Caso práctico: ruta 2+2 (2 días y 2 noches)

Una ruta 2+2 en las condiciones benignas de finales de verano no es el mejor test para una mochila de este tamaño. La Southwest estaba cargada por debajo de su capacidad normal con sólo dos días de comida y poca ropa adicional para un peso base de menos de 4 kg. Con todo, era mi nuevo juguete y tenía muchas ganas de estrenarlo. Esto es lo que dio de sí la prueba:

La primera diferencia significativa respecto a mi anterior mochila es a la hora de cargar: el Hybrid Cuben es bastante rígido y la extensión se queda tiesa a pesar de su longitud:

Hace falta un buen brazo para alcanzar algo ahí

Esto hace la carga/descarga más difícil de lo que lo era con la mochila antigua, que tenía una extensión de longitud similar pero más flexible.

A continuación, me encuentro con la forma del cuerpo de la mochila: aunque el material textil/plástico es un cilindro, el armazón proporciona rigidez a la zona de la espalda y, como está preformado para amoldarse a la espalda humana, “chafa” la forma cilíndrica. Esto provoca que una colchoneta enrollada en el interior no se adapte como un guante y no se desenrolle del todo bien, aprovechando peor el espacio. Es de esperar que esto sea más una incomodidad otra cosa porque la colchoneta no es rígida y se terminará de expandir al introducir la carga.

El armazón rígido (parte inferior de la imagen) chafa un poco la forma cilíndrica

El resto de apreciaciones ya pertenecen al uso en campo…

Se nota la rigidez del armazón: se puede transferir prácticamente todo el peso a las caderas, de forma que las hombreras quedan casi al aire. Esto se puede hacer, en cierta medida, con el armazón virtual de las mochilas sin armazón pero el resultado no es tan bueno.

Durante su primer viaje de verdad, la Southwest funcionó muy bien. Hizo todo lo que hubiera podido esperar de ella y mi experiencia fue positiva. Los valores añadidos -respecto a mi mochila anterior- por los que la compré (impermeabilidad, longevidad) están aún por comprobar. Mientras, tengo algunos detalles que comentar:

Las hombreras no abrazan los hombros

Éste es un problema común a muchas mochilas: las hombreras van cosidas al cuerpo de la mochila a, aproximadamente, la altura de los propios hombros, con lo que no descansan sobre la parte superior del hombro (el músculo trapecio) ni mucho menos lo abrazan por detrás (el omoplato) sino que se apoyan en la clavícula. Esto es incómodo: la clavícula es un hueso muy expuesto, no tiene apenas músculo encima, y un peso apoyado ahí acaba siendo incómodo y provocando dolor e irritación.

Si la hombrera se cose al cuerpo de la mochila por debajo del nivel del hombro, hace (la hombrera) un recorrido de 180º abrazando el dicho hombro y cargando el peso mayormente en el trapecio y no tanto en la clavícula.

Como se puede ver en la foto, el ajuste de la hombrera es un problema evidente con la Southwest. Puede ser en buena medida paliado descargando la mayor parte del peso, o todo, en las caderas pero eso no empaña lo que podría ser un mal diseño.

Puede ser un mal diseño o puede ser que, al final, haya comprado una talla demasiado grande. Con una talla más pequeña, es de esperar que la unión de mochila y hombrera esté más baja, relativa al hombro, pero dudo que la diferencia de tallas sea tan grande como para evitar el problema descrito.

Bolsillos del cinturón lumbar

Como menciono arriba, me gustan los bolsillos en el cinturón lumbar, me parecen los bolsillos más útiles que puede tener una mochila. El hecho de que vinieran de serie fue uno de los puntos positivos para elegir la Southwest.

En uso, me han resultado algo más pequeños de lo que me hubiera gustado y, sobre todo, de acceso difícil. Entiendo que lo del tamaño es una cuestión de compromisos: si son grandes, pueden llegar a molestar. El problema del acceso sí que necesitaría una mejora; tal como están, es difícil meter o sacar cosas.

