Viajar
a Pie |
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Nordkalottleden: ruta
Llegué a Laponia un tanto amedrentado por la actividad que tenía delante y toda la incertidumbre que la rodeaba. Los días grises, casi tenebrosos, en la tundra no ayudaron a darme ánimos.
Acabé, casi un mes después, entre las estampas invernales de unas montañas cada vez más nevadas, con el blanco sustituyendo al verde y el regalo final de aquellas luces mágicas, cuando las nubes abrieron un hueco al sol ártico y necesité, siquiera por una vez, usar las gafas oscuras. Para entonces, mi estado de ánimo fortalecido y renovada mi fe en que el viaje siempre te da más de lo que te pide... por mucho que pida.

Luces árticas
Si, llegados a este punto, no te has leído el diccionario lapón para senderistas, dedícale un par de minutos. Si no, siempre puedes volver cuando se te empiecen a acumular los Coalbmevaggi, Rahpesjohka & co.
Kautokeino no está precisamente en medio de la ruta de la seda. Como mucho, en medio de la ruta de los renos y llegar allí supuso una parte del viaje que no quiero dejar de contar. Sobre todo, una vez puestos los pies en tierra.
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Si antes de salir de casa tenía esa sensación de "no quiero ir", como en el primer día de escuela, era principalmente gracias a esta sección y la incertidumbre que la rodeaba. Sabía muy poco de lo que me iba a encontrar y sabía muy poco de lo que eso significa en el ártico. Pero tenía que ir.
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Pasado el susto inicial, ya me siento parte del paisaje. Ya sé que puedo hacerlo; ahora, el reto es disfrutar y sentirme cómodo por el camino, como un reno más. La región Troms Border acapara las fotos más bonitas que he visto de toda la ruta... ¿será todo así o es que mandaron un buen fotógrafo?
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Uno de los grandes obstáculos, sobre el papel, para completar Nordkalottleden de un tirón es esta sección de alrededor de 400 kms. sin civilización. Será, también, una de las mejores razones para hacerlo y el lugar donde una mochila minimalista (que ya no tan ligera) cobrará toda su dimensión. Los paisajes y sus luces seguirán siendo el activo clave mientras el invierno llama a la puerta, la abre y se cuela toda la corriente.
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(En preparación)