Esto iba a haber sido el típico artículo sobre el material utilizado en el viaje hasta que algo pasó que lo cambió todo: perdí la mayor parte del material al extraviarse mi equipaje facturado en el vuelo de ida. No podía hacer una crítica sin material que criticar así que me compré un kit nuevo completo y salí a caminar con él. Entonces, este presumiblemente aburrido artículo cambió de orientación y se puso mucho más interesante.

Gráfica de lighterpack.com
Equipo nuevo / Equipo que sobrevivió / Cosas de las que prescindí / Resumen / Listas de material
Equipo nuevo
Tras perder mi equipaje facturado, me quedé con lo puesto y cuatro cosas más: teléfono, cámara, dinero, tarjetas y documentación. Tuve que reemplazar todo lo demás en base a lo que pudiera encontrar en una ciudad pequeña de Terranova. El proceso dio para una simpática historia de supervivencia cutre.
El relato continúa a partir del momento en que pongo pie en ruta. Me encuentro equipado con material de la vieja escuela, pesado y que uso por primera vez. Salgo ahí fuera a ver qué tal. Quién hubiera dicho que se podía viajar a pie sin Cuben ni Silnylon.
Tienda
Woods Expedition 2
La tienda es uno de los elementos más sensibles en el equipo mochilero. Está ahí para protegerte cuando eres más vulnerable. Lleva tiempo y práctica conseguir un sistema de acampada que sea ligero, fiable y en el que sentirse a gusto y con confianza en condiciones potencialmente difíciles.
La tienda es mi pieza favorita de material. Tengo un montón, he escrito sobre ellas y hasta he hecho alguna de diseño sencillo. En cierto modo, me molaba tener una excusa para poder comprarme una nueva y quizá, sólo quizá, tirar la casa ultraligera por la ventana y que fuera con armazón. Era siempre la tienda, la de campaña, lo primero que buscaba cuando entraba en cada tienda, la de las de comprar.
No encontré nada a la altura de mis expectativas. Al final, compré la que prácticamente fue la única de entre las que vi que me podía servir: un diseño clasicón, iglú para dos con dos varillas cruzadas y planta rectangular, doble pared, montaje de dentro a afuera (el interior primero) y dos puertas, una a cada lado. La única variación sobre el concepto básico del iglú era una tercera varilla, más corta, flotante, atravesada respecto al cruce de las otras dos, que servía para alejar la lona de la pared interior y proporcionar así sendos espacios de vestíbulo a ambos lados. Color verde pistacho.

Woods Expedition 2
La tienda es de la marca Woods, de la que no había oído hablar en mi vida. Aparentemente, es una marca local canadiense aunque, como sea del otro lado del país, sería raro llamarla «local» pero para eso estamos en América, para cambiar de tamaño y perspectiva. Woods era la marca más abundante en el gran almacén donde hice el grueso de mi compra y acabó proveyéndome de varios elementos clave.
La tienda cumplió su función. Me proporcionó refugio y un entorno confortable al final de cada jornada. Me sentí muy cómodo en ella, tanto física como psicológicamente.
En la parte física, merece mencionar tanto el tamaño como el diseño. Por la parte del tamaño, era generoso, como hubiera sido de esperar en una tienda de dos personas usada para una. Tenía espacio de sobra para mí y todas mis cosas. Personas altas podrían llegar a rozar con las paredes de cabecera o fondo. Con mi talla M, ningún problema.
El diseño también contribuía al confort: podía estar sentado en paralelo a la entrada lateral y trabajar en el vestíbulo, que tenía el tamaño suficiente para, por ejemplo, cocinar con seguridad. Además, la tienda permitiría esto para dos personas a la vez, al tener dos entradas laterales, cada una con su vestíbulo.

Vestíbulo útil
La tienda también proporcionaba abrigo psicológico. Me sentí seguro en ella. Cuando estaba cansado o el tiempo afuera se ponía feo, sabía que podía meterme dentro y que estaría bien. Esto tiene un valor incalculable cuando estás ahí fuera. Ya lo sabéis.
Los materiales textiles eran correctos aunque anodinos. La lona exterior debe ser algún tipo de nailon + poliuretano, la tienda interior es de redecilla en las paredes largas (laterales) y sólida en las paredes cortas (cabeza/pies), probablemente poliéster, suele ser lo habitual. El suelo en bañera, de nuevo, nailon + PU. La lona impermeable no acumulaba agua así que tenía, sin duda, algún tratamiento al menos repelente en el exterior. El armazón era de aluminio, con aspecto de ser de buena calidad y buen compromiso entre resistencia y peso.
En el otro lado de la balanza están todos los errores de diseño de las tiendas tradicionales y ésta los tiene casi todos:
- Con 2.7 kg, es pesada hasta para 2. Se podría ahorrar algo de peso en la bolsa que viene de serie para guardarla pero no mucho más. Ni el material textil es especialmente pesado ni lo son el armazón o las piquetas, es el conjunto el que acaba sumando y, para los estándares ligeros, pasándose de todas las rayas.
- Montar y desmontar la tienda es muy laborioso. Requiere unos 10 minutos y mucho esfuerzo. Usa 12 piquetas de las que 6 son imprescindibles y otras 4, casi. La varilla flotante va tan justita que hace falta hacer mucha fuerza para insertarla.
- El montaje de dentro a afuera es tan poco práctico que no sé ni cómo existe aún. Sería posible mantener el conjunto bajo la lona exterior durante el montaje pero resultaría dificultoso e incómodo. Ni siquiera lo intenté, ni para probar.
- Los clips que unen la tienda al armazón son de plástico duro y tienen la pinta de ser un punto débil potencial de cara al medio-largo plazo.

