Si alguna vez te has preguntado cómo es Terranova, qué pinta tiene, cómo es caminar por allí o qué tal se acampa, te puede interesar el siguiente texto en el que comento mis impresiones de visitante ocasional (¡dos veces ya!)

Emergiendo de un cañón en Terranova

Terreno y relieve / Senderos / Acampar / Meteo / Fauna

Terreno y relieve

Terranova es todo roca, bosque, agua y ciénaga. Las zonas habitadas (por personas) están en la costa o muy cerca de ella mientras el interior está tal cual la naturaleza lo dejó: una tierra sin vallas que, a vista de mapa, tiene una pinta fantástica para el viajero a pie que busque naturaleza de verdad pero que, en la práctica, no resulta del todo acogedora para caminar: el bosque boreal es muy denso y deja poco espacio para moverse a su través.

Terranova es geológicamente antigua. Su relieve ha sido modelado por los glaciares, después por el agua. A gran escala, es un terreno ondulado y de perfiles suaves; el piso es habitualmente rocoso o fangoso. Existen relieves abruptos, se encuentran en los acantilados costeros y en las montañas de la costa oeste, donde los glaciares excavaron grandes fiordos.

Las montañas de Terranova están muy erosionadas. No esperéis picos afilados, no esperéis ni siquiera picos, realmente; las montañas son más bien mesetas que apenas pasan de los 800 metros. A pesar de la modesta altitud, el ambiente allí arriba es muy diferente del que se encuentra en el bosque boreal de abajo. Arriba se encuentra una mini-tundra que recrea el ambiente de las altas latitudes. Desde el punto de vista caminante, las tierras altas son clave porque la vegetación es menos densa y más sencilla de atravesar.

Mi viaje de 2017 estaba planteado a lo largo de la cordillera Long Range, al oeste de Terranova. Como el propio nombre apunta, es la cadena montañosa más larga de la isla y es la zona donde más potencial existe para rutas de largo recorrido sin tener que pelearse demasiado con el bosque boreal. Quizá por eso y por el especial atractivo geológico de algunas secciones de cordillera, es la única zona donde existe una mínima infraestructura para caminar por las zonas altas o, lo que suele ser el problema principal, para llegar a ellas.

El resto de este texto se referirá exclusivamente a las zonas de las montañas Long Range por las que he caminado en el verano de 2017.

Senderos

No hay muchos senderos en Terranova y la mayoría son cortos. Sólo hay dos de largo recorrido, el T’Railway, antigua vía de tren a lo largo del corredor principal que atraviesa la isla, y el East Coast Trail, en la península Avalon. En las montañas Long Range, los senderos son en su mayoría de corto recorrido, un solo día, o de acceso a las zonas altas. La mayor parte de mi ruta estaba planteada monte a través, con utilización de algunos senderos de acceso y algunos tramos por pistas e incluso carreteras, para enlazar secciones y hacer una ruta continua.

Las carreteras no tenían demasiado tráfico; aún así, eran desagradables para caminar, siquiera sólo por el hecho de ser carreteras, diseñadas para vehículos, no para personas.

Tedioso progreso a pesar del atractivo paisaje

Caminé por tramos de carretera sólo por ser fiel a mi idea del viaje a pie de A a B. Es justamente de lo que va esta web.

Las pistas eran tranquilas y agradables aunque un poco monótonas, no sólo por el diseño sino por el propio territorio por el que pasan, que las convertía, inevitablemente, en un pasillo a través del oscuro bosque boreal. Había algo de tráfico de todo-terrenos pero nada grave.

Las pistas a menudo significaron un respiro respecto al gran desgaste, tanto físico como psicológico, que suponían los senderos y el monte a través.

Un bienvenido respiro tras la batalla

Los senderos que utilicé eran todos ellos tramos de acceso a las montañas. Son muy importantes en un sitio como Terranova donde, para llegar a las zonas altas, habitualmente, hay que atravesar largos tramos de bosque impenetrable. Donde no había algún acceso natural sencillo como una zona yerma o un cañón de fondo rocoso, solía haber algún tipo de sendero, abierto a través de la vegetación.

Estos senderos solían ser de muy mala calidad, comparados con lo que estamos acostumbrados a ver en Europa y, aún así, eran un auténtico salvavidas; sin ellos, la vida en ruta habría sido mucho más difícil pero no esperéis una amplia traza o buena señalización: la mayoría eran complicados de seguir. En el bosque, una traza mínima, lo justo para evitar el efecto maraña; en las zonas pantanosas, el sendero solía prácticamente desaparecer.

Postes señalizadores en terreno pantanoso

La señalización consistía casi exclusivamente en cintas de colorines en diversos estados de conservación. Algunas habían desaparecido y las que quedaban estaban, habitualmente, bastante apartadas unas de otras. Había que buscarlas bien.

