Salgo de Idyllwild descansado y consciente de estar siguiendo mi camino que, por el momento, no coincide con el de nadie más. Hecho un poco de menos el ambiente de los primeros días pero disfruto del viaje de forma más íntima. Especialmente, ahora que estoy rodeado de grandes montañas.

Día 10: Idyllwild – Fuller Ridge Trailhead

Distancia: 22 m / 36 km. Acumulado: 209 m / 337 km

Largo ascenso de vuelta a las alturas de las montañas San Jacinto. Llegado al punto donde el PCT comienza un flanqueo del pico San Jacinto (el más alto del macizo, más de 3000 metros), decido tomar el desvío que me llevará a su cumbre. Inseguro por el desconocimiento del terreno y la abundancia de nieve, voy para arriba a por esas vistas inigualables: 2000 metros de desnivel hacia el este donde, una vez más, está el desierto. Resulta extrañísimo verlo desde la cumbre, tras haber pasado unas cuantas horas en la nieve.

Monte San Jacinto, 3250 m

El descenso es de lo más divertido, monte a través por la nieve primavera. Insisto en lo chocante del contraste: hace nada, estaba esquivando cactus y sacando arena de las zapatillas. Ahora llevo las mismas zapatillas empapadas por la nieve de mediodía.

A continuación, ya retomado el PCT en la falda de la montaña, la tan temida y hablada cresta Fuller, donde se supone que todos vamos a morir, a causa de la exposición vertical y el hielo. Y, si no, por la desorientación. Como suele suceder, cuanto más se habla de un sitio y más catastrofistas son las expectativas, más fácil parece resultar a la postre. Mucha nieve en las laderas norte pero no tanta exposición como se daba a entender y una buena huella para hacer inmediata la orientación.

Día 11: Fuller Ridge Trailhead – Gold Canyon

Distancia: 22 m / 35 km. Acumulado: 231 m / 371 km

Adiós a los San Jacinto. La cosa es así: los macizos San Jacinto y San Bernardino, ambos con picos más allá de 3000 metros, están separados por una franja de terreno a unos 1000 m. de altitud: el paso San Gorgonio, clave histórica para las comunicaciones en la zona. Ahora, se trata de bajar ahí para luego entrar en los San Bernardino, aunque la introducción a estos será gradual, ya que se progresa por valles y la subida se hace poco a poco; durará días.

La bajada al paso es, sin embargo, directa… con la salvedad de que al ingeniero que diseñó este camino debían pagarle por metros porque hizo el trazado más estúpido y desquiciante que he visto en mi vida. Miles de interminables zigzags, larguísimos, para alante y para atrás una y otra vez, para apenas descender unos pocos metros. En fin… y eso mientras los árboles se quedan atrás y vuelvo a entrar en el desierto, cada vez más calor según avanza el día y según desciendo.

Senderistas en el paso San Gorgonio

Cruzar el paso San Gorgonio lleva un par de horas y, aquí sí, el calor es aplastante y el terreno más desértico que nunca. El paso bajo la autovía es la única sombra en mucho rato pero no es un sitio muy agradable para pararse a descansar. Poco a poco, el terreno recupera la cuesta arriba, el sendero se introduce en uno de estos desérticos cañones donde sólo debe haber agua cuando llueve mucho de un golpe. Falta de agua aparte, el desierto es un sitio fantástico para dormir: una esterilla bajo las estrellas; más simple, imposible.

Día 12: Gold Canyon – North Fork Mission Creek side canyon

Distancia: 21 m / 34 km. Acumulado: 252 m / 405 km

Las cárcavas descarnadas de estas estribaciones de las montañas San Bernardino tienen un aspecto espectacular pero no muy acogedor para el senderista sediento. Tras múltiples cañones áridos y secos, es un acontecimiento llegar a uno mucho más amplio por donde corre un curso permanente, el río Whitewater que, ahora, en primavera, viene lleno del agua del deshielo de las cumbres. Agua limpia y fría en medio de tanta aridez, otro contraste fuerte.

