Viajar a pie

Caminar para viajar. El mundo a escala humana

Categoría: California (Página 1 de 11)

Norte de California

La Sierra Nevada continúa y transiciona hacia las estribaciones meridionales de las Cascades. Las montañas son más modestas y el hecho de que sea julio provoca que esta sección se torne calurosa, seca y polvorienta. Afortunadamente, el bosque cubre grandes extensiones. El PCT empieza a pisar territorios más remotos, donde la civilización no sólo no se presenta sobre el sendero (hasta aquí, tampoco lo hacía) sino que empieza a encontrarse cada vez más lejos de él, cada vez más escasa.

Entre la Sierra Nevada y las Cascades

Para mí, esta era una región totalmente desconocida. caminé sin saber lo que esperar.

Hacia el final del estado que no se acaba nunca, el PCT se apiada de los sedientos senderistas y gira hacia el oeste en busca de aires más húmedos.

Sección 17: Seiad Valley – Ashland

Tres meses después, una frontera

El PCT tuerce al este y completa su arco alrededor de Shasta que, por increíble que parezca, sigue ahí, en el horizonte. Lo está desde hace 12 días, y aún le quedan un par. Esta vez sí, y ya definitivamente, llegamos a las Cascades.

Y, por fin, y aunque parecía que nunca lo conseguiríamos, California toca a su fin. ¡Más de tres meses! Unas pocas montañas más y estaremos en Oregón. Habrá que celebrarlo.

Sección 16: Etna – Seiad Valley

Empiezan los problemas con los incendios

La sección más corta de todo mi viaje; técnicamente, podría haber prescindido de Etna o Seiad pero el segundo está en el mismo sendero y Etna era un sitio demasiado agradable como para no ir. Bajo la amenaza difusa de los incendios forestales y la no tan difusa de las autoridades, dos largos días por bonitos parajes que ya saben a rutina. Cuando la rutina es así de agradable, no puede ser mala cosa.

Sección 15: Castella – Etna

Nos acercamos al límite septentrional de California, alejándonos efectivamente de las propias Cascades y retomando el granito del macizo de los Trinity Alps. Esto significa recuperar la alta montaña, siquiera por unos pocos días, para una despedida con estilo del estado que no se acaba nunca… ya queda poco.

Lagos y bosque en las montañas del norte de California

Sección 14: Old Station – Castella

El monte Shasta

No estoy seguro sobre Lassen pero, ahora sí, ya sin duda, llegamos a las Cascades. El monte Shasta será nuestra boya durante más de una semana, mientras el PCT se acerca a él desde el sur y luego le rodea en un inmenso arco que nos llevará primero hacia el oeste, luego norte y, por fin, al este, para retomar nuestra dirección primitiva. La razón: el PCT busca las regiones menos áridas. El verano en la vertiente oriental de las Cascades es extremadamente caluroso y seco.

El monte Shasta es un gran volcán, el segundo más alto de las Cascades, tras el gigantesco Rainier, mucho más al norte. Su cono perfecto se eleva sobre todo lo visible, nevado todo el año, a pesar del calor reinante. Desde ahora y hasta llegar a la frontera con Oregón, nuestra ruta se resume en dar la vuelta a Shasta.

Sección 13: Belden – Old Station

El volcán Lassen

Sección marcada, una vez más, por la grandeza de California. Este lugar es, simplemente, enorme. Incluso aquí, donde los centros de población ya no están tan lejos, todo lo que ves es bosque, montes, bosque y más bosque. Probablemente, la península Ibérica fue algo así alguna vez.

La parte más dura será esa zona de transición entre macizos donde el calor, la sequedad y, sobre todo, los senderos polvorientos minarán mi cuerpo y mi ánimo. Suerte que, después, venía esa maravilla que es Lassen Volcanic, el lugar donde volví a recobrar mi fe en el PCT.

Sección 12: Truckee – Belden

Poison Oak, la planta más temida

California es un lugar enorme, inabarcable, impresionante. Durante esta sección por la California Septentrional profunda, tengo ocasión de comprobar lo grande que es el mundo y el porqué de las leyendas del Big Foot. Dicen que los interminables bosques y los profundos cañones del norte de California son tan extensos y agrestes que, técnicamente, es posible que por ahí vivan aún criaturas escondidas. Yo sé que es leyenda pero, como en toda leyenda, algo de base hay.

Sección 11: Echo Lake – Truckee

La Alta Sierra agotó mi cuerpo y llenó mi espíritu. Tras la feria de nieve, torrentes y grandes altitudes, afronto una especie de vuelta a la rutina que implica, entre otras cosas, retomar la soledad en el sendero tras unas cuantas semanas de intensa vida social. El norte de California es territorio desconocido para mí; ni siquiera he echado un vistazo a las guías. Espero expectante lo que el sendero me traiga.

Bajando hacia los bosques

Sección 10: Toulumne Meadows – Echo Lake

Entre la nieve y el agua

Los Rangers de Yosemite, a quienes pregunté por las condiciones del PCT en esta sección, me habían dicho que los problemas potenciales eran los ríos. El PCT, al norte de Tuolumne, toma un curso accidentado, arriba y abajo, cruzando valles en su tramo medio, con lo que los ríos se nos presentan menos numerosos pero más gordos, si cabe, que en la Alta Sierra. No se han acabado las dificultades. Una etapa larga, 8 días, dividibles en dos mitades en la carretera de Sonora Pass, opción que no voy a aprovechar. Parto con una mochila bien cargada.

Sección 9: Vermillion Valley – Toulumne Meadows – Yosemite Valley

Vadear torrentes en la Alta Sierra

El sueño del paraíso toca a su final porque, lo bueno, como todo, tiene un final. Y sabemos que lo mejor de todo es la vida en el sendero pero hace falta recordar y recuperar la mentalidad que nos lleva ahí fuera para afrontar con alegría y determinación el hecho de que el reto no acaba en VVR. Ni siquiera la Alta Sierra y sus cosas: sus glorias y sus miserias.

Cierto que el tramo entre Whitney y Vermillion Valley es el epítome de ambas y que, en cierto modo, lo más duro ha pasado ya pero aún nos queda mucha nieve, algunos altos pasos y un montón de ríos furiosos. Tenemos que ir por ello y tenemos que afrontarlo con la misma ilusión de siempre.

Para mí, esta sección será diferente y emotivamente intensa. Por un lado, cambiarán las tornas personales: no al principio, donde seguiré con RT y TG hasta que el PCT encuentre, por fin, un trozo perdido de asfalto, en Reds Meadow, desde donde ellos abandonarán el sendero para tomarse unas vacaciones de unos días en Mammoth Lakes. Desde ahí, continuaré solo. Por otro, justo en ese punto retomaré el recuerdo de aquel hermoso viaje de hace unos cuantos años, mi primera ruta en Norteamérica, aquella que recorrimos dos jovencitos e ilusionados viajeros a pie hace ya bastantes años. El tiempo ha pasado y las circunstancias han cambiado; también el sentido de marcha pero la ilusión sigue ahí, intacta y, si cabe, retroalimentada y amplificada por el poso de la actividad más hermosa que he encontrado en la vida.

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