El saco de dormir es esa pieza aislante que utilizamos durante la noche para permanecer calientes mientras dormimos. Exactamente, la misma función que las mantas o edredones que usamos en casa.

El saco de dormir
El saco de dormir es esa pieza aislante que utilizamos durante la noche para permanecer calientes mientras dormimos. Exactamente, la misma función que las mantas o edredones que usamos en casa.

El saco de dormir
Sea del tipo que sea, tanto en lo que respecta a diseño como a materiales, es conveniente seguir este pequeño decálogo:
El mercado de los sacos de dormir padece de la típica doble inercia: por un lado, lo que los fabricantes están dispuestos a fabricar; por otro, lo que los distribuidores están dispuestos a distribuir. Todo ello, alimentado por la escasez de demanda especializada y la abundancia, por el contrario, del “me trago lo que me den”, en la creencia de que si eso es lo que fabricantes y distribuidores eligen, será lo bueno.
Continuando con la analogía de la ropa de cama, el saco sábana cumple las mismas funciones que las sábanas que usamos en casa: proteger la capa aislante de la suciedad y proporcionar un poco de aislamiento adicional.
Si bien el relleno aislante es el corazón operativo de un saco de dormir, no podemos obviar la importancia del material textil utilizado para emparedar el aislamiento. Este material conforma el saco y aloja y protege las fibras aislantes. Algunas de las prestaciones necesarias son muy obvias, otras no tanto.
Cabría más hablar de «Natural y Sintético», por contrastar peras con peras (orígenes) o de «Pluma y Poliéster» (materiales) pero no es práctico evitar la terminología establecida.
El diseño de un saco es un factor importante que condiciona el funcionamiento y prestaciones. Es, además, un aspecto muy poco cuidado por parte de los consumidores que, habitualmente, dejan el trabajo a los fabricantes. No es descabellado, el fabricante sabe mucho de sacos, para eso es fabricante; pero hay aspectos y decisiones que conciernen al usuario y es conveniente tener en cuenta.
Este es un tema complejo: ¿cómo expresar las prestaciones de un saco? Hay muchas formas pero, ¿cómo hacerlo de la más objetiva e inequívoca posible?
Para un uso óptimo del saco de dormir, conviene tener presentes los entresijos de su funcionamiento, lo cual implica conocer algo sobre la dinámica de los flujos de calor: cómo se producen y cómo influyen en el funcionamiento del saco.
En contra de lo que pueda parecer, las mantas, edredones o sacos, lo mismo que la ropa de abrigo, no calientan. Lo que sí hacen es atrapar aire y mantenerlo ahí, quieto y estable. Es nuestro propio calor corporal el que calienta ese aire. Como consecuencia, tenemos a nuestro alrededor una capa de aire caliente que es lo que nos mantiene a una temperatura agradable. Es por esto que una misma prenda no “calienta” igual a dos personas diferentes o incluso a una misma persona en circunstancias diferentes.
El saco de dormir es uno de los elementos más monstruosos en la mayoría de las mochilas tradicionales. Tanto que, a veces, va fuera, colgando más o menos incómodamente en una mala solución que deja expuesta a los elementos nuestra pieza más sensible. Mal plan.
Creado con WordPress & Tema de Anders Norén & Contenido por Iñaki Diaz de Etura salvo mención específica