Montes San Bernardino y río Whitewater

Tras atravesar más crestas menores y cañones laterales, el PCT desciende, por fin, al estrecho valle (cañón, en realidad), que utilizará para introducirse en el corazón de la cordillera. Es un respiro porque, aunque sigue haciendo mucho calor, este valle tiene agua corriente, Mission Creek y, a pesar de que la aridez sigue siendo la tónica, la zona próxima al cauce tiene vegetación: isla verde en un mundo seco.

Todo para arriba a lo largo de Mission Creek, pequeña maratón para llegar a un objetivo establecido para el día que parecía no muy ambicioso pero costó. Bonito campamento bajo una gran encina junto a un arroyo cristalino, cerca ya de donde las montañas empiezan a dejar atrás el desierto.

Día 13: North Fork Mission Creek side canyon – Arrastre Camp

Distancia: 21 m / 34 km. Acumulado: 273 m / 439 km

Un poco más arriba y llego, por fin, a los árboles. Es tan curiosa esta disposición… nunca había visto algo así. Siempre es bienvenido el momento en que aparecen los grandes pinos y, con ellos, su sombra, y el entorno pasa a ser tan radicalmente distinto de todo lo anterior.

El nevado pico San Gorgonio, cúspide de la cordillera San Bernardino

Culminada la subida, el sendero atraviesa laderas cerca de los 2500 metros, sin encontrar apenas nieve, aparte de algún nevero asustado, y en medio de un ambiente nétamente montañoso, en una cordillera más intrincada de los San Jacinto y donde, a falta de grandes vistas al horizonte, es fácil olvidar que hay un horizonte.

A estas alturas de la sección, merece mencionar a los dos personajes que más relevancia han tenido durante estos últimos días: Richard y Irish, a quienes me vengo encontrando una y otra vez, aquí y allá. Richard es un introspectivo personaje, veterano del ejército y de una extraña calidez en su forma de ser. Irish es más campechano y dice que le llaman así por su apellido que, al parecer, suena irlandés. Nos iremos viendo en el futuro.

El PCT baja un poco de las alturas pero sin abandonar los bosques y los ocasionales arroyos. Esta noche coincidiré con un buen grupo disjunto de senderistas, lo cual está bien por cambiar. Siempre surgen conversaciones interesantes.

Día 14: Arrastre Camp – Big Bear City (via Van Dusen Canyon Road)

Distancia: 20 m / 32 km. Acumulado: 293 m / 471 km

Me había prometido a mí mismo tomarme mi primer día de descanso (completo) en Big Bear. Al contrario que en paradas anteriores, a Big Bear no llegué por la mañana sino a mediodía y después de un pedazo de esfuerzo. Afortunadamente, el terreno sigue siendo montañoso-boscoso, a pesar de la menor altitud, y la sombra ayuda a rendir mejor.

En la travesía alrededor del pueblo, antes de descender de las crestas por las que transita el PCT, mi primer encuentro con Barney y Sandy, unos entrañables personajes a quienes me cruzaré más veces a lo largo del viaje y a quienes debo tanto por su cariño y simpatía. Me regalan la primera galleta, y no será la última.

Barney & Sandy

Ni me imaginaba salir huyendo de Big Bear al día siguiente después de una jornada de más de 30 kms. pero tuve la suerte de encontrar transporte inmediato en la pista de acceso al pueblo para cubrir toda la serie de kms. de descenso que esperaba tener que hacer a pie. Big Bear es otro bonito pueblo en las montañas pero, al contrario que Idyllwild, que era pequeñito, Big Bear es “big” y nada está cerca de nada. Me apresuro por hacer todos los deberes (colada, ducha, reaprovisionamiento…) para estar listo para salir mañana pronto. No me gusta el sitio, es difícil relajarse en un lugar cuando todos los servicios están tan a desmano. Mi autoprometido día de descanso tendrá que esperar a mejor ocasión.

Hay unos cuantos senderistas en Big Bear; entre ellos, Irish, arriba mencionado, y otros con quienes cruzaré caminos en el futuro (aunque entonces aún no lo sabía, claro): Sugar Daddy, Rita… ya irán apareciendo.

This entry is part 4 of 118 in the series PCT Relato Completo
Series Navigation<< Sección 2: Warner Springs – IdyllwildSección 4: Big Bear City – Wrightwood >>