Viajar a pie

Caminar para viajar. El mundo a escala humana

Pirámides

Me fascinan las pirámides. Y no es un tema místico.

Pirámide en la tierra de las yurtas

Pirámide. Nombre alternativo: Mid (del inglés Pyramid)

Recuerdo aquel catálogo de Golite, en papel (sí, hace muchos años…), que llegó a mis manos y fue como una revelación: estaba lleno de material poco ortodoxo, diferente. Entre todo ello, algo que me pareció un anacronismo: una tienda de campaña piramidal. Sí, yo también pensaba que eso era algo muy antiguo y ya no se usaba. Y, sin embargo, estaba allí, en ese catálogo vanguardista.

Me lo quería comprar casi todo menos aquella tienda, cuya presencia allí no entendía. “Es muy alta”, pensaba, “será horrorosa cuando haga viento…”

Tiempo después, me la compré, esa misma. Y no sólo aún la tengo sino que es, probablemente, la que más uso.

La tienda perfecta

Mi siguiente momento eureka con las pirámides sucedió durante la lectura del libro The Advanced Backpacker, de Chris Townsend (que aprovecho para recomendar como excelente iniciación al viaje a pie y a la filosofía de lo simple y lo ligero): en una foto, aparece el toldo rectangular del autor montado en geometría piramidal, listo para soportar malas condiciones.

The Advanced Backpacker, Chris Townsend, página 151

Vista la foto, da la impresión de que no habrá quien lo tire. Entonces, comprendí.

Be water, my friend (la geometría perfecta)

A pesar de lo manido de la frasecita, la cosa es que Bruce Lee tenía razón y esto es especialmente cierto ahí fuera, donde manda la naturaleza: oponerse a ella no tiene futuro; es mejor adaptarse.

Aparte de inundaciones, meteoritos o usuarios borrachos, el gran factor que afecta a las tiendas de campaña es el viento. Oponerse a él es a lo que equivale construir una estructura muy fuerte. Adaptarse es hacer que te pase de largo. Fuerza o maña o, si se me permite el micro-machismo, el hombre de hierro contra la mujer nanax.

Una pirámide es aerodinámica. Es muy alta, sí, pero su área en planta disminuye drásticamente con la altura. Además, tiene paredes inclinadas. Si coge viento, lo desplaza hacia arriba; según asciende el aire, el perfil de la pirámide se estrecha y deja al viento sin nada sobre lo que apoyarse. Consecuencia: sigue su camino y deja el obstáculo detrás:

En una dimensión…

En la otra

La pirámide se deja llevar por el viento y le ofrece un camino de menor resistencia, que el viento sigue… como el agua que usa Lee para su analogía.

Las implicaciones de esto para la construcción de tiendas de campaña son enormes; os digo algunas que os van a sonar: como la pirámide es inherentemente robusta, podemos hacerla simple, ligera y amplia. Todo a la vez.

Simple

Una pirámide sólo tiene 3 elementos básicos: una lona, un mástil central y un juego de piquetas. Necesitará también algún tipo de apertura en la lona para poder entrar y salir dignamente y, habitualmente, se le añade un suelo, que puede y suele ser independiente del resto.

Ya está. Eso es todo.

Puede tener detalles como algún orificio de ventilación, algún enganche para colgar cosas o incluso una tienda interior completa, si se quiere tener un sistema de doble techo.

Tal diseño está a años luz de la complejidad de cualquier tienda clásica (lo que ahora llamamos “clásico”): no hay múltiples y largas varillas, tampoco fundas o clips para unir tienda y armazón y el número de piezas de tela necesarias (y, como consecuencia, el número de costuras) es mucho menor.

Ligera

Lo que hace pesadas a las cosas es la complejidad. En los sistemas de acampada, sobre todo, el armazón; en menor medida, la cantidad y peso unitario del material textil y, finalmente, los accesorios y gadgets, algunos más inútiles que otros, que les quieran poner. Una pirámide es tan sencilla que resulta ligera sin querer. Si, además, tenemos como objetivo hacerla lo más liviana posible, se pueden conseguir pesos inimaginables en una tienda clásica, a igualdad de otros factores.

Amplia

El reto que plantearía una pirámide, en todo caso, sería hacerla pequeña. La geometría se adapta mejor para capacidades de dos personas en adelante. Su área es enorme, comparada con una tienda clásica de prestaciones equivalentes, aunque no toda esa área es igualmente habitable a causa de la inclinación de las paredes pero la periferia, precisamente por ello, resulta ideal para hacer de “armario”. En la “sala de estar” del centro, te puedes sentar, estirar y maniobrar con comodidad. En las pirámides grandes, te puedes hasta poner de pie.

Desayunar dentro cómodamente si llueve o hace frío fuera

Pero eso no es todo; aún hay más:

Robusta

Una pirámide tiene muy pocas cosas que se puedan romper: el paradigma de la robustez.

Su único mástil es recto, con lo que trabaja en una postura más ventajosa que las varillas a las que obligamos a flexar. Las fuerzas que tiene que soportar son principalmente verticales, es decir, paralelas a su longitud, donde más fuerte es.

La lona tiene pocas costuras y unas líneas de tensión claras: es difícil sobre-tensionar una pirámide por error y, si ocurre, será a lo largo de las aristas, que estarán construidas para soportar eso y mucho más.

Fácil de montar

Incluso en presencia de viento fuerte. No hay que encajar nada en ningún sitio, no hay que operar con una lona convertida en cometa: basta anclar al suelo, deslizar el mástil debajo y, con todo ya bien sujeto, izar. Voilá, Pirámide.

Cómo funciona. Por qué funciona

Debajo de la forma piramidal no hay nada más que aire. Lo único que mantiene de pie la pirámide es el mástil central y lo único que mantiene la forma de pirámide es la tensión aplicada en las aristas.

