Viajar a pie

Caminar para viajar. El mundo a escala humana

Categoría: Norteamerica (Página 1 de 22)

Terranova IAT/SIA, una visión personal

Terranova es un lugar muy especial que quiero presentar tan bien como pueda desde la perspectiva de mis viajes por allí. Antes de meterme en rollos técnicos de material o de ponerme a escribir diarios, quiero juntar algunas reflexiones e impresiones sobre lo que ha significado para mí caminar por Terranova, las montañas Long Range y el Sendero Internacional de los Apalaches. Está todo aquí: lo bueno, lo bonito y lo caro.

Terranova es verde y azul

Muchas de mis fotos muestran un paisaje yermo y de color marrón. No es por casualidad ni están elegidas al azar y la cuota de pantalla de estas imágenes se explica por la cantidad de tiempo que pasé caminando por sitios así pero ese tipo de paisajes no son representativos de Terranova. Terranova es verde y azul, el verde del bosque infinito y el azul de los lagos y ríos. Lo que pasa es que ni el bosque ni los lagos son buenos sitios para caminar. Por donde mejor se camina es por las zonas yermas y buena parte de mi ruta se basó en ir buscándolas.

Terranova es verde y azul

El SIA/IAT en Terranova no tiene nada que ver con el Appalachian Trail1

El nexo de unión entre las diversas localizaciones del Sendero (Internacional) de los Apalaches es la geología. Por lo demás, pueden llegar a tener tan poco que ver entre sí como Irlanda y el Atlas. Si por “Apalaches” entiendes “orogenia Hercínica”, en Terranova la encuentras. Si el Sendero de los Apalaches, el original, significa alguna otra cosa para ti, no vayas a Terranova a buscarlo porque allí no va a estar.

Internacional, de los Apalaches pero sin Sendero

Actualmente, el Sendero Internacional de los Apalaches en Terranova es una idea en desarrollo. Es un poco ampuloso llamarlo “sendero” porque ni siquiera existe una traza continua que seguir. Aunque hay la posibilidad de usar pistas durante buena parte del recorrido, en la versión que usé yo la mayor parte de la ruta fue campo a través.

Autonomía en el IAT/SIA Terranova

Cuando viajo a pie, me gusta evitar depender de factores externos o, si lo hago, que sea de algo previsible como el horario de un autobús. Traducido al recorrido sobre el terreno, esto quiere decir que procuro hacer una ruta a pie continua y, si tengo que separarme de ella por algo (típicamente, para descansar o repostar), que sea en transporte público. Esto es relativamente sencillo de conseguir en Europa pero no tanto en Norteamérica y, desde luego, no en Terranova.

Si quería hacer la ruta atravesando las zonas de montaña, me encontraba Bay of Islands (una bahía muy grande) en medio. Además, la continuación de la ruta desde la costa norte de la bahía no tiene acceso por carretera y no quedaba más remedio que navegar para llegar allí. Y ni siquiera era eso todo: tampoco hay ninguna opción conocida para cruzar en barco la bahía entera con lo que la operación completa consistía en rodear por carretera la mitad sur (unos 70 km) y navegar a través de la mitad norte. No hay transporte público para nada de ello.

The Bay of Islands

Tuve que hacer auto-stop y no me gustó nada, a pesar de que estoy más que acostumbrado a hacerlo; particularmente, en Norteamérica, donde no suele haber otra opción. Además, Terranova es un sitio extremadamente tranquilo y hospitalario donde al auto-stop no debería levantar ninguna suspicacia. Con todo, me sentí a disgusto con ello. Me sentí como si mi viaje ya no me perteneciera a mí sino a la persona que pararía para recogerme. Es posible que, psicológicamente, sea diferente hacer auto-stop en la carretera para llegar a un pueblo y luego volver al mismo sitio que utilizar el auto-stop para avanzar en el viaje, aunque sea para rodear una bahía que, idealmente, si hubiera habido la posibilidad, habría cruzado navegando.

Hubo momentos, durante la planificación del viaje, en los que valoré caminar los 70 km alrededor de la mitad sur de la bahía pero lo deseché enseguida. No quería pasarme 2 días caminando por una carretera, ni siquiera por una causa justa como es mi idea del viaje a pie continuo; no es la distancia, ni siquiera el tráfico: es que las carreteras están hechas pensando en los vehículos a motor y resulta muy duro caminar por ellas; física y psicológicamente.

Para llegar a la costa norte de la bahía, no hay carreteras ni caminos y lo único factible es navegar. Tenía el contacto de un pescador de la zona que hace el trayecto bajo demanda y le llamé en cuanto pude pero no pudo ser hasta la mañana del mismo día en el que pretendía cruzar y no di con él así que volví a recurrir al auto-stop para ir a buscarle; si estaba por allí, le encontraría. La cosa acabó funcionando muy bien: le encontré, me llevó al otro lado inmediatamente y pude retomar la ruta por la tarde de ese mismo día pero la operación, en su conjunto, nuevamente, me hizo sentir que perdía el control de mi propio viaje y no me gustó nada la sensación.

Cruzando Bay of Islands

Por esta vez, vale, pensaba para mí… era la única forma de unir la línea montañosa de las Lewis Hills, Blow-me-Down y North Arm, que eran el núcleo de mi viaje y sin las que el propio viaje, en su conjunto, no habría merecido la pena. También pensaba para mí que este tipo de dependencias son algo que intentaré evitar a toda costa en viajes próximos.

Alojamiento

Ha sido más complicado de lo habitual. Siempre se ha resuelto bien pero me ha planteado un problema donde no hubiera esperado ninguno.

Me gusta dejar los planes de viaje abiertos para no condicionar el ritmo de camino y tener flexibilidad así que nunca reservo alojamiento para cuando o por si lo necesito. Al mismo tiempo, en viajes de más de 2 semanas, como éste (y normalmente en los de más de 1 semana también), casi seguro que pasaré alguna noche en un sitio donde, además de reaprovisionar, pueda lavar ropa y relajar la disciplina del sendero. Si necesito o me apetece acudir al alojamiento urbano, es importante poder encontrarlo sobre la marcha y que tenga un precio razonable.

En Terranova, no ha sido fácil: los campings suelen estar fuera de las poblaciones y no suelen tener las facilidades mínimas que necesito (ni tienda, ni bar, ni lavadora); había muy pocos albergues y me encontré repetidas veces con hoteles y B&B’s llenos hasta el punto de que llegar a un pueblo se convertía en algo estresante, en lugar de relajante. Para acabar el cuadro, acabé pernoctando en hoteles más de lo habitual y eso aumenta el gasto considerablemente.