Interior sostenido por clips, doble puerta. Paredes sólidas en cabeza y pies, mosquitera en los lados
No pasé por ningún episodio de viento fuerte. La tienda tenía pinta de poder soportarlo si se anclaba bien. No tiene ningún perfil débil ni ningún panel amplio desprotegido. Mi impresión es que aguantaría viento razonablemente fuerte sin afección a su integridad estructural.
Tampoco tuve que soportar lluvia fuerte. Sí que pasé por lluvia moderada de larga duración que la tienda gestionó sin problemas.
En general, esta tienda me recordó muchos de los argumentos por los que dejé de usar tiendas tradicionales hace mucho. Al mismo tiempo, cumplió los objetivos básicos de mantenerme protegido y cómodo.
Valoración ligero versus tradicional
Dadas las condiciones relativamente apacibles de acampada de que disfruté, esta tienda no me aportó nada que no hubiera conseguido con el TrailStar de mi equipo original, que pesaba mucho menos y era más fácil y rápido de montar. En condiciones más rigurosas, posiblemente, tampoco pero ya es más difícil juzgar porque no he tenido experiencia directa y porque ya me meto en un charco en el que es más complicado comparar porque empiezan a entrar en la ecuación factores humanos.
La única ventaja objetiva de la Woods Expedition era la protección contra insectos, al tener una tienda interior completamente cerrada.
Diferencia en peso respecto al kit original: 282% (2700 contra 956 gr)
Mochila
Outbound Canyon 75
El nombre no os va a decir nada, tampoco a mí pero, como toda cosa, necesita un nombre para existir. Helo ahí pues.
Elegí esta mochila en función de su tamaño, fue la más grande que pude encontrar de entre un máximo de tres que me hubieran servido, teniendo en cuenta que mi carga iba a ser grande, tanto en peso como en volumen.

Outbound Canyon 75 a plena carga
Oficialmente, es una mochila de 75 litros. He tenido mochilas de 50 de un tamaño similar pero esto no me sorprende, parece que la medida del volumen de las mochilas es algo muy aleatorio. No debe haber un criterio concreto para ello.
Esta mochila se desvía de los principios del equipo ligero en algunos aspectos. Tiene lo siguiente:
- Tapa
- Bolsillos laterales con cremallera
- Acceso inferior con tabique
Son cosas que me tuve que tragar. Lo del acceso inferior y el tabique debe ser una de las características más absurdas que haya visto en el mundo de las mochilas, no puedo encontrar ningún valor añadido útil y tengo claras las desventajas: añade peso y complica la colocación de elementos grandes o largos y el uso eficiente del espacio de la mochila. Al menos, el tabique se podía abrir con lo que se minimizaba el daño, se quedaba en un mero peso extra inútil.
La tapa es otra de esas cosas eliminatorias para mí en una mochila, especialmente cuando está sobrecargada de accesorios como bolsillos interior y exterior. En este caso, la tapa es desenganchable al coste de algunas hebillas y cinta extras. Quitar la tapa ahorra 130 gr. La mochila sin tapa se puede cerrar vía el típico conjunto de cordón y tanca, dos de ellos, uno en el borde superior del cuerpo principal y otro en el borde de la extensión, que es una pieza separada, cosida a la mochila, construcción tan poco óptima como típica de las mochilas tradicionales. El cuello de extensión es bastante corto, de 15 cm.
Los bolsillos laterales con cremallera eran el elemento menos intrusivo de todos los que me sobraban. Eran escamoteables y, si los dejaba vacíos, era como si no estuvieran. Nunca los usé.
Hubiera pensado que en una mochila tradicional llena de gadgets no habría nada que echara de menos respecto a las mochilas ligeras pero sí: no tenía bolsillos en el cinturón lumbar y los eché de menos. Se podrían añadir pero, obviamente, no tenía ninguno a mano.
Otra característica típica de las mochilas ligeras que ésta no tenía es el bolsillo frontal1. No es un bolsillo que me guste especialmente así que no lo eché de menos.

