El viaje, explicado desde la perspectiva de algunas cifras clave.

Nombres, líneas y cifras

Ruta final

Tal como salió sobre el terreno, la ruta fue fiel al diseño excepto por un pequeño y obvio atajo campo a través y una sección cimera que sustituí por la alternativa que rodeaba la montaña por condiciones de visibilidad escasa y mal encaje en el desglose de etapas. El recorrido fue de norte a sur.

La ruta bordeó los condados Vestland y Rogaland, al oeste, y los condados Innlandet, Buskerud, Telemark y Agder, al este.

Distancia: 471 km

A la hora de planificar, mi regla de brocha gorda es de 400 km por quincena. En esta ocasión, tuve que añadir un día al viaje por cambios de última hora en las fechas de un vuelo y lo tomé como una oportunidad para prolongar la ruta hasta un lugar que ejercería excelentemente como punto final.

Días: 15

Caminé 15 días seguidos, sin jornadas de descanso.

Media: 31.5 km/día

Una media diaria es muy expresiva pero también esconde mucho. A lo largo de 15 días, habrá días cortos debido a reaprovisionamiento, meteorología u otros factores. Para llegar a esa media, el día estándar tendrá que ser algo más largo.

Distancia más larga: 41 km

Esto fue parte de un periodo de 3 días consecutivos en los que crucé la meseta de Hardangervidda en condiciones casi ideales a una media de 40 km por día. Hardangervidda es llano y, contrariamente a mis expectativas poco informadas, el terreno a lo largo de mi ruta resultó firme y seco. Todo esto, junto a una ventana de meteo favorable, me ayudó a construir el colchón que necesitaría de cara al empujón final.

Hardangervidda

Días completos: 11

En este concepto entran los días en los que caminé de primera a última hora. Típicamente, jornadas de 12 horas o más, incluyendo descansos.

Días cortos: 4

Aquí cuento los días en los que hubo una cantidad significativa de tiempo que no pasé caminando. Esto provocaba sentimientos encontrados pero siempre hubo alguna buena razón.

En el día 5, hacía frío, lloviznaba y la meteo tenía mala pinta general. A media tarde, pasé por un refugio y decidí quedarme. Esa noche, nevó unos pocos centímetros.

A mitad de viaje, pasé por el refugio guardado al que había enviado una caja con provisiones. Era media tarde cuando llegué. Podría haber reempaquetado y seguido adelante pero había lluvia y viento previstos para el resto del día y, además, pensé que me vendría bien, física y emocionalmente, hacer una cena y desayuno generosos antes de continuar viaje. Resultó muy bien. Hay veces en las que es útil parar para ganar tiempo.

Mi tarde libre

Hubo un sólo día realmente corto, en el que sólo avancé 13 km, y fue el anteúltimo, cuando ya me salían las cuentas. Era un día lluvioso y di el trabajo por terminado al llegar al último refugio que me encontraría en ruta. Seguir adelante habría significado tener que acampar.

Y me queda la última jornada, en la que sólo caminé 25 km. Una masa de agua me impedía continuar.

Días con lluvia: 6

Ha sido un viaje notablemente seco comparado con previas experiencias en Noruega, más aún si tengo en cuenta que sólo hubo precipitación intensa en dos de esos días y que la mayor parte cayó durante la noche.

Un día lluvioso en las tierras altas de Ryfylke

Acampadas: 7

Como de costumbre, acampar era mi por-defecto, con los refugios como alternativa si la cosa se ponía difícil o porque sí. Y, como de costumbre en Noruega, esto se tradujo en que acampé la mitad de las noches.

Luz de amanecer en Jotunheimen

Pernoctas en refugio: 9

Esta cifra incluye las dos noches de antes y después. De las otras siete, todas menos una fueron en refugios no guardados.

Buena ocasión para pasar la noche bajo techo

Reaprovisionamientos: 1

No había ninguna opción de reaprovisionamiento directamente en ruta salvo por la despensa de los refugios. Sí había cruces con carreteras con transporte público pero cualquier desvío a un supermercado habría costado un tiempo que prefería no invertir así que decidí enviar provisiones por correo a un refugio guardado por el que pasé en el día 7. Llevé la caja preparada desde casa y la envié nada más llegar a Noruega. La caja llegó al refugio Finse un día antes de que lo hiciera yo.

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Esto partió el viaje en dos secciones de 7 y 8 días, un pelín más largas de lo que intento conseguir en cuanto a carga máxima de comida pero, en la práctica, nunca cargué con provisiones para más de 5 días. Lo que faltaba lo fui complementando con la despensa de los refugios que usé.

Buffets de desayuno: 4

Entre que el desayuno sea mi comida favorita del día y el enorme gasto energético sostenido de la actividad, se dan las condiciones de tormenta perfecta para sacar partido, físico y emocional, a un buffet de desayuno. Además de los obvios, cuando me alojé en refugios guardados (día 1, día último+1 y mitad de viaje), aproveché la oportunidad cuando pasé por un sitio que lo ofrecía a la hora correcta. No voy a decir que estiré un extra el camino el día anterior o que madrugé de más para conseguirlo porque no sería verdad pero tampoco descarto que mi subconsciente trabajara solo. Lo que sí puedo decir es que mi sensación es que ese re-desayuno, en la mañana del día 11, fue clave para el éxito del viaje. Que nadie intente convencerme de lo contrario.