Viajar a pie

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Alta Ruta Cantábrica en noviembre

Noviembre es una época delicada para travesía de larga distancia en la Cantábrica: el tiempo atmosférico puede situarse en cualquier punto de un amplio dial que incluye escenarios con frío, humedad, niebla, nieve o todo junto.

La Cordillera Cantábrica

Caminaré durante una semana completa. No es de esperar que el tiempo permanezca tranquilo durante una semana completa. No en Noviembre.

Lo delicado no es tanto la propia travesía como la elección de la ruta. Las que me parecen más atractivas están en lo alto y, allí, el terreno es muy expuesto. Las rutas de menor altitud pueden ser muy bonitas pero no me suponen ningún gran reto.

La Alta Ruta Cantábrica supone un reto inherente. Va más allá del simple senderismo y hasta el ámbito del montañismo no técnico. Se trata de recorrer la divisoria de aguas. La ruta no está establecida y cada cual hace su propia versión pero es habitual recorrer la propia cresta durante largos tramos, a lo largo de caminos no señalizados y poco definidos; a veces, directamente, sin camino, sobre territorio poco frecuentado y donde las vías de escape son poco obvias o, directamente, inexistentes.

Ahí es donde el punto delicado cobra cierta dimensión.

Hay algo reconfortante que va más allá de lo físico en la presencia de una pared de roca, una ladera, no digamos ya un bosque, cuando el tiempo se enfada. Afrontar una larga travesía por una cresta expuesta, en terreno escarpado y ante baja visibilidad y viento fuerte es una de las situaciones que me resultan más intimidantes.

La Cordillera Cantábrica es alta y escarpada. La caliza tiende a formar relieves muy verticales. La parte más divertida es su situación, paralela y a corta distancia de un gran océano: las montañas recogen todos los frentes atlánticos. Y, si no viene ninguno, son también capaces de fabricarse sus propias inclemencias.

No puedes esperar una semana entera de tiempo estable. No en noviembre. Elegir la Alta Ruta me colocaría, seguro, fuera de mi zona de confort en algún momento. La cuestión es ¿cuán fuera?

Imaginad: una arista escarpada que desaparece en la niebla camino de un pico ahora invisible. El mapa dice que esa arista es el único terreno por que el es viable caminar, el resto es demasiado vertical. Una leve traza se dirige hacia arriba pero es tan borrosa que podría desaparecer en cualquier momento. La escena podría permanecer así durante días.

Estoy frito, haga lo que haga. Seguir adelante me parece fuera de toda cuestión; no hacerlo significa una batalla perdida contra mis propios demonios, una derrota en el juego interior.

Cada vez que me imagino este escenario, una ruta de menor altitud cobra sentido. Quizá lo que tengo que hacer es dejar de imaginar nada.

Cresta caliza

Estaré pendiente de la evolución y los pronósticos del tiempo durante la próxima semana. Decidiré sobre la marcha.

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2 Comentarios

  1. Iñigo

    Espero que pudieras hacerlo realidad Iñaki. Al final ha salido un otoño y un invierno fuera de lo común por el norte, en cuanto a temperatura y pluviosidad se refiere. Un saludo.

    • Viajarapie

      La idea salió adelante y fue muy bien, ayudada por una semana entera de tiempo estable, casi increíble. Tengo pendiente comentar sobre todo ello, de momento lo he publicado en su versión en inglés, en esta misma web, pero lo haré también en castellano en breve. Gracias por el comentario, un saludo

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