Mochila y mochilero
Los que sí me gustan son los bolsillos laterales inferiores y me alegré de que esta mochila los tuviera. Eran bastante básicos, pequeños y sin elasticidad, ni en el cuerpo del bolsillo ni en su borde. El único cierre posible era una cinta plana de compresión que les pasa por encima. Aún con ella, no me parecían bosillos seguros para guardar cualquier cosa sensible. Sí que eran útiles para meter ahí las botellas de agua, que es lo que típicamente suelo guardar en estos bolsillos, así que guay. Aseguré la botella alta con la segunda de las cintas ajustables.

Bolsillo lateral inferior y botellas de agua
La mochila venía equipada con una funda impermeable acoplada al interior del bolsillo exterior de la tapa, de forma que se desplegaba de arriba a abajo. Este diseño no es óptimo, es mejor que la funda se pueda desplegar de abajo a arriba, de forma que si, en situación de lluvia, hace falta abrir la mochila (y, tarde o temprano, hará falta), se pueda retirar la funda sólo por la puntita y mantener el resto de la mochila protegida. Un detalle tonto de esos que marcan la diferencia entre un buen diseño y uno de Calatrava. No todo está perdido con la Canyon 75 porque la funda se puede desacoplar, se puede guardar en cualquier otro sitio y fijar a la mochila empezando por abajo, como el dios del sendero manda. La funda pesa 100 gr.
Esta mochila no está especialmente sobre-construida. El material textil no es especialmente grueso, las hebillas y cintas tampoco, aunque sí algo más pesadas que las que habitualmente se usan en mochilas ligeras pero nada escandaloso. Hay más cintas y hebillas de las habituales en una mochila ligera, desde luego.
El armazón es modesto, un par de barras planas de aluminio que, además, son opcionales, se pueden retirar, posibilitando el uso de la mochila sin armazón. El concepto es muy cercano al estándar de las mochilas ligeras.
La Outbound Canyon 75 tiene ajuste de la distancia entre el cuerpo de la mochila y la parte alta de las hombreras, lo que en inglés llaman «load lifters«. Ni idea de cómo se llama esto en Castellano. Me gustan los load lifters, también en mis mochilas ligeras.
La longitud del torso es ajustable. Es una característica típica de las mochilas dirigidas al gran público, que evita tener que producir (y almacenar) tallas y así abarata costes a costa de algo más de complejidad y peso. No es la solución más óptima pero es comprensible.
La espalda2 tiene acolchamiento periférico y un canal central libre que se vende como promotor de la ventilación. En mi opinión, la utilidad de la pretendida ventilación es más cosmética que práctica. Al margen del gadget, la espalda es cómoda.

Yo llamo a esto la espalda de la mochila. Hay quien le llama el frente
Valoración ligero versus tradicional
El handicap principal de esta mochila es el peso, aproximadamente el doble de lo que tengo por aceptable en mis mochilas ligeras normalitas. Funcionalmente, la mochila resultó aceptable, me permitió un porteo cómodo y me resultó sencillo adaptarla al uso al que estoy acostumbrado.

Nos hicimos amigos
Diferencia en peso respecto al kit original: 207% (1925 contra 930 gr)
Saco de dormir
Woods Expedition
Estaba dispuesto a dormir en cualquier cosa y, aún así, me costó encontrar un saco viable. Todo lo que las tiendas tenían eran sacos sintéticos monstruosos en tamaño, totalmente inadecuados para llevar en la mochila. Al final, me salvó de nuevo la marca Woods, su modelo Expedition (mismo nombre que la tienda) fue el único saco de pluma que encontré. Más concretamente, un híbrido pluma/sintético muy interesante, como idea: relleno sintético fino en el lado en contacto con el suelo y pluma en el resto. El saco se anunciaba como apto para 0ºC.

Woods Expedition 0ºC
Es un diseño clásico: momia con cremallera lateral completa protegida por compartimento aislante, material textil recio y todos los detallines que un saco de domir puede tener: cierre por cordón y tanca en la capucha, cierre por velcro al final de la cremallera y los típicos gadgets que el paradigma ultraligero vería con reparo como un mini-bolsillo en el área pectoral.
Los compartimentos son rectangulares, probablemente continuos de lado a lado. El saco se vende con una funda de compresión que pesa 100 gr. En la tienda, el saco se vendía almacenado dentro de la funda.