En Corner Brook hay un albergue pero estaba lleno, me tuve que quedar en un hotel

En Terranova es muy fácil acampar en algún sitio y no me cabe duda de que, si se hubiera dado el caso de que no encontrara nada más, habría podido poner la tienda de alguna forma así que nunca me encontré desamparado del todo pero sí eché de menos la flexibilidad de saber que el alojamiento no era problema.

Restricciones de acceso en el Parque Nacional

Mi ruta me llevaba a través del Parque Nacional Gros Morne. Esto era bueno y malo: Gros Morne contiene algunos de los paisajes más espectaculares de las montañas Long Range pero la figura del parque ha creado el típico bucle: genera infraestructuras, las infraestructuras atraen gente y la cantidad de gente genera la necesidad de crear regulaciones. En este caso, tarifas y cupos de acceso.

Las tarifas son considerables, a mí me costó más de 60 Dólares Canadienses (unos 40+ Euros) el combo de las dos travesías de larga distancia, pero lo peor era el cupo de acceso: un máximo de 12 personas al día que, aparentemente, estaba completo con meses de antelación. Esto sí que es un aguafiestas para cualquiera que pretenda recorrer el IAT/SIA entero porque le resultará muy difícil planificar a priori cuándo va a pasar por Gros Morne para reservar plaza con la antelación suficiente. De no conseguir plaza,  la única alternativa sería caminar por la carretera.

Yo había consultado por teléfono con antelación con la intención de ver la disponibilidad de plazas y fue entonces cuando me encontré, para mi sorpresa, con que ya estaba el cupo completo para todos los días de la temporada de verano. Como de todas formas iba a pasar por allí, me resultaba sencillo pasarme por la oficina del parque y solicitar un permiso in-situ, siquiera por si acaso; para mi sorpresa, otra vez, obtuve uno a dos días vista, lo cual está muy bien, dado que la charla informativa obligatoria que se imparte el día previo obliga, de facto, a un día mínimo de espera. No sé si es que había habido alguna cancelación o si, de alguna forma, se puede acomodar a senderistas individuales sobre la marcha, a pesar de que la información previa es que estaba completo. Preferí no preguntar…

Permiso para el Parque Nacional Gros Morne

Por lo que respecta a mi viaje, el sistema de permisos y cupos significó que no tuve pleno control. Esto es algo que me disgustó muchísimo. De hecho, llegué a Gros Morne pensando que ni de coña iba a poder conseguir el permiso y con el plan alternativo de desplazarme hacia el norte, a la siguiente sección de la cordillera accesible a pie, y continuar por allí. Desde el punto de vista estricto del camino, habría sido igualmente bonito pero habría supuesto un borrón más en esa idea del viaje a pie de A a B que intento recrear.

Fauna tranquila

No soy consciente de la existencia de ningún animal de mordedura o picadura peligrosas en Terranova, tampoco de la de ningún predador, salvo osos. Hay osos de la variedad americana pero deben ser pocos o muy tímidos o, simplemente, tienen tanto espacio que es muy difícil verles. En ninguno de mis dos viajes he visto ningún oso ni ningún signo de su presencia.

En general, yo suelo estar muy relajado respecto a la fauna, mientras yo no sea objeto de presa (que no era el caso en esta ocasión) y esto resultó fácil e inmediato en Terranova. Fue maravilloso asumir el papel de visitante discreto en un sitio tan puro e inalterado y, aunque suene algo ampuloso, por qué no decirlo, salvaje.

Alce tranquilo

Difícil para caminar

Caminar campo a través día tras día tuvo un precio alto, tanto física como mentalmente. Era lógico y de esperar que hiciera mucha menos distancia diaria que caminando sobre senderos pero esa era sólo la mitad de la historia, sucedía también que no me planteaba jornadas de 14 horas, como puedo hacer sin mayor problema en el sendero; En Terranova, a las 10 horas de camino estaba fundido. No me cabe duda que llevar aproximadamente un 50% más de peso de lo habitual tuvo su efecto pero es difícil decir cuánto. Recuerdo lo hecho polvo que acababa cada día y relaciono ese recuerdo principalmente con la dureza del terreno más que con el peso cargado.

Técnicamente sencillo pero a largo plazo agotador

Lesiones

El potencial de lesiones crece exponencialmente cuando se combinan factores como el alto grado de exigencia y el terreno irregular. Cuidé mucho la concentración para evitar accidentes y, aún así, acabé pegándome un buen rodillazo contra una piedra que me dejó dolorido para el resto del viaje. A veces, es difícil adivinar que esa piedra que parece tan estable va a bascular cuando la pises.

El bosque boreal

El bosque de las zonas bajas es muy espeso: árboles pequeños, muy juntos, con ramas hasta el suelo y lleno de troncos caídos en todas las posturas posibles. Era difícil caminar por él. Había un par de elementos que ayudaban, uno físico y el otro emocional; la parte física se traducía en la existencia de un sendero, si lo había, que solía ser mínimo y no te libraba de una progresión más bien penosa pero que, por poco que aportara, valía su peso en cerveza. Me agarraba a él cual lapa.

El papel principal en esta peli, sin embargo, era mental y consistía en tomarse las cosas con calma y aplicar mucha paciencia ante el avance lento y costoso. Era eso o desesperarse.

La maraña del bosque boreal

No intentes ir deprisa a través del bosque, no va a funcionar. Evita llegar con el tiempo apurado a una zona de bosque pero, si sucede, ni caso a las prisas, ve despacio, es la única forma de mantener la cordura.

Al final, y a pesar de la pinta impenetrable, siempre era posible pasar.

Vegetación de las zonas altas

En las montañas, hay zonas yermas a causa del sustrato rocoso tóxico pero son la excepción. La mayor parte de las montañas están hechas de roca “normal”; así, que pudiera reconocer yo, había granito, al menos. En las montañas, la vegetación es densa pero muy diferente de la de las zonas bajas. Desde la perspectiva de caminar por allí, había pros y contras aunque, en general, el panorama era mucho más favorable.

La escena es variada: hay árboles, tanto de tamaño normal como mini. Hay hierba, plantas con tallo y arbustos leñosos. Para caminar, la opción está muy clara: ¡por la hierba! A veces puede hacer falta dar mucha vuelta para enlazar tramos herbosos pero merece la pena, mejor 5 km en la hierba que 1 en los arbustos. Así, caminar por las zonas altas resultaba un juego divertido de buscar pasillos herbosos y conectarlos de forma que se atravesara la menor cantidad posible de arbustos o árboles.

