Una discusión sobre esenciales debe comenzar necesariamente por el establecimiento de un supuesto de trabajo. No es lo mismo salir para unas horas que hacerlo para varios días. Hay esenciales que serán comunes a ambas situaciones pero ¡otros no! Y no es que no sean importantes pero sí puede suceder que su función ya esté cubierta. Por ejemplo: un caso típico es el equipo necesario para una pernocta de emergencia, que se considera un esencial importante… en las salidas de un día. En las de varios días, no tendría ningún sentido prever una pernocta de emergencia cuando la pernocta ya es parte de la actividad.

También es importante hablar de lo que no se considera esencial y el porqué. Es igualmente clarificador y contribuye a desmontar muchos mitos y bulos que circulan por este tipo de discusiones.

Finalmente, me parece ilustrativo hablar de las consecuencias de no llevar algo. Puede ser la mejor forma de explicar por qué sí hacerlo. Por ello, incluyo en la discusión sobre cada elemento el apartado “Qué pasa si no lo llevo”.

Concepto de “esencial”

El carácter “esencial” es un concepto delicado. Estrictamente hablando, lo único realmente esencial que hay que llevar siempre es el conocimiento y el sentido común. Nada del resto de cosas es realmente imprescindible. Dicho esto, si aplicáramos ese criterio, nos cargaríamos este tipo de discusiones tan divertidas así que, para el caso, permítaseme establecer el carácter “esencial” en un escalón un poco más bajo. Ya me entendéis.

Con todo, las discusiones sobre “esenciales” están inevitablemente a caballo entre decir obviedades y dejarse algo importante; y la línea entre una cosa y otra es muy fina, lo sé. Como criterio general, entiendo los “esenciales” como aquellos que cumplen alguna de estas condiciones:

  • Elementos centrales al desempeño de la actividad
  • Elementos de emergencia cuya falta puede tener consecuencias graves

Además, para esta discusión, sólo considero aquellos que van, digamos, guardados, es decir, que no menciono cosas como las zapatillas. Asumo que todo el mundo las llevará puestas y, si no, no será por no haberlo leído aquí.

Que no falte de nada y que entre todo aquí

Supuesto de trabajo

Como éste es un espacio para el viaje a pie, el supuesto de trabajo será el de actividades de varios días con pernocta incluida y autonomía extendida; época benigna (lo que se suele denominar “tres estaciones” y deja fuera las condiciones estrictamente invernales) por terreno total o parcialmente desconocido. Sin actividad técnica específica (escalada u otras) Se busca el equipo más óptimo posible.

Esenciales obvios

Para cada elemento, incluyo una coletilla sobre las consecuencias de no llevarlo: ¿Qué pasa si no lo llevo? A veces, es la forma más ilustrativa de razonar por qué sí hacerlo.

En la lista, mezclo funciones y objetos, según convenga; hay ocasiones en que conviene hablar del objeto en cuestión; en otras, es más práctico agrupar bajo el paraguas de una idea.

“Decálogo” de 12:

  1. Sistema de acampada
  2. Saco de dormir
  3. Colchoneta
  4. Comida y agua
  5. Hornillo y combustible
  6. Fuego
  7. Ropa
  8. Mapa
  9. Brújula
  10. Iluminación
  11. Primeros auxilios
  12. Higiene

Sistema de acampada

Se refiere a algo que nos permita guarecernos de los elementos, si los hay, durante la noche (e incluso el día, llegado el caso). Puede ser tanto una tienda como una funda de vivac como una lona impermeable… puede ser simplemente una lámina de plástico o un poncho con puntos de anclaje. Incluso una manta de supervivencia podría considerarse dentro de esta categoría. La elección del más adecuado dependerá de circunstancias como:

  • Va a ser nuestro refugio principal o va a ser sólo de emergencia (si pensamos pernoctar bajo techo, en circunstancias normales)
  • Uso pretendido: pensamos usarlo en zonas altas/expuestas o en zonas abrigadas
  • Previsión del tiempo. Sólo útil a corto plazo y, en montaña, casi ni eso; conviene ir preparado para lo peor, a veces ocurre
  • Características locales del terreno que se va a recorrer y de su clima según época del año

Qué pasa si no lo llevo

Se puede improvisar pero puede ser difícil, desagradable y/o incluso fatal.

