Ayer, las condiciones meteoro(i)lógicas fueron serias pero la ruta discurrió por cotas relativamente bajas y con referencias inequívocas. Hoy, hay que empezar por subirse a las alturas y eso, en Escocia, es cualquier cosa menos broma. Después, eso sí, es todo cuesta abajo hacia un plácido reencuentro con la habitualmente desolada civilización highlander y el ecuador de la ruta. Al menos, la parte complicada es al principio, cuando aún hay margen de error…

Aún no está muy claro si el cielo está despejado o no mientras dejo atrás Loch Ericht y Ben Alder Cottage (el manchón negro tras el árbol aislado). No llueve. Amanece en calma y silencio en las tierras altas.

Ben Alder Cottage & Loch Ericht

A veces, las laderas de las montañas son el mejor sitio para caminar: una pequeña trocha (todo un lujo aquí) y terreno ¡seco! en las faldas de Ben Alder. Un primer collado a la vista y giro a la derecha para seguir subiendo. No llueve. El cielo está disputado: nubes sólidas, nubes finas y algún claro.

Subiendo hacia Bealach Dubh

Mirando atrás durante el tour de Ben Alder (el monte de la izquierda) en camino hacia Bealach Dubh, el collado que dará paso al descenso hacia la seguridad. Escocia muestra hoy una cara más amable para tranquilizar espíritus sensibles: no llueve, no amenaza lluvia; el sendero es claro, la soledad es evidente pero no aplastante. El viaje siempre te da más de lo que te pide; por mucho que te pida. Hoy soy un caminante feliz y tranquilo en las tierras altas de Escocia.

Mirando atrás hacia lo recién ascendido

A la vista, el grupo de Ben Alder, en el centro; Sgor Lutharn, el monte puntiagudo, a la derecha; y Bealach Dubh, el collado entre ambos y el sitio del que vengo, tras rodear Ben Alder. Culra Bothy es el pequeño edificio ahí enmedio; tan bonito que me da pena que sólo sea media mañana y no sea hora de meterme dentro y encender la chimenea.

Ben Alder y Culra Bothy

Las nubes ganan terreno celeste pero mi camino, como el del arroyo (Allt a Bhealaich Dhuibh), sólo tiene que descender hasta reencontrarse con la orilla de Loch Ericht y la seguridad de saber que, desde aquí, todo va a ser fácil.

Clásicas turberas

Puente sobre el río que fluye desde Loch Pattack

Dalwhinnie es un hotel (en la foto), una destilería (cuyos productos se pueden degustar in-situ o en el bar del hotel) y cuatro casas más. Mitad de viaje, más lluvia y un merecido descanso para hacer balance de lo recorrido, tomar una buena cena y empezar a pensar en la segunda parte.

Dalwhinnie

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