Enlazando prados en las tierras altas

Los arbustos no leñosos o pequeños se pasaban bien pero caminar por ellos resultaba muy cansado, a largo plazo. No era terreno para hacer durante horas aunque no pasaba nada por pillar algún tramo.

El problema gordo eran las coníferas. Es difícil decir qué versión era peor, si las de tamaño árbol o las de tamaño bonsai. En cualquier caso, el efecto maraña era peor que en el bosque boreal. Era importante evitar esta vegetación a toda costa, y recalco el “toda”. Había veces que no había más remedio que cruzar un tramo y la única buena noticia era si se veía luz a su través, eso es que eran sólo unos pocos metros. Llegar a un bosquete cuyo final no se veía era una noticia horrorosa, de las del tipo de “no; otra vez, no”. Hubo ocasiones de éstas que requirieron un gran esfuerzo.

Un pasillo herboso entre los arbustos tupidos

Soledad

Terranova es un sitio maravilloso si te gusta estar en tu propia compañía. Yo sólo me encontré gente en el monte en el tramo más popular del parque Gros Morne, en los dos últimos días de viaje. Soledad encantadora y duradera.

Un lugar tranquilo y hospitalario

Desde luego, Terranova es un sitio tranquilo y hospitalario. Está fuera de los circuitos del turismo de masas. Su gente es súper agradable y acogedora. Es un lugar ideal en el que estar si quieres poder sentir algo de esperanza en la raza humana.

Cuando los planes fallan, haces otros

Entre julio-agosto de 2017, he visitado Terranova para recorrer el tramo que allí se encuentra del Sendero Internacional de los Apalaches. Tenía un plan abierto, de los de ir haciendo viaje sobre la marcha, para aplicar a partir del momento en el que empezara a caminar y un plan mucho más fino para llegar a ese punto, pensado para ponerme a andar cuanto antes. Todo se fue a la mierda cuando la cinta de equipajes del aeropuerto de St. John’s se paró y mi mochila aún no había aparecido. A partir de ese momento, comenzó un viaje diferente.

Embarcando a todo el mundo pero, aparentemente, no todas las cosas

Es, probablemente, una de las peores pesadillas cuando viajas: que se pierda tu equipaje; y es especialmente serio ¡cuando me pasa a mí! Medio en serio, medio en broma: es una putada para cualquiera pero sí que tiene un punto extra de gravedad en casos como el mío, que no soy viajero urbano, no tengo dirección y pierdo cosas difíciles de reemplazar. En esa mochila había miles de Euros, años de estudio y ajuste de equipamiento y varios meses de preparación y de ilusiones por este viaje.

Tenía otro vuelo a continuación, luego tenía que comprar gas y coger un autobús para llegar a destino final y empezar a caminar a primera hora del día siguiente. En aquel momento, esto último parecía muy poco probable. Lo que no sabía es que la pesadilla sólo había hecho que empezar.

St. John’s

En el mejor escenario posible, mi mochila llegaría a St. John’s, Terranova con el siguiente vuelo desde Europa, 24 horas después, y me la harían llegar a lo largo del día, con lo que sólo perdería un día de camino. Con esa esperanza, me aferro a la bolsa de plástico en la que llevo todas mis pertenencias y embarco en el pequeño avión que me llevará al otro lado de la isla.

Avioncito de 18 plazas para cruzar Terranova

El propio piloto está cacharreando con algo, fuera del avión, hasta que vuelve a la cabina para anunciar que hay un problema con los frenos y que así no se puede volar. Y nos tenemos que bajar. No tienen posibilidad de usar otro avión ni hay ninguna conexión que podríamos usar en su lugar. ¿Algo más que pueda ir mal? ¿Hay algo que vaya bien hoy?

Son demasiados problemas a la vez así que intento pensar con calma. La compañía me ofrece viajar en autobús o coger un avión a primera hora el día siguiente. Mi prioridad no es sólo viajar al oeste sino llegar allí a tiempo de comprar una bombona de gas, algo con lo que no se puede viajar en avión y hay siempre que conseguir en destino. Es sábado y mañana, domingo, las tiendas, fuera de St. John’s, van a estar cerradas. Si quiero mantener la opción de empezar a caminar el lunes (y poder cocinar por el camino), necesito conseguir una bombona hoy y, para eso, mi única opción es St. John’s así que éste es el nuevo plan: ir a la ciudad, buscar una tienda de montaña, comprar la bombona y relajarme por lo que queda de día.

Una vez tenga el gas, ya no podré coger más aviones así que el domingo tendré que coger el autobús que atraviesa la isla para llegar a mi destino final, Port aux Basques. Si los dioses del sendero están de mi parte, mi mochila podría adelantarme por aire y estar esperándome en Port aux Basques cuando llegue allí. Aún es posible que empiece a caminar el lunes, sólo un día por detrás de lo previsto.

Hoy no puedo hacer nada más así que me fuerzo a relajarme, aunque no es fácil. Un paseo por St. John’s y una pinta local en un pub ayudan. Air Canada, como responsable del vuelo cancelado, me ofrece una noche de hotel. Cruzo los dedos de cara a mañana.

Puerto de St. John’s

Paliza de autobús

Son más de 1000 km entre St. John’s y Port aux Basques y el autobús tarda casi 14 horas, de 7.30 a 19.00 h. Podría parecer una paliza pero tengo la cabeza demasiado llena de otros problemas y esperanzas como para preocuparme por eso así que me tomo el día como una ocasión para relajarme y disfrutar el viejo placer del viaje y la contemplación del territorio.

Se me ha ido de las manos lo del tema ultraligero

Una vez nos alejamos de St. John’s, pierdo el servicio telefónico, vulgo, me quedo sin voz ni datos, con lo que dependo exclusivamente de las WiFis que pueda haber en las paradas que vamos haciendo para hacer seguimiento de las noticias sobre mi equipaje. Esto resulta un tanto agónico y estresante. No ayuda. Hago un esfuerzo consciente por mantenerme tranquilo. Me repito a mí mismo que no debo preocuparme por cosas que no están en mi mano.

A lo largo del día anterior, me había hecho repetidas veces la pregunta irónica de si no había nada más que pudiera ir mal. Si la hiciera hoy, la respuesta sería que sí: ahora, es el autobús el que se avería. Nos deja tirados en medio de la carretera. Normalmente, me enfadaría mucho pero he llegado a un punto que ya me lo tomo a risa. ¿Hay algo que pueda ir bien en este maldito viaje?

