PCT vuelve a ascender, alcanza una cresta y entra en Trinity Alps Wilderness; todo ello, buenas noticias, aunque hoy no voy a tener mucho tiempo de disfrutar del nuevo entorno porque el día ya toca a su fin. Me vuelvo a encontrar a Smiley que, al parecer, siempre cena en el sendero y luego continúa caminando un rato más; me confirma que así es. Está cerca de su objetivo de las 40 millas. Yo prosigo sólo unos minutos más hasta encontrar un buen campamento, junto a un arroyo. Hoy necesito agua cerca: tengo que cuidar mis pies. Esto me cuesta una buena concentración de mosquitos. El arroyo en cuestión se llama Mosquito Creek así que no diré que no estaba avisado…

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