Por ello, las aristas deben ser zonas reforzadas para poder ser capaces de aguantar mucha tensión. Esto, además, genera otra necesidad: que los anclajes al suelo sean muy sólidos. No vale una piqueta cutre metida de cualquier manera.

Piqueta con pedrolo encima en suelo suelto

La tensión aplicada en las aristas será nuestro “armazón virtual”. Es un armazón irrompible y muy elástico: si se dobla, siempre recupera su forma.

Sobre el uso práctico: para tiempo benigno, no hay mucho que explicar… veamos qué pasa cuando las cosas se ponen difíciles:

Lluvia

Ésta es fácil: con tener unas costuras bien selladas, es suficiente. En una pirámide bien montada, no hay resquicio para que entre ni una gota. Ventajas de los diseños simples.

Viento

El aspecto clave es el carácter aerodinámico de la forma piramidal, tal cual explicado arriba. El segundo factor fundamental es la tensión:

Con unas aristas reforzadas y unos puntos de anclaje reforzados también, se trata de ¡tensionar sin miedo! hasta que el toldo quede tieso como un tambor. El objetivo es que las paredes planas no se deformen ante el viento. Si lo hicieran, empezaríamos a tener problemas.

Podéis ver un buen ejemplo del comportamiento de una pirámide ante viento fuerte sostenido en el siguiente vídeo:

Nieve

El problema de la nieve es que se acumula y pesa. Hay dos estrategias para combatir esto: una, evitar que se acumule; la otra, aguantar el peso. Una pirámide de las nuestras es bastante buena en lo primero pero deficiente en lo segundo.

La inclinación de las paredes hace que la nieve resbale y no se acumule mucho, como en los tejados de las casas en los pueblos alpinos. El acabado uniforme de un toldo de nylon siliconado también ayuda a que la nieve se deslice hacia abajo.

Las pirámides funcionan muy bien en la nieve

Limitaciones

Esto no es un anuncio publicitario de tiendas piramidales. Hay un apartado de desventajas (éste) y no es cosmético. Las pirámides tienen fortalezas y debilidades y es importante hablar también de las segundas. Mismo desglose:

Viento

Puede llegar un punto en que el viento sea demasiado fuerte y provoque deformación en los paneles de barlovento. Si es muy fuerte, puede deformar también aristas (nuestras líneas de tensión). Esto empieza a comprometer la integridad del conjunto pero ¡tampoco es el fin del mundo!: cuando cese o amaine la ráfaga, la pirámide recuperará su forma, en un buen ejemplo de adaptación a las circunstancias. Por otra parte, en el plano negativo, cualquier deformación disminuirá el espacio interior y, lo que es peor, la pirámide será, siquiera temporalmente, menos aerodinámica, con lo que someterá a presiones extra a ciertas partes y elementos.

No es de esperar que el toldo se rompa; al menos, no por acción directa del viento. El elemento débil suele ser el más duro (y, a la vez, menos elástico y menos adaptable): el mástil. Una rotura del mástil puede ser, a su vez, el origen de un desgarro en el toldo.

El otro punto débil típico que puede reventar con un viento muy fuerte es alguno de los anclajes al suelo porque, por muy reforzados que estén (y deben estarlo), soportan máxima tensión.

La pérdida de su integridad estructural es, en definitiva, a la vez una ventaja y un defecto de la pirámide de mástil central único: le permite ser “elástica” pero provoca tensiones extra que pueden devenir en fallo. Habrá un punto (una velocidad del viento) a partir del cual sea más seguro un sistema de acampada con más estructura. Ignoro cuál es.

Nieve

A pesar de la inclinación de las paredes y la superficie deslizante del toldo, la nieve se agarra a casi cualquier cosa y, si cae la suficiente, se acaba acumulando. Ante esto, nuestro armazón virtual sufre y se deforma. El toldo deformado ya no rechaza la nueva nieve como antes y permite más fácilmente que se siga acumulando, sobrecargando la estructura. Si sigue nevando, la pirámide se nos cae, aplastada.

Lamentablemente, ante una nevada copiosa y prolongada, no hay más remedio que darle unas palmadas (desde dentro, no hace falta salir) de cuando en cuando. No se puede dormir del tirón.

Qué dice la ortodoxia

La ortodoxia actual, ya la conocéis, va en la línea combativa: es más de resistencia que de discreción: si va a hacer mucho viento, ponemos más andamiaje.

No es que esto esté mal; se pueden construir tiendas muy sólidas a base de mucho armazón. Serán muy pesadas, sí, pero ¿qué importa eso en aplicaciones críticas? Ciertamente, lo más importante es que funcionen.

El problema de la ortodoxia es que suele ser muy ciega. Coge un camino y canaliza todo por ahí, hasta el punto de que el resto de opciones desaparecen y la gente no las llega ni a conocer. La producción industrial termina de uniformizar todo de forma que, si vas a la tienda (de montaña) a comprar una tienda (de campaña), sólo encuentras armazones de varillas. Para más espacio, varillas más largas. Para más resistencia, más varillas. Y ya. Las pirámides, ni existen.

Las pirámides existen

No sólo existen sino que tienen un amplísimo rango de uso en el que resultan óptimas. Pocos diseños pueden presumir de esto. Si te han interesado, te animo a seguir leyendo…

(Segunda Parte)

El secreto de la Pirámide

Es broma lo del “secreto” pero es serio que hay mucho más bajo la pirámide de lo que se ve a simple vista: la información menos común que sólo encuentras tras mucha práctica o mucha búsqueda. Lo que sigue es un compendio de lo que he aprendido tras años de uso e investigación; de prueba, éxito y error. De curiosidad, incertidumbre y fascinación.

Modularidad

Por “modularidad” se entiende la capacidad de una tienda de contar con varias piezas diferentes que se puedan usar independientemente unas de otras y admitan varias combinaciones. Esto es aplicable a prácticamente cualquier diseño y, ciertamente, a las pirámides también. No es, por tanto, algo exclusivo de las pirámides pero sí que hay algún aspecto en el que una pirámide modular resulta especialmente interesante.

