Inicio: Langdon Beck
Fin: Alston
Distancia: 54 km

El pronóstico del tiempo es bueno para hoy pero con un frente atlántico acercándose. Traerá viento y lluvia. Por delante, pero aún lejos, está Cross Fell, la mayor altura del Pennine Way: la típica colina penina, redondita y poco prominente pero, esta vez, de casi 900 metros, muy expuesta y con un clima endiablado: según la guía, 200 días al año con niebla, 100 días con vientos huracanados. No está mal… está claro que no es el sitio en el que estar si hace mal tiempo.

La etapa que describe la guía sobre Cross Fell está calificada como la más dura de todo el Pennine Way: por distancia (32 kms.) y grado de exposición. Desde Langdon Beck, me quedan 22 kms. para llegar al principio de esa etapa…

Si cruzo Cross Fell hoy, meto dos goles de un solo chut: aprovecho la ventana de buen tiempo y acumulo un superávit que me servirá para un final de viaje más tranquilo. Después de 7 días caminando, me siento ya en forma y los días de mayo, en Inglaterra, son muy largos. Me levanto antes del amanecer con la intención hacer los 22+32.

Mi ventana diaria habitual es, a grandes rasgos, de 8 a 8. No tengo razón para madrugar más porque 12 horas diarias de actividad (descansos incluidos) son un estándar exigente pero llevadero y suficiente para las distancias que necesito hacer. Hoy, empiezo a caminar a las 6 y aprovecho para disfrutar de las luces de amanecer colándose por debajo de las nubes altas.

Upper Teesdale nada más amanecer

La ruta sigue remontando el Tees en su curso alto y pronto deja atrás la última, remota granja. A 400 metros de altitud, ya no quedan árboles, sólo hierba. La luz cambia rápido según el sol va modificando su ángulo.

Infante Tees

Curiosamente, y para variar, el terreno no es fangoso. El sendero es de buena calidad y permite una progresión ágil. Me viene perfecto porque hoy necesito hacer mucha distancia: los primeros veintidós, casi sin parar.

El entorno es muy bonito, no hay nadie por aquí a estas horas y parece, sin serlo, un lugar remoto, con ese ambiente de alta-montaña-sin-relieve. Es un sitio muy especial y un placer caminar por él.

La geografía inglesa no tiene muchas ocurrencias espectaculares pero algunos detalles sí que hay. Uno de ellos se encuentra nada más iniciar el descenso al valle: High Cup:

High Cup, simetría perfecta

Las formas redondeadas de High Cup recuerdan a las un valle glacial aunque no creo que su origen lo sea. Acostumbrado a los poco abruptos relieves peninos, este lugar es un panorámico acontecimiento y abandono, por un rato, la carrera matinal para contemplarlo bien.

High Cup termina en un anfiteatro de paredes verticales que el sendero recorre casi por el borde en una travesía espectacular. Muy bonito.

La pared de la izquierda

Es sábado de un fin de semana largo (el lunes es fiesta) y, en el descenso, me empiezo a cruzar con grupos que suben desde el valle. Abajo, el Edén: un amplio hueco entre los Peninos y el Lake District –la zona más montañosa de Inglaterra– cuyos picos son visibles en el horizonte, envueltos por la masa gris que ya se aproxima desde el oeste. No hay tregua duradera en las islas.

Hubiera sido interesante evitar el descenso al valle y enlazar High Cup con la ruta a Cross Fell por las alturas pero no hay ruta mapeada y el terreno, además de expuesto, será, sin duda, fangal profundo. Por esta vez, evito aventuras y voy a lo seguro: desciendo al Edén.

Abajo, vuelven los prados verdes y los árboles grandes.

Vale of Eden

Descender al Edén supone un buen rodeo y mucho desnivel acumulado pero tiene la ventaja psicológica de la escala en Dufton, un pueblín de piedra rojiza, no muy habitual. Con el cielo ya íntegramente gris, me fuerzo a tomar un descanso antes de empezar la segunda parte.

The Village Green en Dufton

Desde Dufton, el Pennine Way asciende a la parte más alta de los Peninos para recorrer un largo tramo de cresta. La estación meteorológica de Great Dun Fell es claramente visible durante toda la ascensión:

La pelota de golf (o el observatorio meteorológico en Great Dun Fell)

Subo a toda leche, preocupado por el rápido deterioro del tiempo, con un ojo puesto en el horizonte hacia el oeste: los picos del Lake District se difuminan por momentos según los envuelve el gris.

