Distancia: 29 m / 47 km. Acumulado: 1746 m / 2810 km

Hoy va a ser un día muy largo si queremos llegar a Seiad Valley pero tenemos claro que queremos. Por lo menos, contamos con que será fácil: desde nuestro campamento, a unos 2000 metros de altitud, tenemos que descender al que, hasta ahora, va a ser el punto más bajo de todo el PCT: 411 metros, en Seiad Valley.

Mike se levanta super-pronto y sale antes que yo, que le sigo lo más pronto que puedo. No se trata ya de llegar a Seiad Valley sino de hacerlo ¡antes de que cierre la tienda! así que hay que apresurarse. Por nada del mundo me perdería el momento de la zampada inicial, aunque sólo sean dos días desde Etna.

Marble Mountain, a la luz del amanecer

Seiad será una parada sin descanso; después de los 47 kms. que serán necesarios hoy, saldré de allí mañana mismo; es una parada que obviaría de no ser porque el PCT pasa por allí y, además, hay un camping donde dormir barato. La pela es la pela; sobre todo, cuando sale de los ahorros.

Seguimos por cresta, con panoramas amplios tapados por el humo, pero todo sigue siendo muy bonito. Cuando paso por un lago junto al sendero, decido que a la mierda con las prisas: me apetece un baño. No me permito muchas licencias de estas en la carrera hacia Canadá pero cuando el cuerpo te lo pide de verdad, es que es momento de hacer el debido paréntesis. En el fondo, son 20 minutos y el baño me sienta muy bien.

Tras un collado, el sendero sube a Big Ridge (la Gran Cresta, o algo así) y, desde ahí, tengo, por fin, una vista lejana de algunas columnas de humo que surgen de entre los árboles. Por fin, los famosos incendios. Están muy lejos; el único visible está como dos o tres valles más allá, con un par de crestas notables en medio… imposible que llegue hasta el PCT. La columna de humo más grande de todas está, aún, una cresta más allá y, aunque esa sí es grande y, probablemente, corresponde a un incendio importante, está tan lejos que, para que llegara hasta aquí, tendría que quemarse media California. No puedo evitar sentir cierto enfado por el celo protector de las autoridades de sillón. Obviamente, les importa un carajo el PCT o el hecho de que haya unas cuantas docenas, o centenas, de personas intentando caminar por él desde hace meses y que necesitan pasar por aquí; aquí y ahora, ni por otro sitio ni en otro momento. Estoy seguro de que habrá alguna carretera que está más cerca de ese incendio que el PCT y que, por supuesto, no habrán cerrado… pero, claro, las carreteras y sus coches sí que importan; el PCT y sus senderistas, no. Es más fácil cerrar toda la zona y todos sus senderos que estudiar el tema, hilar más fino y cerrar sólo aquellos senderos que estén realmente amenazados. En el fondo, se hacen, nos hacen, flaco favor: desde ahora, tengo claro que no puedo confiar en las autoridades para mi seguridad y eso es mala cosa. En fin…

Fin de los recorridos por cresta: el PCT inicia la inmersión en un valle de dirección norte-sur que, a base de seguir, le llevará al valle principal, Seiad, de orientación este-oeste, por donde discurre el río Klamath, la principal arteria de drenaje de la región. Hay que cruzar este valle para continuar hacia Oregón.

Según bajo, alcanzo a Mike; sabía que no podía estar lejos. Continuamos cerca, aunque no estrictamente juntos, mientras el entorno recupera las sensaciones propias de los valles profundos: vegetación selvática, mucho calor, humedad, sensación de opresión y un ojo, o dos, puestos en el poison oak, que vuelve a aparecer. Afortunadamente, parece que, según vamos hacia el norte, su límite altitudinal va variando y ya no se le encuentra por encima de 1000 metros. Hoy no veo ninguna serpiente, aunque estoy seguro de que las hay.

Grider Creek

Ya en el fondo del valle, interminable y recluído recorrido hasta que, por fin, emergemos en una pista, a casi las puertas del Klamath. Mike se toma un descanso ahí y yo decido seguir la carrera contra el tiempo; los horarios de las tiendas en estos sitios tan minúsculos no se pueden dar por sentados.

Encima, es necesario un cierto rodeo y un tramo de carretera para llegar a Seiad porque el Klamath es un río muy grande y el único puente está en la dicha carretera. Hay historias de gente que intentaron vadearlo para evitar todo eso y creo que no quedaron muy contentos con la experiencia.

Seiad Valley es de lo más minúsculo. Cuatro casas, contadas. En realidad, el núcleo del pueblo, si se le puede llamar así, es el camping y el edificio anejo, que aloja la inevitable oficina postal, la tiendilla y un mini-garito de hamburguesas. Llego a las 18.00. Hoy es sábado y, si bien la tienda abre hasta las 19.00 a diario, el garito sólo está disponible hasta tan “tarde” los sábados. Bingo, llego a tiempo. Y allí encuentro a Blue Suit y Smiley, sentados a la mesa y acompañados de una simple pero espléndida hamburguesa. Tiempo justo para pedir una para mí y hacer las compras. Mike llega unos minutos después.

Blue Suit está más simpático hoy, aunque siempre con ese poso irónico que es parte de él pero, en el fondo, me gusta. Si todo se trata de conocer mejor a la gente…

El inimitable Blue Suit frente al “complejo” bar/tienda/oficina postal en Seiad Valley

El camping es el típico americano, enfocado a autocaravanas y bestias similares pero, dado que el PCT pasa literalmente por delante de la puerta, los senderistas somos conocidos y clientes habituales y el dueño tiene un simpático apartado exclusivo: delimitado por una valla de madera y parcialmente cubierto por un pequeño tejado bajo el que nos ha colocado una mesa, sillas, una nevera y una tele. Lo de la nevera y la tele me supera pero, mira, la nevera, al menos, viene bien para guardar las cervezas y que no se nos calienten. Hace calor aquí.

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