Cinta fosforito marca el camino a través del bosque. Apenas hay traza visible en el suelo

Ocasionalmente, se podía encontrar algún hito pero no encontré ninguna ruta que estuviera señalizada consistentemente. Los hitos dan para hacer fotos chulas, eso sí:

Aparición poco habitual: hito en North Arm Hills

La mayor parte de los senderos que utilicé en Lewis Hills, Blow-me-Down y North Arm habían sido creados por la sección de Terranova del Sendero Internacional de los Apalaches. Hacen un trabajo fantástico, dado lo dificultoso y remoto del territorio y sus limitados recursos. Les agradecí infinito cada camino y cada señalización que encontré y aprecio enormente el gran esfuerzo que hay detrás de cada uno.

Los senderos de mejor calidad por los que caminé estaban en el Parque Nacional Gros Morne, a lo largo de las travesías Northern y Long Range. El terreno y la idea eran más o menos iguales que en las otras áreas pero los recursos disponibles eran claramente mejores.

Sendero de acceso a Northern Traverse en Gros Morne

Los senderos suelen ser más fangosos que el resto del terreno a su alrededor por el efecto de las pisadas continuas. Esto resulta particularmente molesto en el bosque, donde suele suceder que el único paso hábil entre la maraña de ramas es un charco barroso de profundidad indeterminada. Muy pocos de los senderos que utilicé tenían infraestructuras como plataformas de madera para evitar los fangales.

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La mayor parte del viaje fue campo a través, algo bastante natural en un sitio como Terranova.

El terreno sería casi universalmente caminable si no fuera por la vegetación así que el objetivo de un trayecto campo a través es evitar la vegetación. Contamos con algunos aliados:

  • La peridotita es una roca ígnea que raramente se encuentra en la superficie terrestre y que, aparentemente, es bastante tóxica para las plantas. Las áreas en las que aflora esta roca, además de ser algo muy exclusivo a nivel planetario, son casi yermas, lo que las convierte en un buen sitio para caminar, dadas las alternativas.

Peridotita dominante

  • Los cañones suelen tener un fondo plano de cantos rodados tamaño XL. Es parte del cauce pero al menos en verano está mayormente seco, salvo una pequeña parte por donde sigue fluyendo el agua.

Suelo rocoso en el cañón

  • Las riberas de los ríos y lagos suelen ser rocosas y, en época de bajo caudal, suele quedar una franja seca entre el agua y la vegetación. Son rocas grandes pero a veces se camina mejor por ahí que por lo verde, siquiera por cambiar un poco el tipo de esfuerzo.

Con bajo caudal, solía ser más cómodo caminar sobre las piedras del borde del cauce que a través de la vegetación

El terreno es habitualmente fangoso o pantanoso, los pies mojados están garantizados. A pesar de ello, llegué a caminar con pies secos durante muchas horas seguidas cuando recorrí zonas rocosas, especialmente en las Lewis Hills y Blow-me-Down.

Las zonas pantanosas en las mesetas cimeras tienen una configuración curiosa que no he visto en ningún otro sitio y que consiste en una multitud de charcos/lagunillas separados por puentes herbosos que, al menos en verano, estaban lo suficientemente secos como para caminar sin mojarse.

Terreno pantanoso en las cimas

Caminar campo a través bajó mi media a 2 km/h. Atravesar vegetación requería una paciencia digna de Ghandi y era extremadamente trabajoso. En terreno rocoso, saltar de piedra en piedra necesitaba de mucha atención; daba buena sensación de progreso y era divertido pero acababa siendo muy cansado cuando se prolongaba durante muchos kilómetros y varias horas, además de que castigaba mucho las rodillas, cuádriceps y gemelos.

El último día de viaje, cuando sólo me quedaban 10 km por recorrer, tuve una rotura fibrilar en el gemelo, la primera vez que tengo una lesión de ese tipo.

Acampar

Casi toda mi ruta fue por zonas relativamente remotas con muy poca o nula presión humana con lo que la acampada está limitada sólamente por la disponibilidad de terreno acampable1. Solía ser sencillo encontrar sitio para acampar, con algunos factores que lo podían complicar puntualmente y de los que merece la pena hablar.

Nunca acampé en el bosque. Supongo que, a base de buscar bien, habría sido posible encontrar un hueco entre tanta rama pero no creo que mereciera la pena salvo quizá en caso de meteorología muy adversa. Aparte de la protección que pudiera ofrecer, el bosque era un sitio oscuro, sombrío y con más insectos que los espacios abiertos. Cuando me hizo falta protección del viento, la busqué en el relieve.

Acampé siempre en las tierras altas o en los cañones. En ambos casos, la clave estaba en encontrar terreno protegido y suelo acampable.

