
Sandalias ultraligeras
El típico uso de las sandalias como calzado reserva suele ser doble: descansar los pies al final de la jornada y para evitar mojar el calzado principal en los vadeos de ríos, mares u océanos. Cuando el calzado principal no es una pesada bota sino una liviana zapatilla, no suele ser necesario otro par para dar descanso a los pies ya que la propia zapatilla sirve para eso; suele bastar con aflojar un poco los cordones.
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