Viajar
a Pie |
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Ultraligero
"I
saw people hurt and killed in the backcountry. Each time it had nothing to do
with too little or too light equipment"
Ron Bell en Mountain Laurel
Designs website
Miedo y seguridad. Análisis y reflexión
Ya he esbozado el tema del miedo, la tranquilidad psicológica que nos produce sentirnos preparados para afrontar cualquier circunstancia y las consecuencias nefastas que esto puede tener sobre nuestra actividad. Sigue habiendo quien está contento con la situación y no ve motivo para cambio alguno pero, para quien no lo esté, un mensaje positivo: hay esperanza.
El primer paso es asumir que hay un problema. Parece fácil e inmediato pero no lo es tanto. Como decía más arriba, mucha gente asume que no hay más remedio. Pero, para quien se plantee hacer "algo", hay, efectivamente, mucho que hacer.
Un primer
paso es analizar cuidadosamente lo que llevamos, para qué lo llevamos
y si finalmente cumple las expectativas. Esto requiere una profunda reflexión
sobre las necesidades propias. Si hemos llegado aquí, hay mucho ganado.
Todo suma
Un error
muy común es el "esto no pesa nada". Falso. Todo pesa. Es más,
una mochila pesadísima está casi siempre compuesta por una buena
parte de cosas que "no pesan nada". Es sorprendente cómo esto
grava los pesos de las mochilas sin que los ususarios se den cuenta y acaben
preguntándose qué es lo que ha pasado
El mito del equipo pesado
"The
manufacturers waste a LOT of resources and use a lot of unnecessary material
trying to make gear that's idiot-proof, but someone keeps building better idiots."
Chongo
at the lightweight backpacker lite gear forum
Es el equipo que nos va a sacar de situaciones difíciles y que, sin duda, o eso nos dicen, necesitamos para salir ahí fuera. Nuevamente, juegan (en este caso, los fabricantes, particularmente) con los conceptos de miedo y seguridad. Es así como acabamos con una tienda polar para noches de verano o con un saco de expedición "por si refresca". De esta forma, mucha gente no llega a darse cuenta nunca de que podrían estar haciendo exactamente lo mismo con un nivel de confort y seguridad similares con equipo mucho más ligero.
Es un círculo vicioso difícil de romper, especialmente en entornos como el europeo, donde la necesidad de autonomía no es grande ya que la civilización y sus cosas están siempre cerca, con lo que rara vez hay que llevar cargas descomunales aunque nos llevemos hasta la nevera y el vídeo. Por el lado de los usuarios, por tanto, hay escasa demanda de material ligero, salvo en aspectos muy concretos y especializados. Muy al contrario, los usuarios prefieren la sensación de seguridad de un equipo a prueba de bombas... bombas que nunca les van a caer.
Por el otro lado, el de los fabricantes, la situación es un reflejo (retroalimentación oferta-demanda) pero con algunos matices más: los fabricantes producen en serie y en tiradas grandes, no están muy interesados en pequeños nichos de mercado; sí están interesados en vendernos cuanto más y más grande mejor. En la imagen de marca se insiste mucho en aspectos como la seguridad, la fiabilidad, la durabilidad... hay un cierto sentimiento de que una firma que dijera algo como "más ligero pero requiere un trato cuidadoso" no es una firma de confianza, como si estuvieran ofreciendo algo de calidad reducida y disfrazándolo de cosa ligera... puede ser el caso pero no necesariamente.
En definitiva,
el mito se perpetúa y seguimos arrastrando equipo sobredimensionado en
la creencia firme de que no hay más remedio.
El aspecto filosófico
El ultraligerismo tiene mucho que ver con la forma en que cada uno afronta su relación con la naturaleza. Hay mucha gente que se autoconsidera amante de la naturaleza pero, al mismo tiempo, es incapaz de renunciar a muchas de sus actitudes urbanas y se las lleva consigo. No pretendo criticar esta actitud (que, en sí misma, no es necesariamente mala); al menos, no aquí, pero sí señalar que los usos urbanos "pesan" bastante y tienden a añadir complejidad a la actividad. El ultraligerismo va íntimamente ligado a la simplicidad, al minimalismo y, finalmente, a la conexión con el mundo natural.
Esto es sólo una visión general. Como suele suceder, hay muchos contraejemplos pero la relación existe y es lo suficientemente importante como para señalarla. Cuanto más cacharreo y parafernalia, más desconectados estaremos de lo que nos rodea. De hecho, uno de los grandes atractivos del ultraligerismo es cómo contribuye a acercarnos al medio ambiente. Esto resulta muy interesante y todo un objetivo en sí mismo para mucha gente.