Yo no tengo ni idea de mecánica pero aquí, que todo el mundo va en coche a todos los sitios y me llevan unos trastos que casi más parecen camiones, no es raro que haya alguien que se lo sepa; el caso es que un pasajero se baja a echar un vistazo y vuelve al rato anunciando que ya está arreglado, entre vítores del pasaje. Parece que sí, que algunas cosas aún pueden ir bien.

El autobús DRL que cruza Terranova

Llegamos a Port aux Basques de noche. El bus para en la terminal de ferry que, a vista de mapa, está a las afueras del pueblo, con lo que esperaba un corto paseo urbano. Sin embargo, la terminal es un edificio aislado en medio de una zona industrial. Parece que nadie ha previsto que alguien quiera ir hasta el pueblo a pie porque, aunque no serán más de 300 m en línea recta, habría que atravesar una zona de muelles de carga que está vallada. En su lugar, tengo que dar un rodeo de 20 minutos caminando por carreteras sin espacio peatonal a través de un lío de scalextrics. De día sería desagradable; de noche, es casi apocalíptico. No es la mejor forma de culminar un viaje de más de 14 horas y, desde luego, no es la forma más elegante de llegar a este sitio que tanta curiosidad me provocaba: un pueblo al otro lado del mundo que lleva el nombre de mi tierra.

Port aux Basques

Durante los siguientes dos días, mi actividad se parece a la de un trabajo de oficina tipo vieja escuela: me paso el rato pegado al teléfono, haciendo llamadas a aerolíneas, compañías de seguros, compañías telefónicas y vuelta a aerolíneas. ¡Hasta hago un descanso para un pitillo a media mañana!

Port aux Basques tal cual lo veía en mi descanso de media mañana

Me tomo las tardes libres y lo hago intencionadamente: quiero ver el pueblo y, sobre todo, necesito que me dé el aire y necesito tiempo y espacio para pensar con calma. En la situación en la que estoy, de por sí estresante, es muy importante pensar con calma. Hay una cosa que tengo clara: de todo lo que está en juego, lo más importante es el viaje. El equipaje es secundario. En el peor de los casos, que se perdiera definitivamente, es algo que siempre podría reponer, más o menos. Lo que no podría recuperar nunca sería la experiencia de este viaje y es esto lo que ahora necesito salvar. Hacia media mañana, Port-aux-Basques-día-2, he tomado una decisión: si la mochila no es localizada hoy, dejo de esperar y paso a la acción.

Nótese que digo “localizada”. A lo largo de estos días, estoy aprendiendo mucho sobre los intríngulis de los sistemas de búsqueda de equipajes: cuando pones una reclamación por equipaje extraviado, el identificador de tu etiqueta se carga en una base de datos. Al mismo tiempo, cuando se detecta una pieza de equipaje desatendida, se introducen sus datos en el mismo sistema y, si hay un emparejamiento, voilá, equipaje localizado. En mi caso, no hay tal emparejamiento, lo que quiere decir que nadie ha introducido en el sistema los datos de mi mochila o que, si lo ha hecho, no ha incluido el identificador unívoco, lo que puede suceder si la etiqueta estaba perdida o dañada. En tal caso, aún se puede hacer una localización utilizando la descripción, que también se introduce en el sistema por ambos lados, pero es una búsqueda más azarosa que no garantiza éxito, ni siquiera cuando el elemento perdido es una mochila de color blanco, Cuben Hybrid, envuelta en plástico de burbujitas. Seguro que no hay nada igual en el maldito sistema.

Tengo varias falsas alarmas que sólo contribuyen a convencerme de que no tienen ni puta idea de dónde está mi mochila y veo claro que, aunque está bien tener esperanza, en este caso, razonablemente, no puedo esperar nada. Esto me ayuda a ver el camino a seguir: dejar de esperar, salir ahí fuera y hacerme con un equipo nuevo, completo, desde cero.

Mi kit completo estaba descrito aquí. Esto es todo lo que ha sobrevivido:

Con un peso base 1177 gr. Ultraligero de narices pero no válido para viajar.

Port aux Basques es demasiado pequeño para conseguir equipo de montaña. Necesito un plan y esto es lo mejor que se me ocurre: para empezar, cambiar el punto de inico de ruta hasta Stephenville, la localidad que estaba destinada a ser primer punto de paso y aprovisionamiento en mi plan de viaje original. Habría llegado allí en 4/5 días, los mismos que voy a perder con todo este lío del equipaje y, si voy a prescindir de algún tramo, que sea éste, que es el más sencillo y el que suponía menos reto. Puedo ir hasta Stephenville desde Port aux Basques en autobús.

Idealmente, haría en Stephenville las compras de todo lo que necesito pero, por lo que veo en Internet, no hay mucha oferta. Si no allí, la única opción que me queda es Corner Brook, 80 km más allá. Corner Brook es la ciudad más grande de la costa oeste y la segunda de la isla, después de St. John’s (a donde no voy a volver, está demasiado lejos) así que el reto parece claro: o lo encuentro en Corner Brook o no lo encuentro.

El DRL hace dos viajes diarios entre St. John’s y Port aux Basques, uno en cada sentido, con dos autobuses que salen a primera hora, llegan a última y se cruzan por el camino. Mi idea es coger el bus de la mañana en Port aux Basques, ir hasta Corner Brook, hacer todas mis compras y luego coger el autobús del sentido contrario, que pasará por Corner Brook a última hora de la tarde, para volver a Stephenville. Si lo consigo, podría comenzar a caminar a la mañana siguiente. Tendré 6 horas para comprar todo.

Tengo un plan

Nótese que el bus DRL es el único medio de transporte público disponible. Si pierdo el de la tarde para volver a Stephenville, tendría que esperar 24 h al siguiente (o hacer dedo)

Entre tanto, he estado haciendo mis deberes en Port aux Basques y he localizado algunas cosillas que voy a necesitar y con las que me hago ya mismo; baratijas: un cargador, cables micro-USB y una batería externa. Ya voy teniendo más cositas.

Corner Brook

Seis horas para conseguir un equipo completo. Cuando lo pienso, estoy entre que me parezca mucho tiempo, que 6 horas dan para mucho, y la impresión de que condensar en 6 horas el trabajo de tanto tiempo es una empresa de éxito improbable. Salga como salga, mi percepción es que estoy haciendo lo mejor que puedo hacer y me siento algo así como contento: al menos, estoy avanzando hacia algo. No va a ser fácil, eso sí. Al menos, durante las próximas 3 1/2 horas, mientras voy en el bus, no tengo que hacer nada. El trabajo duro empezará a las 11.30 h.