Woods Expedition
Este saco tiene mucha pluma. No tengo datos sobre la calidad de la misma ni un desglose básico de peso entre pluma y resto de materiales. No tuve que dormir en temperaturas ni siquiera cercanas a su graduación de 0ºC pero mi impresión es que es correcta, tirando a conservadora.
La funda de compresión iba muy justa. Meter el saco ahí requería trabajo y varios minutos cada mañana.
Valoración ligero versus tradicional
Aunque prefiero la adaptabilidad y libertad de movimientos de un edredón, puedo dormir perfectamente en una momia y así lo hice en este caso. El único problema funcional es que era demasiado saco para las temperaturas que encontré. Raramente dormí con el saco totalmente cerrado.
Este saco era muy pesado para mis estándares, alrededor del triple del peso de mi edredón 3 estaciones, una consecuencia de diseño, materiales y graduación. Fue lo más adecuado que pude encontrar.

Momia tradicional versus edredón minimalista
Diferencia en peso respecto al kit original: 290% (1250 contra 430 gr)
Colchoneta
Yo duermo perfectamente bien en colchonetas monolíticas (no hinchables) y pensé que sería lo más fácil del mundo encontrar una simple y barata pero resultó que no; vi varias hinchables antes de encontrar una triste CCF (Closed Cell Foam o espuma de alta densidad), ¿es esto un signo de los tiempos?
A última hora, conseguí una colchoneta básica, CCF, no muy robusta pero no importaba, sólo hacía falta que aguantara un viaje. Era una colchoneta lisa, de superficie muy adherente, de unos 2 cm de grosor y un tamaño justo para contener todo el cuerpo. Nunca sabré cuánto pesaba porque la doné antes de volver a casa.

Espuma de alta densidad genérica
Valoración ligero versus tradicional
Como aislante, resultó suficiente. Dormí muy bien.
Empaquetar este chisme fue más difícil de lo que suele serlo con una de mis colchonetas habituales. Usé la técnica del cilindro para llevarla dentro de la mochila y su superficie adherente hacía difícil encajar el resto de cosas.
Diferencia en peso estimada respecto al kit original: 82% (200 contra 243 gr)
Impermeables
Mi intención con la ropa impermeable era ir de básico y barato. No me apetecía nada gastarme una pasta en aburridas prendas pseudo-transpirables. En las circunstancias del momento, los impermeables no transpirables de vieja escuela tenían más glamur.
Menos mal que no llovió mucho porque la estrategia no funcionó. No hay nada malo en la idea pero las prendas en cuestión no estuvieron a la altura.
Primero: un poncho era la opción de emergencia obvia pero nunca me ha terminado de convencer cuando hay que recorrer terreno accidentado, como en el caso de Terranova. De todas formas, sólo encontré ponchos chungos de vinilo fino.
Segundo: estuve tentado por un chaquetón largo, casi hasta las rodillas, es una idea que llevo incubando desde hace tiempo. Encontré uno que, como mal principio, pesaba varias toneladas pero lo que me disuadió finalmente fue la probable dificultad de movimiento en terreno agreste.
Tercero: alguien se tomó la molestia de empaquetar cuidadosamente una chaqueta en el embalaje de un pantalón. Hizo un trabajo tan bueno que parecía de fábrica. Fue ya demasiado tarde cuando me di cuenta de que había comprado dos chaquetas.
Cuarto: la chaqueta que compré como tal tenía un aspecto excelente pero resultó un desastre. Una vez mojada, tardó eones en secarse. El grosor de la prenda no hizo que fuera más cómoda una vez mojada, sólo hizo que fuera más pesada.
Usé la segunda chaqueta como falda de fortuna. Era mejor que nada pero poco adecuada para saltar de piedra en piedra con suelo mojado.
El día más lluvioso del viaje sucedió durante una ruta de ida y vuelta sin mochilón mientras esperaba a mi hueco en el sistema de permisos del parque nacional Gros Morne. No fue una buena experiencia. Después de aquello y una vez de vuelta en el mochileo a gran escala, me pasé un día lluvioso entero metido en la tienda, sin caminar. Me lo podía permitir y ni el terreno ni mis herramientas me aconsejaban otra cosa.

El capitán Pescanova visitando Terranova
Valoración ligero versus tradicional
No espero mantenerme seco mientras camino bajo la lluvia con ropa impermeable. Lo que sí espero es que los impermeables me mantengan cómodo, aunque algo mojado, al tiempo que no me carguen demasiado mientras no los uso. El nuevo equipo resultó claramente peor que el planeado en ambos aspectos y las únicas buenas noticias es que no necesité usarlo mucho.
Diferencia en peso respecto al kit original: 263% (881 contra 334 gr)
Cocina
En esta época de hornillos de gas de 30 o menos gramos, me resultó raro llevar este monstruito:

