Distancia: 11 m / 18 km. Acumulado: 2652 m / 4269 km

He notado la nieve caer durante la noche. A la mañana siguiente, el suelo está blanco, con una capa de unos 8 cms. (o eso me parecía entonces), y sigue nevando.

No sé qué hacer. El tiempo ha cambiado un poco, ahora está más tranquilo, menos violento, hace menos viento, pero Buck Creek Pass está envuelto en neblina y nieva. Mi opción base es seguir adelante pero soy consciente de lo que me espera si lo hago: Miners Ridge puede estar muy nevada pero casi me preocupa más que, después de retomar el PCT, hay que subir Suiattle Pass, que es bastante alto y, según recuerdo, de trazado un tanto tortuoso, no muy evidente si la nieve tapa el sendero y, además, hay niebla, como es el caso aquí.

La alternativa es la mencionada: bajar hacia el este. En menos de 20 kms., se alcanza un viejo poblado minero hasta donde llega una pista, una buena vía de escape.

¿Decía yo que soy cobarde y que me asusto enseguida? Pues lo decía de verdad. Mientras sigo viendo caer la nieve, me empiezo a imaginar la ruta de escape cubierta por la nieve, innavegable, en un entorno cubierto por la niebla donde cielo y suelo son un todo blanco. Creo que ayer, con la “hazaña” de High Pass, agoté mi reserva de valentía y confianza y hoy me acurruco en el saco, intentando mantener el calor mientras hago cuentas mentales de cuánta comida tengo y cuándos días podría aguantar aquí, y si serían suficientes para que mejorara el tiempo…

Así estamos de catastrofistas. Qué pensamientos tan ridículos. Parece mentira que lleve 4 meses y medio caminando por las montañas y esté con estas ideas… casi me da vergüenza escribirlo aquí pero lo tomo como una anécdota graciosa, en el fondo. El miedo es libre.

La nieve viene y va. Tras unas pocas horas, lleva un rato sin caer y parece que hasta se ha fundido un poco la que había, a pesar de que calor precisamente no hace. Me animo, por fin, a salir de mi agujero para ver el panorama (y porque alguna vez tenía que mear…) para ver que el espesor de la nieve era mucho menor de lo que parecía, con la limitada vista que tenía desde debajo del tarp. De hecho, efectivamente, se está fundiendo y ya se ven trozos de suelo limpio.

Me acerco al sendero para ver cómo está y parece que todos los inquilinos del lugar hemos tenido la misma iniciativa al mismo tiempo. Me encuentro con la pareja de ayer que, según me dicen, van a bajarse a Trinity (el antiguo poblado minero), donde tienen aparcado un coche, a pesar de que pensaban estarse unos días por aquí. El tiempo no está para bromas. Aparecen dos senderistas que suben desde el PCT, diciendo que también han acortado su viaje y bajan a Trinity. Les pregunto por las condiciones por ese lado y me cuentan que mucha nieve en Miners Ridge aunque el sendero es visible aún, y están sus huellas. También hay un cazador. Mientras los senderistas están de retirada, los cazadores, al revés, llegan ahora. Parece ser que se acaba de abrir la temporada de caza y el sendero desde Trinity es una ruta de acceso habitual; y Buck Creek Pass, un campamento base habitual.

No me gusta la caza ni entiendo el placer que se puede encontrar en matar animales por el puro gusto de hacerlo, utilizando armas ante las que los propios animales están indefensos y no tienen nada que hacer, pero debo admitir que la caza en estas montañas no tiene nada que ver con las dantescas escenas que tantas veces he visto en mi entorno de gordos urbanitas que llegan en coche, caminan 100 metros (si llega) y se sientan a esperar a que alguien les espante al bicho para que pase por delante y le puedan pegar un tiro y volverse a casa por la tarde para dormir en una cama, satisfechos de su sangrienta hazaña… aquí, los cazadores tienen mucho de montañeros/senderistas. Suelen usar caballos para transportar el equipo pero suben a la montaña, acampan allí y se pasan unos días. Caminan para buscar los animales y son autosuficientes. Ya digo, sigue sin gustarme la caza pero no puedo evitar sentir cierto respeto por alguien que, como este cazador que está aquí ahora, se acaba de subir a las montañas con el tiempo este. Obviamente, este hombre tendrá bastantes mejores pertrechos que yo y estará bastante más cómodo en estas condiciones pero aún así…

Decido recoger y caminar, dado que las condiciones no son tan apocalípticas como mi mente, ella sola, imaginaba; me queda ver hacia dónde y decido ser “valiente” una vez más y continuar mi camino hacia el PCT. Afronto un par de puntos críticos: Miners Ridge, que preveo sencillo, y Suiattle Pass, que puede ser difícil. Después, larguísimo descenso, todo cuesta abajo hasta el valle de Stehekin. Suiattle Pass es la clave y lo que me tiene más nervioso.

