Distancia: 35 m / 56 km. Acumulado: 1973 m / 3175 km

Dejo atrás el monte Thielsen con espectaculares vistas a la torre de su cima que, desde el norte, aparece inexpugnable y camino con buen ánimo y de buena mañana por bonitas crestas que alternan bosque con pequeñas praderas. En una de estas, el PCT pasa junto a una señal que anuncia el punto más alto del sendero en los estados de Oregón y Washington: 2268 metros, nada más. Lejos quedan los días de la Alta Sierra en lo que lo habitual era no descender por debajo de los 3000 pero la alta montaña no ha acabado: según avanzo hacia el norte, el clima pone nuevos límites.

Espigado Mt. Thielsen

Llevo agua para todo el día, habida cuenta de que la siguiente fuente, Summit Lake, está allí donde espero llegar al final de jornada, muy lejos aún, y el resto de posibilidades implican un desvío que nunca apetece pero menos hoy; no puedo gastar tiempo en ir a por agua si quiero cubrir la distancia. La disyuntiva de siempre.

Como viene siendo habitual en Oregón y lo fue también en largas secciones del norte de California, el verano es seco y caluroso pero la relativa escasez de agua viene sobre todo del trazado, que trata de seguir las crestas. El agua está más abajo, en los valles.

Hoy va a ser, por tanto, otra jornada seca y polvorienta pero la consecuencia más grave no va a tener que ver con la sed sino con mis pies que, tras haber avisado en las semanas anteriores, hoy, por fin, dan la alarma: hacia mitad de día, vuelvo a notar esa molesta sensación en la planta, como si tuviera un par de pequeñas piedritas, sólo que no se trata de eso. En una necesariamente breve parada, hecho un vistazo mejor de los de ocasiones anteriores para descubrir la causa: unas pequeñas estrías en la piel, detrás de los dedos, justo ahí donde apoyamos la parte frontal del pie (¿tiene algún nombre específico esa zona???).

Apenas un par de milímetros de longitud cada una pero la piel está abierta. Y duele al pisar pero lo peor no es el dolor, que es soportable, sino la perspectiva de caminar todo el resto del día sin poderme asear los pies por estos senderos polvorientos y con un grupo de heridas abiertas.

He castigado mucho mis pies y la paliza de ayer ha terminado de crear el problema. Hoy, intentaré limpiármelos en lo posible pero, sin agua, me puedo olvidar de una mínima higiene y me tengo que contentar con aguantar las molestias y esperar que la situación no vaya a peor.

El resto del día es anodino, a través de bosque interminable, con bastantes insectos y, sobre todo, la preocupación creciente por mis pies. Será porque ahora ya he visto lo que les pasa pero parece que las heridas duelen más. Les pido perdón todo el rato por haber sido tan bruto y les prometo que les voy a cuidar mejor pero no me queda otra opción que demandarles un último esfuerzo para llegar a Summit Lake, hoy, y a Shelter Cove, mañana, donde espero poderles dar un pequeño descanso y algún cuidado específico.

Con todo esto, la jornada se hace eterna. Y es que, además, hoy completaré la que a la postre resultará la más larga de todo el viaje, para remate: 56 kms. hasta otro más de los típicos lagos de Oregón, una mancha azul rodeada del verde del bosque por todos lados. Muy bucólico pero poco estimulante, cuando llego allí casi más cansado que preocupado. Me lavo los pies, por fin, con una mano mientras espanto mosquitos con la otra y el cielo se empieza a cubrir de nubes oscuras que vienen del oeste. La temperatura baja mucho al anochecer y la condensación es brutal, todo está húmedo cerca de la orilla, pero unos pocos metros de distancia y de desnivel, sobre una pequeña colina, hacen toda la diferencia y puedo acampar confortablemente, por fin, tras uno de los días más duros que recuerdo de las últimas semanas.

Summit Lake

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