El mamotreto se llama North 49
Fue el único quemador de gas portátil que pude encontrar. Podría haberme hecho un quemador de alcohol casero pero ya tenía una bombona de gas y, además, preferí la comodidad de uso y la fiabilidad del gas en un viaje que ya de por sí empezaba con mucha incertidumbre en lo que a equipamiento respectaba.
El quemador gigante no sólo era así de grande sino que no era posible plegarlo de ninguna forma. Un diseño barato pero cumplió su función. No puedo decir cuánto pesaba porque lo doné antes de volver a casa.
Woods3 vino al rescate otra vez; en este caso, en el sistema de cocina. Encontré una tetera de diseño, tamaño y material adecuados:

Las teteras son belleza
Este chisme es como el doble del peso de mi cazo habitual, es bastante más grande y también más difícil para meter la cuchara y comer de él. Por otro lado, la tetera es un diseño muy eficaz para calentar agua. No he hecho tests comparativos pero tengo la impresión de que la diferencia, de haberla, sería pequeña, de todas formas.
Me encanta mi tetera, me parece un diseño precioso. Me hace rememorar cosas agradables. Sirve para hacer fotos de campamento.

Tetera y puesta de sol
Diferencia en peso respecto al kit original: 317% (365 contra 115 gr)
Bolsas
Me encanta esta sección. Veréis por qué…
Tenía muchas apreturas para conseguir hacerme con un equipo óptimo; sabía que no podría dedicarle tiempo a buscar la mejor versión posible y que tendría que llegar a compromisos.
Cuando salí del gran almacén en el que hice el grueso de las compras con un carro lleno, empecé por una ronda rápida de empaquetado para siquiera poder volver a sentirme como un mochilero. No había encontrado ninguna bolsa específica para guardar el material durante la actividad así que decidí ir adelante con lo que tenía a mano e improvisé: una gran bolsa de plástico en la que venía embalada la tienda de campaña se convirtió en mi ropa de día. Otra bolsa de plástico –venida, en este caso, del embalaje de la ropa impermeable– acabó siendo mi bolsa de ropa secundaria. La funda de plástico destinada a los pantalones impermeables se convirtió en mi funda para mapas, ¡hasta tenía una banda agujereada que permitía pasar un cordel! y así llevarla colgada de donde procediera.

Funda porta-mapas apañada
Mis nuevas capas base para domir vinieron en sendas bolsitas tejidas muy apañadas que usé para (1) la electrónica y (2) los accesorios –brújula, frontal, cuchillo, aseo… era hasta elegante.
Sobra decir que completé el viaje con éxito con tales medios improvisados.
Diferencia en peso respecto al kit original: 141% (164 contra 116 gr)
Frontal
Éste fue, posiblemente, el único elemento de mi nuevo kit que estaba a la altura del original, si no más allá. Es, una vez más, de la ubicua marca Woods, el modelo se llama Vega. Es un frontal pequeñín, apto para campamento y poco más. Dudo mucho que sea suficiente para caminar de noche pero aún no lo he probado en esa guerra. Tiene una tira elástica y el cabezal bascula en varias posiciones fijas. Tiene un único led cuyas especificaciones no conozco. Usa una pila de botón CR2032 y, con ella puesta, pesa 30 gr.

Woods Vega
El modo de operación es simple y vieja escuela, un único interruptor que, con sucesivas pulsaciones, cambia de apagado a plena potencia, baja potencia, intermitente y apagado. El interruptor es cómodo y lo suficientemente seguro como para evitar que se active accidentalmente.
Es muy similar en características y rendimiento a mi viejo Black Diamond Ion (modelo antiguo), que había planeado para el viaje en Terranova, o el más conocido Petzl e+LITE. Aún tengo pendiente evaluar capacidad lumínica y eficiencia.
El Woods Vega resultó un placer en uso y es, probablemente, el único de los elementos en este artículo que puede convertirse en titular en mi equipo.
Diferencia en peso respecto al kit original: 94% (30 contra 32 gr)
Botellas
Uso exclusivamente Platypus, las botellas simples son un compromiso estupendo de peso ligero, volumen mínimo, buena longevidad y óptimo rendimiento. Por desgracia, si pasé al lado de alguna botella Platypus durante mis compras, no me enteré aunque tampoco me habría extrañado: no las tenía en el radar.
Tenía muchas otras cosas de las que ocuparme y era importante que la tarea de compra de material fuera lo más simple posible. Tuve que recortar en algunas cosas y decidí que las botellas sería una de ellas. Ni siquiera me molesté en buscar botellas guachis específicas de montaña, sabía que podía basarme en las chungas de supermercado, que eran baratas e inmediatas de encontrar. Me hice con una grande, de 1.5 L, y otra pequeña, de 1 L. La grande funcionaría como botella aplastable, como las Platypus; por lo menos, yo contaba con aplastarla. La pequeña era más rígida; no se podía aplastar pero tenía una boca más grande que la otra y me serviría mejor para recoger agua de arroyos muy pequeños. En cierto modo, está muy bien poder escoger tus botellas de la amplia oferta de un supermercado.
Deseché las botellas al final del viaje y sólo puedo estimar su peso.
Diferencia en peso respecto al kit original: 156% (150 contra 96 gr)
Cuchara
¿Dedicar una sección entera a un elemento tan poco importante? Pues es que usé una muy graciosa y os la quería enseñar:

