Inicio: Hen Hole
Fin: Kirk Yetholm
Distancia: 16 km

Mi último día en el Pennine Way va a ser muy corto y ya nada puede salir mal. Ya no tengo miedo.

En realidad, aún podría haber dificultades si el tiempo se pusiera feo: la mayor parte de la ruta es por cresta y, para variar, expuesta pero ya nada es igual cuando caminas hacia fin de trayecto y sabes que te esperan la seguridad y la certidumbre de un albergue y un pub. Sobre todo, el pub.

Por la mañana, hace frío pero el día está tranquilo y muy bonito, con las luces de amanecer colándose bajo las nubes.

The Cheviots

Recorrer crestas suele dificultar encontrar agua pero ¡no en estas tierras! En Inglaterra, en todo caso, puede ser cuestionable la calidad, debido a la presión demográfica, pero en las montañas, aunque sólo sea muy arriba, ha de ser suficientemente buena como para bebérsela. No hace falta buscar un cauce: basta con caminar unos metros desde la puerta del refugio para cruzarse con algún reguero y confiar en que el color es parte del estándar local.

Agua de las montañas

Las nubes siguen más o menos donde lo dejaron ayer, cubriendo las cumbres, pero con algún hueco por el que se cuela el sol. No amenaza lluvia y, si lo hiciera, no me iba a importar, no hoy. Cuando la luz es así de bonita y estoy relajado, la sensación es genial. Es la mejor forma de estar en el mundo.

Niebla y luz a partes parecidas

El camino está muy bien: se mantiene elevado, a lo largo de la cadena principal que hace de frontera entre Inglaterra y Escocia. No es el fin del mundo conocido pero apenas se ven construcciones o infraestructuras de comunicación, dándole al final de ruta un ambiente más silvestre y evocador de lo que ha sido la tónica normal.

Últimos cruces

El peligro, sin embargo, acecha en cualquier cuesta y hasta el más denso cesped puede esconder trampas barrosas como la que dio lugar a este deslizamiento sin esquís:

Record penino de longitud en resbalón

Valga decir que, increiblemente, mi culo no tocó suelo y seguí aspirando a llegar a Kirk Yetholm con el pantalón limpio.

Por fin, el sendero abandona la cresta y la frontera y comienza a descender hacia Escocia para no volver. Llama la atención que en el mosaico de prados se ven también algunos cultivos, algo casi inédito hasta ahora. Debe ser que el norte de Inglaterra es lo menos cultivable de Inglaterra y el sur de Escocia, lo más cultivable de Escocia.

Escocia

Últimas millas

Kirk Yetholm es un pueblecito en un valle verde con apariencia fértil. Como sucede en cada final, es un momento especial porque se trataba de un punto focal que había crecido en la imaginación y ahora se hacía real, físicamente real.

Kirk Yetholm y la campiña escocesa

Resulta curioso y significativo que el Pennine Way empiece en un pub y acabe en otro. No es ninguna casualidad ni resultado de un patrocinio comercial: es que los pubs son el bar y la posada en los que la gente empieza y acaba los viajes. No me digáis que, con esta pinta encantadora, no dan ganas de entrar:

Edale to Kirk Yetholm, Pub to Pub

En un mediodía de jueves, Kirk Yetholm está tranquilo; más bien, vacío. El albergue no abre hasta más tarde así que qué mejor excusa para, efectivamente, pasar el rato en el pub…

Homenaje al montañero

El Pennine Way no ha sido mi ruta más épica pero eso era de esperar. La quietud bucólica de Kirk Yetholm tampoco contribuye a emociones de punto final. Nada de eso es, sin embargo, lo que me hace sentir la tensión de que algo falta; es que, efectivamente, falta algo: un día.

Un día que me ha sobrado porque he sido muy solvente con las distancias diarias y porque, en algún momento, calculé mal. En un viaje de dos semanas, un día es mucho tiempo y qué mejor forma de emplearlo que ¡seguir caminando! y hacer una versión inédita (digo yo…) de la ruta Penina que, en esta ocasión y para mí, no va a terminar en Kirk Yetholm sino en el (algo) más allá.

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