A la mañana siguiente, la niebla cubría los montes, dándoles un aspecto oscuro y frío muy lejano del calor del mediodía anterior. El Siltoldo, por su parte, tenía un aspecto bastante lamentable debido a la elasticidad del nylon mojado pero no había dejado de cumplir la función de mantenerme protegido aunque es de esperar que, tras la tormenta, no haya llovido nada más (si lo hizo, no me enteré)

Siltoldo, un poco flácido tras tanta agua

La escena es fantasmagórica, con los troncos quemados en pie entre la niebla. El sendero no puede ser más evidente, con lo que la merma de visibilidad no pasa de anécdota. Intuyo que esta niebla es un fenómeno más o menos local y que no se va a traducir en mal tiempo; vamos, que debe haber cielo azul más arriba y, efectivamente, según asciendo, salgo de la nube para emerger en un entorno luminoso y un tanto descarnado por la falta de árboles que no sean los troncos quemados que aún quedan en pie.

Niebla en el campo de batalla

El incendio, a su paso, arrasó zonas y dejó intactas otras, con lo que alterno agradables bosques con la semidesolación de las zonas quemadas, donde la vegetación apenas ha empezado a retornar. Supongo que, al ser una región seca, le cuesta recuperarse.

Las montañas, aquí, recuerdan bastante a las del centro-sur de la península ibérica por ambiente, vegetación e incluso clima. Por el momento, los relieves no son extremos ni demasiado abruptos y la zona está relativamente humanizada, a la escala en que esto puede suceder en un lugar donde la densidad de población, en la gran escala, es muy escasa comparada con casi cualquier sitio de Europa. Tardo unas pocas horas en cruzar una carretera, a lo largo de la cual se reparten, muy espaciadas, casas vacacionales; incluso veo algún coche.

Dejo definitivamente atrás las zonas quemadas y ya todo lo que sigue es bosque de coníferas: seco, de suelo bastante limpio y muy agradable para caminar. Se nota que las lluvias periódicas mantienen a raya el polvo del camino, lo que agradezco infinito.

Mucho mejor así…

Nuevo cruce con civilización, una amplia pista, esta vez, mientras hago balance de lo caminado y veo con cierta preocupación que mi ritmo está siendo alarmantemente lento. No es mi impresión mientras camino ni me he tomado ningún largo descanso pero los números están claros y parece que no estoy rindiendo bien. Extraño…

Casi me pesa el rato gastado junto a ese río pero no puedo dejar pasar la ocasión de remojar los pies en agua fresca, máxime antes de afrontar una larga subida que ni siquiera terminaré hoy. Al día ya le quedan pocas horas y empiezo el ascenso que, por primera vez, me llevará por encima de los nueve mil pies (2700 m.).

El CT entra en su primera área wilderness del viaje, Lost Creek Wilderness, donde vuelvo a encontrar la familiar presencia del cajón con los formularios que es necesario rellenar (y separar en dos copias, una de las cuales se mete en un buzón) para transitar por las zonas wilderness. Lost Creek es un área protegida más bien pequeña en una zona, como digo, relativamente humanizada pero es un cierto alivio saber que no voy a cruzar carreteras ni pistas ni voy a encontrar casas… bueno, pues, en un rellano de la subida paso junto a un chalet en cuyo jardín veo hasta niños jugando… jopé con las áreas wilderness en Colorado… el caso es que consulto el mapa y estoy justo en la frontera de la zona protegida y hasta esa casa, por el otro lado, llega una pista que le da acceso… en fin, un poco más de paciencia; las grandes montañas están por llegar.

Traigo agua desde el último río para un campamento seco pero, por lo demás, muy bonito en otro rellano, en medio de un precioso bosque de grandes abetos (o píceas o lo que sean… coníferas grandes, en todo caso) para un campamento mejor drenado y mucho más protegido que el de la noche anterior, algo que valoro, tal como vi que se pueden poner las cosas. El Siltoldo vuelve a tomar tejado a dos aguas y configuración de protección pero hoy el tiempo parece más tranquilo y ésta será, por fin, una noche sin sobresaltos.

Siltoldo a dos aguas en Lost Creek Wilderness

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