Las piezas básicas de un sistema de acampada modular son:

  • Una lona que hace de techo/paredes
  • Un suelo
  • Una tienda interior

El elemento básico-básico es la lona que conforma el techo/paredes (en una pirámide, techo y pared vienen a ser la misma cosa…) Sólo con esto, ya tendríamos una tienda de campaña.

Sólo con la lona, ya es una tienda

Vestíbulos

El suelo puede ser deseable o no (según circunstancias y gustos personales) pero lo que sí interesa, en aras de la modularidad, es que sea independiente del cuerpo principal de la tienda. De esta manera, se puede recoger parcialmente para implementar un vestíbulo en una tienda que no lo trae de fábrica. Un vestíbulo es muy útil para cocinar sin riesgo o para almacenar cosas sucias o mojadas.

Suelo retirado de la parte frontal para habilitar un vestíbulo

Cocinar cómodamente en el vestíbulo (si se está mejor que fuera)

El “doble techo”

Una doble tienda, en realidad: la exterior y la interior.

Una tienda interior se presenta, típicamente, con suelo incorporado. Esto es así porque una de sus razones básicas de ser es impedir que entren insectos voladores y si la tienda interior y el suelo fueran independientes sería complicado cerrar el hueco entre ambos. La tienda interior se puede usar también para aportar un poco más de aislamiento térmico y, al mismo tiempo, moderar la posible condensación. El problema de usar una tienda interior es que el peso del conjunto se empieza a disparar y que la tienda interior resta espacio vital.

El mástil

El mástil central de una pirámide responde, más que al de “armazón”, al concepto genérico del “soporte vertical”. Es inherentemente simple: un palo recto.

Un aspecto interesante de esto es que, siendo tan genérico y tan simple, puede ser sustituido por elementos de fortuna que hagan la misma función. En el viaje a pie, esto puede generar alguna sinergia interesante; la más típica: usar como soporte vertical los bastones de caminar.

Si llevas los bastones sólo para hacer de soporte vertical de tu tienda, mal negocio; pero, si los usas de todas formas, el multi-uso es prácticamente perfecto: una vez que montas campamento, los bastones no te van a hacer falta para nada.

Bastón en función de mástil

Un sólo bastón no será suficiente para alzar una pirámide alta; en tal caso, la solución típica es unir dos bastones o usar una sección de tubo que encaje en la punta del bastón; es algo que se puede apañar con un poco de maña pero incluso hay por ahí alguna versión comercial.

Ya puestos, se puede usar cualquier cosa que tenga la longitud, sección y rigidez suficiente: el ejemplo típico (en el entorno del viaje a pie por el entorno silvestre) es una rama de árbol. Kayakers pueden usar un remo (packrafters, me temo que sus remos son demasiado cortos…)

Es un poco más complicado que con un toldo plano pero, al final, si tienes un poco de imaginación, tienes una tienda.

El mejor compromiso

En mi opinión, la opción más interesante para sacar el máximo partido a una pirámide modular es utilizar una lona principal y un suelo independiente de aquella. Sin tienda interior. La tienda interior aportaría un poco de temperatura y el efecto barrera en caso de que hubiera condensación en la pared interior de la lona; el problema es que las pirámides, como efecto lateral de su propia geometría, tienen tanto volumen que una tienda interior completa resulta demasiado pesada; además, gracias a su amplitud, la posibilidad de condensación en las paredes interiores no sería un problema.

El suelo puede ser más pequeño que el área de la planta para así, dejar una zona de “patio”; casi mejor, se puede usar un suelo que cubra la planta completa pero manteniendo la posibilidad de retirarlo parcialmente a voluntad.

Para entornos con insectos voladores, se puede incorporar un faldón de redecilla a lo largo de todo el perímetro de la lona principal que la conecte con la tierra.

Elementos de diseño

Por muy simple que sea una pirámide, no deja de haber detalles que importan. He aquí algunos:

Apertura

Las pirámides, como cualquier tienda cerrada, necesitan algún tipo de apertura para poder entrar y salir. Una apertura es un punto débil en la estructura y estaría genial poder prescindir de ella pero entrar arrastrándose por debajo del borde no molaría nada. Ya que hay que poner apertura, coloquémosla en el mejor sitio posible.

Un error relativamente común es situar la apertura en una arista. Puede parecer apropiado porque, ya que ahí habrá una costura, se puede aprovechar que no hay que “romper” nada para poner un mecanismo de apertura. Sin embargo, es un error porque la arista es una línea de tensión. Colocar la apertura ahí es introducir un punto débil en el sitio más sensible. No es buena idea.

La apertura debe estar en la zona donde haya menos tensión, cosa que sucede en las áreas más alejadas de las líneas de tensión. Es decir: en el centro de uno de los paneles triangulares.

Si montáis una pirámide con mástil central, notaréis que las zonas más tensas son, lógicamente, las aristas. Si vuestra pirámide tiene una cremallera a lo largo de una arista, comprobaréis (especialmente, al cerrar) que resulta difícil hacerlo cuando la tienda está bien tensada y que la cremallera sufre; especialmente, en la parte más cercana al borde inferior y el punto de anclaje al suelo, que es donde la tensión es mayor. La cremallera se cerraría mucho más fácilmente si no hubiera tensión.

La zona que queda más flácida es la parte central-baja de cada panel, esto es, donde más lejos quedan las aristas. Ese es el mejor sitio para poner una apertura. Tanto si el cierre es por cremallera, velcro u otra cosa, abrir y cerrar será más sencillo, el mecanismo sufrirá menos y será, por tanto, más robusto, menos propenso a fallos.

Ventilación

La ventilación es una cuestión de compromisos: restará temperatura pero también humedad. Lo primero, normalmente, no nos interesa; lo segundo, sí. La ventilación es un recurso necesario.