A comer con esto
Curiosamente, no conseguí encontrar ninguna cuchara específica de montaña, ni siquiera nada decente de plástico o aluminio. Tampoco me empeñé mucho: me bastaba cualquier cosa que me sirviera para coger comida y prefería emplear el tiempo en otros elementos más críticos así que paré la búsqueda cuando me crucé con un set de cucharillas para medir cantidades. Dejé todas atrás salvo la más grande, que es la que me quedé; un tanto precaria pero suficiente.
Diferencia en peso respecto al kit original: 150% (15 contra 10 gr)
Electrónica
Tuve que reemplazar la batería externa, el cargador y los cables micro-USB. Esto fue de lo más sencillo de encontrar, mucho más fácilmente disponible que el material de aire libre.
Dado que no iba a disponer de mapas de papel y el smartphone iba a ser mi herramienta de orientación, era fundamental mantenerlo cargado. Además, perdí también y no reemplacé la batería extra que llevaba para la cámara de fotos, con lo que dependía también aquí de la batería externa. Por ambas razones, me hice con una batería externa más gorda que la que traía originalmente. Al final, me sobró energía (eléctrica) por todos lados pero fue una decisión correcta llevar un buen margen.

Batería externa ladrillo
El único elemento en mi nuevo kit que molaba por encima de la competencia era el cargador. Un poco de historia: hice un gran esfuerzo por conseguir un cargador nativo norteamericano antes de salir de casa para evitar el peso y bulto adicionales de un adaptador, ¡resultó increiblemente complicado encontrar tal cargador! Ni siquiera on-line, que parece que se puede comprar cualquier cosa, pero las webs al efecto insistían en darme acceso sólo a las versiones europeas. Al final, tuvo que ser un cargador internacional con adaptadores en el que el enchufe base era el norteamericano.
Desde luego, es mucho más fácil encontrar un cargador NA cuando estás en NA. En un sitio tan pequeñín como Port aux Basques, me hice con uno pequeño, ligero, compacto y con dos puertos (rápido y lento) que funcionó muy bien: cargaba enseguida y no se calentaba apenas. No me sirve para nada una vez de vuelta en Europa pero lo tengo visible en la estantería, recordándome que tengo que volver a Norteamérica 🙂

Cargador compacto y eficaz
Pongo a ambos, batería y cargador, en perspectiva, junto a sus primos, tal cual estaban listados en el plan original:
Diferencia en peso respecto al kit original: 110% (281 contra 255 gr)
Aseo y botiquín
Estaba dispuesto a prescindir del todo de estos elementos pero eso fue durante los días de la desesperación. En el mismo día 1, habiendo ya dejado atrás todo el estrés, hice una última visita al supermercado antes de salir y me hice con casi todo lo básico en cuestión de aseo y primeros auxilios.
El problema con los elementos de aseo, así como con algunos de los de botiquín, no es encontrarlos sino llevar la cantidad justa, para lo que uso un set de envases del tamaño preciso de los que no disponía ni tenía tiempo de ponerme a buscar. Por suerte, encontré envases pequeños de casi todo lo que necesitaba y, aún así, bastante más grandes y pesados de lo imprescindible pero ¡ni tan mal!. En aseo, el peso se me triplicó. En botiquín fui más ligero que en el plan inicial porque repuse sólo la parte de arreglar heridas y no las pastis.

