Viajar
a Pie |
||||||
Hazlo tú mismo
"When
you buy from a custom cottage industry maker like us, it's the personal contact
with you that pushes the envelope to create better and lighter gear. Big companies
are never going to make a custom 3 oz backpack or a 12 oz tent. They would have
too many returns from uneducated customers"
Ron Bell en Mountain Laurel Designs website
Ron tiene, probablemente, razón al apuntar una de las razones fundamentales por las que las el hazlo tú mismo puede tener mucho sentido en el mundo del material de aire libre; pero voy sobre esto más tarde.
Durante un curso de formación en montañismo invernal, el monitor mencionó algo así como que un buen montañero debe saber coser. En aquel momento, yo pensé que, si eso era así, nunca iba a poder ser un buen montañero. Coser se me antojaba una cosa muy difícil y no al alcance de cualquiera; al menos, no sin dedicarle un tiempo y esfuerzo que probablemente no estaría dispuesto a dedicar.
Mucho tiempo después, empiezo a tener noticia y asimilar información de parte de gente que no sólo se diseña y fabrica su propio material y utiliza ese artilugio del demonio llamado máquina de coser sino que, además, y esto ya es para nota, dicen que ¡es fácil! y que cualquiera puede hacerlo.
Esto, unido al descubrimiento del planteamiento de todas las posibilidades que abre el hecho de ser el diseñador del material propio, hace empezar a volar la imaginación en un proceso que ya no hay quien pare. Tenía claro que, al menos, quería probarlo, así que pedí prestada una máquina de coser que mis padres dejaron gustosos, aunque imagino que les pareció un poco raro eso que les contaba de mochilas y tiendas de campaña... eso y una pequeña clase básica.
Doy fe que la cosa es mucho más fácil de lo que parece. Y que, si yo puedo hacerlo, cualquiera puede hacerlo.
El resto es todo ya mucho más inmediato y fácil de imaginar. Una vez picado por el gusanillo, llega un periodo de vorágine mental en que todo lo que pasa por la cabeza son materiales, diseños, ideas... ya no hay momentos ociosos ni muertos en la vida diaria, ya no importa que se cierre el semáforo justo cuando vas a pasar porque ese momento de espera ya no es un tiempo perdido (y, de hecho, alguna de mis decisiones de diseño más importantes fue tomada en la espera de algún semáforo... o algo así...).
Pero ¿cómo puede un mero usuario, profano en el diseño y construcción de material de aire libre y montaña, competir con las firmas, grandes y pequeñas, que hacen de esto su oficio y hacerlo igual de bien? Pues puede. Y no sólo igual sino mejor. La lógica que hay tras esto es variada pero se resume en lo siguiente: nadie como uno mismo conoce las necesidades propias. Los fabricantes industriales se van a dedicar a diseñar y fabricar aquello que esperan vender mejor y lo diseñarán y fabricarán de forma que sea lo más vendible posible. Como mucho, y si se trata de grandes firmas, pueden intentar influir en el mercado pero el criterio va a ser siempre vender más. ¿Se consigue esto estrictamente a base de ofrecer un producto mejor? Pues no necesariamente; o, dicho de otra forma: definamos “mejor”. No es ya cuestión de mercadotecnia sino de que los fabricantes industriales fabrican en serie, no a medida; y lo que es lo mejor para la mayoría (o lo que el mercado ha decidido que es lo mejor para la mayoría) puede no serlo para alguien concreto. Es más, es tal la inercia que el mercado impone que normalmente no nos damos cuenta de que estamos comprando algo que no nos sirve del todo bien; simplemente, asumimos que si está ahí y es lo mejor que hay, es bueno. Y lo será, pero quizá no para lo que queremos hacer con ello. Muchos fabricantes, también, asumen que nadie va a pagar buenos dineros por material destinado a un uso “ligero”, con lo que sólo invierten en calidad en modelos destinados a condiciones extremas; esto es lo que provoca que si, por ejemplo, estás buscando una tienda de campaña, tu opción sea o bien comprarte una tienda para expedición al polo (cara y claramente excesiva para lo que mucha gente necesita) o una de baja calidad que, simplemente, no funciona bien cuando más se la necesita. Sin término medio. Es difícil encontrar tiendas sencillas y básicas que utilicen materiales de primera calidad y tengan un diseño bien estudiado y ejecutado.
Las grandes firmas juegan también con el factor psicológico tan manido del miedo. Es la más burda y antigua estratagema (pero que sigue funcionando alarmantemente bien) de quien tiene el poder: meterte miedo para, luego, venderte la solución. En este caso, se trata del miedo a esa supuestamente salvaje y despiadada naturaleza que está ahí para intentar acabar con nosotros y ante la cual hay que protegerse... ¡con *mis* productos! (póngase nombre corporativo cualquiera). Y, así, nos venden muchas cosas que realmente no necesitamos o, lo que es lo mismo, versiones sobredimensionadas de cosas que necesitamos. Es fácil no darse cuenta de todo esto si uno no se para a reflexionar sobre ello.

Siltoldo bajo la máquina de coser

Un alfiler tras de otro (y mucha paciencia para colocarlos) para evitar que el silnylon resbale
En el aspecto más subjetivo del diseño, y siguiendo con el ejemplo de la tienda, ¿cuántas veces has pensado que esa cremallera no debería estar ahí sino al otro lado, o que esa entrada sería más eficaz colocada de otra forma, o que cuánto mejor sería tu tienda si fuera un poco más/menos alta/larga/ancha? Esta es la gran potencia del hazlo tú mismo. Decide dónde quieres la cremallera o la entrada y ponlas ahí. Decide tu tamaño ideal y llévalo a cabo.
Falda impermeable (no tan mini-)
Sistemas de acampada, tiendas, toldos... como se llamen...