Una pirámide típica viene con ventilación incorporada de serie en la parte baja, alrededor de todo el perímetro. Muchas cuentan también con ventilación en la parte alta, junto al vértice. Allí, las paredes son ya muy pequeñas y los orificios de ventilación, también; aún así, parece una buena idea, ya que es de esperar que, incluso en ausencia de viento, se generen corrientes ascendentes que contribuyan a expulsar humedad. Algunas pirámides (de entre las disponibles comercialmente), carecen de estos orificios de ventilación en la parte alta. Sea por buscar simplicidad en la construcción o por ahorrar costes, me parece mala idea pero tampoco es el fin del mundo; no deja de ser un detalle menor.

Puntos de anclaje adicionales

Una pirámide necesita un anclaje por arista; con eso, ya se sostiene y ya es casi tan sólida como puede ser. Aún así, algunos puntos de anclaje adicionales bien puestos pueden ayudar a soportar condiciones difíciles un poco mejor. Cada anclaje, cuando se usa, crea nuevas líneas de tensión que ayudan a dar integridad estructural a la pirámide.

Los puntos de anclaje extra más típicos y que casi todas las pirámides traen de serie son los situados a lo largo del perímetro inferior; típicamente, uno por cada lado, equidistante entre las dos aristas (para pirámides cuadradas muy grandes, podría interesar poner dos). No tienen ninguna contraindicación porque son simples lazos de cinta plana cosidos en el perímetro: añaden muy poco peso y la costura está en una zona estructuralmente poco sensible.

Otros puntos extra de anclaje posibles son los situados a media altura: bien en medio del panel o sobre la propia arista. Los de la arista, nuevamente, tienen poca contraindicación porque van cosidos en una zona que, aunque sí es estructuralmente importante, está ya de por sí reforzada y soportaría bien la tensión extra. Los más problemáticos son los que pudieran ir en medio del panel plano porque esa es una zona que no soporta tensiones localizadas fuertes (como las que ejercería una línea llevada desde ahí al suelo) y sería necesario reforzar la zona donde vaya cosido el anclaje.

En caso de viento fuerte o mucha carga de nieve, estos anclajes pueden ayudar a evitar deformación y la carga extra que implicaría sobre otras zonas.

Claves de diseño

Además del tamaño, hay dos factores importantes a la hora de definir cómo va a ser una pirámide: la simetría y el número de caras. Las elecciones de ambos influirán en el funcionamiento de la tienda.

Simetría

Las tiendas son para alojar personas y los diseños se intentan adaptar al tamaño de las personas y, en su caso (si se considera valioso), de sus equipajes. Algunas pirámides son simétricas en todas sus dimensiones pero otras se han diseñado con alguna asimetría para intentar adaptarse mejor al tamaño de lo que esperan contener.

Las pirámides de cuatro lados, por ejemplo, serían simétricas si tuvieran planta cuadrada; cuando son para una o dos personas, sin embargo, suelen hacerse con planta rectangular para no desperdiciar espacio. También hay casos de pirámides que intentan concentrar el espacio diáfano habitable en una zona sin inclinar el mástil (cosa que le haría trabajar en condiciones más vulnerables) y, en consecuencia, son, digámoslo así, más grandes a un lado del mástil que al otro.

La falta de simetría tiene un problema: afecta a la forma aerodinámica de la pirámide. Ya no es igual por todos los sitios y ya no distribuye las cargas igual. Habrá paredes con más área que otras y/o paredes más verticales que otras. Ante tensiones extra (como cuando hace mucho viento, por ejemplo), habrá zonas que se sobrecargarán un poco más de lo que lo harían en una pirámide simétrica en las mismas condiciones.

Número de caras

El número de lados de la pirámide supone otro compromiso; comento los factores más importantes:

Cuantas más caras, más aerodinámica será. El tamaño de cada panel (un panel = una cara) será menor con lo que habrá menos superficie sin soporte y habrá más líneas de tensión para “sujetar” la tienda.

Por contra, cuantas más caras, serán necesarias más costuras: más trabajo, más coste, más complejidad y más superficie “agujereada” que hay que sellar.

A la hora de montar la pirámide, cuantos más lados tenga, más difícil será acertar a la primera, ya que habrá que recrear la forma de la planta antes de poner el mástil; es fácil recrear un cuadrado pero no tan fácil con un pentágono, un hexágono o con figuras de más lados.

Por último, cuantos más lados, más propenso es el diseño a que queden espacios del interior sin utilizar por ser demasiado pequeños o de formas “raras”.

El compromiso idóneo

Esto es opinable; así que, en mi opinión: depende del tamaño, tanto en planta como en altura.

En una pirámide no muy alta, la simetría (el hecho de mantenerla) es menos importante que en pirámides altas porque el viento les afecta menos. Para una pirámide de menos de 1.50 m, la asimetría me parece aceptable.

En pirámides pequeñas, para una sola persona, tiene cierto sentido la asimetría porque una persona tumbada es muy asimétrica (mucho más larga que ancha). Si, además, se diseña la tienda pensando en meter el equipaje dentro (algo positivo e importante, para mi gusto), tiene sentido que haya dos espacios de diferente tamaño porque una persona ocupa más que su equipaje.

En pirámides más grandes (más de 1.50 m. de altura o pensadas para dos o más personas), creo que es mejor una tienda simétrica: dos personas ya no son tan asimétricas como una (tres personas ocupan un espacio prácticamente cuadrado) y ya no se le saca apenas partido a una planta asimétrica; el espacio que se evita desperdiciar es tan escaso que no merece la pena comprometer la aerodinámica.

El número lados ideal está entre 4 y 6; más de 6 me parecería exagerado, los contras empezarían a pesar más que los pros. Entre 4 y 6: a pesar de su popularidad, las pirámides de 4 lados me parecen las menos óptimas.

