Distancia: 18 m / 29 km. Acumulado: 1991 m / 3204 km

Shelter Cove es el objetivo de hoy y el final de esta sección. Un pequeño establecimiento turístico a la orilla del lago Odell, aprovechando el acceso que brinda la cercana carretera 58 que cruza aquí las montañas en Willamette Pass. Shelter Cove no es más que un camping con una pequeña tienda donde poca cosa hay que comprar pero admiten paquetes postales y allí me espera uno con provisiones para los cuatro días que espero necesitar para la siguiente etapa.

Como vengo acostumbrando, no he programado descanso alguno en Shelter Cove pero he apretado el paso lo más posible en los días anteriores para acortar la distancia en esta última jornada y, así, tener algo de tiempo para hacer la colada, re-empaquetar la comida y descansar. Hoy, además, mi atención sigue puesta en esas pequeñas heridas de los pies, a las que dedico el máximo de atención. No han mejorado durante la noche y el dolor sigue ahí al pisar pero, por lo menos, no hay signos de infección, que es lo que más temo.

No ha llovido durante la noche pero la mañana se presenta gris. Hace frío y el lago presenta un fantasmagórico aspecto, con columnas de vapor levantándose desde la superficie:

Humeante Summit Lake

Emprendo camino con no muy buen ánimo pero resuelto a avanzar lo más deprisa posible para llegar a Shelter Cove cuanto antes. El PCT atraviesa una miriada de pequeñas lagunas, escondidas en el bosque y repletas de mosquitos, antes de empezar a subir por las faldas de Diamond Peak. De repente, se empiezan a abrir claros y aparece el cielo azul. En cuestión de minutos, el sendero me lleva por encima de las nubes y veo, por fin, el panorama: no se trata de un frente sino, bien al contrario, de una brutal inversión térmica que ha cubierto de niebla los valles. Desde aquí arriba, el panorama es espectacular, como no puede ser de otra forma cuando se contempla un mar de nubes, con la silueta inconfundible y puntiaguda del monte Thielsen, allí lejos, hacia el sur, emergiendo sobre la algodonosa planicie blanca.

Mar de nubes, Thielsen al fondo

El cambio de escenario me anima sobremanera. El PCT afronta ahora una larga travesía bajo Diamond Peak, justo por encima del bosque, con lo que la visibilidad es excelente y los paisajes, preciosos. Numerosos arroyos bajan de los neveros que aún quedan en las laderas y no puedo evitar pensar lo bonito que hubiera sido acampar aquí arriba, en lugar de en la reclusión del valle, pero el día fue ya lo suficientemente largo ayer.

Me lavo los pies casi en cada ocasión. Más vale tarde que nunca. Ahí delante, se aprecia el valle donde están la carretera y el lago Odell, ambos invisibles aún, a pesar del tamaño del último. El mar de nubes también está presente ahí abajo pero parece retirarse ligeramente hacia el oeste. El sendero, por fin, empieza a descender y se sumerge en el bosque para, a lo largo de más y más pequeños lagos, alcanzar la pista que, en unos minutos, desemboca en la pequeña carretera que lleva a la orilla del lago y el camping en Shelter Cove.

El lugar es el típico camping americano, con su propio embarcadero en el lago y especialmente enfocado a estancias vacacionales con pesca incluída. Lo bueno de estos sitios es que nunca falta una mini-lavandería y, por supuesto, una ducha. En Shelter Cove, además, tienen un sitio específico para que acampen los senderistas que es, probablemente, el menos acogedor de todo el lugar pero no tenemos que pagar la tarifa completa por uno de los mastodónticos sitios normales, desproporcionados para tan sólo montar un triste tarp. El único punto flaco de Shelter Cove es que, en la tienda, la única comida caliente son los perritos idem; esta vez, el banquete será austero, pero será.

Adorable Shelter Cove, en Odell Lake

En el agradable porche de la tienda me encuentro a Smiley que, fiel a su austera filosofía, está aquí sólo de paso, para recoger su paquete y poco más. Ni se me pasaría a mí por la cabeza salir de aquí esta tarde pero supongo que todo depende de las expectativas y planes de cada uno. El colega no sólo no se queda aquí esta noche sino que hasta se cocina lo que va a comer. Smiley, tío… yo sé que los perritos no son nada mejor pero, aunque sólo sea por cambiar… yo entro y me pido dos, para empezar. Con eso y unas patatas fritas, ya tengo mi banquete.

Recojo mi caja pero no encuentro la de Shooter, que acordó mandarme aquí la cámara de vídeo. Le llamo y me dice que aún no me la ha podido mandar. Acordamos que la espero en Big Lake, próxima parada.

Hoy, la ducha tiene un sabor especial: por fin puedo lavar mis pies con jabón. Las mini-heridas siguen ahí pero no tienen mala pinta. Tampoco sangran, lo que no sé si es bueno o malo; claramente, son hendiduras superficiales. Por hoy, están a salvo pero mañana hay que seguir adelante y no van a estar curadas para entonces. Aún así, procuro darles el mayor descanso posible y me paso la tarde caminando con el otro costado del pie.

Shelter Cove es muy agradable: el lago rodeado de bosque, el embarcadero, el edificio de madera de la tienda, el simpático personal que, como de costumbre, se muestra interesado y curioso por esto del thru-hiking y el PCT. Ven muchos senderistas a lo largo de la temporada. Hoy, estoy solo yo, una vez que se marcha Smiley; por una parte, es agradable y bienvenido coincidir con otros thru-hikers pero, por otra, estar solo promueve el contacto con otra gente. Voy por mi segunda ronda de perritos calientes.

El último ya me cuesta tragármelo. Creo que no voy a poder comer salchichas en mucho tiempo pero es lo que había. El día acaba alrededor de la fogata comunal donde, poco a poco, se va acercando gente. Hace frío, inusual para estas fechas pero, según dicen, las temperaturas van a subir. Yo, lo que necesito es que mis pies se arreglen.

PCT Hiker Campsite

Respecto a los pies, por cierto, intento buscar soluciones en el almacén; mi idea era comprar algún antiséptico y material para vendajes, con la intención de mantener la zona lo más limpia posible, pero no encuentro nada parecido. Tras repasar por quinta vez el trozo de estantería de las medicinas, veo que, quizá, al final, no era tan estúpido volver a mirar porque reparo en una cosa que no conocía: un tubito con spray que aparece etiquetado como “second skin”: antiséptico, transpirable, indicado para rozaduras o daños traumáticos en la piel, no aplicar sobre heridas abiertas… por las barbas del profeta, ¡esto es lo que necesito! Al calor de la hoguera, me hago una primera aplicación. Esta cosa huele a pegamento y, una vez seco, parece pegamento. Si no me sirve para proteger las heridas, siempre puedo usarlo para coger un colocón.

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