Cierres laterales

La Southwest es una mochila de carga superior cuya boca se cierra -parcialmente- con velcro y luego se enrolla sobre sí misma para, finalmente, enganchar a una hebilla de cierre rápido en cada lado. La mitad de esta hebilla que va cosida al lateral del cuerpo de la mochila está mal alineada con la mitad que viene de la boca, de forma que, en posición cerrada, forma un ángulo allí donde acaba la costura y empieza el tramo libre:

Nótese el ángulo entre la sección cosida y la sección libre de la cinta

No es un asunto importante; sólo implica un poco de tensión extra, innecesaria, en esa costura que, de todas formas, no está destinada a tener que soportar mucha tensión.

Curiosamente, si, en lugar de enrollar la pieza de extensión, la doblo, el ángulo en el que se juntan ambas mitades de la hebilla está mucho mejor alineado con la parte cosida de la cinta, aunque estoy seguro de que no es así como se espera que se cierre la mochila.

Con la extensión doblada (no enrollada) el alineamiento de la cinta lateral es mucho mejor

Correas laterales de compresión sin cierre rápido

Las correas laterales de compresión tienen una hebilla para tensar y destensar pero no tienen hebilla de cierre rápido. Sólo se pueden liberar sacándolas completamente de su recorrido por la hebilla de tensión; algo laborioso. Para su labor como cintas de compresión, no importa pero, para sujetar ahí elementos voluminosos como esquís o raquetas, un cierre rápido resulta mucho más cómodo.

Resumen

La Southwest 3400 es una mochila muy interesante: es ligera, minimalista, robusta y está bien construida. Queda por ver la longevidad del Hybrid Cuben… en una primera impresión, aparece como un material muy recio pero también es diferente de un tejido convencional, con lo que no se puede extrapolar. El Cuben es una lámina plástica y es de esperar que sufra con el tiempo; especialmente, con los dobleces y arrugas, pero está por ver. Otros elementos de Cuben puro, no híbrido, que tengo (chaqueta, bolsa) tienen ya varios años y no tienen ningún deterioro aparente. El Cuben Híbrido de la Southwest debería ser, si cabe, más longevo, gracias a la capa tejida de poliéster, pero las experiencias de uso existentes datan de sólo unos pocos años. El tiempo dirá.

Los problemas comentados son casi todos muy menores o incluso discutibles. Al final, resultan el precio a pagar por elegir una mochila: es muy difícil encontrar una que sea del todo perfecta para cada cual.

Está destinada a ser mi próxima mochila para los grandes viajes. Habrá ocasión de ver cómo se comporta.

Adicionalmente, está el factor de exclusividad: ¡nadie tiene una mochila blanca! Es una de las cosas más contra-intuitivas y alejadas de la ortodoxia de la moda de montaña. Es todo glamour.

Sugerencias de mejora

Consecuencia inmediata de los comentarios previos; aquellos que merecerían una acción correctora:

Segundo lazo porta-piolet

En lugar de uno en el centro, que sean dos, uno a cada lado. Incluso si nunca se llegan a usar ambos a la vez, la penalización en peso o dificultad de construcción es despreciable.

Cierres rápidos para las cintas de compresión laterales

Añadirían un pelín de peso y bulto pero harían mucho más sencilla la operación de enganche y desenganche de elementos voluminosos como esquís, raquetas o crampones. Cada vez que he tenido una mochila que no los tenía, los he acabado echando de menos. Yo creo que merecen la pena.

Mejor acceso para los bolsillos del cinturón lumbar

Mi sugerencia sería hacerlos un poco más grandes en dos de las dimensiones, extendiéndolos por encima y por debajo del límite del cinturón, aunque no más gruesos, para evitar que hagan demasiado bulto. Con esta sobredimensión, además de aumentar la capacidad que, como efecto lateral, me parece positivo también, se podría hacer una cremallera más larga que cayera un tramo por los lados y permitiera una apertura más amplia.

Cintas ajustables para acercar la parte alta de la mochila al cuerpo

Las famosas “load-lifters”. Sé que hay gente que no las ve necesarias para cargas no muy pesadas pero a mí me gustan. Yo se las pondría.