Para una persona, me gusta una planta asimétrica pentagonal: tres lados para la persona y dos para su equipaje y el vestíbulo de fortuna.

Para dos ocupantes, la planta simétrica hexagonal es casi perfecta: la mitad de la tienda para cada uno, con un espacio “grande” para la persona en la zona central (más protegida) y un espacio pequeño para su equipaje en la periferia. Así, además, el propio equipaje puede hacer de pantalla contra el viento, si lo hubiera, sin necesidad de montar la tienda pegada al suelo. Cada ocupante tiene acceso a su propio equipaje sin molestar al otro y ambos tienen acceso directo a la puerta.

A la izquierda de la colchoneta gris hay un espacio igual al ocupado por el equipaje de la derecha

Helo aquí

Para más de dos personas, una planta cuadrada simétrica puede funcionar bien cuanto a reparto de espacio, especialmente si se sobre-dimensiona un poco y se distribuyen diagonalmente al cuadrado, dejando así libres las esquinas, y utilizando éstas para equipajes y como vestíbulo.

Variantes

Geometrías variables

La posibilidad de variar la geometría del sistema de acampada para adaptarse a las circunstancias es algo interesante y que puede resultar muy útil. Es el caso típico de los toldos planos, que se pueden montar a mayor o menor altura, con formas variadas o con perfiles más o menos discretos según condiciones.

Para quien tenga costumbre de usar sistemas de acampada de geometría variable, las pirámides le pueden resultar un tanto rígidas: es una geometría prácticamente fija.

Es posible hacer una pirámide de geometría variable a base de poder cerrarla con un número variable de lados: con menos lados, la pirámide resulta más alta y de menos área; con más lados, ocupa más área y tiene un perfil más discreto.

Nunca he visto un modelo comercial así, ni siquiera de un fabricante artesanal.

En la teoría, sería interesante: poder decidir in-situ sacrificar espacio vertical para conseguir un perfil más bajo que sea (aún) menos sensible al viento; u optar por la comodidad que daría una pirámide más alta cuando las condiciones sean tranquilas.

En la práctica, quizá no tenga mucho sentido en una geometría que es aerodinámica de por sí.

Pirámides planas

Un toldo plano no puede formar una pirámide: un toldo plano tiene dos dimensiones y una pirámide, tres. Si no conseguís imaginar lo que pasa al intentar dar forma de pirámide a un plano, podéis probar con algo de tamaño manejable como un folio o un pañuelo: el perímetro de la figura se reduce y nos sobra longitud en los lados (sean estos 4, 5 o cualquier otro número)

Lástima: los toldos planos son muy versátiles para acampar pero no pueden montarse en forma piramidal de forma natural. Algún lado ha de quedar “mal”: flácido, doblado…

¡Un momento! ¿Dije “lástima”?

Mountain Laurel Designs tuvo la capacidad de trascender los esquemas establecidos y convertir el problema en virtud; el resultado: la familia Trailstar.

Un Trailstar es un toldo plano de forma pentagonal cuyo montaje natural es en forma de pirámide de cinco lados. La cuestión del travase de dos a tres dimensiones se resuelve con un toque maestro: el lado que se dobla se usa como “puerta” y eso nos permite construir ¡un toldo sin orificios de apertura!

Pentágono plano

Así, un Trailstar es el paradigma de la robustez: el único punto débil de una pirámide tradicional queda eliminado del diseño.

“Pero, entonces, ¿se queda la puerta abierta?”

Pues sí; como en un toldo cuadrangular típico. Sobra decir que este tipo de pirámide, análogamente a lo que sucede con los toldos planos clásicos, no es para todo el mundo. Da libertad y, a cambio, exige responsabilidades: la libertad de adaptarse a las circunstancias y la responsabilidad para quien la usa de decidir la mejor configuración y hacer un buen montaje. El premio es un refugio increíblemente robusto, ¡éste sí que no tiene nada que romper! y que puede llegar a soportar un viento ante el que muchas tiendas lo pasarían mal.

Littlestar, el peque de la familia Trailstar

The Split Mid

La Pirámide Partida (Split Mid) es un paso más en el paradigma de la modularidad y otro en el de las sinergias con el resto del equipo.

Mitad verde, mitad azul. El gurruño de la pared derecha es la capucha del poncho…

Es conocida la multifunción de la ropa de lluvia utilizada como sistema de acampada o como complemento de él; especialmente, en el caso de los ponchos de lluvia: con un poncho y un par de bastones (o, incluso, sin ellos), te puedes construir un refugio muy apañado.

Es conocida también la limitación que el tamaño de la ropa impone en su uso como sistema de acampada: por muy grande que sea un poncho, resulta minúsculo si se usa como tienda de campaña.

Como premisa final, es conocido también que con los toldos cuadrados o rectangulares se puede montar fácilmente una media-pirámide que tiene todas las ventajas de una pirámide… pero sólo por un lado.

Toldo plano rectangular montado como media pirámide

Juntando todas estas ideas y agitando bien: si un poncho es demasiado pequeño para convertirse en una tienda de campaña cómoda, puede usarse, en su lugar, para ser sólo un trozo de tienda de campaña; una mitad, por ejemplo. Y si un toldo rectangular forma una media pirámide, dos toldos rectangulares… ½ + ½ = 1.

Split Mid

Se trata de construir una pirámide a base de dos mitades: una de ellas, el poncho de usar durante el día. El poncho de partida lo hice yo mismo pensando ya en su doble función pero poniendo por delante su función como poncho, que es la principal. A partir de ahí, podría haber hecho una implementación concienzuda de la idea y conseguir una pirámide perfecta pero no fue el caso… en su lugar, opté por la más sencilla pero también más chapucera vía de unir ambos toldos por el borde. La pirámide resultante es excéntrica y ni siquiera se puede cerrar del todo porque los dos toldos son de diferente longitud pero, aún así, ¡funciona!

Resulta casi tan funcional como una pirámide de verdad salvo porque queda un lado semi-abierto que, obviamente, hay que cuidar de situar a sotavento. Por lo demás, resulta un sistema de acampada muy sólido y escandalosamente ligero; sobre todo, si se pone en relación a la protección y el espacio que ofrece. Eso sí, implica aceptar el uso de un poncho como ropa de lluvia, lo que tiene su propio hilo de pros y contras que no procede enunciar aquí.

Sirva esta nota como modesto homenaje a las ideas que se salen de la ortodoxia. Funcionen o no, qué haríamos sin ellas…

Fuentes

A estas alturas, no podéis esperar a adquirir una pirámide pero en la tienda del centro no venden ninguna. En la del centro comercial, tampoco. Tendréis que comprar a distancia y sin tocar así que espero que os sea útil esta breve recopilación de lo que más me suena:

En Europa

Luxe Outdoor

Interesante oferta de pirámides de 4 lados para 1 o dos personas y pirámides de 6 lados para dos o tres. Tienen incluso una pirámide octogonal para 4 personas.

El modelo hexagonal es prácticamente un calco de la ya extinta Hex3 de Golite y es, probablemente, la mejor opción para conseguir una pirámide así, incluido su mayor defecto: la apertura en arista. Curiosamente, los modelos de 4 lados tienen apertura correcta, en centro de panel.

La web es un tanto anárquica en cuanto a la información que ofrece, la que omite y la presentación; a veces, resulta inconsistente (presentación y/o datos diferentes según el modelo). En general, da una buena idea de lo que se ofrece pero una imagen no del todo profesional y demasiado colorista para los estándares de las webs de material de aire libre (vulgo, parece una web de venta de material electrónico a granel)

La mayor pega de Luxe Outdoor es que no dispone de una pieza separada que sea un suelo (y nada más). Ofrecen una tienda interior con suelo pero esta opción resulta pesada.

Luxe Outdoor está, aparentemente, basada en Alemania. Se pueden comprar sus productos en, al menos, esta tienda británica.

Los precios son muy asequibles.

Nigor

Fabricante ubicado en los Países Bajos, ofrece sólo dos modelos de pirámides: una de 6 lados para 2 ó 3 personas y otra, más grande, de 4 lados, para 3 ó 4 personas. El modelo hexagonal es, nuevamente (siguiendo con lo comentado para Luxe Outdoor), muy parecido a la Golite Hex3 con la que tanto me gusta comprar porque es la que yo uso. En este caso, las dimensiones que se citan son un poco menores. Nuevamente (parece que no hay manera), la apertura está en una arista.

La web es correcta aunque la cantidad de información es un tanto escasa.

Precios en la media de este tipo de material; es decir, caros.

Arklight Design

Tienda francesa especializada en material ligero y, en general, en material que se sale de la ortodoxia. Conviene echarle un vistazo para ver qué ofrecen, siempre suelen tener alguna pirámide. En el pasado, vendían alguna de las de Luxe Outdoor; en el momento de publicar esto, ofrecen los dos modelos de Nigor.

As Tucas

Localizada en el pirineo aragonés, As Tucas es la fuente más cercana que conozco que podría fabricar y vendernos una pirámide. Sólo por eso ya merecen mención aunque no tienen, a fecha de publicación, ninguna en su catálogo… pero el apartado de Trabajos Personalizados está encabezado por la foto de una hermosa pirámide. Si saben hacerlas, todo es cuestión de preguntarles.

En América

Mountain Laurel Designs

MLD es uno de los fabricantes artesanos con más prestigio en sistemas de acampada de bajo peso, prestigio ganado por su buen hacer general pero, sobre todo, por su capacidad de innovar y hacer cosas diferentes. Las pirámides son la base de su oferta.

MLD trabaja actualmente en dos formatos: pirámides de 4 lados y toldos planos pentagonales (Trailstars). De los Trailstars, ya he comentado más arriba; me quito el gorro ante la capacidad de diseñar diferente y llegar a un producto tan atrevido e interesante.

Sobre las pirámides propiamente dichas, la variedad de modelos y tamaños es amplia pero creo que MLD no termina de acertar con un diseño óptimo para dos personas. Alguno de sus modelos, sin embargo, cuenta con pruebas de uso satisfactorias de parte de algunos de los viajeros a pie más destacados de los últimos años pero a mí siguen sin gustarme esos paneles tan amplios y verticales.

La web de MLD es una delicia y una forma fantástica de proyectar la propia filosofía de la compañía: limpia, práctica, bien organizada, tan ligera como los productos que vende y excelente en cuanto a la información ofrecida. No falta nada.

Hyperlite Mountain Gear

Su oferta es dos pirámides idénticas salvo por el tamaño: para 2 y para 4 personas. El diseño es de 4 lados, con apertura en medio de panel. Utilizan exclusivamente Cuben como material base.

El uso de Cuben hace que sean tiendas caras.

Utilizan un elemento de diseño que no me convence aunque, paradójicamente, lo presentan como una elección y una ventaja: los paneles tienen una costura horizontal, es decir dos piezas. Afirman que así se disminuye la cantidad de costuras pero no entiendo por qué: las costuras que se evitan en las aristas se compensan con las que se añaden; y éstas son transversales a las líneas de tensión… ellos/as sabrán…

La web es impecable, como corresponde a un fabricante pequeño que sabe lo que hace.

Sólo venden el toldo. También venden piquetas pero no venden tienda interior, suelo o mástil. Es un producto especializado para quien sabe lo que compra.

Oware

Fabricante artesanal clásico. Ofrece pirámides de base cuadrada con cuatro posibles tamaños: 240, 270, 300 ó 330 cm. de lado. Apertura en centro de panel. Silnylon clásico y Cuben. Venden mástiles pero ningún accesorio más.

Son pirámides relativamente altas.