Es una ruta popular y el camino es de buena calidad. Hay bastante gente, aunque la mayoría está ya descendiendo. Una vez arriba, me reencuentro con el viento gélido. Aprovecho el parapeto de la estación meteorológica –el relieve no da para mucho abrigo– para ponerme ropa y, ya más tranquilo, continúo por la cresta hacia Cross Fell, visible en la distancia:

Little Dun Fell en primer plano y, al fondo, Cross Fell

Son 5 kms. de cresta y puedo fácilmente imaginar lo desagradable que puede ser recorrerla en malas condiciones. Por suerte, el mal tiempo aún no ha terminado de llegar y la visibilidad es buena. Hay algún tramo enlosado pero el terreno es mayormente seco y en las zonas llanas sin losas no hay camino visible. Entre eso y la falta de referencias orográficas, sería delicado orientarse sin visibilidad. Hay algunos hitos gigantes de 2 metros de altura pero tan espaciados que, por sí solos, no bastarían.

Cross Fell. El siguiente hito es ese puntito en el horizonte

Hace un frío del carajo y el parapeto de la cima –un par de paredes cruzadas– es lo único que ofrece abrigo del viento. No es que sean condiciones extremas pero tampoco es como para echar el rato. Ahora, ya, eso sí, con la tranquilidad de haber pasado la parte delicada, sólo queda descender.

Cima en Cross Fell, 893 m

En la cara norte, quedan algunos neveros. El descenso es sencillo, habiendo visibilidad. Llego a Greg’s Hut.

Greg’s Hut

Este edificio funciona como refugio libre. Originalmente, lo usaban los mineros que vivían y trabajaban aquí arriba. Hoy, a mí, me sirve para descansar un rato y comer algo al abrigo del viento. Sólo por eso ya vale su peso en boniatos.

Desde el refugio, el resto del descenso es por una amplia pista así que ya nada puede ir mal, por mucho que se deteriore el tiempo. Un vistazo atrás revela que las zonas altas están ya bastante neblinosas y me alegro de dejarlas atrás.

Cross Fell, cara norte. Páramos clásicos en el primer plano

Pasada la tensión emocional, el cuerpo se da cuenta de que empieza a estar cansado. En mal momento porque me quedan un montón de kilómetros aún por hacer pero ¡no importa! Estoy relajado y es todo en suave cuesta abajo con un evocador marco de páramos sin fin y ambiente oscuro.

El valle del South Tyne fluye hacia el norte y sus prados verdes no son visibles hasta última hora. La ruta desemboca en él a la altura de Garrigill, un pequeño pueblo que, a estas horas, aparece desierto.

De vuelta al valle: Garrigill

Podría dar el día por terminado en cualquier momento a costa de buscar un hueco en el que acampar pero no es del todo fácil buscar un lugar discreto y me cuesta sentirme cómodo sin conocer la tolerancia local a la acampada indiscreta. Sobra decir que arriba, en el páramo, no existiría ese problema pero el entorno no es muy acogedor. La opción más fácil es caminar 7 kms. más hasta Alston, un pueblo grande donde hay albergue y camping.

Esto significa otro tramo junto a un río. El South Tyne es el curso de agua más grande que me he encontrado hasta la fecha. Me encanta el ambiente que crean los árboles.

South Tyne

Llegar a Alston es duro por el cansancio acumulado pero me sobra tiempo y voy tranquilo. Me gusta caminar así, con los deberes hechos.

Alston tiene mucho encanto, todo de piedra, como es habitual. Según la literatura, es la ciudad comercial –históricamente, se entiende– más elevada de Inglaterra. Calles empedradas y una interesante plaza del mercado.

Alston, market town

54 kms. Estoy cansado pero, al mismo tiempo, siento que podría seguir caminando, si hiciera falta. Tras 8 días de viaje, el cuerpo ya se ha acostumbrado al ritmo de la vida en el sendero y andar se ha convertido en el estado por defecto. Aún así, me merezco el descanso y lo mejor que me queda por hacer es tumbarme y dormir.

Aprovechando que no llueve, me redimo de mis dos últimas noches en una cama y planto el Trailstar en el camping.

De vuelta al suelo

El camping de Alston resulta ser extremada y extrañamente cutre pero, para lo que necesito, servirá.

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