Inicio: Kylesku
Fin: Loch a Gharbh-bhaid Beag
Distancia: 31 km

Después de otro día muy largo, otro más, el de ayer, me encuentro con que tengo tiempo para tomarme el resto del viaje con relativa calma. La jornada previa terminó de la mejor forma posible, no ya por el sitio o la cena sino porque, una vez en Kylesku, me relajé mucho, me sentí muy bien y he descansado estupendamente. Además de todo esto, el día amanece mucho más calmado de lo habitual y todo parece indicar que hasta la meteorología se quiere tomar un descanso.

Con todo ello, preveo un día tranquilo y agradable, ¡por fin! y empiezo por actuar en consecuencia: evitando la habitual vorágine de madrugar-desayunar-recoger-partir. Me tomo mi tiempo.

Hace una mañana preciosa, con mayoría de claros sobre nubes y una luz espectacular sobre Gleann Dubh.

Nubes abrazan las paredes de Gleann Dubh

Todo debería ir sobre ruedas. No hay razón objetiva para que no sea así. Y, sin embargo, no me siento bien. Es complicado explicar por qué y mi mejor hipótesis es la que ya he barajado en otros momentos de este mismo viaje: cansancio emocional. Dicho de otra forma: que estoy harto. Tanto que ni las condiciones cuasi-ideales me pueden salvar.

No es lo habitual en mí. A un periodo de dificultades, mejor o peor llevadas, suele suceder uno de relax en el que la vida en el sendero es bella. En Escocia, en las Highlands, es como si todo fuera difícil, incluso cuando, objetivamente, no lo es. Y, sí, ya lo sé: no es Escocia; soy yo.

Vistas espléndidas hacia Glean Dubh y Glean Coul -los dos súper-fiordos- Quinag y Kylesku, magnificadas por una luz preciosa según el sol se cuela por encima o por debajo de estas o aquellas nubes. Y una novedad: ¡el mar abierto! Visible en el horizonte a medida que asciendo. Es la primera vez que lo veo. Sólo el molesto viento me recuerda lo que esto ha sido otros días; por lo demás, las condiciones son perfectas.

Loch Gleann Dubh y Kylesku

Hoy no hay ninguna montaña que subir y esta primera parte del día transita por una amplia pista en medio de la desolación del páramo. Una excavadora pone el punto extraño.

Empinado descenso, siempre por la amplia pista, para acabar la primera parte de la jornada en Achfary, un lugar habitado a medio camino entre una granja grande y un pueblo pequeño. Lo más notable de Achfary es el pequeño pero notable bosque que lo rodea. El bosque es extremadamente escaso en esta parte de Escocia.

Achfary, Loch Stack y Arkle, la montaña gris

La otra parte notable es que, a mediodía y aquí abajo (casi de vuelta al nivel del mar) ¡hace calor! Y por primera vez en todo el viaje busco una sombra para descansar un rato. Quién lo hubiera dicho…

La segunda parte del día es más aventurera, aunque no difícil. No hace falta subir muy alto ni pasar por sitios excesivamente expuestos. En cualquier caso, sigue haciendo muy buen tiempo.

Camino con soltura pero sin entusiasmo. Mi mayor motivación es cumplir etapas y acercarme al final. No es muy estimulante pero funciona.

La ruta rodea Ben Stack y, antes de volver a descender al mismo valle del que venía, re-aparece en el horizonte Arkle, otra montaña extraña; en este caso, más que por su forma, por su atípico color grisáceo. Abajo, la desierta carretera que lleva a Riconich y el espectacular campo de roca emergente que hay hacia el norte. ¡Es casi un consuelo que no todo en las Highlands sea páramo herboso!

El tiempo no se aguanta un día entero y acaba por nublarse y llover un poco pero, en esta ocasión, casi ni me molesta. Es lluvia tranquila y no se percibe inestabilidad amenazante, como suele ser costumbre.

La última parte del día es campo a través por un páramo de baja altitud a los pies de Arkle. No me apetece un carajo abandonar el amplio y seco sendero para empezar a meter los pies en las ciénagas y me tengo que armar de paciencia. Me falta ánimo, ya lo sé, pero creo que influye también que es final de jornada y estoy cansado. Es una explicación objetiva que me deja más tranquilo.

Lochs encadenados: Loch a Garbh-bhaid Mor, Loch a Garbh-bhaid Beag (Mor: el grande; Beag: el pequeño)

Podría llegar a Riconich (hay otro hotel allí) pero hoy lo tengo claro, prefiero acampar, estar conmigo mismo y ser parte del lugar. El tiempo sigue tranquilo y no me provoca dudas.

El ambiente es bonito sin exagerar. Cuesta encontrar un sitio que sea liso y seco o, mejor dicho, no hay tal cosa pero sí algún hueco que supone un compromiso aceptable. Objetivo cumplido por hoy y el descanso será mi premio.

Buscando suelo seco junto a Loch a Garbh-bhaid Beag

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