Tengo una lista de 4 tiendas. La que mejor pinta tiene es Barnes Sporting Goods y me dirijo a ella nada más llegar. Resulta ser orientada a caza y pesca.

Casi me da miedo entrar

Me concentro en los 3 grandes (tienda, mochila, saco) y empiezo a pensar que la cosa no va a ser fácil. Tienen una mochila que me serviría pero sus tiendas y sacos son de tamaños monstruosos, impracticables. Hecho un vistazo general para ver qué más cosas tienen que me pudieran servir antes de comentarles que necesito resolver primero los 3 grandes y pedirles consejo sobre dónde puedo ir a continuación.

Entre las recomendaciones que me dan y mi lista, me sale que el próximo destino es Sport Check. Corner Brook es una ciudad pequeña pero es una ciudad de Norteamérica: me paso 40 minutos caminando por una cuasi-autovía bajo un sol abrasador (sí, sí… qué dramón…) y empiezo a pensar que la cosa no va a ser fácil.

Sport Check es una tienda grande de centro comercial pero resulta que sólo tienen ropa. Me cuentan que solían tener equipamiento completo pero ya no. Definitivamente, no va a ser fácil.

El siguiente chut es Arthur James Clothing. A pesar del nombre, según me cuentan, tienen de todo para la montaña. Empiezo a sentir la presión del tiempo y renuncio a caminar hasta allí, llamo a un taxi.

Arthur James tiene casi de todo pero en una selección muy limitada de material de alta gama y muy caro: una mochila Osprey que me iría justita, una tienda Marmot de 3 plazas que cuesta un pastón… curiosamente, en sacos de dormir están peor, sólo tienen sintéticos de tamaño descomunal. Tampoco me va a servir.

Sólo me queda un nombre más en la lista y ni siquiera parece una buena opción así que consulto con la gente que atiende en Arthur James por dónde me recomendarían ir a continuación. Me recomiendan Canadian Tire (algo así como “Neumático Canadiense”). ¿Un gran almacén de recambios del automóvil, esa es mi mejor opción? Me cuentan que tienen muchas cosas más, incluída una sección “outdoor”. Guay, a ver qué tal. De hecho, esto del gran almacén generalista era mi último recurso, muy interesante para conseguir equipamiento relativamente barato; tradicional y pesudo pero recio y fiable, cosa que no me vendrá mal, dado los sitios por los que voy a caminar. Convenía investigar antes las tiendas especializadas, siquiera por ver lo que había, y doy por bueno el esfuerzo en esa línea. A continuación, pensaba en Walmart pero parece que Canadian Tire tiene más cosas. Voy para allá.

El tiempo se me echa encima así que no escatimo en recursos y llamo a otro taxi. No va a ser fácil y, además, no va a ser barato. Yo qué sé, a la mierda… lo que importa es el viaje y voy por él.

Canadian Tire

Es un gran almacén del automóvil y la ferretería y es, también, mi última esperanza. Organizo la búsqueda por grupos para hacerla más eficiente y para ir viendo si tengo algo que hacer siquiera; no tendría sentido comprar un cazo si no consigo encontrar una tienda de campaña.

Los 3 grandes

Por primera vez en todo el día, encuentro una tienda que podría servir: 2 plazas, casi 3 kilos y prácticamente todas las características de diseño de las que huiría por principios pero no estoy para ostias; lo que importa es que ¡podría servir! A continuación, y por primera vez en todo el día también, encuentro un saco que podría caber dentro de una mochila sin llenarla del todo: es una momia híbrida pluma/sintético más pesada que mi saco invernal pero también serviría. Al carro.

Las mochilas parecen demasiado pequeñas vistas en la estantería pero cuando las cojo y ahueco un poco, veo un par que funcionarían. Cojo la que parece más grande.

También localizo una colchoneta gualtrapas de espuma de (no muy) alta densidad que, por lo menos, es barata.

A estas alturas, ya tengo sistema de acampada.

Impermeables

La ropa impermeable suele ser increíblemente cara en las tiendas de montaña, así lo era en las que he visitado antes, y mucho más barata-guarripéis en sitios como éste en el que estoy. Si me habéis leído antes, quizá sepáis de mi poca fe en la ropa impermeable moderna y cómo le veo cierto color al impermeable tradicional, que ni transpira ni lo pretende. En este caso, el color es amarillo y muy cantoso y lo más complicado es encontrar una talla que no sea XXL pero, tras mucho buscar, lo consigo: chaqueta y pantalón.

Ropa

Canadian Tire no tiene sección de ropa generalista así que me tengo que limitar a lo que haya en la zona “outdoor”. Necesito, como mínimo, ropa para dormir: una camiseta y unas mallas no ceñidas, también unos calzoncillos y calcetines, quizá un top de abrigo, si lo encuentro. La selección es muy limitada y mal surtida, casi todo son tallas gigantes pero, tras mucho buscar, consigo camiseta y mallas de poliéster. Empiezo a pensar que lo puedo conseguir.

Cualquier otra cosa

El resto es una búsqueda a lo bruto, un paseo por los pasillos, a ver qué leches hay que me pueda servir. Encuentro un frontal sorprendentemente compacto y funcional y una tetera que me irá genial para calentar agua, quizá no tan bien para preparar comidas; al menos, es ligera, de aluminio, de las “de montaña”, me irá bien. Encuentro también un estante con sobres de comida liofilizada y pillo uno; cuando haya consumido el contenido, ¡el sobre me seguirá sirviendo para cocinar!

Curiosamente, me cuesta encontrar una simple cuchara que no sea un hierro. Me acabo comprando un cacito de los de medir cantidades de no-sé-qué en las recetas; al menos, tiene mango.

Suma considerable

Punto de inflexión

Salí de Canadian Tire con mi carrito lleno y empecé a sacar cosas, apartando los embalajes inútiles y aprovechando los embalajes útiles para usarlos como bolsas para el material: la de la ropa, la del kit de cocina, la de los trastos… y fui metiendo todo en la mochila. Cuando terminé, me la puse y entonces pasó algo genial: por primera vez en este viaje, me sentí como lo que pretendía ser, un viajero (a pie). Y por primera vez en todo el día sentí que lo podía conseguir, que podría, por fin, comenzar a caminar y que podría ser mañana.

Vuelvo a ser mochilero

Eran las 4 y media, no había comido ni bebido nada desde que desayuné, a primera hora del día, y debería estar comatoso pero la parte emocional me sostenía de pie: hasta ese momento, había sido la tensión de la tarea; a partir de entonces, la esperanza de ver luz al final del túnel.

