Nieve, niebla y un claro

Última y agónica etapa en la que este sufrido senderista tendrá que seguir haciendo frente a ese invierno que pide paso con voz cada vez más alta. Y, debo decir, justo a tiempo: el invierno no podrá conmigo pero ¡sí con los incendios! y el paso hacia Canadá va a estar abierto. El caso es que casi se nos junta la re-apertura con el cierre invernal, ese que provoca todos los años la ingente cantidad de nieve que reciben las Cascades. Algo de todo eso habrá y convertirá el “paseo” final en una lucha contra los elementos y, sobre todo, contra mi mismo, mis temores y el miedo escénico que provocan estas grandiosas montañas.