Envases pequeños tal cual comprados versus productos idénticos re-envasados
Diferencia en peso respecto al kit original: 320% (160 contra 50 gr) sólo aseo.
Diferencia en peso respecto al kit original: 76% (65 contra 85 gr) sólo botiquín.
Resto de cosas
De entre la ropa, poco más hay que comentar. Me compré una chaqueta softshell en el último momento como sustituta de la capa aislante (plumas o sintético) que no pude encontrar. Acabé usando el softshell para ir elegante en los pueblos y poco más porque apenas hizo frío suficiente como para justificar usarla, ni siquiera en campamento. Nótese que el micro-forro polar y el cortavientos fueron salvados de la pérdida de equipaje y seguían conmigo. El softshell funcionó muy bien como prenda de moda, y lo digo totalmente en serio: me hizo sentirme mucho menos harapiento en el medio urbano.
Las prendas para domir (camiseta y mallas) funcionaron bien, eran simplemente más pesadas que las análogas perdidas que tenía para hacer la misma función. La camiseta, particularmente, mantuvo durante todo el viaje un característico y un tanto nauseabundo olor a garaje grasiento que me recordaba dónde la había comprado –una especie de gran almacén de ferretería y recambios de automóvil con sección «outdoor».
Conseguí un gorrillo softshell similar al que utilizo habitualmente y que sólo usé para dormir y no tanto por frío como para evitar ensuciar el saco. También compré un par de manoplas que no llegué ni a estrenar. Son por cierto, una pieza muy interesante, una mezcla de lana y nylon que espero usar en el futuro y ver qué tal.
Equipo que sobrevivió
Hubo unas pocas piezas que se salvaron del extravío porque no las facturé. La mayoría de ellas no merecen ni comentario porque son elementos ya conocidos y fuera de casi toda discusión pero sí que hay algunos detalles que merece la pena mencionar en el contexto particular de este viaje.
La camiseta de lana estuvo en el límite de su rango de temperaturas. Me gusta la lana pero no cuando hace mucho calor. En Terranova, me encontré caminando a veintitantos o veintimuchos grados, en ocasiones. En esas condiciones, iba sudando mucho e implorando por algo de brisa. Al menos, la lana gestiona bastante bien el sudor. En conjunto, me alegré de haberla llevado y creo que lo haría otra vez.
Llevé un smartphone nuevo, un modelo específico para montaña de marca Crosscall y modelo Trekker M1 Core. Su importancia creció cuando se convirtió, sin querer, en mi navegador titular, al haber perdido todos mis mapas en papel.
El cacharro funcionó muy bien. Relativo a sus presuntas capacidades como dispositivo montañero, puedo comentar que se me cayó al suelo una vez y no le pasó nada. Fue sobre roca pero no una caída espectacular. En mojado, no me impresionó: no le entró humedad pero la pantalla táctil funcionaba de culo si intentaba operar con dedos mojados.
La duración de la batería fue acorde a lo esperado, tras haberla probado en casa. Mi sección más larga sin repostar fue de 5 días y me sobró carga, llevándolo en modo avión.
Navegar enteramente con medios digitales fue, desde luego, diferente a hacerlo con papel y es algo a lo que dedicaré un artículo aparte.
Hasta aquí, el comentario sobre el material que adopté y usé en Terranova. Es interesante también hablar de lo que se perdió y no repuse…
Cosas de las que prescindí
Bastones
Soy claro partidario del uso de bastones pero, cuando tuve que ponerme a juntar un kit completo de emergencia, fue una de las cosas de las que decidí ni preocuparme y asumí no llevarlos.
Me gusta usar bastones por el ritmo que me ayudan a conseguir, implicando a todo el cuerpo en la tarea de caminar. Este efecto se da sobre todo en senderos amplios. Pueden ser una gran ayuda en situaciones de mucha fatiga; típicamente, al final de una jornada larga y son importantes para cruzar ríos. Los considero un elemento no esencial pero siempre los llevo.
En Terranova no transité por muchos senderos amplios y, de hecho, la mayor parte del terreno por el que caminé era bastante poco amable para el uso de bastones, como las inacabables pedreras o los bosques tupidos. Conseguir un kit completo ya era de por sí una tarea ingente y estresante, además de cara, como para ocuparme de elementos técnicamente prescindibles así que me concentré en simplificar. Si hubiera visto un par de bastones baratos, quizá los hubiera comprado. Todo lo que encontré fue un modelo caro de alta gama y ni me lo pensé.
Fue interesante hacer una ruta larga sin bastones. Estuve tan concentrado en la tarea que no noté mucho su falta, ni siquiera lo pensé demasiado. Caminé a gusto.
Tuve que cruzar algunos ríos grandes pero, en medio del verano, llevaban caudal bajo y no fueron difíciles. Tampoco aquí eché de menos los bastones.
Baliza
Cuando compré la baliza, reflexioné sobre cómo podría suceder que caminar nunca volviera a ser lo mismo, atendiendo al nuevo estado de las cosas que se puede crear cuando sabes que existe siempre la opción de pedir ayuda. En Terranova, tuve la ocasión de volver a caminar en un mundo sin conexión y es difícil decir si algo cambió. Probablemente, sí, siquiera en el subconsciente y de forma sutil. Caminé en solitario, monte a través, por terreno a menudo delicado y en zonas remotas y no tenía medios para pedir ayuda. Es más que posible que esto tuviera un efecto en mi actitud, obligándome de facto a mantener un nivel de conciencia más elevado.
Dicho de otra forma, ¿diría que llevar la baliza relajaría mi nivel de conciencia? Yo diría que conscientemente no pero quién sabe lo que hace la mente cuando la dejas sola.
Paradójicamente, en el Parque Nacional Gros Morne, durante el tramo final de mi viaje y como parte del paquete oficial, llevé prestada una baliza y resultó que era el mismo modelo que la mía.

