Inicio: Duag Bridge (The Schoolhouse)
Fin: Benmore Forest
Distancia: 23 km

Hoy está destinado a ser otro día tranquilo: el terreno será aún más fácil que ayer, si cabe, y el pronóstico del tiempo es algo mejor aunque es ya un pronóstico de hace dos días. Por el momento, la mañana es fría pero algo más luminosa que en la jornada de ayer, con algún claro entre las nubes. Sigue el viento, como si fuera parte del paisaje.

Dejo atrás The Schoolhouse sin mucha prisa. Ni tengo ganas ni un objetivo ambicioso que me mantenga vivo y despierto aunque, por otra parte, agradezco una tregua y parece que hoy puede ser ese día.

Duag Bridge & The Schoolhouse

Desde Duag Bridge, la pista es amplia y de buen piso, en descenso hacia el río Oykel. Las tierras altas quedan inmediatamente atrás, tanto física como emocionalmente.

En Oykel Bridge hay, efectivamente, un puente que ayuda a la carretera a salvar el río homónimo. También un bonito hotel de las Highlands, ahora cerrado. A pesar de tratarse éste de un viaje por las tierras altas occidentales, el río Oykel vierte hacia el este. Sólo habrá otra ocasión en todo el viaje en que se cruce la divisoria de aguas.

Oykel Bridge

La carretera que pasa por Oykel Bridge es de las minúsculas y tiene muy poco tráfico. Además del hotel, hay unas pocas casas de tipo moderno e impersonal, todo muy tranquilo. Lo más valioso que encuentro es un gran árbol en medio de un trozo de cesped. Allí, me siento, me quito el calzado y hasta me despreocupo de las garrapatas. Hay un sol intermitente y apenas nada de viento. Me siento a comer y descansar y, por un rato, por este rato, el viaje es como aquellos viajes que yo recordaba, aquellos en los que el esfuerzo tiene su premio y también hay buenos ratos, no sólo penurias. La tregua es suficiente para terminar de comer y salir de Oykel Bridge sin prisas ni apremios.

La ruta remonta ahora el río Oykel, que fluye por un valle amplio de relieves suaves. Sigue utilizando pistas estupendas y la única aventurilla consiste en un kilómetro escaso monte a través -necesario para unir dos pistas extrañamente discontinuas- en un entorno de lo menos habitual, ¡por el bosque! Que no un bosque natural sino una de estas plantaciones de coníferas hiper-abigarradas que son como un huerto a gran escala. Es un huerto, de hecho, un huerto de árboles.

Meterse en un bosque como éste da bastante yu-yu. Tolkien debió coger inspiración para sus bosques oscuros en uno de estos. Entrar cuesta unas cuantas contorsiones y no pocos enganchones entre ramas entrecruzadas. Una vez dentro, es como estar en otro mundo: silencio y oscuridad. El ambiente es opresivo pero interesante, a la vez. Es el reino de la quietud y contrasta mucho con el viento, el frío y la inestabilidad ahí fuera.

Al final, no se camina tan mal por el bosque y suele ser posible encontrar pasillos libres de ramas. Resulta una experiencia curiosa. Con todo, me alegro cuando, por fin, emerjo en el pequeño desmonte de la pista que recorre transversalmente la ladera por la que ascendía. Un pequeño logro para mi erosionada moral.

La pista es casi una carretera de grava y no puede ser más sencillo recorrerla hasta llegar a Loch Ailsh, un loch que escapa de la habitual forma alargada, es de planta redondeada. Al fondo está Benmore Lodge, típico caso de hacienda de las Highlands, con su casona señorial y otros edificios anexos. El lugar está habitado esta tarde. Me resulta chocante el contraste entre mis miserias y la tranquilidad de este sitio, con un grupo de gente mayor sentados al sol y a los que saludo desde la distancia mientras paso de largo pensando en dónde pasaré esta noche.

El siguiente hito en la ruta es Ben More Assynt, el último grupo de montañas en el camino a Cape Wrath. Está ahí enfrente y aparece como una barrera poderosa, imponente. Hoy no voy a subir ahí. El resto de mi día más sencillo se limita a dejar atrás Benmore Lodge y buscar un sitio confortable donde pasar la noche. Si tuviera el espíritu aguerrido de un montañero sin miedo, avanzaría valle arriba para buscar un campamento de altura pero mis escasas reservas emocionales me aconsejan buscar refugio aquí abajo, donde aún hay bosque. Ponérmelo fácil para seguir adelante.

Ben More Assynt & Loch Ailsh

La atmósfera ha seguido revuelta todo el día, a pesar de los claros y el sol intermitente pero ha continuado el viento y ha llegado a llover un poco. Un día que se podría considerar de buen tiempo y que, a estas alturas, me sirve para que la progresión sea fácil, sí, pero no para sentirme relajado. Aún así, el pronóstico a largo plazo está conmigo y mañana espero tiempo tranquilo para la última etapa de auténtica montaña. Necesito reconciliarme con el sendero y, sobre todo, conmigo mismo.

Buscando campamento en Upper River Oykel

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