Toldo minimalista montado para condiciones benignas

Saco de dormir

Hay que evaluar la temperatura media que se deberá poder soportar durante la noche y prepararse para sorpresas. No necesariamente implica esto llevar un saco más grueso de lo imprescindible para las temperaturas medias pero sí tener alguna previsión de cómo complementarlo, si hiciera falta.

Qué pasa si no lo llevo

Se puede improvisar con cualquier cosa que llevemos que aísle aunque no trae cuenta; si no llevas saco, que sea por olvido o catástrofe, no como estrategia.

En la montaña, suele hacer frío por la noche

Colchoneta

El suelo se enfría y calienta con relativa rapidez. Por la noche, claro está, se enfría. Al tumbarnos para dormir, estamos en contacto directo con ese suelo que está más frío que nuestro cuerpo y que se convierte en un sumidero sin fondo de nuestro calor corporal. Necesitamos algo que haga de aislante. Puede ser hinchable o no pero es fundamental que mantenga su estructura para que no se aplaste con el peso porque, si lo hiciera, no aislaría gran cosa (vulgo: no vale poner un saco de dormir debajo)

Qué pasa si no lo llevo

Noche toledana asegurada, incluso si hace mucho calor durante el día. Se puede improvisar poniendo todo lo que tengamos a mano que pueda aislar pero olvidaos de conseguir confort.

Comida y agua

Evaluar cuidadosamente las necesidades. Conviene llevar algo extra. Podemos estar hasta días sin comer y no nos pasa nada grave si conseguimos mantener la calma pero, en cualquier caso, no es agradable. El agua es mucho más crucial.

Qué pasa si no lo llevo

Se pueden buscar en el entorno. Especialmente con el agua, es importante mantener la calma: se puede aguantar sin beber más tiempo del que parece pero con el apremio de la sed es fácil tomar malas decisiones y agravar la situación.

Hornillo y combustible

Elegir el tipo de hornillo y combustible según el uso pretendido. Cuidar de que la cantidad de combustible sea lo más ajustada posible, con un margen. Se puede prescindir de estos elementos a base de elegir comidas que no requieran cocinar pero es muy discutible que esto redunde en ahorro de peso o mejora neta en los procesos.

Qué pasa si no lo llevo

Llevar comida que no necesite ser cocinada es una opción interesante en rutas cortas o que no necesiten mucha autonomía. Si no se lleva combustible y los medios para quemarlo, la utilidad de las herramientas para hacer fuego (ver a continuación) es discutible.

Típico hornillo de gas y su bombona

Fuego

Algún medio para iniciar un fuego; típicamente, mechero y/o cerillas, aunque hay otros.

Qué pasa si no lo llevo

Se puede improvisar pero es costoso y está fuera del alcance de los conocimientos de la mayoría.

Ropa

Prever el peor tiempo razonablemente posible. Vestir en capas y considerar toda la ropa globalmente, como un sistema que funciona conjuntado, ninguna pieza tiene sentido por sí sola, sólo como parte de un equipo. Deberemos prepararnos para combatir el calor, el frío, la lluvia y, en general, cualquier tipo de tiempo ya que a lo largo de varios días cualquier cosa puede suceder.

Qué pasa si no lo llevo

Caminas desnudo/a. Allá cada cual…

(ésta era broma…)

La bolsa de la ropa

Mapa

Hace la función de nuestros ojos allá donde los ojos no pueden llegar. Es muy importante para decidir itinerarios y acertar. En caso de falta de visibilidad, puede ser crucial.

Qué pasa si no lo llevo

Caminas con menos información. Puede no ser grave o puede serlo.