Protección

No tuve que capear tiempo muy violento pero sí algunas noches ventosas en las que un emplazamiento protegido supuso una diferencia considerable. Las mesetas cimeras son sitios muy expuestos. Los cañones parecen más protegidos y, sin duda, lo son pero a veces pueden canalizar el viento, de forma que sopla tanto o casi más que en las zonas altas.

Las mesetas cimeras pueden carecer de ningún relieve significativo durante bastantes kilómetros así que, a la hora de buscar campamento protegido, conviene planear con un poco de antelación (2 ó 3 horas debieran bastar) para plantear la búsqueda allí donde haya más opción de encontrar relieve. Esto se puede prever en cualquier mapa de escala adecuada.

En un día de mucho viento en las zonas altas, el parapeto que proporcionaba el pequeño escalón a la izquierda supuso una gran diferencia

Terreno

El terreno puede ser disuasorio o directamente inutilizable para acampar por extensiones/distancias notablemente largas en zonas yermas y pedregosas en las que no hay suelo, sólo roca, y las piedras son demasiado grandes como para tumbarse encima. Esto puede pasar tanto en las mesetas cimeras como en el fondo de los cañones. La altitud no es un factor en la ausencia de vegetación, depende básicamente del tipo de roca presente.

Primer sitio acampable que encuentro según desciendo el cañón

Tarde o temprano, aparecería suelo acampable, incluso en áreas dominadas por peridotita. Cuando había suelo, parte de él podía estar demasiado húmedo o incluso encharcado pero solía ser sencillo encontrar algún trozo lo suficientemente seco para un buen campamento. En áreas de peridotita (de color marrón claro dominante), hay que buscar lo verde.

Además, en las zonas yermas podía haber pequeñas áreas de grava que serían muy cómodas para acampar y en las que la única dificultad podría ser el anclaje de la tienda. Probablemente, las piquetas no servirían y haría falta usar piedras grandes a modo de ancla. No habría ningún problema para encontrarlas.

Vegetación

La vegetación no debería ser problema en las zonas altas. Siempre que acampé en ellas, procuré hacerlo sobre vegetación herbosa y evitar las plantas leñosas para no dañarlas. No siempre me fue posible acampar sobre simple hierba, alguna vez necesité aplastar plantas con tallo pero sí que pude evitar las de tronco duro.

En el fondo de los cañones, la vegetación se encontraba en los bordes, fuera del cauce, y había más cantidad de plantas leñosas respecto a herbosas con lo que había que buscar más. Podía costar un rato encontrar un sitio pero siempre aparecía algo.

La pedrera me protegió del viento en un pequeño hueco herboso en este campamento en el cañón Simms Brook

Meteorología

El imaginario popular sobre Terranova es el de un sitio muy al norte con un clima extremo. Esto es sólo medio-verdad: su latitud no es en absoluto alta, coincide con la del norte de Francia. Por otro lado, mientras en Europa la Corriente del Golfo templa el clima, en Terranova tienen, a cambio, la corriente de Labrador, que es fría.

Terranova es un sitio muy frío en invierno, algo así como los países del báltico (Suecia/Finlandia). Los inviernos son largos y la isla recibe grandes cantidades de nieve húmeda.

Yo sólo he estado en Terranova en verano. Lo que he encontrado es un clima y meteorología muy agradables para el montañismo: calor moderado y tiempo razonablemente estable.

No tengo muy claro de dónde vienen los frentes predominantes pero sí que los hay durante el verano, con lo que viento y lluvia son siempre una posibilidad. Conviene consultar los pronósticos así como conviene no fiarse ciegamente de ellos porque la realidad solía desviarse. Parece que el tiempo es difícil de predecir.

Cuando hacía sol y el tiempo era estable, podía llegar a hacer un calor algo incómodo, de los de sudar mucho pero nada realmente molesto. En esos casos, las condiciones eran muy buenas para caminar. Si, además, hacía un poco de brisa, resultaban casi perfectas.

Cuando llovía, casi me mojaba más por la vegetación que por la propia lluvia. Si estaba transitando por terreno rocoso, la vegetación no era problema pero entonces aparecía el riesgo de resbalón que, al caminar de piedra en piedra, es relativamente alto, a pesar de que la roca era adherente. El riesgo de resbalón era un asunto serio, teniendo en cuenta que viajaba solo en zonas por las que no podía esperar que pasara nadie más, a corto plazo.

Me tomé la lluvia como un aguafiestas serio, hasta el punto de que llegué a pasarme un día entero en la tienda esperando a que dejara de llover aunque lo hice cuando ya el viaje terminaba y sabía que tenía tiempo de sobra. Tampoco tuve muchos días o periodos lluviosos.