Su web tiene una presentación estéticamente austera (vulgo, es un mazacote) pero la información es completa y de buena calidad.

Kifaru

Cierto aire mesiánico y de exclusividad (a lo Warmlite, para quien conozca a estos últimos) y énfasis puesto en la resistencia a costa del peso (que se dispara más allá de lo considerable como ultraligero) me hacen eliminarles de mis opciones pero tenía que mencionarles en un listado como éste. Tampoco me gusta el poco detalle que ofrecen sobre sus modelos.

Otras Localizaciones

Locus Gear

Fabricante de Japón que ofrece pirámides de 4 lados, simétricas (planta cuadrada) o asimétricas (planta rectangular), según tamaño. Utilizan Silnylon, Cuben, Tyvek y hasta eVent; no todos los modelos del catálogo están disponibles en todos los materiales pero creo que se les pueden hacer peticiones al respecto. Curiosamente, la única pirámide de 6 lados está catalogado únicamente en Tyvek.

Su oferta es muy similar a la de Mountain Laurel Designs (es decir, está en en vanguardia) pero con alguna pequeña diferencia que puede inclinar la balanza como, por ejemplo, la apertura en el lado corto (en lugar de en el largo) en su pirámide de base rectangular para dos. Disponen de una pirámide baja calcada a la de MLD.

Las aperturas, siempre en centro de panel salvo, como de costumbre, en la pirámide de 6 lados, que la tiene en arista.

Venden mástiles, así como tienda interior (sólo para algunos modelos) pero no suelos independientes.

La web, además de en japonés, está disponible también en un correcto inglés y es muy completa y profesional. Precios correctos y envíos internacionales sin cargo adicional.

Otros casos

Evito intencionadamente incluir al mismo nivel que los anteriores (pero, aún así, menciono) a fabricantes como Six Moon Designs o Zpacks, que ofrecen diseños clasificables como piramidales pero en los que no aprecio una intención explícita de diseñar una pirámide, como punto de partida.

Experiencia personal

Cualquier pirámide que no figure en este apartado será ajena a mi ajuar y no la habré utilizado nunca. Me permito hablar sobre cosas que no he usado pero me parece importante dejar claro cuándo es así.

Las que sí he usado son las siguientes:

Golite Hex 3

(más tarde, Shangri-La 3)

Fue mi primera tienda de este tipo. Es una pirámide simétrica de 6 lados (planta hexagonal). Tiene lo que considero que es el tamaño y forma perfectos para que dos personas estén muy cómodas y es un compromiso excelente entre tamaño y peso porque resulta muy ligera; tanto que, si se prescinde de todos los extras y se usa como un simple toldo, es viable incluso para una sola persona.

Es un ejemplo perfecto de todas las virtudes genéricas de las pirámides, tal cual comentadas a lo largo del texto. El único defecto objetivo importante que le puedo encontrar es que la apertura está situada en una arista. Aún a pesar de eso, después de los años y de mucho uso, la cremallera sigue funcionando bien.

La tienda de serie tenía alguna pega más que he ido solucionando con el tiempo, como describí en un artículo al efecto en este mismo espacio. El suelo tenía un buen diseño pero era demasiado pesado, de un material innecesariamente grueso; hice una réplica en Silnylon estándar que pesaba la mitad. E incorporé un faldón de redecilla al perímetro de cara a los entornos con mucho insecto volador. Con todo ello, la Hex 3 es casi perfecta.

Esta tienda ya no está disponible comercialmente (salvo posibles restos) tras la desaparición de Golite.

Hex 3 acorralada en las montañas

Mountain Laurel Designs Littlestar

La familia Trailstar me fascinó desde el principio pero durante un tiempo me resistí a hacerme con uno con la excusa de que era demasiado grande para uso individual, que es para lo que lo hubiera querido, en mi inacabable búsqueda del sistema de acampada personal perfecto. Cuando, a petición popular (había más gente en mi mismo caso), MLD introdujo el Littlestar en su catálogo, no pude dejar de hacerme con uno.

Y todo para darme cuenta de que el Littlestar es ¡demasiado pequeño! para ser confortable. Entiendo que hacía falta usar uno (el pequeño o el normal) para darse cuenta del porqué de las dimensiones originales. Ahora, ya lo sé.

El Littlestar, técnicamente, funciona: correctamente montado, es muy sólido y ofrece cierta flexibilidad en el montaje para adaptarse a circunstancias diferentes. Su limitación está en que el tamaño es tan justito que, para garantizar la máxima protección, es necesario colocarlo de forma que el volumen interior queda tan reducido que se puede volver incómodo; especialmente, en condiciones de alta humedad. Pocas cosas peores que un toldo lleno de condensación y un volumen escaso.

En mi opinión, el Littlestar tiene potencial para personas no muy altas en entornos en los que la condensación sea evitable (a base de técnicas correctas de elección de ubicación) en un alto número de noches; si no es así, creo que será mejor el Trailstar estándar.

El diseño, por lo demás, me parece brillante por su simplicidad y por lo sólido que puede resultar.

Littlestar, desde dentro

Six Moon Designs Lunar Solo

Una tienda a la que vi un gran potencial que no se ha llegado a concretar. No para mí, al menos.

Se trata de una pirámide marcadamente asimétrica, con dos cuerpos diferentes: habitáculo y vestíbulo. El primero es una media pirámide de base octogonal; el segundo, una media pirámide de base cuadrada.

Como idea, estaba bien: una geometría muy “tuneada” como forma de adaptar el modelo piramidal a una tienda de una sola plaza sin desperdiciar mucho espacio. Por desgracia, resulta poco estable ante el viento.

El problema es que las líneas de tensión de esta tienda no están bien conseguidas. No tengo claro por qué es así. El caso es que me resulta muy difícil montarla de forma que aguante un mínimo de viento; incluso en el mejor montaje posible, se empieza a deformar a nada que el aire sople un poco fuerte.