Hice un rápido repaso mental de todo lo que aún me faltaba y un mapeo con lo que recordaba haber visto en las tiendas que había visitado y decidí acercarme a Barnes Sporting Goods que, además, me pillaba relativamente cerca, podía ir andando. Tenía fichado un hornillo de gas y, además, encontré detalles importantes como un cuchillo pequeño, un gorro de abrigo, guantes y una brújula. Me hice también con unos cuantos mapas que cubrían buena parte de la ruta aunque en una escala poco adecuada (1:100.000) que no daba para navegación fina pero eran mejor que nada.

Cuando salí de Barnes, me sentía totalmente equipado, sin fisuras. Que podría irme al monte ya mismo, o casi. Echaba de menos algunas cosillas de mi equipaje original como los bastones o la braga para el cuello, pero eran cosas técnicamente prescindibles. ¡Me sentí genial! Por primera vez desde que puse el pie en Terranova, me sentía genial.

Eran las 5.00 h y me quedaba una hora. Qué iba a hacer, ¿irme a tomar una cerveza…? ¡No! Me fue a Arthur James, a ver qué pillaba, y, sí, pillé unos calcetines y una chaquetilla softshell, traición gorda a mi sistema de capas pero es que no encontré ningún top aislante decente. El shoftshell, ahora que no nos oye nadie (que no salga de aquí), me vino estupendo para ir guapetón por los entornos urbanos.

Ahora sí, eso era todo. Me fui a coger el autobús.

Stephenville

Había acabado la incertidumbre pero no el curro. Llegué a Stephenville a las 7.30 h y me puse a buscar alojamiento para esa noche. Lo encontré en el tercer (y último) hotel, después de caminar casi una hora más. Idealmente, lo habría dejado ahí pero pensé que la mejor forma de dar sentido al esfuerzo grande de todo el día era… hacer un esfuerzo más: salir a comprar comida, que era lo único que me faltaba para ponerme en ruta. Así, podría comenzar viaje, por fin, a primera hora de la mañana.

Comprar comida es fácil pero se complica cuando llego al único supermercado cercano con media hora de margen antes de que cierren. Tengo que comprar comida para al menos 5 días. Por suerte, en este charco me siento cómodo: sé qué me hace falta y en qué cantidades, lo tengo claro; lo de siempre: arroz deshidratado, polvitos para condimentar, cacao y cereales, patatas fritas, frutos secos, pan tostado, queso… media hora clavada, soy el último cliente del día.

A estas alturas, debería haber caído redondo ya pero hice el último esfuerzo, esta vez ya sí, de re-empaquetar la comida y dejar la mochila lista. Entonces, por fin, pude descansar.

Resumen

Fueron unos días difíciles, una experiencia frustrante que me sacó de mi zona de confort y de mis casillas, que viene a ser la forma castiza de decir lo mismo. Fue también revelador sobre mi capacidad, mucha o poca, de llevar tal tipo de situación. No era el tipo de reto que buscaba pero, ya que tuve que pasar por él, me moló terminar con una sensación de éxito. Agradezco mucho todo el apoyo que recibí de compañeros/as de batallas y mi gente cercana, fue muy importante.

También resultó revelador poner perspectiva al tema del material: llegó un momento en que sentía que me daba igual con qué, estaba dispuesto a apañarme con lo que encontrara, sólo quería salir ahí fuera y caminar por esos sitios con los que soñaba. Esto está muy bien: me recuerda algo que ya sé pero está bien recordar, que el material es sólo un medio. El fin es el viaje.

Este texto no estaba dedicado al material que conseguí juntar sino al proceso personal que me llevó hasta el punto de partida, pie en sendero. Dicho esto, no olvido que llegué a ese punto con un kit nuevo, alejadísimo de mi ideal y que usarlo con éxito era, en sí mismo, un reto y una experiencia interesante, algo que también quiero contar. Lo haré en próximas entradas.

Encontrada por fin

Mi mochila perdida fue localizada, por fin, 2 semanas después. Menos mal que no me quedé esperándola. La recuperé en St. John’s, en mi viaje de vuelta, y la encontré intacta, tal cual la había dejado. Ahora está ya en casa conmigo.

Mochila recuperada

Terranova IAT/SIA, Información General

Si alguna vez te has preguntado cómo es Terranova, qué pinta tiene, cómo es caminar por allí o qué tal se acampa, te puede interesar el siguiente texto en el que comento mis impresiones de visitante ocasional (¡dos veces ya!)

Emergiendo de un cañón en Terranova

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Terranova IAT/SIA, claves de un viaje

Resumen de los momentos y circunstancias clave de mi viaje en el IAT/SIA en Terranova:

Viajar a pie en Terranova

  • Adaptabilidad y foco en el viaje

Este fue el enfoque cuando mi equipaje resultó extraviado en el vuelo de ida. Esperé durante 3 días. Tenía claro que lo más importante era el viaje y me concentré en salvarlo, lo que implicó dejar de esperar y salir ahí fuera a comprar un kit nuevo completo, con las limitaciones de hacerlo en una pequeña ciudad de la costa oeste. Reproducir el trabajo de meses en unas pocas horas.

  • El material es sólo una herramienta

Salir ahí fuera otra vez, ya por fin para caminar, con un equipo de gama baja que utilizaba por primera vez y sentirme a gusto con todo ello. Cuando el propio viaje está en peligro, no tienes nada que perder y el resto (el material, el color del esmalte de uñas…) , directamente, no importa. Cualquier cosa vale.

  • Estar totalmente solo en el camino

Sólo me encontré con gente caminante durante los dos últimos días de viaje, en la levemente popular Long Range Traverse. He pasado un total de 5 días sin ver a ningún otro ser humano, algo que nunca me había pasado.

  • Sin senderos

La mayor parte de la ruta ha sido campo a través. Sólo he caminado por senderos en tramos cortos de acceso y por asfalto/grava para enlazar secciones.

  • Navegación sin papel

Los mapas en papel que pude conseguir in situ no tenían el detalle suficiente para navegar sobre el terreno. Tuve que promocionar el smartphone a dispositivo titular.

  • Fauna

Los alces están por todos lados, me les encontraba casi a diario. Una manada de caribús se acercó para ver quién era yo antes de decidir que mejor se retiraban discretamente. Es maravilloso compartir tiempo y espacio con animales así de magníficos.

Caribús

  • Conexión conmigo mismo

Caminar campo a través, por terreno irregular, sin mucha esperanza de que pasara nadie más y sin mi baliza, que estaba en mi equipaje extraviado, requirió un alto grado de atención a lo que estaba haciendo en todo momento. Conexión con el momento y con el yo.