En el fondo,
es una cuestión de grados. Prácticamente todos nos llevamos algo
de nuestro mundo urbano cuando salimos a la naturaleza, de ahí que la
actitud en sí misma no sea muy criticable. Sí lo es cuando redunda
en daños al medio ambiente o en molestias a los que lo visitan o viven
en él; pero esto es cuestión para otro apartado.
La cuestión de fondo
Se trata de reducir el peso a nuestra espalda pero no de cualquier forma: la funcionalidad y las prestaciones siguen siendo el factor decisivo y, si bien se acepta que habrá que asumir algún compromiso, no puede ser a costa de comprometer nuestra seguridad, bienestar o, simplemente, nuestro disfrute. Aquí entramos ya en un terreno subjetivo donde cada uno pone sus límites.
La obsesión
por reducir el peso cargado puede parecer poco más que una cabezonería
sin mucho sentido para gente con poco que hacer o con algo que demostrar...
sé que, por mucho que explique y derroche pixels, la mayoría de
entre quienes lean esto seguirán pensando que es una tontería
que no merece la pena pero, si hay algo que tengo que decir al respecto, es
que funciona, en el sentido de que todo el proceso de análisis, reflexión
y asunción de compromisos da como resultado un hecho aplastante: la reducción
de peso es, sencillamente, brutal. Y, todo ello, recordemos, sin pérdida
apreciable de funcionalidad o prestaciones.
Algunos conceptos
La típica
cuestión de abuso del lenguaje mezclada con la también típica
subjetividad inherente a los términos. ¿Cuándo se es "ligero"
y cuándo "ultraligero"? Puede parecer banal y, probablemente,
lo es; pero hay quienes se toman muy a pecho las etiquetas. No es mi caso pero
no puedo dejar de comentarlo. Personalmente, me da igual si yo soy (o actúo
como) una cosa o la otra. Probablemente, la ortodoxia me colocaría en
el carro de lo "ligero", a secas, pero debo reconocer que ese "ultra"
me gusta porque colorea mucho la expresión y le da más fuerza,
contribuye a atraer la atención y resulta más expresiva. Por eso
la uso para titular este apartado y a lo largo de todo este espacio pero no
por ningún afán de exclusividad, nada más lejos de mi intención.
Puedo, aún, entender que los más radicales ultraligeros se sientan
desmarcados de quien, como yo, no llega a los mismos extremos.
Este es un concepto que surje de la necesidad de establecer algún tipo de estándar para medir el peso acarreado. Puede parecer una cosa muy simple pero no lo es. No basta con cargar la mochila y pesarla, esto obviaría un montón de variables: ¿Cuántos días vamos a estar ahí fuera? ¿Vamos a ser autónomos? ¿Sí, no, parcialmente?
El peso base parte de la división entre peso fijo y consumibles. Los consumibles, como la propia palabra indica, irán desapareciendo a lo largo de la actividad y su peso, con ellos. Básicamente, los consumibles serán comida y combustible. Según condiciones, el agua puede serlo también pero más vale que se trate de una ruta corta porque el agua que necesitamos pesa mucho e, idealmente, la obtendremos del entorno.
Hay muchas estrategias para reducir peso, todas válidas, pero el gran salto será debido a estos tres elementos: refugio, saco y mochila.
¿Por qué estos tres? En primer y obvio lugar: son elementos pesados luego cualquier reducción en su peso, aunque pequeña porcentualmente, puede ser considerable en cifras absolutas. En segundo lugar, son algunos de los elementos tradicionalmente más sobredimensionados. Especialmente, el saco de dormir y el refugio, que son de uso preferentemente nocturno, en esas horas en las que somos más vulnerables y caemos más, si cabe, en la trampa del equipo pesado como garantía de seguridad. Aparte de todo esto, cada uno tiene su propia problemática.
Un apunte: fijaos que hablo de "refugio" y no "tienda". Como ya he mencionado de forma recurrente, el refugio es un concepto más genérico; a veces, será una tienda pero no siempre. De hecho, yo he abandonado la tienda por alternativas más ligeras en gran parte de las situaciones. Hablamos no ya de gramos sino de kilos. Son palabras mayores.
Casi otro tanto sucede con el saco de dormir. Montones de gente se la pasan arrastrando monstruosos sacos (en peso y, sobre todo, en tamaño) de fibra sintética por razones varias, algunas más razonables que otras, pero ajenos a alternativas escandalosamente más óptimas. De nuevo, los gramos se nos quedan pequeños para medir las diferencias.
La mochila es, necesariamente, el tercero de los "grandes", mejor que el primero o segundo. Esto es así porque es especialmente cuando hemos conseguido ya reducir considerablemente el peso que vamos a llevar cuando merece la pena atacar la mochila y así conseguir una ajustada lo más exactamente posible a las necesidades. Poco sentido tiene (y es, incluso, contraproducente) aligerar la mochila sin aligerar nada más; probablemente, sólo conseguiremos ir incómodos.