Puedo pasarme horas mirando uno de estos

Brújula

Nos da una referencia inequívoca de dirección. Habrá ocasiones en que sea fundamental tener esa referencia. Es muy importante conocer bien su uso: no basta con saber que apunta al norte.

Qué pasa si no lo llevo

Igual que con el mapa, sin brújula nos faltará información y esto puede ser grave o no.

Recta DS 40

Iluminación

Puede ser una versión muy simple si no pretendemos realizar actividad nocturna.

Qué pasa si no lo llevo

Nuestra capacidad de hacer algo útil durante las horas sin luz queda muy mermada.

Frontal sencillo y polivalente

Primeros auxilios

Como el propio nombre indica, se trata de poder atender primeros auxilios, no segundos ni terceros que, es de esperar, se proporcionarán ya en otro contexto, tras la búsqueda de ayuda especializada y/o la evacuación. Es fundamental saber usar todo lo que se lleva: de nada sirve llevar algo que no se sabe cómo usar.

Qué pasa si no lo llevo

Algunas de sus funciones se pueden improvisar pero no suele ser fácil; especialmente, si hay alguna urgencia, como suele ser el caso cuando se necesita echar mano del botiquín.

Higiene

La mayor parte de la higiene personal se puede conseguir con solamente agua de la que, es de esperar, iremos encontrando por el camino. Aún así, en este apartado conviene llevar al menos un cepillo de dientes y algo de jabón. El cepillo es la mejor forma de mantener la dentadura limpia y sana, pensando no sólo en el viaje sino ya en el largo plazo. El jabón puede venir bien para la higiene cotidiana pero es crucial para limpiar heridas y evitar que se infecten. Está, de hecho, a caballo entre este apartado y el de primeros auxilios (pero ¡no llevéis dos trozos de jabón distintos!) Es importante que sea un jabón neutro y sin perfume.

Qué pasa si no lo llevo

La higiene bucal se puede conseguir con enjuagues y algún otro apaño pero no es igual de eficaz. El jabón no es crucial para la higiene cotidiana pero sí para evitar infección en heridas. Primeros auxilios, realmente.

Mejor llevar el pequeñito y dejar el grandote para casa

Esenciales no tan obvios

A veces, aparecen en las listas y en las mochilas. Otras, no. Son menos evidentemente esenciales y son especialmente útiles en situaciones de tensión o urgencia. Es por ello que me permito calificarlas de “esenciales”, dentro del supuesto de trabajo, aunque su presencia es menos indiscutible.

Espejo

Especialmente importante si se viaja en solitario para poder tener acceso visual a zonas del propio cuerpo que sólo podemos ver reflejadas. El ejemplo más típico es el ojo, en el que a veces necesitamos manipular para sacar algún elemento que no deba estar ahí. El espejo también se puede usar (y puede ser importante) para hacer señales usando el reflejo del sol; por ejemplo, cuando se es objeto de una búsqueda aérea. Una opción interesante de multifunción es utilizar una brújula que incluya un espejo.

Qué pasa si no lo llevo

Para manipular en zonas no visibles directamente, necesitarás buscar ayuda in-situ o hacerlo a ciegas. El helicóptero no te oirá por mucho que grites. El peinado te puede salir fatal.

La misma brújula de antes y su espejo

Silbato

Una herramienta muy útil para pedir socorro. Un silbato estridente se oye a mucha distancia y es universalmente interpretado como un sonido proveniente de una persona. Tres señales seguidas, repetidas en grupos de tres, es la forma ortodoxa de pedir auxilio pero cualquier serie de señales seguidas será interpretado por quien las oiga como “algo va mal”.

Qué pasa si no lo llevo

Gritar sirve y es más expresivo pero tiene mucho menos alcance y cansa más.

Silbato simple y potente

Herramientas de corte

Aquí entran, en el escalón más básico, una hoja simple y dos hojas cruzadas; vulgo, un cuchillo y unas tijeras. Con estas dos herramientas se puede hacer casi de todo. Conviene evitar generar la necesidad de otras herramientas específicas: no lleves latas que necesiten un abrelatas. Es importante que las hojas sean de calidad y corten bien; no hace falta que sean de gran tamaño.