Destinados a caminar juntos
Potabilización de agua
Rara vez potabilizo el agua que bebo pero prácticamente siempre llevo algún medio para hacerlo. Es una precaución que puede venir muy bien y cuesta muy poco en peso y volumen así que no veo mucha discusión pero se convirtió en un problema cuando me planteé sustituir todo el equipo en cuestión de unas horas. La potabilización fue una de las cosas de las que decidí no preocuparme.
Es algo que tampoco habría hecho en cualquier sitio pero sí en un lugar como Terranova, en el que hay mucha agua y muy escasa posibilidad de contaminación. Bebí sin escrúpulos de ríos, arroyos y lagos. Normalmente, agua de aspecto excelente aunque también alguna vez agua tintada por taninos que, de hecho, estaba bastante rica.

Agua coloreada
El agua de las áreas pantanosas de las zonas altas no me daba mucha confianza pero acabé consumiéndola en una ocasión en la que no tenía otra cosa y mi alternativa era pasar sed un rato. Este agua está tan lejos de la contaminación como se pueda llegar a estar pero es agua estancada en charcos y pequeñas lagunas destinadas a terminarse secando. Era agua intensamente tintada pero por lo demás correcta y no me causó ningún problema.
También me causó dudas el agua de un lago junto a mi último campamento del viaje. Era una zona de mucho uso, para los estándares de Terranova, y había carteles del servicio del Parque Nacional advirtiendo de no consumir ese agua sin tratar. Seguramente, con ese aviso, se curaban en salud pero, dadas las circunstancias, probablemente, la habría hervido si no hubiera habido más remedio. Terminé encontrando un manantial pequeñín del que sí me fie.
El agua en el medio natural es, normalmente, segura.
Gafas de sol
Éste es un elemento que llevo siempre pero uso muy poco, sólo si lo veo imprescindible; si no, prefiero evitarlas, me resultan incómodas, no me gustan las gafas. En ausencia de nieve, no esperaba encontrar situaciones en las que fueran imprescindibles así que evité buscar unas aunque éste, probablemente, habría sido un elemento fácil de encontrar.
En resumen
Resultó un ejercicio interesante que podría haber hecho a propósito, haberle puesto un nombre chulo tal que «Vuelta a lo básico, montaña con material tradicional» o «A la mierda el UL, quiero mi tienda de 3 kg», buscar editor e ir por el best-seller. Lo mejor es que esto fue de verdad. A mi pequeña escala, lo tomé como una oportunidad para hacer las cosas de forma diferente, salirme de mi disciplina auto-impuesta y no sentirme culpable por ello. Y ver lo que pasaba.
Cambié el material pero no la idea de simplicidad y trabajo en equipo. Lo podría llamar montañismo ligero con material pesado. Es muy similar a lo que hacíamos cuando empezábamos con esto de la montaña: material de gama baja y el mismo enfoque en actuar con eficiencia; esta vez, con mucho más bagaje acumulado a lo largo de los años.
La mejor conclusión que pude extraer es que el viaje es mucho más importante que el material. Caminé, acampé y pasé un tiempo fantástico en un lugar maravilloso. Mientras sucedía todo esto, no pensé mucho en lo que llevaba a la espalda.
El viaje fue duro. Es discutible hasta qué punto el peso del material influyó en esto pero sin duda tuvo algo que ver en mi nivel de confort y en cuánta distancia podía caminar cada día. Incluso tuve una lesión muscular, algo que no me había pasado nunca en montaña. No puedo decir que fuera a causa del peso cargado pero es razonable pensar que algo tuviera que ver.
Me encantó esto de salir ahí fuera con cualquier material que hubiera podido encontrar. Me hizo sentir cierta libertad. Me gusta el material, me gusta jugar con él y pensar en cómo hacerlo mejor para lo que necesito pero lo que de verdad, de verdad me gusta es estar ahí fuera, viajar por mis propios medios, ver el mundo, sentir de cerca el sitio por el que paso. Mientras pueda hacer todo eso, todo está bien.
Referencia: listas de material
Para aportar perspectiva, aquí están las listas completas de material implicadas en la discusión: la original y la que refleja el material que finalmente usé.
| Lista Final | Lista Prevista |
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davidttk
Un gran contratiempo (por no decir una palabra más gorda) la perdida del equipaje. Como ejercicio de adaptación puede estar bien, pero acostumbrado a los estándares de lo UL donde todo se mide al miligramo y teniendo en cuenta esas jornadas maratonianas que te pegas, esos casi cuatro kilos normal que los notaras. Lo mejor la sensación final con la que te quedaste!