Distancia: 24 m / 38 km. Acumulado: 1908 m / 3071 km

Barney y Sandy tienen su coche en Mazama Village y un par de sitios reservados en el camping, donde nos invitan a todos a pinchar nuestros amagos de tienda de campaña.

Mazama Village merece un comentario: en realidad, la denominación más significativa para el lugar es Crater Lake. Crater Lake es, como su nombre indica, un lago en un cráter, cosa siempre atractiva y espectacular allá donde sucede pero es que este no es un cráter cualquiera, ni un lago cualquiera.

La historia es como sigue: monte Mazama, hace 6800 años; Mazama es uno de los grandes volcanes de las Cascades, a la par con Shasta, Rainier, etc., hasta que, en una erupción gorda, el volcán explota. Desaparece casi todo el monte, dejando sólo la base y un cráter circular de 60 kms. de diámetro (¿había mencionado alguna vez que, en América, todo es grande?). El cráter tarda 800 años en llenarse, siendo su único aporte la precipitación, lluvia y nieve. Alcanza una profundidad de casi 600 metros, lo que le convierte en el lago más profundo de Norteamérica y séptimo del mundo. Y así le vemos hoy, con el dramático añadido de ese cráter secundario que, a modo de isla en el lago, aparece en el centro del circo.

Crater Lake es un lugar increíble, espectacular. De esos que salen en los posters que la gente pega en la pared de la oficina, la agencia de viajes o la consulta del médico. Impresionante a la vista, más aún cuando piensas en su origen y en que ahí, una vez, había una montaña. Indescriptible. La tierra es un ente vivo y en sitios como este es fácil sentirlo.

Crater Lake es parque nacional, debido a su singular valor paisajístico y geológico. Mazama Village toma su nombre de aquel del antiguo volcán y no es más que un camping, una tienda y un restaurante, enfocado a los turistas que quieren visitar Crater Lake pero perfecto para los senderistas del PCT: el sendero pasa a un kilómetro del lugar, justo antes de subir al borde del cráter.

Por esto último, hoy será el día de Mazama Village pero no será hasta mañana, tras seguir adelante, cuando iremos llegando al borde del cráter propiamente dicho; no obstante, y vista la descripción, adelanto acontecimientos y pego aquí la imagen que intenta valer más que no sé cuántas palabras:

Crater Lake y Spirit Island

Valga decir que esto es tan grande que resulta imposible meterlo todo en una foto. De hecho, las únicas fotos que realmente dan buena idea del lugar son aéreas porque, desde el suelo, la única forma de fotografiar el cráter (y de verlo) es desde el propio borde y, ahí, estás demasiado cerca como para abarcar los 60 kms. de circunferencia en una sola toma. Y un gran angular deforma las cosas. El borde del cráter está a unos 2000 metros de altitud; la superficie del lago, sobre 1800.

Sirva todo lo anterior a modo de introducción a lo que todos tenemos en mente al comenzar a caminar hoy; a todo eso que nos espera ahí delante. Hoy, llegaremos a Mazama Village y pasaremos la tarde con nuestros amables anfitriones, Barney y Sandy.

El día no es trivial, aún hay muchos kilómetros que recorrer pero yo estoy decidido a tener mi ración de descanso y, aún así, salir pronto mañana; para ello, madrugo, salgo pronto y camino sin descanso, todo lo rápido que puedo, pero sin sufrir; sólo deprisa.

Salgo antes que todos los demás; ellos no van a salir pronto mañana y se permiten tomarse las cosas con más calma. El entorno continúa lo recientemente pasado, con crecientes señales de que esto ha vivido vulcanismo reciente. Merece mencionar que, cuando explotó el monte Mazama, cubrió media Norteamérica de cenizas y que, aquí, estamos, literalmente, caminando por encima de los restos de aquel suceso. Por supuesto, esto es 90% bosque pero, si miras al suelo, notas algo especial. Es suelo, tierra, polvo… pero todo tiene una pinta especial. Allí donde los árboles dejan un hueco, aparecen fantasmagóricas extensiones de terreno extrañamente desolado.

Pumice Flat, Scoria Cone… son algunos de los nombres de la topografía local, señal clara de dónde nos estamos metiendo. El más curioso es el de Oregon Desert que, a pesar de la denominacion, no es un desierto o, por lo menos, no ahora; una planicie cubierta de bosque donde, de alguna forma, se adivina el origen del suelo.

Esto es el Oregon Desert… ellos sabrán…

El día es muy agradable, con calor moderado y paisajes interesantes pero me concentro en rendir al máximo y llegar cuanto antes. Así, me presento en Mazama Village a las 14.00 h. y allí me encuentro con caras conocidas: Smiley y Blue Suit. Con Blue Suit no hay tregua, este hombre es la ironía andante… pero me cae bien. Smiley está haciendo la colada y tiene una pinta muy graciosa con los pantalones de lluvia y la chaqueta de plumas (sin nada debajo), con el calor que hace… para que luego digan de mi minifalda…

Blue Suit se marcha enseguida pero con Smiley estoy un rato, mientras su colada se procesa. Mazama Village, ya digo, no tiene nada más que el camping pero el edificio este parece pensado para los senderistas: tiene una tienda, donde voy a hacer las compras para la siguiente etapa, y, en una esquinita, unas duchas y un par de lavadoras y secadoras; así que mezclo obligación y devoción, esto es, voy alternando los caprichos gastronómicos con el lavado, corporal y de todo lo demás.

Smiley, en su línea, se larga cuando termina los deberes; este hombre no se permite descansos. Al rato, llega toda la tropa. Ya limpito, me instalo con ellos en el camping y vamos en procesión al otro edificio; un añadido tan reciente que no estaba en las guías y supone, por tanto, una agradable sorpresa: ¡han hecho un restaurante! y tiene buffet de tarifa plana. Ahora lamento haberme comido tantas chucherías…

La cena sabe casi tan bien como la compañía.

Senderistas varios después de haber comido bien. Mira cómo sonríen todos…

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