La niebla es siempre una posibilidad y un problema potencialmente serio en las tierras altas de cara a la orientación. Tras haber perdido mis mapas en papel al haberse extraviado mi equipaje, acabé navegando casi exclusivamente usando los mapas digitales guardados en el Smartphone y, cuando sentía que hacía falta, el GPS, que resultaba muy útil en condiciones de baja visibilidad y las hacía mucho menos temibles; al menos, mientras el tiempo se mantenía tranquilo. Las mesetas cimeras tienen muy poco relieve y referencias y, al mismo tiempo, pocos obstáculos, con lo que se navega muy bien y de forma segura con el GPS, aunque no se vea ni torta.

Niebla y falta de referencias en la aproximación al punto más elevado de Terranova

Terranova es conocida por episodios meteorológicos violentos. Yo no me he encontrado ninguno en dos visitas de varias semanas. Parece que el verano es no sólo la estación más cálida, también la más tranquila.

Fauna

Los animales más atractivos de Terranova desde el punto de vista senderista/montañero son probablemente (siempre en mi opinión) el alce y el caribú. Son grandes mamíferos, no existen en nuestro entorno y son relativamente fáciles de ver. También hay osos pero es difícil verlos. Intuyo que sus números son menores que los de alces y caribús, no sólo por la presencia de los propios animales sino también, y sobre todo, de sus huellas y restos. Durante mis dos viajes en Terranova y, especialmente, en este último reciente, veía huellas y excrementos de alce y caribú regularmente pero no he visto ninguna huella o boñiga de oso.

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Los alces, aparentemente, están por todos los sitios. Los caribús son más selectivos y sólo habitan las tierras altas, donde encuentran condiciones similares a las de las altas latitudes en las que suelen vivir. Los alces aparecen normalmente en solitario; los caribús, en manadas.

Manada de caribús en North Arm Hills

Tanto alces como caribús son timidillos sin exagerar. Ante presencia humana, se ponían alerta y normalmente acababan retirándose discrétamente, al trote y sin correr. Con los caribús tuve un encuentro simpático cuando el grupo de la foto se me acercó en bloque para husmear; probablemente, intentando averiguar qué era yo, quizá confundiéndome con otro de los suyos o alguna otra cosa de su interés. Cuando vieron que ni lo uno, ni lo otro, se retiraron con discreción.

Ambas especies son objeto de caza en la temporada hábil.

En Terranova hay muchas aves, no sólo en la costa, también en las montañas. No tengo ni idea de aves así que no puedo dar nombres pero sí puedo contar aspectos que me llamaron la atención o me parecieron simpáticos, como estos pájaros de mediano tamaño que vivían en las zonas pantanosas y se me acercaban en pareja de forma agresiva cuando pasaba, supongo, cerca de su casita. Eran muy pesados, en el sentido cariñoso de la expresión, volaban a mi alrededor, piaban con estridencia y no paraban ni para respirar. También recuerdo a este otro pajarillo que estaba presente siempre que había árboles y nunca llegué a ver pero del que recuerdo su canto, me sirvió de compañía muchas tardes en campamento, así como durante el día. Como era un canto periódico, convertí en rutina intentar responderle con mi escasa habilidad para silbar. Seguro que el pajarillo no se enteraba de nada pero yo me lo pasaba bomba.

Un ave fácil de ver es la perdiz nival. Las encontré con un comportamiento similar a las perdices comunes de nuestro entorno en cuanto a aguantar posición hasta que estás ya muy cerca y entonces levantar vuelo, haciendo mucho ruido y dándote un susto del carallo. Lo que me llamó la atención, porque no lo había visto nunca, es que, cuando se trataba de una familia, mientras los peques volaban en una dirección, papá y mamá se quedaban delante de mí, caminando por el suelo o haciendo pequeños vuelos en una dirección diferente. No estaban escapando, daba la impresión de que intentaban atraer mi atención; probablemente, para que no me fijara en las crías. De hecho, al rato, cuando ya nos habíamos alejado bastante, emprendían vuelo para alejarse de mí. Y no fue una vez, me pasó 2 ó 3. Si es lo que parecía, es una conducta admirable y muy refinada. Cuando menos, me sirvió para poder sacar buenas fotos, de cerca, a las perdices adultas:

Perdiz de las alturas

Había muchísimos sapos. Vivían en zonas húmedas no encharcadas y a veces había tantos que tenía que tener cuidado de no pisarlos al pasar. Súper-bonitos:

Sapo

Terranova es un sitio fantástico, difícil también. Quizá su valor más importante es su naturaleza inalterada en una región de las latitudes medias. Viajar a pie por Terranova me resultó trabajoso y, a ratos, complicado pero las recompensas suelen compensar los esfuerzos. Según escribo esto, tengo claro que así fue.

  1. Nótese que el Parque Nacional Gros Morne mantiene un sistema de cuotas y tarifas de acceso