Si voy hacia Trinity, pienso, necesito transporte para salir de allí… la pista que sigue el valle Chiwawa es larguisíma; asfaltada a partir de cierto punto, pero costaría un día completo de camino, o más, llegar a un cruce con cualquier otra carretera. Tengo ya dos ofertas de los dos grupos en retirada (me lo han dicho explícitamente) para llevarme si decido ir por ahí, así que eso no sería problema.

Nieve recién caída en Buck Creek Pass

Hay nieve en el sendero pero el problema no es seguirlo sino evitar caerse; resbala mucho, tanto la nieve como el barrillo de debajo. Por momentos, el día parece que mejora; por otros momentos, empeora. Voy reflexionando según bajo: no sé cómo acabará esto; seguramente, no tendré problema para cruzar Suiattle Pass pero puede ser duro. Y, luego, vale, llego mañana al valle de Stehekin, ¿y qué…? Es muy posible que esta racha de mal tiempo esté salvando la situación allí, contribuyendo a apagar el incendio pero, si habían evacuado el lugar, ¿dará tiempo a que permitan volver a la gente antes de que llegue yo? Me temo que no… pero, entonces, y sabiendo que el mal tiempo va a continuar por, al menos, un par de días más, ¿qué pasa si tomo ahora la vía de escape y me tomo un descanso en civilización? Podría dejar pasar el mal tiempo (atmosférico) y dar tiempo (cronológico) a que los incendios, tanto el de Stehekin como el de Pasayten, se extingan y todo vuelva a la normalidad para poder tener alguna opción de encontrar Stehekin abierto y de poder acabar el PCT por su ruta oficial… y, así, con esas excusas perfectamente razonables, no quedaría ante mí mismo como cobarde por haber huído cuando la cosa se puso fea…

Me conozco y sé que, si hay algo más fuerte que mi innata cobardía y fácil amedrentamiento, es mi resistencia a alterar mis planes: yo quería ir por High Pass y fui, a pesar del miedo que me daba. Quería salir de aquí pero aquí estoy, avanzando en medio de este tiempo horroroso. Pienso de nuevo en la posibilidad de que los incendios se apaguen y en lo que eso significaría para mi viaje y decido que eso es más importante que la maldita disciplina de los planes. Paro y doy media vuelta. Me voy a Trinity.

Ahora, acelero para alcanzar a los dos grupos que me han ofrecido transporte; no sería muy agradable quedarme tirado en Trinity. Mi idea es irme a civilización y pasar ahí un día, esperando que lo peor pase para entonces y volver al sendero pasado mañana. Lo malo es que salir de Trinity puede ser complicado si no alcanzo a los de delante y, además, y dada la hora a la que voy a llegar, necesitaré también que me lleven a algún lugar civilizado… no pienso hacer auto-stop de noche.

Me apresuro, pues, de vuelta a través de Buck Creek Pass. Me siento contento de mi decisión, aunque un poco cobardica, pero me repito a mí mismo que la razón básica es lo del tema de los incendios, que tiene mucho sentido, por otra parte.

Y, debo decir, hay otra pequeña gran razón que también llevo en mente; esta, un poco menos práctica y bastante más sentimental pero no por ello menos significativa. A lo mejor, y precisamente por eso, más: estos dos días en blanco quizá me den opciones de que alguien me alcance.

Llevo caminando solo desde Snoqualmie Pass, donde perdí a Adam Listo. No lo lamento en absoluto; de hecho, para mí era especialmente importante estar lo más solo posible en estas secciones, tan emotivas para mí. Quería disfrutarlas de la forma más íntima y personal posible, y así ha sido, de lo que me alegro. Pero ahora llega el final, el final del todo, y ese es un momento en el que no me gustaría estar solo. Es un momento en el que me alegraría tener a alguien cerca para compartir la experiencia y para sacar las fotos sin tener que buscar una piedra donde apoyar la cámara para usar el disparo automático…

…es broma, lo de las fotos. En serio, ya la estancia en Stehekin, si por fin fuera posible, es un momento que en mis sueños perfectos aparece como una especie de celebración en compañía. Sería tan genial encontrar allí gente conocida… o desconocida también, pero especialmente esa gente con la que ya has compartido experiencias, para poder contar batallitas con una cerveza en la mano, antes del empujón final…

Bueno, pues empiezo a preocuparme por esa posibilidad; al márgen del lío de Stehekin y su incendio, no tengo ni idea de quién viene detrás ni a qué distancia. Durante mi día de descanso en Skykomish, no apareció nadie. De seguir adelante, es perfectamente posible que no me encuentre con nadie más hasta el final del viaje; es decir, que no me encuentre a nadie más… nunca más.

No es que pase nada pero es un pensamiento un poco triste. Es por eso que tengo otra poderosa razón para estar de retirada ahora mismo: voy a “perder” dos días en los que espero dar tiempo a que alguien me alcance. A ver si hay suerte.

La ruta es muy bonita. Baja por ese valle en forma de U perfecta que veía desde la cresta entre High Pass y Buck Creek Pass, con el tinte dramático que dan los picos que lo flanquean, cubiertos por nubes que ocultan las cimas y dejan asomar el límite inferior de la nueva nieve caída. Aún nieva un poco, a ratos. Hace mucho frío pero caminando se está relativamente bien; sobre todo, caminando hacia la civilización.

Saliendo de las profundidades de las Cascades

Alcanzo a los dos veteranos, que van muy despacio. Sigo adelante y me cruzo con un Ranger que se está tomando un descanso; me dice sube ahora porque empieza la temporada de caza (eso ya lo veo; ya me he cruzado con varios grupos de cazadores) y que tiene ir a controlar que acampen en las zonas adecuadas y que se porten bien. Le comento que estoy de retirada y me confirma que el mal tiempo va a continuar. Pues espero que vayas bien preparado (no me cabe duda que lo va…) y le pregunto a dónde puedo ir, ya que este lado de las montañas estaba fuera de mis planes y aún no he echado un vistazo al mapa de carreteras… me recomienda Leavenworth, que es el pueblo que yo tenía en mente, así como un alojamiento asequible en el que es, al parecer, un sitio muy caro (turístico). También me dice que la pareja joven está cerca y, efectivamente, acabo alcanzándoles al rato. Les recuerdo su oferta; no me vayáis a decir que no ahora… es broma, son muy amables y se ofrecen a llevarme hasta Leavenworth. Les pilla de camino, de todas formas.

El camino es largo y parece que no acaba nunca. Me adelanto a los chavales, que van despacito, y me cruzo con un cazador que va solo y a pie, con su mochilón. Me dice que acaba de ver un oso en la ladera de enfrente y me lo señala: es sólo un puntito negro en la lejanía pero me presta sus prismáticos para que lo vea bien y me convenza de que es un oso. Sí, sí que lo es. El señor este es muy simpático y me cuenta cosas interesantes. Sigue sin gustarme la caza. Yo no mataría al osito ese, ni a ningún otro bicho, a no ser que lo necesitara para sobrevivir pero, ya digo, el ambiente en torno a la caza en estos lugares me parece mucho más sano y cercano al auténtico espíritu de la actividad que lo que estoy acostumbrado a ver.

Celebro mi llegada a Trinity metiendo el pie en un arroyo que había que cruzar unos minutos antes, por pisar en piedra resbaladiza. Así, con una pierna calada, monto en el coche que los chicos estos tienen aparcado aquí.

El viaje es muy largo y se hace de noche por el camino. Menos mal que me llevan hasta el mismo Leavenworh. Me cuentan que iban a pasar unos días de vacaciones por aquí y que es la segunda vez que les pasa que tienen que acortarlo por el mal tiempo. Se resignan sin traumas.

Una vez en Leavenworth, me llevan hasta el alojamiento que me había recomendado el Ranger y no se van hasta que confirmo que tengo habitación. Qué amables.

Leavenworth es, para los thru-hikers, la alternativa a Skykomish desde Stevens Pass. Skykomish está al oeste, menos lejos y tiene un nombre más bonito. Leavenworth está más lejos y es más grande, con más servicios, pero también más caro. Es un pueblo turístico. El centro urbano es una réplica de un pueblo bávaro: las casas guardan ese estilo, pero también los nombres de las calles, de los comercios… es muy gracioso. Estos yankees…

No esperaba venir aquí pero, ya que estoy, voy a intentar disfrutar de la estancia.

Cambiando las Cascades por los Alpes…

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