Distancia: 27 m / 44 km. Acumulado: 1717 m / 2763 km

Sólo Mike y yo pensamos salir de Etna por la mañana. Dave, el dueño de Alderbrook Manor, nos lleva al sendero; no a nosotros, a todos los senderistas que se alojan allí. Es parte del servicio, al parecer aunque, en el fondo, es más parte de la amabilidad de Dave. Son 17 kms.

El caso es que, obviamente, Mike y yo vamos juntos en un mismo viaje a Etna Summit. Ya apalabramos la hora anoche.

Madrugo para que me dé tiempo a un último homenaje a ritmo pausado; cojo la bici y repito el lugar en el que desayuné ayer que, además de ser ideal, es el único abierto a las 7 de la mañana. Salir bien alimentado es casi una orden.

Desde que Go-Big nos informó ayer sobre la situación real de los incendios en Marble Mountain Wilderness y la postura del servicio forestal al respecto, estamos más tranquilos y la mayoría de nosotros, si no todos, tenemos firmemente decidido tomar el PCT por muy cerrado que esté pero eso no quita una cierta sensación de inquietud. En el pueblo, hay un cartel anunciando a los thru-hikers una alternativa… ¡en autobús! que consiste en llegar a Seiad Valley tomando un par de autobuses, uno de los cuales sólo funciona los viernes, o los fines de semana, no sé… y hoy es viernes pero a mí me da igual, no pienso coger ningún maldito autobús. Yo quiero caminar de Méjico a Canadá y, si tengo que ir por una carretera, lo haré… pero sólo si no hay más remedio. De hecho, ya tenía vista la que sería la ruta por carretera hasta Seiad Valley pero, por el momento, Mike y yo estamos en Etna Summit, leyendo el letrero que bloquea el sendero y avisa, entre otras cosas, que si pasas estás violando la ley y lo pagarás por el resto de tus días, blah, blah, blah… “Mike, tú eres americano… yo no sé nada, yo te sigo…”

Yo no entiendo inglés…

Así, con un punto de incertidumbre, nos despedimos de nuestro anfitrión Dave y entramos en Marble Mountain Wilderness.

Mike me cae muy bien pero sé que es un tío muy privado y no sé hasta qué punto le agradará caminar con alguien más, a estas alturas. De momento, salimos juntos.

Marble Mountain Wilderness es parte de las montañas Klamath y el entorno sigue la tónica de las últimas etapas: cimas notables, alrededor de los 2000 metros; sin esa espectacuridad que tumba de espaldas pero con recorridos que siguen, en lo posible, las crestas, por encima del bosque y con grandes panoramas. En esta zona también hubo glaciación, lo que propicia abundancia de lagos que, aunque no siempre queden cerca del propio sendero, añaden ese punto de color.

Por la cresta en Marble Mountain Wilderness

Camino con Mike y, como vamos charlando, voy menos pendiente del paisaje; es lo habitual: viajar solo te da ese punto adicional de atención a lo que te rodea que pierdes cuando compartes el viaje con alguien más pero, por otro lado, Mike es muy agradable y disfruto mucho de su compañía. Me cuenta muchas cosas interesantes, desde la tradición cervecera hasta la vida en Seattle y Portland, sus dos ciudades. Y, como es habitual tras un descanso en un pueblo, con todos los excesos gastronómicos que ello conlleva (merecidos pero excesos, al fin y al cabo), caminamos horas y horas sin apenas parar y sin apenas comer; realmente, no lo pide el cuerpo (ya lo pedirá…). Esto nos hace avanzar mucho y poder aspirar a completar la sección en dos días, a pesar de haber salido relativamente tarde.

De momento, ni rastro de incendios. Cuando nos encontramos con otro senderista que viene de frente, la pregunta es obligada e inmediata: ¿Y bien…? Nos dice que nada de nada, ningún incendio en el PCT ni cercanías… pero que se acaba de encontrar con un tío que le ha dicho que no debería estar ahí, que era una sección cerrada y que le iba a multar… pero que no iba uniformado ni nada y no le ha hecho caso. Mike opina que puede haber sido Smiley, que sabemos que está delante nuestro y que, según Mike, es capaz de gastar bromas de esas… pues, hombre… Smiley tiene su sentido del humor pero no me le imagino diciendo esas cosas…

Un rato después, nos encontramos con el sujeto en cuestión. Es un thru-hiker que no conocíamos y, debo decir, otro pedazo de personaje: Blue Suit. El porqué de tal alias es bien obvio: camina con un buzo, uno de esos azules de toda la vida y, tras cruzar con él no más de cuatro palabras, tenemos claro que es el tipo exacto de persona que gastaría una broma como la mencionada. Irónico, irreverente y un tanto sobrado, no es el estereotipo que mejor me cae pero, como suele ser, también tiene su corazoncito… aunque tardaré en vérselo. No esta vez, desde luego.

Blue Suit es de los thru-hikers más minimalistas y ultraligeros que he visto en este viaje, lo que me llama siempre la atención, pero no le comento nada; me intimida un poco.

El humo se hace más denso por momentos. El horizonte está más oculto que nunca. Tras muchos kms. por las alturas, el PCT desciende a una bonita esplanada a los pies de Marble Mountain, la montaña que da nombre a la zona y que, al parecer, !es de mármol! o, al menos, hay mucho mármol en su composición, como atestiguan las piedras que se ven por el suelo. Justo ahí, se encuentra un puesto de Rangers y, por si acaso, pasamos deprisa aunque, aparentemente, el lugar está vacío.

El sendero vuelve hacia arriba y, un poco más allá, muy tarde ya, nos acomodamos en plena cresta, enfrente de la montaña de mármol, en un lugar expuesto pero muy bonito; Blue Suit, en un alarde de socialidad, acampa un poco más para allá. Él verá.

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