Viajar a pie

Caminar para viajar. El mundo a escala humana

Todo dentro de la mochila

Me sucedió en tiempos de senderista novato. Fue una pequeña cosa, un poco tonta, pero lo recuerdo como un punto de inflexión fundamental en la forma de plantear el contenido de la mochila. Abrió esa y muchas más puertas.

Tienda y mochila de aquellos viejos tiempos

La historia tiene lugar en el contexto de una ruta de cierta dificultad, monte a través y en un área bastante remota. Mi mentalidad ya era ultraligera por entonces pero mi material, mayormente, no. Siendo el más fuerte de un grupo de dos, cargaba con todos los elementos comunes. Entre una cosa y otra, llevaba un mochilón enorme. Sirva todo ello como justificación de tan oscuro pasado y para llevarnos al punto clave al que quiero llegar: la tienda de campaña -un clásico iglú de los de toda la vida- iba sujeta fuera de la mochila. No tanto porque no cupiera dentro como porque esa era la forma ortodoxa de llevarla, tal cual percibía yo la ortodoxia. Entonces, algo sucedió…

Teníamos que cruzar una sección de bosque boreal, muy cerrado, de árboles bajitos con ramas por todo el tronco, hasta el suelo. Una maraña infranqueable. Pasar por allí era un infierno con todas las letras pero eran sólo 2 ó 3 kilómetros imprescindibles para realizar la ruta.

Sin mochila ya hubiera sido difícil. Pensé, con razón, que una mochila discreta, sin protuberancias, sería un punto importante a favor. Lo único que llevaba colgado por fuera era la tienda así que, en un arrebato sin precedentes, decidí meterla dentro.

Hubo que apretar un poco pero entró. Era una tienda tradicional que, empaquetada, ocupaba mucho, nada que ver con las tiendas ligeras modernas. A pesar de eso, encajó sorprendentemente bien.

De repente, todo cobró un nuevo sentido, un nuevo sentido más allá de la necesidad impuesta por el bosque enmarañado. Me di cuenta de que llevaba la tienda colgada por fuera no porque no cupiera dentro sino porque mi percepción era que ese -fuera- era su lugar natural.

Estaba siguiendo la ortodoxia. Nunca se me había ocurrido pensar que la tienda pudiera meterse dentro de la mochila. Qué cosa tan tonta, ¿no? Y el caso es que allí estaba ahora, bien guardadita, con todo lo demás. El macuto resultante era igual de pesado y casi igual de grande pero ahora resultaba simétrico y equilibrado. Tenía mucha mejor pinta.

Bulto monstruoso pero elegante

Fue un epítome de momento eureka. La tienda se quedó dentro de la mochila durante el resto del viaje y no hubo más preguntas. Fue un punto de inflexión que cambió mi forma de abordar la cuestión del empaquetado.

Cruzamos el bosque del enredo, luego llegamos a un río donde el agua nos llegaba casi por el pecho. Sobrevivimos. Nos pasaron un montón de cosas más, sobrevivimos a todas. Eran tiempos de inocencia, ilusión y asombro continuos. Aprendimos mucho por el camino. Entre otras muchas cosas, aprendimos a ser críticos con la ortodoxia. Desde entonces, ha sido todo cuesta abajo.

Anterior

Mitos asociados al estilo ultraligero

Siguiente

La cara amable de un invierno sin nieve

4 Comentarios

  1. Francisco

    Dónde te compraste la tienda.???…….tiene buena pinta, de cuántos litros???

    Pd: si necesitas un acompañante para otra PCT, algo inexperto, puedo serle de ayuda :). Pedazos de paisajes :).

    • Viajarapie

      Imagino que te refieres a la mochila cuando preguntas por los litros. Es una muy grande, de 80 litros. La compré en una típica tienda de montaña, una de Madrid que ya no existe. La marca es un poco rara, Bigpack, alemana, no sé si sigue existiendo. Es una buena mochila, bien construida, muy resistente, bien diseñada para llevar grandes cargas Pero muy pesada, más de 3 kilos. Es un tipo de mochila que no debería ser difícil de encontrar en el mercado.

      Algo como el PCT es una aventurilla, no es técnicamente difícil pero es mucho tiempo en el monte y te pasa de todo. Anímate a algo así! Aunque mejor empezar por algo más corto 🙂

  2. manuel

    mas de 3 kg es normal en una mochila de 80 lt,pero te cabe todo dentro ,para andar es lo mejor y para viajar igual de bien odiaba dejar mi esterilla y tienda trinchada a la mochila cuando viajaba en un maletero del bus,siempre pensaba que en una parada alguien se llevaria la tienda,por lo que el viaje todo preocupado,,ademas en pueblos te ven la tienda y ya saben que no cojeras una pension que dormiras a las afueras,los chorizos que te hechan el ojo,bien la mia pesa 5 kg pero 2 kg van en sistema de acolchado y cinturon lumbar,por lo que no se notan los 5 kg de peso es super comoda una tasmanian tiger la tt range pack 85 lt mas 25lt de 3 bolsillos 115,,me permite meter sin problema 3 kg de comida liofilizada que me dan una autonomia de 30 comidas,,yo estoy enamorado de mi mochila probe una de 85 lt mas 15 de bolsillo que pesaba 3,2kg pero con el mismo peso me tiraba para atras y se me clavaban las correas en la clavicula ,la mia con 2 kg mas es mas ligera y comoda,,el 1 de julio comienzo el gr 11 a ver si aguanto los 15 a 20 km diarios con ella ,,,un saludo

    • Viajarapie

      5 kg de mochila me parece mucho pero si te va bien no hay mucho que discutir. Es cierto que la mochila más “pesada” es una mochila incómoda. Si cabe, y en todo caso, puedes buscar ahorrar peso en elementos que no afecten al porteo propiamente dicho.
      Que tengas buen viaje en el GR11, un saludo.

Di lo que quieras

Creado con WordPress & Tema de Anders Norén & Contenido por Iñaki Diaz de Etura salvo mención específica

A %d blogueros les gusta esto: