la Minifalda Impermeable fue un experimento de éxito discutible: funcionó muy bien algunas veces; ni se me ocurrió intentar ponérmela en otras. Todo dependía mucho de las condiciones presentes: con frío, viento (y, por supuesto, lluvia) y en lugares expuestos, no era la mejor de las ideas.

Aquel primer modelo fue, además, como todo primer modelo, un experimento y, en la práctica, era obvio ver que tenía aspectos mejorables. Era hora de hacer evolucionar el concepto.

Desde entonces, ha habido, incluso, alguna versión comercial y un cierto interés en el mundo ultraligero en este artefacto. Precisamente, el peso reducido es una de las ventajas de una falda impermeable pero no la única. Resumo:

  • Peso reducido
  • Fácil de quitar y poner: casi puedes hacerlo mientras sigues caminando
  • Volumen reducido: puedes llevarla en un bolsillo (y quitar y poner sobre la marcha)
  • Buena protección (de la parte que protege)
  • Buena ventilación, que redunda en escasa condensación

Pero, como nada es perfecto, la falda impermeable tampoco y tiene alguna desventaja; básicamente, que deja expuesta la parte baja de las piernas y esto implica, para que la idea funcione plenamente, llevar pantalón corto. Todo lo que quede por debajo de un cierto nivel, se mojará. No importa que se mojen las piernas (la piel es impermeable, transpirable y de secado rápido; una maravilla a la que ningún -tex se acerca) pero, si hace frío, viento y/o estamos en lugares expuestos, exponer las piernas puede no ser la mejor de las ideas, por mucho que la actividad contribuya a mantenerlas calientes.

Con esto, la cuestión es si una falda impermeable tiene aún sentido en un sistema de capas y la respuesta es, por supuesto, que depende. En verano, aún es una buena opción; no me gustan los pantalones impermeables (pesados, engorrosos de quitar y poner, no transpiran lo suficiente…) y casi prefiero seguir llevando mis pantalones normales, que serán de secado rápido. Ante esto, una falda impermeable es algo que viene a sumar funcionalidad por muy poco peso.

Vista la teoría, la minifalda originaria de unos años atrás tenía la pega evidente de ser demasiado corta. Aparte de las risitas que esto provocaba cuando la usaba en civilización (mientras lavaba la ropa, básicamente), protegía demasiado poco. La idea era hacerla de un tamaño reducido para minimizar peso y maximizar ventilación pero creo que merecía la pena un segundo modelo algo más largo. Helo aquí:

Falda impermeable y pantalón a impermeabilizar

Fabricación

No puede ser más sencillo: una pieza rectangular, ligeramente entallada en la cintura y con una pareja de piezas de velcro para el cierre. La falda se abre completamente, con lo que es muy fácil de quitar y poner. La parte abierta no debería ser problema pero siempre se puede colocar en la parte de atrás, donde la mochila protege de la lluvia.

Pieza destinada a ser falda. ¿Parece grande…? ¡es lo que cuesta cubrir un culo gordo!

Material

Silnylon 1.3, es decir, nylon de 30 deniers con cuadrícula antidesgarro e impregnación de silicona para impermeabilización.

Medidas

  • Pieza en bruto: 125 x 58 cm
  • Producto final:
    • ancho (en plano, con la falda cerrada y extendida sobre una superficie plana): 40 cm en la cintura, 54 cm en el resto.
    • Largo: 54.5 cm.
    • perímetro: 88 cm en la cintura, 121.5 cm en el resto
  • Peso final: 37 gr.

Falda impermeable. Minifalda, también impermeable

El senderista más sexy se ha vuelto algo más recatado. Debe ser la edad…