Inicio: Tennant Gill
Fin: Hawes
Distancia: 40 km

La mañana confirma la tendencia hacia el gris del final del día anterior: hay una especie de neblina rara en la que cielo y suelo no están claramente diferenciados. Hace frío pero, sobre todo, el ambiente resulta, más que frío, desapacible. No tengo claro si es algo físico o psicológico pero, en cualquier caso, lo mejor que puedo hacer es ponerme a caminar: me mantiene en calor y me da ánimos.

Brumoso Tennant Gill

El PW asciende Fountains Fell, una colina ya casi clásicamente penina, más marrón que verde. Una vez al otro lado, aparece a la vista Pen-y-ghent, uno de los “tres picos” de Yorkshire (the Yorkshire Three Peaks). En la foto y desde la distancia, parece poco más que otra colina roma pero es algo más. No mucho más pero casi llega a lo que podríamos llamar una “montaña”.

Pen-y-ghent

Desde la base se aprecia mejor que Pen-y-ghent no es sólo hierba, tiene paredes rocosas y la ascensión, aunque corta, es empinada y aérea.

Pen-y-ghent, desde la base

Es curioso que una montaña en medio de Yorkshire lleve un nombre tan evidentemente galés. Había alguna teoría al respecto pero nada concluyente.

Puedo imaginar lo infernal que se puede poner esta cima en días de mal tiempo pero, por lo demás, no ofrece ninguna dificultad y sí buenos panoramas, aunque hoy la visibilidad tampoco está para echar cohetes. La cima es amplia, llana y muy expuesta. Hay mucho viento y se agradece infinito el parapeto que ofrece el muro de piedra que la recorre longitudinalmente. Es la única forma de que me anime a echar un rato allí arriba.

El descenso por el otro lado es por un camino amplio e inequívoco.

Pen-y-ghent, cara oeste

La bajada lleva directamente a Horton in Ribblesdale donde, una vez más, el Pennine Way tiene presencia explícita en el imaginario popular. Pen-y-ghent, también. Además de la empatía que puedan generar los nombres, un sitio calentito y una bebida también calentita suenan estupendamente.

Horton in Ribblesdale

El Pen-y-ghent Cafe guarda un registro para el Pennine Way donde la gente escribe sus impresiones. Con fecha de hoy mismo, la última entrada dice, entre alguna otra cosa, que cómo mola el tiempo tan bueno que hace…definitivamente, estos ingleses tienen el listón muy bajo.

Desde Horton, hay una larga travesía por una cresta baja, sin nada en medio hasta Hawes, 24 kms. más allá, perspectiva poco apetecible para la segunda mitad de un día cada vez más gris y desapacible. Por supuesto que voy a seguir adelante, ayudado porque la mayor parte del recorrido es por pista. Además, cuento con que, de ponerse la cosa fea, puedo bajar hasta Hawes y ponerme cómodo allí. Hay camping y albergue.

Pista en el páramo

Con todo ello, me pongo cómodo en el sendero y me propongo caminar con calma y disfrutar de la tarde.

La ruta, para variar, es muy expuesta casi todo el tiempo pero el tiempo se sujeta lo suficiente. La pista permite un progreso rápido y cómodo. El ambiente es un tanto desolado.

Bajando hacia Hawes, hay algún rinconcito bonito y discreto donde casi apetece acampar pero yo tenía ya mi mente puesta en el pueblo. Hay un momento de pseudo-claridad que hace que la bruma parezca más fantasmagórica todavía.

Luces raras en la niebla bajando a Hawes

Nada más entrar en el pueblo, se pone a llover. Estaba cantado. Si me hubiera pillado ya con el toldo puesto, lo habría dado por bueno pero, en estas circunstancias, se me hace cuesta arriba siquiera ir a buscar el camping y decido ir por el camino fácil: albergue y cena en el pub local. A fin de cuentas, han sido muchos kilómetros. Supongo que me lo merezco.

Hawes

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