Lunar Solo aplastada por viento fuerte: fallan las líneas de tensión

Split Mid

La idea está muy bien: no se trata de reutilizar por reutilizar (como se cae, a veces, en la implementación del paradigma ultraligero) sino de una auténtica sinergia muy interesante.

La implementación cutre que hice no presagiaba un resultado muy espectacular y, sin embargo, funcionó muy bien, incluidos episodios de condiciones difíciles. Valga esto como prueba de la potencia de la forma piramidal: incluso con un diseño tan poco refinado, la Split Mid aguantó sin ningún problema alguna tormenta de granizo con viento serio asociado en localización expuesta a 3000 metros en las Rocosas. Y de noche, que da más miedo.

Sobra decir que la validez de la idea implica usar un poncho como prenda para la lluvia. Ni le gusta a todo el mundo ni es lo más adecuado en según qué condiciones. A mí, no me termina de gustar y, en buena parte, por ello no tengo a la Split Mid como mi sistema de acampada de cabecera.

Split Mid en las Rocosas

Este artículo es una presentación pero es también un alegato: por un diseño tan interesante como olvidado.

La pregunta típica del millón: si las pirámides funcionan tan bien, ¿por qué no son más populares?

La respuesta hay que buscarla en el sitio habitual: el mercado aplica más inteligencia comercial que funcional; y padece de inercias que le encasillan. Dicho de otra forma: el hecho de que algo funcione bien o no no es el criterio fundamental sino cómo de fácil es venderlo. La fabricación y distribución a gran escala no dejan mucho lugar para aventuras.

El mercado, el de la gran escala, no es que siga la ortodoxia… es que es ortodoxia. Para apreciar placeres escondidos, es fundamental abrir la mente y retar a lo establecido. Sobra decir cuánto os animo a que lo hagáis; también con vuestro sistema de acampada.

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5 Comentarios

  1. Iñigo

    Cada palabra vale su peso en oro. Muy ilustrativo y muy útil. Un saludo desde Navarra Iñaki.

  2. matauko

    Una cuestión al respecto de las pirámides, y en general de los sistemas de acampada con mástiles en punta. Tuve hace poco una experiencia aterradora pasando unas cuantas horas de tormentas con sus respectivos periodos de calma (unas 9 h ) acampado a unos 2000 mts de altura con una “Tarptent” que utiliza los bastones como mástiles. No es la primera vez que paso una noche de tormenta, pero en esta ocasión fueron tantas horas que me ha hecho mirar en serio para la próxima vez factores de riesgo en caso de tormentas…y uno de ellos es precisamente los mástiles metálicos en punta, son grandes atrayentes de los rayos. En una forma piramidal entiendo además que sobresaldría mucho más, por lo que el riesgo sería mayor. ¿Cómo ves este tema? Sabemos que lo mejor es bajar a cotas con más refugios, pero a veces pilla de lleno…

    Por tu gran experiencia en travesías, te animo a que saques un post acerca de la seguridad en la acampada (seguro que has soportado todo tipo de fenómenos meteorológicos con largas noches incluidas…). Milesker!!

    • Viajarapie

      El tema de los rayos es delicado, por lo grave y porque no es una ciencia exacta. Es complicado hablar de ello por mucha experiencia en travesías que se tenga. Yo imagino que, efectivamente, una pirámide es más propensa a recibir rayos que, pongamos, un iglú pero me parece también que la diferencia va a ser un factor menor comparado con otros factores como la localización. Piensa que el mástil de una pirámide de 1-3 personas medirá 1.5 metros, menos de la altura de una persona y mucho menos que un árbol. El riesgo de recibir un rayo es muy bajo a no ser que estés acampado en un lugar de mucha exposición, sin relieve… lo mejor es evitar acampar en sitios así. Ante una situación de riesgo de recibir un rayo, siempre se puede retirar el mástil y dejar la lona. No será muy cómodo pero seguro que se da por bueno si se evita un riesgo evidente. También se pueden usar mástiles materiales no metálicos. Se pueden encontrar de fibra de carbono aunque los que hay en el mercado suelen ser demasiado finos para sostener una pirámide, a no ser que sea muy bajita pero, por poder, se podrían hacer mástiles de fibra de carbono adecuados o, ya puestos, de bambú, que es muy ligero.

      Si ya has estado horas bajo una tormenta, ya tienes experiencia similar a la que pueda tener yo. A mí, personalmente, lo que más miedo me da de pasar una tormenta en una tienda no son los rayos sino esa combinación de viento y lluvia/granizo y la violencia del evento.Recojo la propuesta. Es un buen tema, le daré un repaso mental, a ver qué sale, y si lo veo bien, puedo hacer un pequeño artículo sobre ello.

      Un saludo

  3. fxzaragoza

    Un simple apunte al tema de los rayos:
    Los bastones de fibra de carbono SON conductores de la electricidad.
    Los bastones de fibra de vidrio NO SON conductores de la electricidad. (Son muy buenos aislantes utilizados en trabajos de alta tensión)
    Por otro lado la punta metálica (en cualquier caso) se encuentra clavada en tierra siendo el mango redondeado el que sobresale y sirve de apoyo a la cumbrera de la tienda.

    Personalmente en una tormenta no me obsesiono con los rayos (es algo que “no tiene solución”: si te ha de caer… te caerá ;-), pero sí con el granizo que puede destrozar cualquier tienda y su contenido.
    Saludos.

    fxzaragoza

    • Viajarapie

      Muchas gracias por la aclaración. Sabía que la fibra de vidrio es aislante pero no que la de carbono no lo era; yo pensaba que sí pero, ahora que lo pienso, basado en nada. Vamos, que no tenía ni idea 🙂

      Totalmente de acuerdo respecto a la actitud ante los rayos. Es una cosa muy espectacular pero el riesgo, a no ser que lo busques, es bastante bajo.

      Un saludo

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