Qué pasa si no lo llevo

Tendrás que improvisar con las herramientas de corte que vienen de serie en el cuerpo humano: uñas y dientes. Habrá cosas que no podrás cortar. Habrá también situaciones de estrés en las que lamentarás no haber llevado herramientas específicas.

La lima me sobra…

Los “prescindibles”

Todo lo demás. Sobra decir que no voy a hacer una lista extensa del “todo lo demás”… este apartado está para discutir algunas cuasi-convenciones con las que no estoy de acuerdo. A saber:

Dispositivos de comunicación y localización

En este apartado entran los teléfonos móviles terrestres, los receptores de GPS y los aparatos localizadores con capacidad de emisión, todos ellos populares. También otros menos cotidianos como las balizas, las radios o los teléfonos vía satélite. Habréis notado que ninguno de ellos aparece en la lista.

Antes de que nadie se levante de la silla: no estoy diciendo que no sean útiles sino que no los califico como esenciales. Sus funciones están cubiertas por otros elementos que sí están en la lista y son más robustos y fiables. Los aparatos electrónicos ofrecen más funcionalidad, desde luego, pero la parte esencial de sus funciones está contemplada ya. Nótese el uso intencionado de la expresión “esencial”.

Recordad el supuesto de trabajo. En un viaje por una zona deshabitada y donde no contara con encontrar ayuda in-situ, llevaría una baliza. En ese supuesto, la consideraría un esencial. Por cosas como ésta es importante establecer un supuesto de trabajo antes de hablar de “esenciales”.

Para un supuesto como el descrito como punto de partida, me inquieta ver estas cosas en las listas de esenciales. Es como si no se pudiera salir al monte sin teléfono, como si fuera una irresponsabilidad. En los efectos que tiene sobre nuestra actividad tal consideración, ya, ni me meto. Algo que tiene unos pocos años de historia no puede ser esencial. Puede ser importante, recomendable… esencial, no.

Potabilización de agua

Vaya por delante que yo siempre llevo algún medio de potabilización, siquiera porque es tan sencillo hacerlo: unas pastillas ocupan muy poco y pesan aún menos. En el peor de los casos, es un por-si-acaso casi inocuo. Dicho esto, el agua, en las zonas no habitadas (por personas), suele ser potable; y en las zonas habitadas suele encontrarse agua de la red de abastecimiento.

No os animo a no llevar algún potabilizador pero sí a considerar el agua en la naturaleza como algo inherentemente sano. Elegid con atención el lugar donde obtenerla y bebed sin miedo. En las zonas de montaña, no suele ser problema encontrar agua de buena calidad.

Pastillas varias

Pasta de dientes

la pasta de dientes es tan poco útil que podríamos dejar de usarla hasta en casa. Aporta algo de abrasión al cepillado, además del sabor. Lo del flúor no sé si sirve para algo. Tampoco sé si alguien lo sabe. Todo ello perfectamente prescindible. En el imaginario popular, sin embargo, la pasta de dientes es inseparable de la operación de limpieza.

En el monte, no sólo habría que cargar con ella y su envase sino que, además, se convierte un residuo que contamina y que, idealmente, no deberíamos tirar sin más… sí, ya sé… ¿qué hacer, entonces, con un montón de espumarajos pringados? Pues lo mejor es ¡no producirlos! Algo especialmente fácil cuando, realmente, no hace falta.

Un buen cepillado es perfectamente suficiente para una buena higiene dental. La saliva que sobra sí que se puede escupir.

Consideraciones finales

Casi sobra decir que esta discusión sólo puede ser orientativa. Cada cual debe adaptarla a su estilo, nivel y tipo de actividad y pretende mostrar más una filosofía que una lista real. Lo más importante es utilizar el conocimiento y el sentido común: actuar con calma, pararse a pensar las cosas, analizar los problemas y buscar soluciones. Eso sí que es esencial.