Veiga Candioches – Faldas del pico Negrón (13 km)

Mañana verde, gris y azul en Veiga Candioches

Nuevo día espléndido. Ayer por la tarde llegó a cubrirnos la niebla en Candioches pero ahora, por la mañana, la imaginamos recluida abajo, en los valles de Asturias, cosa que agradecemos porque en estas zonas de pradera las trazas del camino aparecen y desaparecen y las referencias no son nada claras. Ni siquiera hay un valle claro que seguir porque aquí las aguas se cuelan por los sumideros. Véase cómo acaba el surco del centro de la foto:

Sumideros. Mirando al norte, hacia Asturias. El pico del fondo extremo izquierda es Peña Ubiña

La mañana ofrece una luz preciosa. ¡Todo brilla! Entre peñas grises, por fin, un punto débil; la traza en la hierba se transforma en pista:

Descenso hacia Casa Mieres

IGN 102-II Sierra de Luna. 1:25.000

 

Casa Mieres es un refugio-albergue en un caserón situado en la margen de otro praderío de altura. Es accesible por tráfico rodado tanto desde la Babia como desde Asturias, si la barrera está abierta en el alto del Palo. Hay muchos coches en el lugar, lo que, obviamente, le resta encanto.

Intuimos que se nos acaba la tranquilidad de saber por dónde vamos a ir pero aún nos queda un rato de certidumbre según caminamos por la carretera-pista (tiene un tramo asfaltado) hacia el alto del Palo. Allí, echamos un vistazo a la escarpada vertiente asturiana y a la vertiginosa carretera que llega hasta aquí desde Tuiza. Y, albricias, también vemos un cartel que indica un PR desde aquí y ¡hasta Pajares! que coincide exactamente con nuestra ruta. Esto nos da mucha tranquilidad. El terreno entre este punto y Pajares tiene pinta (en el mapa, al menos) de no ser sencillo, tanto por la orografía (habrá que recorrer una cresta) como por la vegetación, que viene representada en el mapa como arbustiva y ya sabemos lo que eso puede significar. Lo que se ve hacia el este parece confirmar que más vale que haya algún tipo de camino.

IGN 102-II Sierra de Luna. 1:25.000

El caso es que el supuesto PR carece casi completamente de señales, no vemos ninguna más en un buen rato, pero es importante saber que existe. Si hay camino, lo encontraremos. El mapa no indica ninguno.

La pista a Majada Vieja

En el punto en el que esperaríamos abandonar la pista, aparece una segunda señal que apunta hacia la boca de los puertos de la Ballota, por donde parecía más lógico pasar. Hacia allí vamos, siguiendo la pradera sin senda.

Pasada la boca de los puertos de La Ballota (un hueco entre dos peñas), vemos cómo la pradera toca a su fin y deviene monte bajo, matorral donde ya no es tan cómodo caminar. Una última señal nos confirma que es por aquí pero ya no hay ninguna más. Intentamos seguir el itinerario más lógico: señalizado o no, suele ser el mejor.

PR sin sendero a través de los puertos de La Ballota. Peña Ubiña, al fondo

No sabemos si hay sendero (y va por otro sitio) o simplemente se espera que caminemos monte a través, que no es muy difícil, de todas formas. Intentamos enlazar los tramos herbosos, mientras los hay, evitando los arbustos. Tenemos que acabar alcanzando la divisoria de aguas para, a continuación, seguirla. Sin visibilidad, esto sería ciertamente complicado pero, afortunadamente, eso no es un problema hoy; al menos, de momento.

El objetivo es subir a ese pico de enfrente (pico Negrón, 1896 m)

Casi todo el terreno que hay enmedio es arbusto de este tipo verde oscuro que se ve en primer plano. No es muy alto ni muy denso pero resulta bastante más incómodo que caminar por un sendero.

El collado de delante del Negrón (collada del Barradal), así como el propio pico y la ladera que se ve en primer plano a la izquierda de la imagen son parte de la divisoria cantábrica. A la derecha, León; a la izquierda, Asturias.

En la aproximación a la collada del Barradal, vemos claro que no hay sendero físico. Hasta ahora, podíamos pensar que habíamos tomado una ruta ligeramente diferente pero en el descenso hacia este collado es evidente que la ruta más óptima es la vaguada porque todo el resto del monte es más complicado, tanto por orografía como por vegetación. A lo largo de la vaguada, hay praderitas y la pendiente es suave y gradual.

Curiosamente, en las proximidades del collado, aparece de la nada una traza de sendero y en el mismo collado hay una señal de PR. Y, lo mejor de todo, la pequeña traza continúa adelante en el ascenso al pico Negrón… ¡menos mal! porque ese ascenso es empinado y nos preocupaba un tanto tener que hacerlo arbusto a través, habría sido bastante duro. El senderito no es gran cosa pero nos proporciona una traza por la que transitar. Los arbustos siguen sin ser muy grandes pero, con la pendiente tan fuerte, los que quedan en el lado del monte durante la subida se convierten en un escollo considerable. Nos agarramos fuerte a nuestra traza.

Ascendiendo al pico Negrón

Los arbustos suponen un problema potencial (no tanto mientras haya sendero) pero ¡no todo es malo en el terreno cubierto de arbustos! A veces, vienen con sorpresa:

“Bluberries” cantábricas

Ya los hemos encontrado alguna otra vez a lo largo del recorrido pero nunca tantos como aquí: ¡arándanos! No sabía que en la cordillera Cantábrica existían pero tanto el fruto como el resto de la planta me son inconfundibles; y, por supuesto, el sabor, aunque debe ser algo tarde porque las frutas han pasado ya su mejor momento. Aún así, están muy ricas.

Aunque parezca asegurado el buen tiempo, la visibilidad no lo está: en la vertiente asturiana se forman nubes de condensación que empiezan a cubrir las cumbres. No van a traer lluvia pero sí niebla a nuestro camino. Es por esto por lo que se hace especialmente importante que el sendero siga existiendo: una vez en el pico Negrón, es todo cresta hasta Pajares.

Una vez arriba, comprobamos, en la parte negativa, cómo las nubes están empezando a saltar la barrera y cubren ya parte de la cresta; y, en la positiva, que el sendero continua, lo que es un alivio doble porque el terreno es bastante escarpado.

Niebla que viene del norte

La niebla cubre la tramos considerables de la divisoria. El senderito, a pie de foto, no es gran cosa pero será nuestro guía. En segundo plano y justo enfrente, el rellano herboso donde esperamos pasar la noche.

Al fondo, el grupo de Las Tres Marías, que es parte de una sierra enteramente leonesa, más alta y escarpada que la propia divisoria, que queda a la izquierda de la imagen, en la línea cubierta por la niebla.

Desde el pico Negrón, identificamos también lo que hasta entonces sólo habíamos visto en el mapa, y es importante: un pequeño rellano en un contrafuerte de la cresta es, además de llano, lo único que no está cubierto de arbusto sino de hierba. Será un campamento perfecto. A estas alturas, además, sabemos ya que va a ser nuestro último campamento en este viaje: terminaremos ruta en Pajares.

La niebla viene y va; a veces, nos cubre. El viento sopla fuerte y aplasta un poco las paredes de la pirámide

Al fondo, los paredones de la peña Barragana, en León.

Es muy importante acabar con estilo. Este lugar, lo tiene.

Atardecer sobre el pico (nunca mejor dicho) Negrón

IGN 103-I Busdongo de Arbás. 1:25.000

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