Mira bien dónde pisas

  • Naturaleza de verdad

En Terranova, la mayor parte del territorio está realmente inalterado por el ser humano. Nunca lo ha sido y así sigue.

  • Peso pesado

Tienda de casi 3 kg, saco de dormir de más de 1 kg… las circunstancias me obligaron a caminar con un equipo tradicional, llevándome atrás en el tiempo casi 20 años. Aún tengo que ponerme a pesar cada elemento para valorar mi hazaña.

Esta es la pinta de una mochila pesada

  • El estado de ánimo lo es todo

Como si no lo supiera ya pero es confortante comprobarlo y encontré una buena prueba en la vegetación impenetrable de Terranova: lo pasé mal cuando fui con prisa y resultó sorprendentemente sencillo cuando me lo tomé con calma. Puedes elegir: frustrarte por el avance lento o simplemente avanzar lento.

Por ahí

  • Físicamente próxima, emocionalmente lejana

Terranova es la región de Norteamérica más cercana a Europa y sin embargo se percibe como mucho más lejana de lo que realmente está. La propia gente local lo siente así.

  • Hospitalidad terranovense

Siempre me he encontrado gente maravillosa allá donde he ido pero la gente de Terranova lleva esto un paso más allá. Lo hacen de manera natural, es su forma de estar en el mundo.

  • Caminar por terreno geológicamente único

Amplias zonas de las Lewis Hills, Blow-me-Down, North Arm y Tablelands están hechas de roca salida directamente del manto terrestre. Es como caminar por Marte.

Caminar por Marte

  • 20 km/día es el nuevo ritmo maratón

Con un nivel equivalente de esfuerzo, estoy acostumbrado a caminar más de 40 km/día. En Terranova, 2 km/h era la media habitual y en zonas de mucha vegetación bajaba a uno solo. Ninguna serie de juramentos parecía ayudar.

Terranova SIA-IAT, Previa de Material

Atravesaré Terranova de Sur a Norte durante el verano de 2017. Si alguna vez te has preguntado qué kit de material hace falta para caminar por un sitio como Terranova, esto que sigue es mi versión. En estilo ligero.

Sistema de acampada

Mountain Laurel Designs TrailStar

El TrailStar de las montañas

Las condiciones en las montañas de Terranova pueden ser muy severas, casi cualquier combinación de tiempo es posible, algo que añadir al carácter remoto y el difícil acceso. El sistema de acampada debe ser de fiar.

El TrailStar es un toldo piramidal. Como toldo sin estructura que es, hace recaer en la persona buena parte de la responsabilidad de hacerlo funcionar, no es tan inmediato como una tienda clásica, con armazón y geometría fija. Dicho esto, un TrailStar bien montado de cara a las condiciones que se presenten es un sistema muy sólido. Con el añadido de un suelo de área amplia, debería, además, ser un sistema muy confortable.

No voy a llevar una tienda interior. Mis recuerdos del verano en Terranova no incluyen presencia masiva de insectos, aunque los hay, pero como además mi estrategia de viaje es caminar hasta el final de cada día y no pasar mucho tiempo en campamento, una localización con mucho insecto sería algo molesto pero no el fin del mundo. Me aguanto. Llevaré una red para la cabeza para, en el peor de los casos, al menos, poder dormir tranquilo.

Mochila

Hyperlight Mountain Gear 3400 Southwest

A pesar de los defectillos que le he ido encontrando (comentados en la crítica a corto plazo) y a que me está un poco grande (culpa mía), la 3400 Southwest es una mochila sólida y es mi mochila de referencia para este tipo de viajes en este momento.

Hyperlight Mountain Gear 3400 Southwest

El material base no se empapa cuando llueve aunque, en mi experiencia, la mochila no es estanca pero no necesita un cubre-mochila. Diferiré hasta el último momento la decisión de llevar o no una funda interior impermeable. Si no la llevo, dependeré de la impermeabilidad de las bolsas y contenedores donde meto cada cosa.

Los bolsillos del cinturón que vienen de serie tienen una utilidad muy limitada, como comento en las críticas. Un uso clave de estos bolsillos es llevar la cámara de fotos y en la que voy a llevar a este viaje no cabe así que voy a añadir un bolsillo extra, más grande y mejor posicionado, más centrado en el cinturón.

Bolsillo original en el costado, bolsillo extra, mucho más grande, al frente

Es del mismo material así que no hay problemas de estética.

Saco de dormir

Nunatak Arc-Specialist

Llevo más de 10 años usando este saco así que no necesita más justificación para figurar aquí que el hecho de completar los 3 grandes. Al no tratarse de grandes altitudes, las noches no suelen ser muy frías en el verano de Terranova.

Hornillo

BRS 3000T

Pensaba que usaría mi viejo (pero como nuevo) Coleman F1 UL hasta el fin de los tiempos porque los nuevos hornillos que iban surgiendo le arañaban sólo unos pocos gramos pero todo cambió cuando algún ingeniero diseñó un quemador muy simple y menudo que, unido a usar materiales ligeros, deja la cosa en 1/3 del peso. Razón suficiente para cambiar.

Con que funcione, me basta.

Hornillo pequeñín

Potabilización de agua

En Terranova, el agua es abundante y pura así que no veo justificación para el peso fijo de un filtro, ni siquiera uno ligero. Beberé casi siempre el agua tal cual y llevaré un juego de pastillas para aquellos casos en que tenga dudas sobre la calidad del agua que encuentre.

Pastis surtidas

Acabo de actualizar mi Smartphone a uno específico de montaña, Crosscall Trekker M1 Core se llama la criatura. Tiene un pedazo de batería y un GPS muy fino. Utilizaré la aplicación AlpineQuest, en la que he encontrado mapas topográficos de buena calidad de la zona.

Hubiera sido una buena ocasión para dar el salto a la navegación estrictamente digital, sin mapas de papel; los mapas topográficos disponibles para Terranova son los de la cuadrícula canadiense y esto quiere decir, entre otras cosas:

  • Están impresos en papel grueso, relativamente pesado y no resistente a la humedad.
  • Forman parte de una cuadrícula en la que el itinerario deseado puede encajar malamente.
  • El conjunto necesario para una ruta larga resulta pesado y bastante caro.

El caso es que no quiero prescindir de los mapas en papel. Dudo que alguna vez lo haga. A estos les he cortado todo lo que sobraba para dejar el peso final en unas cifras razonables, como hago siempre; especialmente, en estos casos de series de cuadrícula estatal donde aparecen muchas zonas que no necesito  (un cacho de mar y cosas así). Llevaré un porta-mapas con el que tendré siempre a mano el mapa activo. Me encanta mirar mapas y orientarme con ellos.

La brújula será la de siempre, una Recta DS-40. Es una brújula simple y funciona bien. Tiene un espejo que apenas uso para tomar rumbos pero que me ahorra llevarme un espejo ex-profeso, algo que roza lo esencial cuando se viaja en solitario. Una vez desplegada, la DS-40 tiene un borde continuo bastante largo que viene muy bien para trabajar sobre el mapa.

El altímetro será una pieza menos clave de lo que lo sería en un entorno puro de montaña pero es el típico reloj que me da la hora, temperatura, presión y altitud en un mismo paquete que voy a llevar de todas formas.

Kit de navegación

Energía

Siempre he intentado funcionar con pilas de las que puedo comprar en cualquier sitio (AA o AAA) para todos mis cacharros pero la revolución tecnológica ha barrido del mapa esa estrategia. Para este viaje, Smartphone y cámara de fotos llevan baterías internas que hay que recargar así que necesito cambiar de onda.

Llevaré una batería extra para la cámara. No haré tal cosa con el Smartphone porque la batería no es extraíble. Para rellenar todo, llevaré una batería externa; concretamente, una Anker modelo Astro E1 que carga 5200 mAh y tiene un diseño simple y compacto, más adecuado para montañear que los ultrafinos que están de moda ahora en el mundo urbano.

Baterías, cargador y cables

Con tanto cacharro, recargar ya no es nada trivial. Tendré 4 elementos que cargar: Smartphone, batería externa y las dos de la cámara) con un máximo de 3 que puedo cargar al mismo tiempo y, dependiendo de por dónde pase y en qué momento, podría no tener tiempo para tanta recarga pero tampoco quiero multiplicar los cargadores y cables así que necesito un compromiso. Llevaré un sólo cargador con pines del sistema norteamericano (me ahorro un adaptador) y dos puertos y sendos cables para poder cargar dos elementos a la vez.

De verdad que echo de menos los tiempos en que todo esto era más simple.

Bastones

Black Diamond Trail Pro

Los menciono porque es la primera vez que me los llevo a un gran viaje. Los viejos aún funcionan pero estos molan más. Los tuve que comprar para reemplazar a un par perdido y ahora los tengo, lógicamente, de titulares. Son de aluminio de 3 tramos, idénticos en concepto y materiales a los Leki que he usado toda la vida salvo por el bloqueo, que es por abrazadera en lugar de expansor roscado.

Metal consistente

Les quitaré las rosetas, que no necesito, y dejaré las cintas de la empuñadura, que no son imprescindibles pero me gusta usar. Las de este modelo son muy cómodas.

Ropa

Me mantengo fiel al Sistema de Capas Integral: múltiples capas especializadas cuya combinación da lugar a un conjunto muy versátil y de amplio espectro. Justo lo que se necesita en la larga distancia.

Mantengo también la lana como capa base para el torso como parte de ese sistema, el clima de Terranova le va muy bien. A estas alturas, ya no sé si uso lana porque va bien con el clima o si voy a caminar por sitios donde el clima es adecuado para la lana.

Calzado

Merrell Allout Terra Trail

No hay nada en las profundidades de Terranova que desaconseje el uso de zapatillas ligeras. Habrá que cruzar ciénagas, vadear ríos, ascender/descender laderas empinadas y atravesar vegetación densa. Unas zapatillas ligeras son perfectas para todo esto.

Estas zapatillas ya han pasado por una ruta larga. Las suelas están bastante gastadas, el resto está en buen estado. Servirán para este viaje sin problema.

Delta

De dónde vengo

Mi anterior viaje con un nivel de compromiso similar fue a Islandia. La evolución del material que llevo entre ambas rutas es debida en parte a la diferente localización, en parte a la evolución de la raza humana. Estas son las principales novedades:

Sistema de acampada

El TrailStar me ahorra casi medio kilo y me proporciona una solución más confortable y elegante al asunto de la acampada al precio de poner más responsabilidad en el usuario (yo). No lo llevé a Islandia a causa del potencial de tormentas de arena y la dificultad de anclado. En Terranova, no es difícil encontrar buen suelo donde anclar y no hay tormentas de arena.

Electrónica

Un pequeño gran salto en este apartado: paso de una diminuta cámara de fotos con un par de pilas AA y un Smartphone pequeñito con batería extraíble (y una batería extra) a un Smartphone más grande, una cámara más grande y una batería externa para alimentarlos a todos. A cambio, tendré un sistema de navegación digital más fiable y mejores fotos.

Mapas

Este viaje es más largo y a través de terreno más complejo que el de Islandia, además de largas secciones monte a través así que requiere más mapas y que estos sean más detallados que los del viaje del año pasado. El peso del conjunto es bastante elevado, más de 500 gr. Parte de los mapas podrían considerarse como consumibles porque podría enviarlos a casa después de usarlos pero me parece más realista considerarlos como parte del peso base.

Lista

Un resumen de material no estaría completo sin una lista. Ésta es la más pesada que me haya salido en mucho tiempo, con casi 6.5 kg de peso base.

Plan de Ruta Terranova 2017

La ruta que seguiré estará basada en el recorrido del Sendero Internacional de los Apalaches (IAT/SIA), tomando siempre la alternativa montañera, cuando la haya, así como algún otro tramo por las montañas que ni siquiera figura como alternativa oficial.

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Terranova 2017

Este próximo verano caminaré por Terranova, a lo largo del Sendero Internacional de los Apalaches (SIA), empezando en el punto más al sur, Port aux Basques, y hacia el norte, tan lejos como pueda llegar.

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Denver & Boulder

El transporte público en Norteamérica no se parece nada al europeo. Las distancias, tampoco. Para volver a Denver, sólo hay un autobús que tarda 12 horas.

El Greyhound es una cosa súper cutre: autobús viejo, oficina decrépita que hace de estación improvisada y pasaje de baja clase social. Nada que me importe, mientras sea decente y me lleve. La asepsia urbana no es algo que me impresione.

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Durango

Ya está todo hecho, sólo quedan unos pocos kilómetros hasta Durango. Sólo me tengo a mí mismo para felicitarme. La celebración es exclusivamente íntima y personal.

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Southern Terminus

Al menos, acerté con el amanecer y pude ver salir el sol y dar color a las nubes. Mereció la pena.

Amanecer en Taylor Lake

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